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El que obedece el consejo es sabio

Qué grato es estar nuevamente junto a Usted para alimentarnos de la palabra de Dios. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal, en esta ocasión, David Logacho nos guiará en el estudio de la segunda parte de Proverbios capítulo 12.

El libro de Proverbios es una fuente inagotable de sabiduría.

Enfoquemos nuestra mirada en la segunda parte del capítulo 12. El versículo 15 dice: «El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece el consejo es sabio.»

La falta de sabiduría en el necio le hace pensar que lo sabe todo. Será inútil tratar de razonar con él. Se cerrará en su idea y no admitirá ninguna otra opinión sobre determinado asunto. ¿Se ha encontrado con personas así? Es frustrante, ¿verdad?

Cuán diferente es aquel que tiene sabiduría. Dice el texto que una persona sabia obedece, o presta atención al consejo de otros. Es el tipo de persona que tiene una clara conciencia de que siempre hay algo nuevo que aprender y con humildad escucha las opiniones de los demás. Puede ser que esas opiniones no tengan nada significativo, pero también puede ser que esas opiniones tengan mucho de nuevo para aprender.

Proverbios 12:16 dice: «El necio al punto da a conocer su ira; mas el que no hace caso de la injuria es prudente.»

El caso que plantea este proverbio tiene que ver con una persona que ha sido injuriada o maltratada verbalmente. Si la persona es necia, lo cual indica que le falta sabiduría, inmediatamente reaccionará. La reacción puede ser verbal, respondiendo con insulto al insulto, o puede ser también violenta, con agresión física. Una persona así, es necia según la Biblia. Por otro lado, si la persona es sabia, o prudente, no hará caso de la injuria. Pasar por alto una injuria demanda abundante auto control de la persona injuriada. El Espíritu Santo capacita a una persona para refrenar el impulso natural a reaccionar mal cuando es injuriada.

¿Cómo es su reacción cuando es verbalmente ofendido, amable oyente? La forma como reacciona le indicará si es una persona necia o una persona sabia.

Proverbios 12:17 dice: «El que habla verdad declara justicia; mas el testigo mentiroso, engaño.»

Un testigo es alguien que dice lo que le consta de alguna manera. Puede ser algo que oyó, algo que vio, algo que experimentó. Cuando el testigo declara la verdad, estará impulsando la justicia, pero cuando el testigo declara falsedad, estará impulsando el engaño.

Proverbios 12:18 dice: «Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.»

Este proverbio tiene que ver con el poder de la lengua. Hablando del poder de la lengua, Santiago 3:5-6 dice: «Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.»

La lengua es como un cuchillo. Con un cuchillo se puede hacer muchas cosas loables, pero con un cuchillo también se puede asesinar a una persona. Igual es con la lengua. Con ella se puede hacer muchas cosas loables, pero con ella también se puede asesinar el carácter de una persona.

Hablando de los que usan su lengua para atentar contra el carácter de una persona, el proverbista dice: Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada. Hablando de los que usan su lengua para fines loables, el proverbista dice: La lengua de los sabios es medicina. Tenga mucho cuidado con la manera como usa su lengua. No olvide jamás que sus palabras pueden ser armas para herir o medicina para curar.

Proverbios 12:19 dice: «El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento.»

Nuevamente la lengua está en la palestra. Esta vez para mostrar lo que es capaz de hacer en relación con el que la maneja. Cuando alguien maneja la lengua para declarar la verdad, esa persona será estable. En cambio, cuando alguien maneja la lengua para declarar una mentira, esa persona será totalmente inestable. De aquí podemos aprender que las mentiras no quedan así por mucho tiempo. Algún momento salen a la luz para vergüenza y confusión del mentiroso. ¿Para qué vivir con el temor de que algún día se hará público que no dijimos la verdad? Mejor es hablar siempre la verdad, pase lo que pase.

Proverbios 12:20 dice: «Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los que piensan el bien.»

Los que planifican el mal a través del engaño no tienen posibilidad de hallar alegría, debido a los riesgos y a los peligros implicados en el mal que piensan hacer. En cambio los que planifican el bien, siempre estarán alegres porque no tienen absolutamente nada que temer.

Proverbios 12:21 dice: «Ninguna adversidad acontecerá al justo; mas los impíos serán colmados de males»

Aquí tenemos de una manera muy clara y directa la estrecha relación que existe entre el estilo de vida de una persona y el bienestar de la misma. Cuando una persona es justa o vive en rectitud, no sufrirá ninguna adversidad que sea el resultado de una mala manera de vivir. Pero cuando una persona es impía, o vive en el pecado, inevitablemente sufrirá todo tipo de mal. Al decir todo esto, no se está dando a entender que los justos nunca experimentarán alguna adversidad, porque la Biblia habla también de que Dios prueba a los que somos de él. Pero aun en estos casos, las pruebas son para nuestro beneficio, no para nuestro mal. Por supuesto que las pruebas no son placenteras, pero si las tomamos en el sentido que son beneficiosas para nosotros podemos experimentar gozo.

