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Una conciencia culpable

Damos gracias a Dios por el privilegio de estar junto a Usted a través de esta emisora. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal, en instantes más, estará con nosotros David Logacho para guiarnos en el estudio de la primera parte del capítulo 28.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el capítulo 28 de Proverbios.

Estamos ante una colección de proverbios escritos por Salomón y recopilados por los varones de Ezequías, rey de Judá. El versículo 1 dice lo siguiente: «Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león.»

Las malas obras del impío han manchado su conciencia. Hablamos de una conciencia culpable. El pecado siempre deja una conciencia culpable. En estas condiciones, el impío sufre de delirio de persecución. Piensa que todos le persiguen. Tiene que vivir con el temor de que va a ser descubierto su pecado y que va a tener que rendir cuentas por lo que ha hecho. Esto le hace huir aun cuando nadie le está persiguiendo. Tan contrario a aquel que es justo y por tanto tiene su conciencia limpia. Dice el proverbio que está confiado como un león.

Como afirma el dicho: El que nada debe, nada teme. Para tener la conciencia limpia es necesario que Cristo Jesús la lave en la sangre que derramó sobre la cruz del Calvario. Los que hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador, estamos libres de la condenación por el pecado y podemos disfrutar de una conciencia limpia. Si por desgracia pecamos después de haber recibido a Cristo como Salvador, aún podemos mantener limpia nuestra conciencia por medio de confesar a Dios nuestro pecado y hacer la restitución que sea del caso.

Ahora tenemos Proverbios 28:2 donde dice: «Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos; mas por el hombre entendido y sabio permanece estable.»

Este proverbio tiene en mente la estabilidad en el gobierno. Cuando una nación se vuelve ingobernable, se multiplican los gobernantes porque ni bien alguien asume el gobierno es derrocado y otro toma su lugar. La pugna por el poder es tan grande que los gobernantes no permanecen por mucho tiempo en sus puestos.

A esto se refiere el proverbio cuando dice que por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos. Por contraste, cuando un gobernante es sabio y sabe interpretar la voluntad del pueblo y gobierna para el pueblo y por el pueblo, ganará el respeto del pueblo y la nación disfrutará de estabilidad.

A continuación tenemos Proverbios 28:3 donde dice: «El hombre pobre y robador de los pobres es como lluvia torrencial que deja sin pan.»

Se trata de un hombre pobre que de una forma totalmente inconsecuente con su propia condición de pobre, se dedica a oprimir y robar a los mismos pobres. Se esperaría que este hombre pobre tenga misericordia hacia los pobres, pero todo lo contrario, abusa de los pobres. Un hombre así, es comparable a un torrencial aguacero que arrasa con los cultivos y priva del sustento básico a una familia. Algo realmente doloroso y lamentable.

Tenemos ahora Proverbios 28:4 donde dice: «Los que dejan la ley alaban a los impíos; mas los que la guardan contenderán con ellos.»

La conducta de uno le pone automáticamente entre los que están a favor del mal o los que están a favor del bien. Cuando una persona hace lo que es contrario a lo que está establecido en las leyes, está alabando a los impíos. Por el contrario, cuando una persona cumple con lo establecido en las leyes está oponiéndose a los impíos. ¿De qué lado está, amable oyente?

Siguiendo adelante tenemos Proverbios 28:5 donde dice: «Los hombres malos no entienden el juicio; mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.»

La justicia o el juicio es algo que no todos lo pueden entender. Los hombres malos no pueden entender por más que se esfuercen. Su corazón o su pensamiento está cauterizado. Les es imposible comprender la justicia. En cambio, los que buscan a Jehová, tienen de Jehová el discernimiento necesario para entender el juicio o la justicia. Una vez más en el libro de Proverbios se ve que el temor de Jehová es el principio de la sabiduría. El hombre que no teme a Jehová está condenado a vivir en las tinieblas de la ignorancia.

Luego viene Proverbios 28:6 donde dice: «Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos y rico.»

Aunque suene extraño a nuestros oídos tan acostumbrados a lo que el mundo propone, es preferible ser pobre pero honesto a ser rico pero deshonesto. Esta forma de pensar simplemente no tiene lugar en el mundo. El mundo dice: Acumula la mayor cantidad de riqueza, no importa cómo la consigas. Por eso existe la pornografía, la prostitución, los juegos de azar, el tráfico de drogas, y todas las demás actividades ilegítimas pero que dejan jugosas ganancias a los que las practican.

