in

Más vale ser pobre y honrado, que necio y calumniador

Es un placer estar nuevamente con Usted amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal, en esta ocasión, David Logacho nos guiará en el estudio de la primera parte del capítulo 19 de Proverbios.

¡Qué bueno es nuestro Señor al darnos su palabra tan llena de sabiduría!

Si tiene una Biblia a al mano, ábrala en Proverbios capítulo 19. Dejemos que la sabiduría celestial inunde nuestro ser para saber como enfrentar la vida terrenal.

El versículo 1 dice: «Mejor es el pobre que camina en integridad, que el de perversos labios y fatuo.»

Comentando sobre la opulencia en la que vivían unos narcotraficantes que fueron capturados por la policía, un amigo mío dijo: Más vale ser pobre, pero honrado. Pues de esto habla el proverbio leído. En la versión Dios Habla Hoy, se lee este proverbio de la siguiente manera: Mas vale ser pobre y honrado, que necio y calumniador. Es inevitable que al menos alguna vez el mundo nos ponga en bandeja de plata la oportunidad de ser muy ricos a cambio de hacer algo contrario a lo que dice Dios en su palabra. En casos así, recuerde lo que dice este proverbio: Más vale ser pobre y honrado, que necio y calumniador.

Proverbios 19:2 dice: «El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies peca.»

Este es un proverbio para los atolondrados. Una persona atolondrada es aquella que, por alguna razón, se le han turbado los sentidos y no sabe qué es lo que está haciendo. Nada se gana con derrochar energía sin saber a dónde se quiere llegar. El alma sin ciencia no es buena, dice el proverbio. Correr como loco sin dirección definida es un terrible error. Mucho yerra quien mucho corre, aconseja el proverbio. Moraleja: Establezca metas en su vida. Si no tiene metas, se hallará corriendo como un loco sin dirección definida. La meta más codiciada para Usted debería ser llegar a ser como nuestro amado Señor Jesucristo.

Proverbios 19:3 dice: «La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón.»

Esto es lo que Dios declara al contemplar al hombre que sufre las consecuencias de su propio pecado y luego echa la culpa a Dios de ello. Para muchos es un gran dilema por qué si Dios es poderoso permite la enfermedad, la guerra, la pobreza, la violencia, y tantas otras cosas más. En el fondo están echando la culpa a Dios de todos los males que existen en el mundo. No se dan cuenta que la maldad en el mundo es el resultado de las malas decisiones que el hombre ha tomado como pecador. Esto es lo que dice el proverbio leído.

La impiedad del hombre le saca del camino correcto y luego el hombre impío se enoja contra Jehová. Qué injustos que somos al echar la culpa a Jehová de algo que por nuestra propia culpa estamos sufriendo. Jamás diga: ¿Por qué Dios no pudo evitar que yo haga tal o cual cosa que ha resultado en tanto sufrimiento y dolor para mí? No culpe a Dios por algo que Usted hizo.

Sigamos estudiando Proverbios capítulo 19. Llegamos al versículo 4 donde dice: «Las riquezas traen muchos amigos; mas el pobre es apartado de su amigo» ¿Ha oído hablar de la amistad por interés?

Me imagino que sí. Esto se da cuando alguien busca su amistad porque sabe que Usted está en capacidad de ayudarle. O cuando Usted busca la amistad de alguien porque sabe que esa persona le podrá ayudar algún día. Una de las motivaciones para entablar una amistad puede ser aprovechar la riqueza del amigo. Por eso es que los ricos tienen muchos amigos, al menos mientras dura su riqueza. Con las riquezas aumentan los amigos dice el proverbio.

Pero cuando se acaban las riquezas, se acaban también los amigos. Eso también dice el proverbio: Al pobre, hasta su amigo lo abandona. Esto no es del todo malo, porque si de algo está libre el pobre es de los amigos por interés. Algo de lo cual el rico no puede librarse.

Ahora tenemos Proverbios 19:5 donde dice: «El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará.»

Dios aborrece la mentira. El que se presta para un falso testimonio recibirá la justa retribución por su extravío. No quedará sin castigo dice el texto. El que miente piensa que jamás será descubierto, pero Dios dice en su palabra que el que habla mentiras no escapará. Esto no sólo significa que el mentiroso algún día va a ser castigado, sino que algún día saldrá a la luz su mentira. No olvide jamás que el pecado secreto en este mundo es escándalo público en el cielo. Cuidado amigo oyente con la mentira. No tolere ni aun las mentiras más pequeñas, porque las mentiras pequeñas, o las mal llamadas mentiras blancas, son la antesala de mentiras más grandes.

Proverbios 19:6 dice: «Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da.»

Este proverbio tiene un gran parecido al anterior. Muestra que son muchos los que merodean alrededor del hombre que tiene para dar. Lamentablemente, son amigos por interés. El hombre tiene la tendencia a entablar amistad con aquellos de quienes puede obtener algo. Es difícil hallar amigos desinteresados.

