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Las ganancias del trabajo de una persona

Reciba una muy cordial bienvenida, amiga, amigo oyente. Es un gozo compartir con Usted nuestro estudio bíblico. Continuando con la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal, David Logacho nos guiará en el estudio de la segunda parte del capítulo 10.

El libro de Proverbios es fuente inagotable de sabiduría. Hoy nos corresponde extraer la sabiduría expresada en la segunda parte del capítulo 10.

Proverbios 10:16 dice: «La obra del justo es para vida; mas el fruto del impío es para pecado.»

Este proverbio tiene que ver con l. Si esa persona es justa, el fruto de su trabajo sirve para hacer cosas honrosas, cosas que son parte de la vida abundante. En cambio, si esa persona es impía, el fruto de su trabajo sirve para acrecentar el pecado.

Esto me hace pensar en un individuo que se rompe la espalda trabajando 12 horas diarias de Lunes a Viernes, y ¿sabe lo que hace con todo lo que gana? Se lo gasta entre el Sábado y el Domingo, en licor y mujeres de mala vida. Un claro ejemplo de que el trabajo del impío es para pecado.

Proverbios 10:17 dice: «Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra.»

Aquí tenemos sabiduría divina sobre la actitud hacia la instrucción o el consejo o la reprensión que puede venir de diversas fuentes, como la palabra de Dios, los padres, los pastores, los esposos, etc.

Cuando la instrucción es bien recibida produce una vida plena de realización, pero cuando la instrucción es rechazada, es una terrible equivocación porque conduce a echar a perder la vida. Gracias a Dios por su palabra que nos instruye y nos reprende, gracias a Dios por personas que ha puesto a nuestro alrededor para instruirnos y reprendernos. La gran pregunta es: ¿Cómo recibe Usted la instrucción y la reprensión?

Proverbios 10:18 dice: «El que encubre el odio es de labios mentirosos; y el que propaga calumnia es necio.»

Este proverbio contrasta al hombre que esconde su odio con palabras insinceras y al hombre que abiertamente manifiesta su odio por medio de propagar calumnias.

El primero es un hipócrita, uno que dice las cosas solamente de labios para afuera.

El segundo es un necio. Ambos están en problemas.

Proverbios 10:19 dice: «En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.»

Este consejo vale oro. Apunta su dedo a los habladores. Lo que está diciendo es que mientras más se habla, es más probable que se cometa algún pecado con la lengua, ya sea para chismear contra alguien, o para murmurar contra alguien, o descubrir algo que es mejor que esté en secreto. Mejor es aplicar lo que dice este proverbio: El que es sabio, habla poco, o refrena sus labios.

¿Se ha encontrado con personas que para mostrar lo mucho que saben, según ellos, jamás dejan de hablar? Es a este tipo de personas a quienes la palabra de Dios les dice: El que mucho habla mucho yerra.

Proverbios 10:20 dice: «Plata escogida es la lengua del justo; mas el corazón de los impíos es como nada»

Lo que dice una persona justa es tan valioso que se compara con plata refinada. En cambio lo que dice una persona impía no tiene nada de valor y solamente muestra que su mente está vacía. Manifiesta que no hay nada en su cabeza.

Proverbios 10:21 dice: «Los labios del justo apacientan a muchos, mas los necios mueren por falta de entendimiento.»

Este proverbio tiene que ver con la buena enseñanza que proviene del justo. Esta buena enseñanza cae, por decirlo así, sobre muchos. Alimenta o apacienta a muchos. Pero no todos reciben esa enseñanza. Los que son sabios la recibirán y será una bendición en sus vidas, pero los que son necios no la recibirán. No entenderán esa enseñanza y eso les conducirá a la misma muerte.

Proverbios 10:22 dice: «La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella»

Hermoso proverbio y sencillo de captar su enseñanza. Un dicho popular afirma que el diablo paga bien a sus devotos. Pero esa buena paga, que es en esencia una riqueza mal habida, no puede ser disfrutada a plenitud por quien la posee. Siempre será motivo para la discordia o para acrecentar el pecado. En ese sentido añade tristeza con ella.

Es como servir un jugoso bistec a alguien que no tiene dentadura. ¿Podrá disfrutarlo? Pero cuando la bendición viene de Jehová, o cuando Dios premia a alguno de los suyos con algo especial, entonces, esa bendición puede ser disfrutada a plenitud por quien la posee. Quien tiene este tipo de bendiciones se puede considerar una persona verdaderamente rica. Tendrá riqueza y podrá disfrutar de esa riqueza sin tener nada que temer. Dios sirve el bistec y también la dentadura para masticarlo. El diablo no puede hacer esto. Comentando sobre este proverbio, Charles Ryrie dice: La verdadera prosperidad es una bendición divina que no va acompañada ni de ansiedad ni de problemas.