Consideremos ahora Proverbios 28:7 donde dice: «El que guarda la ley es hijo prudente; mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre»

Este proverbio trata sobre lo que produce la conducta de un hijo en su padre. Si el hijo es sabio y en consecuencia guarda la ley, traerá profunda satisfacción a su padre, pero si el hijo es un necio y desperdicia su vida en compañía de glotones, trae vergüenza y dolor a su padre. Que por la gracia de Dios Usted sea un hijo sabio amable oyente.

Prosiguiendo tenemos Proverbios 28:8 donde dice: «El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.»

La ley de Moisés prohibía exigir interés en los préstamos entre los judíos. Solamente se podía exigir interés en los préstamos que se hacían a los no judíos.

Deuteronomio 23:19-20 dice: «No exigirás a tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés. Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.»

Violar esta claro mandato era una ofensa a Dios y es natural que Dios reaccione con dureza. El castigo es que la riqueza acumulada por el usurero no le va a ser de utilidad, porque de alguna manera, esa riqueza pasará a la persona que se compadece de los pobres.

En los países de la actualidad existen leyes que limitan el interés que se debe cobrar en los préstamos. Cuando la codicia hace que se exija interés por arriba de ese límite, se está cometiendo usura, lo cual es penado por las mismas leyes, pero además, Dios dice que esa riqueza mal habida no podrá ser aprovechada por el usurero.

Ahora tenemos Proverbios 28:9 donde dice: «El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable»

La oración que Dios acepta es aquella que proviene de un corazón recto delante de él. De nada sirve acercarse a él en oración cuando sabemos que hay pecado en nuestro corazón.

Salmo 66:18 dice al respecto: «Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.»

Es sobre esto que nos habla este proverbio. Si alguno voluntariamente desobedece a Dios no piense que Dios va a recibir con agrado sus oraciones. Antes de orar es necesario examinar nuestro corazón, no sea que haya algo que debe ser arreglado antes de proseguir con la oración.

Avancemos. Viene ahora Proverbios 28:10 donde dice: «El que hace errar a los rectos por el mal camino, él caerá en su misma fosa; mas los perfectos heredarán el bien.»

Es inevitable que en este mundo se levanten hombres perversos que procuran el mal de los justos. El proverbio dice que aquel que tiende una trampa para hacer caer a un justo, va a caer en su propia trampa, mientras que el justo saldrá bien librado y heredará el bien. Los que hemos sido justificados o declarados justos por Dios, debemos enfrentar la vida con la seguridad de que Dios está de nuestro lado. Las acechanzas de los impíos no nos pueden dañar.

Tenemos ahora Proverbios 28:11 donde dice: «El hombre rico es sabio en su propia opinión; mas el pobre entendido lo escudriña.»

El hombre rico se auto engaña pensando que su riqueza es producto de su sabiduría. Se da de sabio. Esto es lo que significa ser sabio en su propia opinión. El auto engaño se mantiene hasta que aparece otro hombre, quien aunque siendo pobre, es realmente sabio y desenmascara al rico y lo muestra tal como realmente es.

Muy bien. Ahora tenemos Proverbios 28:12 donde dice: «Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; mas cuando se levantan los impíos, tienen que esconderse los hombres.»

Cuando los justos se imponen en una contienda de cualquier índole, todo el mundo se pone alegre, pero cuando los impíos se imponen en una contienda de cualquier índole, todo el mundo se esconde. La razón es porque cuando los impíos pierden, de alguna manera van a buscar tomar venganza.

Finalizando por ahora, tenemos Proverbios 28:13 donde dice: «El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.»

Este proverbio es uno de mis favoritos porque de una manera clara y directa me instruye sobre como tratar el pecado en mi vida. Esconder mi pecado no me ayuda de ninguna manera. Dios me dice en su palabra que si escondo el pecado, o no hago nada sobre el pecado que cometo, no prosperaré. No veré éxito ni en lo espiritual ni en lo material. Pero si enfrento mi pecado, lo reconozco, lo confieso a Dios y sobre todo, me aparto de mi pecado, entonces seré perdonado por la misericordia de Dios.

Esta es la manera como la palabra de Dios nos instruye a tratar el pecado en nuestra vida. Que por la gracia de Dios nos sometamos al consejo de su palabra.

Acciones legítimas pero fuera de lugar

El criterio de Dios