in

El aprecio que Dios tiene por la ciencia, el conocimiento, o el saber

Damos gracias a Dios por la oportunidad que nos brinda de estudiar su palabra. Estamos estudiando el libro de Proverbios en la serie que lleva por título: Sabiduría celestial para la vida terrenal. En nuestro estudio bíblico último analizamos la primera parte del capítulo 22, en esta ocasión, David Logacho nos guiará en el estudio de la segunda parte de este capítulo.

Qué reconfortante es alimentarnos de la sabiduría de la palabra de Dios.

Proverbios 22:12 dice: «Los ojos de Jehová velan por la ciencia; mas él trastorna las cosas de los prevaricadores»

Este proverbio muestra el aprecio que Dios tiene por la ciencia, o por el conocimiento, o por el saber. Dice que los ojos de Jehová velan, o protegen, o cuidan el saber. Por otro lado, el proverbio muestra la reacción de Dios ante las cosas o los dichos de los prevaricadores o de los que traicionan todo lo que es moralmente bueno. Dice que Dios trastorna o desbarata las cosas de los prevaricadores. El hombre impío jamás puede alterar lo que Dios ha planificado.

A continuación tenemos Proverbios 22:13 donde leemos: «Dice el perezoso: El león está fuera; seré muerto en la calle.»

Allí está el perezoso, o el holgazán, metido en su casa, tal vez acurrucado en su cama. Ya es la hora del levantarse. Alguien le hace despertar y le urge a salir de la cama. El perezoso abre los ojos. Los párpados le pesan una tonelada, se da vuelta y sigue durmiendo. La persona que le hizo despertar insiste en que salga de la cama y le pregunta cuál es la razón para no levantarse. El perezoso se queda pensando y dice: Es que allí, fuera de la casa, en la calle, hay un león. Si salgo me va a comer vivo. Dicho esto sigue plácidamente durmiendo quien sabe hasta qué hora. Me imagino que la persona que estaba tratando de poner en marcha a este perezoso no sabrá si reír o llorar con la justificación que dio para no levantarse.

Así es la pereza. Nos mete disparates en la cabeza para que no hagamos lo que sabemos que debemos hacer. Cuántas veces no habremos dejado para el último algo que teníamos que hacer, bajo el pretexto de que cuando estamos presionados por el tiempo trabajamos mejor. ¿Le ha pasado? Es nuestro león personal que está en la calle y quiere devorarnos.

Ahora tenemos Proverbios 22:14 donde dice: «Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; aquel contra el cual Jehová estuviere airado caerá en ella.»

En este proverbio yace una verdad muy importante. Cuando el hombre persiste en el pecado, Dios mismo entrega a ese pecador a cometer con avidez ese pecado, lo cual resultará en su propia destrucción. En el caso específico del proverbio leído se trata de un hombre que decide vivir en adulterio. Por su obstinación a vivir en adulterio, Dios arrojará a este hombre a cometer el pecado de adulterio con avidez. El hombre habrá caído en la fosa profunda que es la boca de la mujer extraña. Una vez en esta fosa profunda, el hombre experimentará todo tipo de sufrimiento. Es la forma de Dios de castigar a este hombre por su obstinado pecado.

Hace tiempo atrás conocí a un hombre muy próspero. Era dueño de su propio negocio y tenía una hermosa familia. A pesar de ser creyente, se enredó con otra mujer. Cuando los líderes de la iglesia conocieron el hecho hicieron todo lo posible para que este hombre reconozca su pecado, lo confiese y se aparte. Todo esfuerzo fue inútil. El hombre persistió en su pecado. En cuestión de poco tiempo, su negocio, alguna vez próspero, se fue a la quiebra. Terminó separándose de su esposa y de sus hijos. Se acabó la familia. Fue la retribución que recibió de parte de un Dios airado por el pecado.

A continuación tenemos Proverbios 22:15 donde dice: «La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él.»

La necedad, o lo que es lo mismo, la falta de sabiduría es parte integral del carácter o del corazón de los hijos. Es una manifestación de la naturaleza pecaminosa con la cual todos hemos nacido. Por eso el proverbio leído dice: La necedad está ligada en el corazón del muchacho. La gran tarea que tenemos los padres es buscar la manera de desligar esa necedad del corazón de nuestros hijos.

Eso es justamente el propósito de criarlos en disciplina y amonestación del Señor. La disciplina tiene que ver con conducir a un niño hacia la madurez mediante la instrucción, la recompensa, la corrección y la retribución. Es en este aspecto de la retribución, en donde entra el asunto de la vara de la corrección de la cual habla el proverbio. Dice textualmente que la vara de la corrección alejará la necedad de la vida de los hijos. La vara de la corrección es una referencia al castigo corporal. Mientras los hijos son niños, es imprescindible el castigo corporal para la formación del carácter de los hijos.

