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El buen nombre y las muchas riquezas

Es un gozo compartir este tiempo con Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: Proverbios, sabiduría celestial para la vida terrenal, en esta ocasión, David Logacho nos guiará en el estudio de la primera parte del capítulo 22.

Seguimos estudiando el libro de Proverbios.

Entramos ahora al capítulo 22.

La primera parte de este capítulo, entre los versículos 1 a 16 mantiene el modelo anterior, es decir, se trata de una variedad de proverbios sobre una amplia gama de asuntos.

A partir del versículo 17, hasta el final del capítulo, cambia el modelo, para tratar pocos temas de una manera más detallada.

Con esta introducción vayamos al versículo 1 donde dice: «De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.»

Este proverbio pone en los platos de una balanza el buen nombre, y las muchas riquezas. La balanza se inclina hacia el buen nombre indicando que es más importante que las muchas riquezas.

De igual manera, pone en un plato de la balanza la buena fama, o la buena reputación, y en el otro plato de la balanza, la plata y el oro. La balanza se inclina hacia el lado de la buena fama, indicando así que es más importante que el oro y la plata. Buen nombre y buena fama resultan de un buen carácter, o de un carácter semejante al de Cristo. Quien tiene esto puede considerarse muy afortunado, aunque no tenga mucha riqueza ni plata ni oro.

Ahora tenemos Proverbios 22:2 donde dice: «El rico y el pobre se encuentran; a ambos los hizo Jehová.»

Dios es soberano amable oyente. Este proverbio declara una verdad ineludible. El rico y el pobre tienen una cosa en común: A ambos los ha creado Jehová. Si se toma en cuenta este principio, el rico no tendría por qué jactarse ni tampoco el pobre tendría por qué sentirse mal. El rico no es rico porque es más que el pobre sino porque Jehová le ha hecho rico. El pobre no es pobre porque es menos que el rico, sino porque Jehová le ha hecho pobre. Jehová tiene siempre buenas razones para hacer lo que hace.

A continuación Proverbios 22:3 donde dice: «El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño»

El avisado es el prudente, el precavido. El simple es el imprudente, el impulsivo. El prudente detecta un peligro y no sigue adelante. De esta manera evita el mal. El imprudente en cambio, ve un peligro, pero sigue adelante y como consecuencia recibe el mal. Dios nos ha dado discernimiento para detectar lo que reviste peligro. Usemos ese discernimiento para no sufrir el mal.

Luego viene Proverbios 22:4 donde dice: «Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.»

El mundo no aprecia la humildad, tampoco aprecia el temor reverencial o el respeto a Jehová. Pero Dios recompensa con creces al humilde y al que tiene temor a Jehová.

La recompensa es triple: Riquezas, honra y vida. Riquezas no solo en el campo material sino principalmente en el campo espiritual. Honra significa una imagen que infunde respeto y hasta admiración. Al hablar de vida está dando a entender una vida en abundancia, una vida de satisfacción. Es el premio para los humildes y los que temen a Jehová. Observe que humildad y temor de Jehová van siempre juntos. Una persona que teme a Jehová será humilde y una persona que es humilde temerá a Jehová. Esta es la razón por la cual un creyente genuino no puede ser orgulloso.

Muy bien, ahora tenemos Proverbios 22:5 donde dice: «Espinos y lazos hay en el camino del perverso, el que guarda su alma se alejará de ellos.»

Ser perverso, o impío, o pecador es como andar con los ojos vendados sobre un campo minado. Cualquier momento explotará una mina y atrapará la vida del perverso. Por otro lado, la vida recta es la mejor protección que podemos tener a nuestro alcance. Una persona que vive en integridad, jamás estará expuesta a los peligros que acechan a la gente impía. Si quiere vivir seguro amable oyente, viva en santidad.

A continuación viene Proverbios 22:6 donde dice: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.»

Este es uno de los proverbios que más se citan para decir algo que no quiere decir. Se usa para decir que si los padres son fieles al Señor y crían a sus hijos en disciplina y amonestación al Señor, los hijos van a ser creyentes y van a vivir en santidad hasta su vejez. Bueno, tal vez en la mayoría de los casos sea así, pero no en todos. Para nadie es desconocido que padres fieles al Señor y fieles en criar a sus hijos en disciplina y amonestación al Señor, han tenido que pasar por la terrible experiencia de ver a un hijo totalmente impío y alejado del Señor.

También se dice que este proverbio enseña que si los padres han criado a un hijo en disciplina y amonestación del Señor y si de joven este hijo se descarría y se va al mundo como el hijo pródigo, volverá a los caminos del Señor cuando sea viejo.

