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No tiene sentido adquirir sólo lo material

Damos gracias a Dios por el privilegio de contar con su sintonía. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos dedicados a examinar el libro de Proverbios, en la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal. En instantes más nos acompañará David Logacho para guiarnos en el estudio de la primera parte del capítulo 16.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el capítulo 16 de Proverbios.

Que Dios en su gracia nos permita asimilar la sabiduría que destila esta porción de su Palabra.

Proverbios 16:1 dice: «Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua.»

Este es el famoso proverbio que con tanta frecuencia lo escuchamos en forma parafraseada: El hombre propone, pero Dios dispone. En esencia, este proverbio muestra la absoluta soberanía de Dios sobre los asuntos de la humanidad. Dios no anula la voluntad del hombre, porque si lo hiciese, el hombre no sería más que una máquina. Pero la voluntad del hombre jamás se elevará por sobre la voluntad de Dios. Dios es soberano. El hombre es hombre, Dios es Dios.

Proverbios 16:2 dice: «Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus.»

En su propia opinión, el hombre piensa que lo que está haciendo es lo correcto, lo recto, lo limpio. Pero el gran problema es que puede estar auto engañándose. Para saber si el hombre está realmente haciendo lo que es correcto, es necesario evaluar lo que hace a la luz de lo que dice Dios en su palabra, la Biblia. Dios es el único que puede dar el veredicto final sobre la calidad de las obras de una persona.

Es posible que alguien, por ejemplo, esté alimentando gratuitamente a los pobres. A este hombre le puede parecer que esta es una obra pura y limpia. Pero ¿Qué es lo que motiva a este hombre a hacer lo que está haciendo? Si lo que le motiva es el deseo de figurar o ser admirado o sacar provecho de la gente pobre, entonces este hombre se está auto engañando al pensar que su obra es pura y limpia. Dios sabe exactamente lo que nos mueve a hacer lo que hacemos. A Dios no le podemos engañar de ninguna manera.

Proverbios 16:3 dice: «Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.»

Es hermoso lo que enseña este proverbio. El verbo «encomendar» significa literalmente: Hacer rodar. El proverbio está diciendo: Haz rodar tus obras sobre Jehová. Cuando las cosas han sido rodadas sobre Jehová, Jehová mismo se encarga de que esas obras se ejecuten a cabalidad. Por supuesto que las obras que Jehová lleva a cabo, son aquellas que están de acuerdo con su carácter. Dios jamás hará algo que contradiga su carácter tal cual como se manifiesta en su palabra, la Biblia.

Seguimos, Proverbios 16:4 dice: «Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo.»

Lo que enseña este proverbio es que Dios ha creado todo para cumplir con un propósito claramente definido por él mismo. Inclusive, aquellos que voluntariamente se rebelan contra Dios, jamás lograrán evitar que Dios cumpla con su soberano propósito. Dios tiene planificado castigo eterno para los que voluntariamente deciden rebelarse contra él. De ninguna manera se puede entender este proverbio en el sentido que Dios crea a los impíos para después condenarlos al castigo eterno. No olvide que el lago de fuego ha sido creado por Dios para Satanás y sus ángeles, no para los seres humanos. Si algunos seres humanos terminan en el lago de fuego será por su propia voluntad, al rechazar la oferta de salvación que Dios en su gracia les ha concedido.

Proverbios 16:5 dice: «Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune.»

El orgullo, o la altivez de corazón es un pecado que odia Jehová. Tal vez porque este pecado fue lo que hizo que Lucero caiga de su elevada posición en el cielo y llegue a ser Satanás. Los que siguen el ejemplo de Satanás con su orgullo o altivez de corazón, pueden estar totalmente seguros que algún día tendrán que pagar por ello.

Proverbios 16:6 dice: «Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.»

La misericordia y la verdad se conjugaron en la persona de Cristo cuando fue a la cruz del calvario para derramar su preciosa sangre. Esta sangre derramada hace posible que el hombre pueda resolver su problema de pecado. Una vez que han sido salvados, los hombres necesitan vivir en santidad. Para lograrlo, es necesario someterse a los preceptos que aparecen en la palabra de Dios.

Proverbios 16:7 dice: «Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él.»

Bueno, el buen estilo de vida, o la buena conducta de un hombre, tiene algunos beneficios. Por un lado agrada a Dios, por otro lado, hace que los enemigos se reconcilien. Interesante ¿no le parece? Si desea que sus enemigos se reconcilien con Usted, comience por vivir en el temor de Dios. Dios mismo se encargará de transformar a sus enemigos para volverlos sus amigos.

Proverbios 16:8 dice: «Mejor es lo poco con justicia que la muchedumbre de frutos sin derecho»

El fin no justifica el medio, amable oyente. No se debe acumular riqueza por medios ilegítimos. El consejo del proverbista es muy sencillo. Más vale tener poco pero adquirido legalmente, que tener mucho pero adquirido ilegalmente.

