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Otros rasgos de una iglesia saludable

Qué bendición saludarle amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la epístola de Pablo a Tito en la serie titulada: Rasgos de una iglesia saludable. En el estudio bíblico anterior hicimos una introducción de esta epístola y comenzamos a analizar el saludo de la epístola. En el saludo de la epístola encontramos el primer rasgo de una iglesia saludable. Una iglesia saludable se caracteriza por la importancia que da a la palabra de Dios. Una iglesia saludable es aquella en la cual se oye, se lee, se estudia, se medita, se memoriza y se practica la palabra de Dios. Cada iglesia local debería ser un centro de enseñanza de la palabra de Dios. Si las iglesias locales cumplieran con este propósito no hubiera necesidad de institutos bíblicos, ni seminarios bíblicos ni universidades bíblicas. Al decir esto no estoy desconociendo la importancia de estos establecimientos donde se estudia la palabra de Dios, pero su existencia, de algún modo, se debe al incumplimiento de sus responsabilidades por parte de las iglesias locales. En el estudio bíblico de hoy continuaremos examinando otros rasgos de una iglesia saludable.

Escribiendo a Tito, Pablo se identificó a sí mismo como siervo de Dios y apóstol de Jesucristo. Acto seguido, Pablo prosiguió con el saludo de la carta. En su saludo, se refirió a cuatro características, que como puntos cardinales guiaban su ministerio, todo ellos relacionados con la palabra de Dios. La primera característica. Su ministerio fue conforme a la fe de los escogidos de Dios. Pablo no predicaba lo que se le ocurría, sino lo que Dios ha comunicado a los escogidos de Dios en su palabra. Esto lo vimos en nuestro estudio bíblico último. La segunda característica, aparece en la segunda parte de Tito 1:1 y en el versículo 2. La Biblia dice: y el conocimiento de la verdad que es según la piedad,
Tit 1:2  en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,
El mayor anhelo de Pablo era que los creyentes conozcan la verdad. La verdad es lo que Dios dice en su palabra. Este conocimiento no sólo tiene que ver con llenarse la mente con la palabra de Dios, lo cual es necesario, sino también con que la palabra de Dios guardada en la mente, se manifieste en un cambio de conducta. Por eso Pablo dice: que es según la piedad. La palabra piedad significa fidelidad y obediencia a Dios. La triste realidad de muchas iglesias hoy en día es que mucha gente sabe mucho de la Biblia, pero sólo intelectualmente, porque su conducta deja mucho que desear en cuanto a poner en práctica lo que saben intelectualmente. Alguien ha dicho como mucha razón que si los creyentes pusieran en práctica solamente un 5% de lo que saben intelectualmente, el mundo fuera tan diferente. Esto justamente fue a lo que se refirió Santiago en su libro. Note lo que dice Santiago 1:22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Aquí tenemos otro rasgo de una iglesia saludable. Una iglesia saludable es aquella que se preocupa por que los creyentes que allí se congregan, vivan en la práctica lo que están aprendiendo de la Biblia. Una iglesia saludable se interesa en cada creyente en particular, motivando a cada uno a alcanzar la madurez en Cristo. Pablo se refiere también a la esperanza viva que disfrutamos los creyentes. Es una esperanza de la vida eterna. Esto es lo que Dios ha prometido desde el principio de los siglos a cada creyente. Toda promesa es tan verídica como verídico es quien lo promete. Quien nos promete vida eterna es Dios y no puede haber nadie más verídico que él. Dios no miente, dice Pablo. Otro rasgo de una iglesia saludable es que los que allí se congregan, sin ser perfectos, procuran vivir lo más lejos posible del pecado y lo más cerca posible de Dios. La tercera característica de como Pablo se relacionaba con la palabra de Dios aparece en 1 Tesalonicenses 1:3, la Biblia dice: y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,