Proverbios 12:22 dice: «Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.»

Este proverbio muestra la actitud de Dios hacia los mentirosos y hacia los que hablan verdad. Dice que los mentirosos son abominación a Jehová. Esto significa que Jehová realmente detesta a los mentirosos. Pero, el texto también dice que Dios se contenta con los que hacen o dicen verdad. Uno de los objetivos más codiciados de los hijos de Dios debe ser traer contentamiento a Dios. Una de las muchas maneras es por medio de decir la verdad.

Proverbios 12:23 dice: «El hombre cuerdo encubre su saber; mas el corazón de los necios publica la necedad.»

Cuando este proverbio habla del hombre cuerdo, se está refiriendo a un hombre inteligente. El hombre inteligente jamás hará alarde de su inteligencia. Pero el hombre necio, no dejará pasar oportunidad para hacer gala de su necedad. Si se considera una persona inteligente, no lo ande publicando amable oyente.

No ande dando opiniones a quien no se las pide. No hable como un experto sobre cosas que no tiene ni idea, para impresionar a la gente que le escucha. No ande aconsejando a quien no está interesado en oír su consejo. Si lo hace, lo único que estará logrando es hacer público que es un necio. Si alguien alguna vez le preguntan algo sobre lo que Usted no sabe, es preferible decir: No sé. No trate jamás de disfrazar su ignorancia en un ropaje de muchas palabras.

Proverbios 12:24 dice: «La mano de los diligentes señoreará; mas la negligencia será tributaria»

Este proverbio contrasta la diligencia con la negligencia y lo que resulta de ello. Al hablar de la mano de los diligentes se está refiriendo a personas que trabajan con diligencia. Este tipo de personas tiene el camino abierto para llegar a posiciones de autoridad y respeto.

Por contraste, los negligentes, o los que no ponen ningún esfuerzo en el trabajo, jamás llegarán a posiciones de autoridad y respeto y tendrán que conformarse con servir a sus amos o a sus jefes. Si Usted aspira a posiciones de autoridad y respeto, es necesario que comience a poner mucho empeño en cualquier trabajo que tenga este momento. En su tiempo cosechará el fruto de su esfuerzo.

Vamos ahora a Proverbios 12:25. «La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra.»

La ansiedad conduce a un hombre al profundo pozo del desánimo. Por eso dice el texto que la congoja en el corazón del hombre lo abate. En casos así, hace mucha falta la buena palabra de un consejero sabio. Un consejero sabio utilizará la palabra de Dios para mostrar que la ansiedad es un pecado porque contradice lo que Dios ha dicho en su palabra, además porque niega el poder de Dios, niega la protección de Dios, niega las promesas de Dios, niega las posibilidades de Dios.

Por eso, la palabra de Dios dice en Filipenses 4:6 «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.»

El consejo sabio será la medicina que Dios use para que esa persona desanimada recobre la alegría.

Tenemos ahora Proverbios 12:26 donde dice: «El justo sirve de guía a su prójimo; mas el camino de los impíos les hace errar.»

La gente estará segura cuando tiene a un justo como líder o como guía. Pero la gente estará en peligro de caer en el error cuando tiene a un impío como líder o como guía.

Proverbios 12:27 dice: «El indolente ni aun asará lo que ha cazado; pero haber precioso del hombre es la diligencia»

Una vez más se contrasta la negligencia con la diligencia. La negligencia hace que un hombre no haga ni siquiera lo que es más obvio, como esto de asar lo que ha cazado. Por negligente pierde el provecho de su propio trabajo. En cambio la diligencia es un don precioso del hombre porque le permite aprovechar todas las oportunidades que se le pongan por delante.

Terminando ya, consideremos Proverbios 12:28 donde dice: «En el camino de la justicia está la vida; y en sus caminos no hay muerte.»

Una vida de integridad y justicia tiene aparejada garantía de vida. Vida abundante en la tierra y también la vida eterna. En este estilo de vida la muerte es un enemigo derrotado. La muerte para los justos es el pasadizo a la gloria eterna. Este estilo de vida resulta de haber recibido a Cristo como personal Salvador.

La actitud hacia la instrucción o la reprensión

De la abundancia del corazón habla la boca