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La pereza

Damos gracias a Dios por el privilegio de abrir su palabra para nutrirnos de su sabiduría. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal, David Logacho nos guiará en el estudio de la segunda parte del capítulo 19.

El libro de Proverbios destila sabiduría divina, tan necesaria para la vida terrenal. Hoy nos corresponde estudiar la segunda parte del capítulo 19.

El versículo 15 dice: «La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre.»

La pereza es esa actitud negativa que nos hace renuentes a trabajar o a desarrollar cualquier actividad. Todos tenemos que luchar contra la pereza, por más espirituales que seamos. Al menos en mi caso, la pereza se presenta tan pronto suena el despertador a la mañana. La cama es tan mullida, tan tibia. Afuera nos espera todo una serie de desafíos. La pereza aconseja quedarse en cama al menos unos minutos más. La pereza siempre apunta a dejar para más tarde lo que se tiene que hacer ahora. Todos sabemos que no debemos dejar para mañana lo que debemos hacer hoy, pero la pereza siempre insiste en lo contrario.

Si la pereza llega a dominar a una persona, se pueden producir resultados fatales. Es sobre esto que habla este proverbio. La pereza conduce al sueño profundo. El pasatiempo preferido del perezoso es dormir. No es extraño por tanto que la negligencia del perezoso le arrastre a pasar hambre. Eso es lo que dice el capítulo 10 versículo 4: «La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece»

A pesar de las insinuaciones de la pereza, no ceda jamás a sus pretensiones.

Ahora tenemos Proverbios 19:16 donde dice: «El que guarda el mandamiento guarda su alma; mas el que menosprecia sus caminos morirá.»

Qué interesante lo que declara este proverbio. La mejor protección que una persona puede adquirir es la obediencia a los principios de la palabra de Dios. Esto es justamente lo que está diciendo este proverbio: El que cumple el mandamiento protege su vida. Por otro lado, el que desprecia los caminos de Dios, o el que desobedece a Dios, está en serio peligro de perder la vida.

Esto me recuerda el caso de un joven que dio rienda suelta a sus impulsos sexuales. Cuánto se arrepiente de haberlo hecho. Gracias a Dios que ahora es un hijo de Dios, pero quedan las cicatrices de su vieja vida. Es portador del virus de inmunodeficiencia humana. Solo una intervención milagrosa de Dios podrá librarle de las terribles garras del SIDA. Cuánta razón tiene la palabra de Dios cuando dice que el que descuida su conducta morirá.

Proverbios 19:17 dice: «A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.»

Este es un hermoso proverbio para alentar la generosidad. Lo que está diciendo es que cuando se da algo a un pobre, en realidad se lo está dando a Dios. No es que Dios necesite de nuestras dádivas, pero Dios aprecia en alto grado cuando le damos con generosidad, porque esto es una demostración práctica de que Dios es más importante que las cosas materiales. Ahora bien, dar algo a Dios es la mejor inversión que alguien podría hacer. ¿Sabe por qué? Porque los réditos de esa inversión son supremamente altos. Dios devuelve con creces lo que se le da. No es extraño por tanto que Dios colme de bienes a aquellos que dan con generosidad a los pobres.

Después viene Proverbios 19:18 donde dice: «Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo.»

Esto tiene que ver con la crianza de los hijos. Parte de criar a los hijos en disciplina y amonestación del Señor, es el castigo. Pero el castigo produce un efecto benéfico en los hijos solamente durante cierto tiempo de la vida de los hijos. Por eso dice el proverbio: Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza. Si no se lo ha hecho a tiempo, ya no habrá esperanza de que el hijo se enderece y lo único que quedará es contemplar las consecuencias de no haber castigado al hijo a tiempo.

Lo que el proverbio está diciendo es: Si no castigas a tu hijo mientras es tiempo, lo estarás empujando enérgicamente a su propia destrucción. Si Usted es padre de familia, ¿quiere ser culpable de empujar a su hijo a la destrucción? Me imagino que no. Entonces, ahora que tiene tiempo, castigue a su hijo cuando hace lo que no es debido. Después será demasiado tarde. Muy bien.

Tenemos ahora Proverbios 19:19 donde dice: «El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males.»

El significado de este proverbio es un tanto oscuro. La versión Dios Habla Hoy lo traduce de esta manera: El que mucho se enoja, recibe su merecido; librarlo del castigo es empeorar las cosas. Parece que el proverbio tiene que ver con lo inútil que es tratar de ayudar a una persona que reiteradamente comete la misma falta. Lo único que se obtendrá es incrementar su enojo.

Proverbios 19:20 dice: «Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.»