Nuevamente aquí, en algunos casos, tal vez la mayoría, el hijo pródigo vuelve al calor del hogar, pero no siempre es así. Hay casos en los cuales el hijo pródigo permanece en ese estado hasta que muere, a pesar de que los padres le criaron en disciplina y amonestación del Señor cuando fue niño.

¿Entonces qué es lo que realmente enseña Proverbios 22:6? Permítame citar lo que David Jeremías dice sobre el verdadero significado de este versículo, en su libro «Enfrentando los mitos de la paternidad».

Lo que este proverbio significa es: Si dedica a su hijo al Señor y produce en él un deseo por las cosas espirituales en consonancia con la edad que tiene, le estará dando la mejor oportunidad posible para que crezca hacia la madurez espiritual. Hasta aquí la cita de ese autor, acerca de lo cual concordamos absolutamente.

Muy bien, tenemos ahora Proverbios 22:7 donde dice: «El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta»

Lo que dice este proverbio no es un mandato sino simplemente una declaración de una realidad en la vida. Todos sabemos y tal vez hasta hemos padecido, el desdén o el desprecio de los ricos hacia los pobres. Así es. Es algo que no podemos evitar. El rico es amo del pobre. En la misma línea, los deudores son esclavos de sus acreedores. Es algo que tampoco podemos evitar. Note que no se está prohibiendo hacer préstamos, lo que se está diciendo es que si alguien pide un préstamo queda esclavizado al que concede el préstamo. Es por este motivo que, hasta donde sea posible, es preferible evitar hacer préstamos.

Sigue a continuación Proverbios 22:8 donde dice: «El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará.»

Aquí tenemos de cuerpo entero a la ley de la siembra y la cosecha. Gálatas 6:7 dice al respecto: «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.»

Si se siembra iniquidad, se cosecha iniquidad. Si se siembra maldad, se cosecha maldad. ¿Qué es lo que está sembrando hoy en día, amable oyente? También el proverbio dice: La vara de su insolencia se quebrará. Esto significa que la maldad del impío no quedará impune. En algún momento va a ser castigada. En algún momento se levantará alguien para hacer pedazos la arrogancia o la insolencia del impío.

Tenemos ahora Proverbios 22:9 donde leemos: «El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente.»

El ojo misericordioso se refiere a la persona generosa. Una persona generosa será bendita. Una hermosa promesa para los generosos. La bendición viene de Jehová. Bien se ha dicho que la mejor manera de tener más es dar más. Siempre habrá pobres entre nosotros y debemos ser sensibles a sus necesidades para satisfacerlas en la medida de nuestras posibilidades. Al hacerlo, no sólo aliviaremos en algo la situación del pobre sino que recibiremos la bendición de parte de Dios.

¿Qué tal si hoy mismo intenta identificar alguna necesidad que puede satisfacer en una persona indigente? Más bienaventurado es dar que recibir.

Nos corresponde ahora estudiar Proverbios 22:10 donde dice: «Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.»

El escarnecedor es aquel que saturado de orgullo atropella sin ningún miramiento a los que tiene alrededor. Una palabra sinónima es: Insolente. Cuando un escarnecedor o insolente es parte de un grupo de personas, siempre causará todo tipo de problemas. Echar fuera al insolente rinde el beneficio de que se acaban las discordias, cesan los pleitos y terminan los insultos. Una persona insolente es más indeseable que mosca en la sopa. Quiera Dios que su carácter amigo oyente no sea tal, que todos quieran deshacerse de Usted para poder vivir en paz y armonía.

Tenemos ahora Proverbios 22:11 donde dice: «El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.»

¡Qué hermoso lo que establece este proverbio! Nos habla de alguien que ama la limpieza de corazón. Cuán importante es amar la limpieza o pureza de corazón. Esto tiene que ver con hacer todo lo humanamente posible para tener pensamientos puros, para tener motivos puros. Una persona así, también tendrá un hablar puro.

Dice el proverbio que tendrá gracia en sus labios. Esto significa que lo que dice edifica la vida de los demás. El Señor Jesucristo dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Cuando el corazón es limpio o puro, la boca pronunciará cosas que comunican gracia a los oyentes. Los reyes o lo poderosos buscan la amistad de personas que hablan con gracia porque saben que de esa manera serán edificados intelectualmente y espiritualmente.

De modo que, amable oyente, si en verdad desea un hablar lleno de gracia debe comenzar por amar la limpieza de corazón. La única forma de amar la limpieza de corazón es llenar la mente de la palabra de Dios. Una persona cuya mente está llena de la palabra de Dios, amará lo que Dios ama, odiará lo que Dios odia y procurará hacer siempre la voluntad de Dios. Todos los que somos hijos de Dios deberíamos amar la limpieza de corazón.

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