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La conducta, carácter y condenación del hombre malo

Es motivo de satisfacción estar junto a Usted en la continuación de nuestro estudio bíblico del libro de Proverbios, en la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal. En esta oportunidad, David Logacho nos hablará acerca de la conducta, carácter y condenación del hombre malo y también del peligro de ofender a Jehová.

Cada uno de nosotros posee una idea o una imagen mental de lo que es un hombre malo. Es probable por tanto que la idea que yo tenga de un hombre malo esté muy lejos de la idea que Usted tenga de un hombre malo. Ante esta relatividad de ideas, es bueno dejar que la palabra de Dios nos muestre lo que es un hombre malo.

Pues de esto justamente trata el primer pasaje del libro de Proverbios que vamos a estudiar el día de hoy. Se encuentra en Proverbios 6:12 a 15.

Lo primero que vamos a notar es la conducta del hombre malo. Leo en Proverbios 6:12-13 donde dice: «El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca; que guiña los ojos, que habla con los pies, que hace señas con los dedos.»

Allí lo tiene mi amiga, mi amigo. Notemos varias cosas en este pasaje bíblico. Nos está hablando de un hombre malo. Dice el texto que el hombre malo es un hombre depravado.

Esta palabra, depravado, es un adjetivo que tiene un significado bastante fuerte. Denota alguien que es demasiadamente viciado en las costumbres. Así lo define el diccionario. Este adjetivo tiene su raíz en el verbo depravar que significa viciar, adulterar, corromper. De este mismo verbo proviene el adverbio depravadamente que significa malvadamente, con malicia suma.

Es lógico que una persona así, manifieste una conducta especial. El texto leído nos da algunas pautas. Dice que anda en perversidad de boca. Esta es la conducta más notoria de un hombre malo o depravado. Tiene como norma de vida el vocabulario obsceno.

¿Ha visto personas así? Yo sí, y muchas. Son personas que no sueltan palabrotas solamente cuando, de manera accidental, se dan un martillazo en el dedo en vez del clavo, sino que su hablar normal está saturado de maldiciones y obscenidades. Cada vez que oiga a una persona con un vocabulario de inodoro, Usted ya sabe que está ante una persona mala o depravada.

Además, el hombre malo o depravado guiña los ojos, habla con los pies y hace señas con los dedos. No contento con usar el peor vocabulario imaginable, el hombre malo o depravado echa mano del leguaje corporal para enfatizar lo que sale de su boca. Usa ojos, pies y manos para hacer gestos obscenos. Es la conducta del hombre malo. Esta conducta impropia parte de un carácter impropio.

De modo que Salomón, el autor de estos proverbios nos mostrará el carácter del hombre malo. Proverbios 6: 14 dice: «Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo»

Este es el carácter del hombre malo. En este versículo se puede apreciar con claridad que el corazón para la mentalidad oriental, es el intelecto, o la facultad de pensar, para la mentalidad occidental.

El intelecto, o la facultad de pensar de un hombre malo está saturado de perversidad. Por eso anda en perversidad de boca. Cuan importante es que cuidemos nuestra mente, o nuestro pensamiento. Jesús, dijo lo siguiente a algunos fariseos de su tiempo, según Mateo 12:34 «¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca»

Si Usted quiere tener un hablar apropiado, para que nadie le tilde de hombre malo o depravado, entonces debe alimentar su mente de cosas buenas, en esencia, debe llenar su mente de la palabra de Dios. Si lo hace, automáticamente se erradicarán de su vocabulario las palabras obscenas y también los gestos obscenos.

Pero si prefiere guardar en su mente las perversidades y anda todo el tiempo pensando en cosas malas, entonces no se sorprenda de que de su boca broten las peores palabras y eso le delate como un hombre malo o depravado.

Hablando de malas palabras, viene a mi mente una historia que alguna vez me hizo sonreír. Se trataba de un granjero que se marchó a la ciudad en su carro tirado por dos mulas, pero sucede que estaba tardando mucho en regresar a su casa. La esposa del granjero estaba bastante preocupada en la casa temiendo que algo malo pudo haber pasado. Cuando finalmente llegó a casa, la esposa le dijo con curiosidad: ¿Por qué llegas tan tarde? Pues… dijo el granjero, me encontré con el pastor de la iglesia en el camino a casa y me pidió que le trajera, pero a partir del momento que el pastor se subió al carro, las mulas estas no entendían ni una sola orden para que se apuren. Claro, las mulas del granjero estaban acostumbradas a las órdenes acompañadas de las malas palabras, pero el granjero no podía decirlas por respeto al pastor de la iglesia.

Hemos hablado de la conducta del hombre malo y del carácter del hombre malo.