Lo peor que le puede pasar a alguien es llegar a viejo y saber que ha desperdiciado la vida y no ha hallado sabiduría. Para evitar esto es necesario escuchar el consejo y recibir la corrección. Escuchar el consejo tiene que ver con un esfuerzo consciente por asimilar lo que Dios dice en su palabra. Recibir la corrección significa dejar que la palabra de Dios nos muestre nuestros errores de modo que podamos corregirlos. Las dos cosas deben estar presentes. De nada sirve conocer mucho de la palabra de Dios y hacer todo lo contrario a lo que allí dice. Escuchar el consejo y recibir la corrección garantiza sabiduría en la vejez.

Avanzando tenemos Proverbios 19:21 donde dice: «Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá.»

El hombre puede tener muchas ideas en su mente, muchos proyectos, muchos deseos. Pero el hombre debe saber una cosa: Dios es soberano y se hará únicamente lo que Dios decida. Está bien planificar, pero nunca debemos poner nuestros planes por encima de Dios. Es mejor someter nuestros planes a la voluntad de Dios y decir: Si Dios quiere vamos a hacer esto o esto otro. No debemos jactarnos del mañana. Dejemos que Dios sea Dios. Adicionalmente, no nos enojemos demasiado cuando no se puede cumplir con todo lo que hemos planificado, por motivos que están fuera de nuestro alcance. Si algo así pasa, debemos saber que simplemente Dios tenía otros planes en mente y lo que él decide siempre será lo mejor para nosotros y lo mejor para su reino.

Ahora viene Proverbios 19:22 donde dice: «Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; pero mejor es el pobre que el mentiroso.»

Una cualidad de carácter muy apreciada por los hombres es la misericordia. Misericordia en este caso significa el amor puesto en acción para beneficio de otros. Además, es preferible vivir en la pobreza que hacerse de riqueza por medio de la mentira.

Tenemos después a Proverbios 19:23 donde leemos: «El temor de Jehová es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado de mal.»

El conocer y obedecer a Jehová tiene extraordinarios beneficios. Otorga una vida llena de satisfacciones. El temor de Jehová es para vida, dice el proverbio. Una persona que conoce y obedece a Jehová vivirá lleno de reposo y no será visitado por el mal. Parece una vida paradisíaca. Es lo que Dios ofrece a los que le honran y obedecen su palabra. Esto no significa que no habrá pruebas, lo que significa es que aún en las pruebas se manifestará un genuino gozo. Es paz aún en medio de la tormenta. Vale la pena vivir en santidad.

Así llegamos a Proverbios 19:24 donde dice: «El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará.»

Este proverbio ilustra el colmo de la pereza. Describe a un hombre perezoso ante un plato de un delicioso potaje. A duras penas logra meter la cuchara en el plato. Pero le vence la pereza y esa cuchara de comida nunca llega a la boca. ¿Se puede imaginar? Esta escena sirve para hacernos reflexionar sobre lo indeseable que es la pereza. Es mejor desterrarla de nuestra vida.

Proverbios 19:25 dice: «Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.»

El simple, o el necio necesita ver lo que sufre el escarnecedor, para tomar conciencia de que él también puede sufrir lo mismo si persiste en andar por el mal camino. En cambio el sabio o entendido solamente necesita una corrección verbal para cambiar su conducta.

Proverbios 19:26 dice: «El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.»

Difícil creer, pero ha habido, hay y habrá hijos que roban a su padre y echan a la calle a su madre. Hijos así causan vergüenza y acarrean oprobio. Esto significa que son sinvergüenzas e infames. Es algo muy serio faltar el respeto a los padres, cuánto más robarles y echarles a la calle.

Proverbios 19:27 dice: «Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas que te hacen divagar de las razones de sabiduría.»

Este es un consejo muy útil para todos, pero sobre todo para los jóvenes. El proverbista está diciendo que si un joven deja de recibir la sana enseñanza de la palabra de Dios inevitablemente se alejará de la sabiduría.

Tenemos ahora Proverbios 19:28 donde dice: «El testigo perverso se burlará del juicio, y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad.»

Un falso testigo se burla de la justicia. La boca de los malos engulle la iniquidad. Esto último tiene un doble sentido. Por un lado está el sentido de deleitarse haciendo la maldad y por otro lado, está el sentido de tapar la maldad. De cualquier forma que se lo mire, el testigo falso comete una grave falta.

Por último tenemos Proverbios 19:29 donde dice: «Preparados están juicios para los escarnecedores, y azotes para las espaldas de los necios.»

Un escarnecedor es el típico insolente. La sabiduría divina dice que de antemano se ha dispuesto el castigo para los insolentes. Un necio es aquel que desprecia la sabiduría. La sabiduría divina dice que de antemano se ha dispuesto los azotes para las espaldas del necio. Que Dios en su gracia nos ayude a apreciar la sabiduría divina y sobre todo a aplicar la sabiduría divina a nuestro diario vivir en este mundo.

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