Proverbios 10:23 dice: «El hacer maldad es como una diversión al insensato; mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento.»

Este proverbio tiene que ver con lo que trae diversión al hombre. El hombre insensato, o impío, se divierte en hacer maldad. El hobby del insensato es hacer lo malo. Por otro lado, el hombre sabio o de entendimiento, se divierte haciendo las cosas que aconseja la sabiduría. ¿Cuáles son las cosas en las cuales halla verdadero deleite, amable oyente?

Proverbios 10:24 dice: «Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.»

El significado de este proverbio es poderoso. En esencia está diciendo que los justos reciben lo que desean, pero los impíos reciben lo que temen. ¿Ve la diferencia? ¿Cómo funciona este principio en la práctica? Pues una persona justa, lo cual resulta de haber recibido a Cristo como Salvador, tendrá deseos que se encuadran dentro de la voluntad de Dios. Un creyente maduro deseará lo que Dios desea.

Salmo 37:4 dice al respecto: «Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón»

Cuando se desea lo que Dios también desea, Dios mismo hace que ese deseo se cumpla. Por contraste, una persona impía, vivirá siempre rodeada de temores y de ansiedades por cosas que todavía no han pasado, pero que teme o piensa que pasarán. Eventualmente estos mismos temores y ansiedades se materializarán con grave pérdida para el impío. Cuan importante es dejar que Dios controle nuestros pensamientos y nuestros deseos, para que sean solamente algo que glorifica a Dios. Dios mismo se encargará de hacer esos deseos o pensamientos una realidad.

Filipenses 2:13 dice: «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.»

Proverbios 10:25 dice: «Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; mas el justo permanece para siempre.»

La enseñanza tiene que ver con el destino final del hombre. El malo será arrojado a su castigo eterno por la justa ira de un Dios santo ofendido por el pecado, así como una paja es llevada por los aires por un torbellino. En cambio, el justo, por haber recibido a Cristo como Salvador, permanecerá para siempre. Eternamente estará en la gloriosa presencia de Dios.

Proverbios 10:26 dice: «Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían.»

El vinagre hacer rechinar los dientes, una sensación muy desagradable. El humo hace lagrimear los ojos, también una sensación muy desagradable. La misma sensación se experimenta cuando se pide hacer algo a un perezoso. Los que somos padres sabemos por experiencia lo que esto significa. Lástima que cuando fuimos tiernos, tal vez fuimos como vinagre y humo para nuestros padres a causa de la pereza al obedecer sus órdenes.

Proverbios 10:27 dice: «El temor de Jehová aumentará los días, mas los años de los impíos serán acortados»

Dios es dueño de la vida. Por tal motivo, Dios premia con más días de vida a los que son fieles a él y lo demuestran con vidas santas. Por contraste, Dios castiga acortando los días de vida a los que le desprecian y lo demuestran con su vida entregada al pecado.

Proverbios 10:28 dice: «La esperanza de los justos es alegría; mas la esperanza de los impíos perecerá.»

Los justos, o los creyentes, tienen una esperanza viva, una esperanza que trasciende este mundo y garantiza bendición eterna. Pero los impíos, tienen una esperanza hueca, vacía, que sólo sirve para este mundo. La muerte hace trizas la esperanza de los impíos. Lo único que les espera es el castigo eterno.

Proverbios 10:29 dice: «El camino de Jehová es fortaleza al perfecto; pero es destrucción a los que hacen maldad.»

La palabra de Dios, o el camino de Jehová, es como un escudo que protege a los que se someten a ella. Pero es la misma palabra de Dios, o el camino de Jehová, lo que condena a castigo eterno a los que no se someten a ella. La palabra de Dios declara vida para los creyentes, pero también declara castigo eterno para los impíos.

Proverbios 10:30 dice: «El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra.»

Cuando el Señor Jesucristo venga por segunda vez, juzgará a los habitantes de la tierra. Los justos no serán removidos de la tierra por cuanto entrarán al reino milenial de Cristo. Los impíos en cambio no entrarán al reino milenial sino que serán removidos de la tierra.

Proverbios 10:31 dice: «La boca del justo producirá sabiduría; mas la lengua perversa será cortada.»

El hablar de una persona tiene su efecto inmediato. El hablar del justo, edifica, construye, produce sabiduría, pero el hablar del impío, destruye, impulsa la impiedad y por eso, la lengua perversa merece ser cortada.

Proverbios 10:32 dice: «Los labios del justo saben hablar lo que agrada; mas la boca de los impíos habla perversidades.»

Nuevamente sobre los pecados de la lengua. La lengua de los impíos proclama perversidades, en cambio la lengua de los justos destila bondad. ¿Cómo es su hablar, amable oyente?

Los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres

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