Pero sigamos, Proverbios 19:7 dice: «Todos los hermanos del pobre le aborrecen; ¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él! Buscará la palabra, y no la hallará!» En este proverbio se nos presenta la cruda realidad de ser pobre. Dice que si aún los hermanos tienen en poco al pobre, cuánto más los amigos. El pobre anhela que alguien le hable, pero no encuentra con quien. En un proverbio anterior, ya se dijo que el pobre es apartado de su amigo. Ahora se lo confirma. El pobre no es mirado bien ni por sus hermanos, peor por sus amigos. No tiene con quien hablar.

Proverbios 19:8 dice: «El que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien.»

El amor a uno mismo se debe demostrar por el aprecio al entendimiento. Una persona que desprecia el entendimiento no puede afirmar que se ama a sí mismo. El guardar la inteligencia tiene el gran beneficio de conducir a la prosperidad. Si desea ser próspero en la vida, en todo sentido, debe comenzar por buscar la sabiduría de Dios que se encuentra en su palabra, la Biblia.

Luego tenemos Proverbios 19:9 donde dice: «El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras perecerá.»

Una vez más tenemos un proverbio que de una manera muy severa condena la mentira. El proverbio promete castigo para el testigo falso. Nadie se librará de las terribles consecuencias de un falso testimonio. Pero note la severidad de este castigo. Dice el proverbio que el que habla mentiras perecerá. Esto es algo terrible. Porque terrible es la mentira para Dios.

Es notable la cantidad de veces que el libro de Proverbios advierte en contra de la mentira. Lo que pasa es que el ser humano, inclusive los creyentes, es muy propenso a echar mano de la mentira para librarse de algún apuro, o para aparentar lo que no es, o para agrandar lo que ha hecho o para minimizar lo que otros han hecho. Jamás olvidemos que la mentira es tan grave para Dios que lo condena con mucha severidad.

Ahora tenemos Proverbios 19:10 donde dice: «No conviene al necio el deleite; ¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!»

Dos cosas que no van nunca juntas. La una, el necio con el deleite. Una manera de decir: El necio con los lujos. La otra, el esclavo gobernando a los príncipes.

Después viene Proverbios 19:11 donde dice: «La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.»

Cuando este proverbio habla de la cordura se está refiriendo a la capacidad de refrenar los impulsos naturales. Un hombre cuerdo, o un hombre que refrena sus naturales impulsos será muy lento para airarse. Por contraste, un hombre que no es cuerdo, o un hombre que no sabe refrenar sus impulsos naturales, explotará violentamente cada vez que tiene iras. Además, el proverbio dice algo muy interesante. La honra del hombre cuerdo es pasar por alto la ofensa. Cuando somos ofendidos o insultados, el impulso natural, es pagar al ofensor con la misma moneda.

Pero si queremos actuar con cordura debemos estar dispuestos a pasar por alto la ofensa. Tome nota de esto. Pasar por alto la ofensa no es sinónimo de ser cobarde. Pasar por alto una ofensa es la máxima expresión de una persona cuerda. Solamente los necios responden con insultos a los insultos.

Prosigamos. Proverbios 19: 12 dice: «Como rugido de cachorro de león es la ira del rey, y su favor como el rocío sobre la hierba.»

Las autoridades han sido establecidas por Dios para mantener el orden en la creación. La responsabilidad de la gente es respetar a esas autoridades y someterse a sus disposiciones. Cuando se desafía a una autoridad, es natural que esa autoridad reaccione con firmeza, como cuando un cachorro de león ruge con fiereza. Pero las autoridades no están sólo para castigar, sino también para hacer el bien. Dice el proverbio que el favor de las autoridades debe ser recibido como si fuera rocío sobre el pasto.

Avanzando encontramos Proverbios 19:13 donde dice: «Dolor es para su padre el hijo necio, y gotera continua las contiendas de la mujer.»

Algo que ningún hombre desearía es un hijo necio y una esposa peleona. Un hijo necio es como una herida que produce profundo dolor. Una esposa peleona es tan molesta como gotera continua. Si Usted es un hijo y está viviendo impíamente, debe saber que está causando profundo dolor a sus padres. Si Usted es una esposa peleona debe saber que está produciendo en su esposo la misma molestia que una gotera constante.

Finalmente por ahora, tenemos Proverbios 19:14 dice: «La casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente»

Si los padres son acaudalados, estarán en posibilidad de dejar como herencia a sus hijos casa y riquezas. Pero algo que no pueden dejar como herencia a sus hijos es una esposa prudente. ¿Por qué? Pues, porque la esposa prudente no es dada por los padres como herencia sino por Dios como un don o como un regalo. Tener una esposa prudente o inteligente es algo que sólo Dios puede dar. Si Usted es soltero y desea casarse algún día, comience a pedir a Dios por una esposa prudente. Si pide con fe, Dios responderá con toda seguridad a su pedido.

El orgullo de una persona

La pereza