Finalmente encontramos la condenación del hombre malo. Proverbios 6: 15 dice: «Por tanto, su calamidad vendrá de repente; súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.»

El hombre malo piensa que con su vocabulario soez y sus gestos obscenos, que son producto de su carácter pervertido, tiene el mundo a sus pies. Lo que no se da cuenta es que lentamente, paso a paso, se va acercando a un precipicio. Llegará un momento cuando al dar un paso más caerá al vacío.

A esto se refiere la Biblia cuando dice que su calamidad vendrá de repente. Todo acontecerá el momento menos pensado. Súbitamente será quebrantado dice el texto. Una vez que ha caído al precipicio, no hay manera de salir de allí. Dice la Biblia que no habrá remedio. Pocas veces la Biblia califica a las situaciones como: Sin remedio.

La condenación del hombre malo es una de ellas. Cuando el hombre malo muere en su pecado, se le acaba la oportunidad que tenía para confesar su pecado y recibir a Cristo como Salvador. Lo que viene a continuación es el castigo eterno, para lo cual no hay remedio.

Quizá, amiga, amigo oyente, esté pensando que Dios es injusto al someter a un hombre malo a una condición sin remedio. Pero no hay tal, el hombre malo tuvo todas las oportunidades del mundo para rectificar su camino, tuvo todas las oportunidades del mundo para ser reconciliado con Dios, pero dejó pasar todas esas oportunidades. Su castigo es por tanto bien merecido.

De modo que, amable oyente, si su conducta y su carácter indican que hay algo malo en su vida, no olvide que esto tiene una consecuencia funesta. Hoy mismo reconozca su pecado y reciba a Jesucristo como su personal Salvador.

Avanzando en el estudio de Proverbios, llegamos al capítulo 6 versículos 16 a 19.

Si alguien desea realmente indisponer a otra persona, escogerá hacer algo que sabe que esa otra persona odia. Pues la Biblia nos habla de las cosas que odia Jehová. Si alguien quiere indisponer a Jehová hará las cosas que Jehová odia, pero si alguien quiere agradar a Jehová, evitará hacer las cosas que Jehová odia.

Dicho esto, ponga atención a la introducción de este pasaje bíblico. Proverbios 6:16 dice: «Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma»

Aborrecer, o abominar nos habla de emociones que producen profundo malestar o desagrado.

El texto habla de seis y aún siete cosas que produce profundo malestar o desagrado en Jehová. ¿Cuáles son estas cosas? Proverbios 6:17-19 dice: «Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre los hermanos.»

Aquí van las seis y aún siete cosas que odia Jehová.

Número uno, los ojos altivos. Esto habla del orgullo, de esa actitud de mirar a todos por debajo del hombro. Describe a la persona que quiere ser el foco de atención en todo. Hablando de un príncipe en extremo orgulloso, su paje de armas se quejaba en estos términos: Quiere ser el centro de la atención en todo. Si está en un bautizo, quiere ser el niño. Si está en una boda quiere ser la novia, si está en un velorio, quiere ser el muerto. Que fatal ser altivo de ojos.

Número dos, la lengua mentirosa. La lengua ha sido creada para glorificar a Dios. Mentir es pervertir el propósito de la lengua. Dios no miente y por eso abomina la mentira.

Número tres, las manos derramadoras de sangre inocente. Esto habla de quitar la vida a una persona inocente. Me llama mucho la atención la progresión descendente en el mal. Los ojos altivos llevan a la lengua mentirosa y la lengua mentirosa lleva a asesinar a un inocente.

Número cuatro: El corazón que maquina pensamientos inicuos. Esto habla de los malos pensamientos. Todo lo malo comienza en el pensamiento. Para evitar hacer lo malo es necesario primeramente evitar pensar en lo malo.

Número cinco: Los pies presurosos para correr al mal. Dios odia no solo la mente que maquina pensamientos inicuos sino también los pies que hacen realidad esos pensamientos inicuos.

Número seis: El testigo falso que habla mentiras. Esto hace referencia a los falsos testimonios ante un juez en un juzgado.

Número siete: El que siembra discordia entre los hermanos. La vida en armonía es deleitosa para los hombres y para Dios, pero cuando se levantan hermanos que con sus chismes y sus rumores ponen a los hermanos unos contra otros, muy pronto se producen discordias.

La actitud de estos hermanos chismosos que esparcen rumores falsos es aborrecida por Jehová. La lista ha sido claramente especificada. Ahora depende de Usted hacer o no hacer lo que consta en esta lista. Si lo hace, estará haciendo algo que Jehová aborrece y tendrá que atenerse a las consecuencias. Si no lo hace, Dios estará complacido con Usted y ciertamente recibirá una buena recompensa.

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