Cuando los padres son negligentes en administrar castigo corporal a sus hijos, mientras es apropiado hacerlo, están poniendo en serio riesgo el bienestar futuro de los hijos. Así dicen textos como Proverbios 13:24 donde se lee: «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.»

Si Usted es padre o madre de familia y tiene hijos que todavía están en su niñez, no renuncie al uso de la vara de la corrección. Por supuesto que no es nada grato usar la vara de la corrección, ni para los padres ni para los hijos, pero el beneficio es tan enorme que vale la pena las pequeñas molestias. El uso de la vara de la corrección debe estar controlado por el amor. Jamás use la vara de la corrección para tomar venganza de los hijos. Cuando los hijos llegan a la adolescencia y después a la juventud, la vara de la corrección ya no produce el beneficio deseado, por lo cual es recomendable buscar otras maneras de corrección.

Sigamos adelante. Proverbios 22:16 dice: «El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, o que da al rico, ciertamente se empobrecerá.»

Este proverbio muestra el aprecio que debemos manifestar hacia los pobres. Una muestra de desprecio a los pobres es por medio de oprimirlos para sacar provecho de ellos. Otra muestra de desprecio a los pobres es por medio de negarles alguna ayuda que podríamos dar y sin embargo dar esa misma ayuda a los ricos, tal vez esperando recompensa de parte de ellos. Cuando alguien desprecia a los pobres de maneras similares a éstas, recibirá como castigo la pobreza.

Antes de entrar al análisis del versículo 17, es necesario señalar que a partir de este versículo y hasta el capítulo 24 versículo 22, vamos a entrar a una colección de treinta pasajes bíblicos conocidos como: Los dichos de los sabios. Los autores de estos dichos son desconocidos, pero fue Salomón quien los compiló.

Proverbios 22: 17-21 es una especie de introducción a estos treinta dichos de los sabios. Así que, entremos al análisis de este pasaje bíblico.

Lo que primeramente encontramos es una invitación. Proverbios 22:17 dice: «Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría»

Salomón está haciendo una invitación a los lectores. La invitación tienen que ver con inclinar el oído y oír. Esta expresión significa prestar absoluta atención a algo o a alguien. ¿A qué o a quién se debe prestar absoluta atención? El texto dice: a las palabras de los sabios.

Como ya se mencionó antes, esto se refiere a esos treinta dichos de los sabios, que aparecen entre Proverbios 22:22 hasta Proverbios 14:22. Salomón insiste diciendo que debemos aplicar el corazón a la sabiduría que brota de esos treinta dichos de los sabios. Aplicar el corazón a la sabiduría significa hacer todo el esfuerzo mental necesario para comprender y poner en práctica lo que dice la sabiduría.

De modo que, amable oyente, la invitación ha sido planteada. ¿La aceptará? Pero antes de aceptar una invitación, es necesario saber qué es lo que van a recibir los invitados. Por eso el pasaje bíblico nos habla de un incentivo. ¿Cuál es el incentivo para los invitados?

Note lo que dice Proverbios 22:18 «Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; si juntamente se afirmaren sobre tus labios.» Se está hablando de guardar la sabiduría al interior de la persona y también se está hablando de tener la sabiduría a flor de labios. Esto es algo delicioso. Si desea experimentar verdadera delicia amable oyente, preste absoluta atención a los dichos de los sabios y publique con su boca estos dichos de los sabios, cada vez que tenga oportunidad. El proverbista ha hecho una invitación y nos ha hablado de un incentivo.

Finalmente nos va a hablar de una intención. ¿Cuál es la intención que mueve al proverbista a hacer la invitación y mostrar el incentivo?

Mire lo que dice Proverbios 22:19-21 «Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy a ti también. ¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, a fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?»

Salomón está hablando sobre el propósito al invitar a considerar los treinta dichos de los sabios. Es para que los lectores pongan su confianza en Jehová, para que los lectores aprendan cosas verdaderas y dignas de confiar y para que los lectores sepan responder a quien les pregunte. El propósito es muy loable.

¿Quién no quiere crecer en su confianza en Jehová? ¿Quién no quiere aprender cosas verdaderas y dignas de confiar? ¿Quién no quiere tener respuesta a las grandes interrogantes de la vida?

Ciertamente todos deseamos esto. Para obtenerlo es indispensable que prestemos la más absoluta atención a estos treinta dichos de los sabios. En nuestro próximo estudio bíblico vamos a comenzar a estudiarlos. Espero contar con su sintonía.

El buen nombre y las muchas riquezas

El pobre