Dios es un Dios de orden. Conforme a su voluntad, había un tiempo para revelar cosas importantes y proclamar cosas importantes. La iglesia no se conocía en el Antiguo Testamento, pero a su debido tiempo Dios mismo reveló las grandes verdades sobre la iglesia a personas como Pablo. La misión de Pablo fue predicar con precisión lo que le había sido encomendado por mandato de Dios. El mensaje que predicaba Pablo no era un mensaje humano. Era un mensaje divino. El autor intelectual del mensaje era Dios mismo. Pablo tenía plena conciencia de este hecho y a eso se debe el celo que tenía para proclamar las verdades espirituales. No fue una tarea fácil para Pablo. Muchas veces estuvo en peligro de perder la vida por predicar con fidelidad a lo que Dios le había revelado, pero nunca cambió en nada el mensaje que debía predicar porque era un mensaje que provenía directamente de Dios. Que triste que en muchas iglesias hoy en día se manipula el mensaje para que sea agradable a la gente que lo escucha. Con tal de ver los templos llenos en cada culto y las arcas llenas después de recoger las ofrendas se suaviza el mensaje para que no ofenda a nadie. Se ha caído en lo que Pablo anunció a su discípulo Timoteo cuando en 2 Timoteo 4:3-4 le dijo: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
2Ti 4:4  y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Es triste reconocerlo, pero hoy en día vivimos tiempos así. Muchos no toleran la sana doctrina. La sana doctrina les causa molestia. Prefieren estar en iglesias donde no se condena el pecado, en iglesias donde cada uno hace lo que bien le parece y nadie tiene derecho de decir si está bien o está mal lo que están haciendo. El mensaje que se predica en iglesias así, no es la sana doctrina, sino un mensaje que produce comezón de oír, un mensaje que entretiene. El resultado funesto es que un mensaje así, hace apartar el oído de la verdad para volverse a las fábulas. Pablo fue tan diferente. Predicaba con celo porque su mensaje provenía de Dios nuestro Salvador. Otro rasgo de una iglesia saludable es que la palabra de Dios se predica tal cual como fue dada, sin disfrazarla para satisfacer mezquinos intereses. La cuarta característica de como Pablo se relacionaba con la palabra de Dios lo tenemos en Tito 1:4. La Biblia dice: a Tito,(A) verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.
Escribiendo a su fiel discípulo Tito, Pablo le llama verdadero hijo en la común fe. Esto es interesante. Por un lado, como vimos en nuestro estudio bíblico pasado, Tito fue ganado para Cristo a través del ministerio de Pablo. Cuando Pablo dice que Tito era su hijo, no está dando a entender que él era su papá. Lo que está diciendo es que Pablo guió a Tito a recibir a Cristo como Salvador. Pero note también que Pablo dice que Tito era un verdadero hijo. ¿Qué hacía de Tito un verdadero hijo en la fe? Pues el testimonio de Tito. La forma de vivir de Tito hizo que Pablo lo considere como un verdadero hijo en la fe. Hoy en día existen muchos que se llenan la boca diciendo que son hijos de Dios. Es fácil decirlo. Lo difícil es demostrarlo. La única manera de demostrarlo es mediante el estilo de vida. Tito tenía un estilo de vida tal que Pablo pudo decir: Tito es un verdadero hijo en la común fe. Justamente aquí tenemos un cuarto rasgo de una iglesia saludable. En una iglesia saludable todos tienen una común fe. Esto significa una única doctrina, fundamentada única y exclusivamente en la palabra de Dios. Cualquier desvío de la única doctrina es mala doctrina, no importa si la desviación es mucha o poca. Los creyentes podemos tener diferentes formas de pensar en los asuntos secundarios de la fe, pero no podemos tener ninguna diferente forma de pensar en los asuntos fundamentales de la fe. Pablo habla de una común fe. Toda desviación es mala doctrina. Una iglesia saludable no puede tolerar en su seno a personas que por ejemplo piensan que la Biblia tiene errores, o a personas que por ejemplo piensan que el Señor Jesús no es Dios, o por ejemplo a personas que no creen en la trinidad. Son asuntos fundamentales. En asuntos como estos, todos los creyentes debemos tener una misma forma de pensar, es la común fe. Es otro rasgo de una iglesia saludable. Pablo termina esta sección de su carta con su típico saludo. Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador. El favor no merecido o la gracia, se hizo realidad cuando Dios no nos dio lo que merecemos, esto es misericordia y todo esto resultó en paz con Dios. Todo esto proviene de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador. Dios es nuestro Salvador según el versículo 3 y el Señor Jesucristo es nuestro Salvador, según el versículo 4. Hermoso. Tanto el Padre como el Hijo son nuestro Salvador. Al considerar lo expuesto amable oyente. ¿Podría afirmar con seguridad que la iglesia donde usted se congrega es una iglesia saludable? Quiera Dios que sí.

Introducción a la carta de Pablo

Una iglesia saludable tiene un liderazgo bíblicamente diseñado