Proverbios 16:9 dice: «El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.»

Una vez más, la Biblia testifica sobre la absoluta soberanía de Dios. El hombre puede trazar sus planes, pero debe tomar conciencia de que quien tiene la última palabra no es él sino Dios. Piense por ejemplo en la experiencia de Saulo de Tarso, quien llegó a ser el gran Apóstol Pablo. Su plan fue ir a Damasco a apresar cristianos para llevárselos a Jerusalén para que sean juzgados. Pero Dios intervino para cambiar ese plan y en lugar de apresar cristianos, Saulo mismo se hizo cristiano. El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige Jehová.

Proverbios 16:10 dice: «Oráculo hay en los labios del rey; en juicio no prevaricará su boca.»

El rey ha sido establecido por Dios. Eso es lo que dice Romanos 13:1. Por tanto, tiene autoridad delegada por Dios. Lo que dice el rey debe ser tratado con mucho respeto. Por su lado, el rey debe reconocer la gran responsabilidad que tiene sobre sus hombros, y debe evitar el prevaricar con su boca, o equivocarse en lo que dice. Hoy en día este proverbio se aplica a todas las personas que están en autoridad. Son personas establecidas por Dios y tienen autoridad delegada de Dios. Por tanto debemos respetarlos y someternos a ellos en todo lo que no atente contra la palabra de Dios. Las personas en autoridad deben por otro lado, ser muy cuidadosas en las decisiones que toman, porque un día tendrán que dar cuenta a Dios de todo lo que han hecho.

Proverbios 16:11 dice: «Peso y balanzas justas son de Jehová; obra suya son todas las pesas de la bolsa.»

El carácter de Dios es puro y santo. Por tanto, Dios aprueba las pesas y las balanzas justas. Además, Dios mismo se ocupa de saber si las pesas que están en la bolsa son justas, porque obras suya son todas las pesas de la bolsa. La deshonestidad de los comerciantes en el trato con sus clientes es algo que ofende grandemente a Dios. Puede ser que un cliente no se dé cuenta que le están estafando en alguna compra, pero Dios lo sabe y en su momento tomará cuentas al deshonesto.

Proverbios 16:12 dice: «Abominación es a los reyes hacer impiedad, porque con justicia será afirmado el trono»

La impiedad es abominación a Dios en cualquier persona, pero más aún en los reyes o en las personas en autoridad, porque personas así ejercen la autoridad delegada por Dios. Cuando un rey o cualquier persona en autoridad ejerce su mandato con justicia, se mantendrá firme en su cargo. La impiedad en las personas en autoridad atenta contra su propia estabilidad en el puesto.

Proverbios 16:13 dice: «Los labios justos son el contentamiento de los reyes, y éstos aman al que habla lo recto»

Las personas que hablan con honestidad alegran a los reyes o a los que están en autoridad. Los reyes y personas en autoridad también aman a las personas que hablan con verdad o con rectitud. Qué interesante que la integridad en el hablar pone en buen predicamento al hombre ante las personas en autoridad. El otro lado de la medalla es que el hablar fraudulento pone al hombre en contra de las personas en autoridad.

Proverbios 16:14 dice: «La ira del rey es mensajero de muerte; mas el hombre sabio la evitará.»

La enseñanza es muy sencilla. Cuando una persona en autoridad, como un rey, por ejemplo, se enoja con justicia, esto significa un serio problema para quien cometió la falta. Pero el hombre sabio se conducirá de tal manera de no provocar la ira de la persona en autoridad y de esta manera evitará tener que tratar con un poderoso encolerizado.

Proverbios 16:15 dice: «En la alegría del rostro del rey está la vida, y su benevolencia es como nube de lluvia tardía.»

Cuando el rey está alegre, lo manifiesta en un rostro radiante y esto contagia de felicidad a todo el reino. También la disposición a lo bueno por parte del rey es refrescante como la nube de lluvia tardía. Esto se refiere a la lluvia de primavera que presagia abundante cosecha.

Proverbios 16:16 dice: «Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata.»

En la vida existen cosas más valiosas e importantes que el oro y la plata. Entre estas cosas, porque son varias, está la sabiduría y la inteligencia. El oro, por más precioso que sea, queda en este mundo cuando una persona muere. Igual con la plata, pero la sabiduría y la inteligencia permanecen para siempre. Trascienden a la muerte. No tiene sentido entonces gastar todo el tiempo y energía en adquirir sólo lo material.

Cuánta razón tiene la Biblia cuando en Mateo 6:33 dice: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas»

El respeto y la obediencia a lo que dice Dios en su palabra

No necesitamos echar suertes para saber lo que Dios quiere