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Lo que el Evangelio exige parte 2

¿Elegiremos nuestras ocupaciones o la misión? ¿Realmente quieres seguir a este tipo llamado Jesús? ¿Queremos comodidad, o queremos una cruz? Seguir a Jesús tiene su precio y Jesús habló claramente de eso. Voy a leer el texto en Mateo 10:34-39. La Biblia dice: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

¿Quieres conocer sobre el verdadero precio de seguir a Jesús? Pues hoy David Platt no guiará en este caminar espiritual. ¡Bienvenidos!

¿Elegiremos nuestras ocupaciones o la misión? Bien, vamos a responder esto a través de la Biblia, así que vamos a Lucas 9:59, este verso dice: “Y dijo a otro: Sígueme.  Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. Esta es la pregunta, ¿elegiremos nuestras ocupaciones o la misión?

Alrededor de este versículo existe un sinnúmero de estudiosos que debaten todo este asunto del muchacho y su padre; algunas personas creen que el padre de este joven estaba a punto de morir y él sólo quería regresar, pasar esos últimos días con su padre y darle un entierro apropiado. Lo que obviamente es algo que a él le gustaría hacer, pero aún más profundo que eso, esa era una de las más altas obligaciones religiosas; que un hijo honre a su padre, quiero decir, esto es una obviedad, un hijo hace esto por su padre. Otros creen que su padre acababa de morir, todo lo que este joven quería hacer era regresar a enterrar a su padre y luego él iría con Jesús. Cualquiera que haya sido la circunstancia de este joven, es muy probable que haya tenido motivos muy válidos para la sociedad, y entonces ¿por qué este Jesús le pediría esto a este hombre?

Dos días después de la primera vez que prediqué esa parte del texto, mi propio padre falleció. Y recuerdo haber pensado en lo que acababa de predicar, la verdad es que no podía si quiera imaginar las palabras de Jesús: “deja que alguien más entierre a tu padre, ve y proclama el reino de Dios”. Digerir eso en medio de todo mi dolor era casi imposible. ¡Eso parece algo tan frío! Quiero decir, seamos honestos, eso es bastante duro como para creer que Jesús lo haya dicho ¿verdad? Entonces yo les pregunto, ¿acaso este es el Jesús que estamos adorando en este programa?

¿Qué es lo que verdaderamente está diciendo Jesús? ¿Qué pretende hacer al decir esto? Pues lo que Jesús está diciendo es que hay una responsabilidad, una obligación que reemplaza cualquier otra responsabilidad y cualquier otra obligación en este mundo. Incluso lo que más te gustaría hacer o lo que más necesitas hacer, nada se puede igualar a la responsabilidad que tienes como hijo de Dios. Jesús dice: “Ve y proclama el reino de Dios”. Eso, definitivamente debe ser mucho más importante en tu vida que cualquier otra cosa.

Pero, esto nos lleva a otra pregunta: ¿acaso Jesús intenta decir que está demasiado concentrado en la misión como para pensar en nosotros? ¿Acaso a Él no le importa nuestro dolor o nuestras necesidades? Y frente a esas preguntas, muchos de nosotros podemos pensar: “bueno, Él quiere que hable de la misión, pero ¿qué pasa conmigo?”.

Mira, en la iglesia siempre enfrentaremos estas dos opciones: mis ocupaciones o la misión, pero recuerda que la misión requiere un abandono radical para proclamar el reino de Dios. Así que, ¿elegiremos nuestras ocupaciones o la misión? ¿Elegiremos mentes indecisas o corazones unidos al Señor?

Bien, continuemos con nuestra lectura de la Biblia, seguimos en Lucas 9, pero ahora te pido que me acompañes al verso 62, dice así: Señor, déjame regresar y decir adiós a mi familia. “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios«.

¿Qué? ¡Ni siquiera puedo mirar hacia atrás! ¿Ni siquiera puedo despedirme de mi madre? Una pregunta muy difícil ¿verdad? Pero hoy quiero pedirte que notemos algo propio de los seres humanos, la duda de hacer lo que debemos o hacer lo que queremos.

Ahora quiero que leamos nuevamente este verso para poder estudiarlo con claridad. Lucas 9:61 y 62: “Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo:  Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

¿Ves la indecisión en este verso? Jesús le dice “sígueme” y el joven dice: “sí, está bien, te seguiré, pero primero haré esto, y esto y esto y después si te seguiré”. Siempre nos pasa esto ¿verdad? El Señor nos pide que hagamos algo y decimos: “sí está bien, lo haré, pero después, ahora estoy ocupado, primero haré mis cosas y después, tal vez tenga tiempo para hacer lo que me pides”. Y hoy debo confesarte que esa es la indecisión pecaminosa que me ha cautivado durante estos meses.  Tal vez muchos piensen: “¡qué!, ¿nuestro pastor también ha sentido eso?” y hoy te debo confesar que sí, efectivamente yo también he sentido eso, porque cuando Jesús nos dice que obedezcamos, al menos en mi propia experiencia personal, las dudas y cuestionamientos vienen a mi cabeza y me pregunto: ¿estará bien hacer eso? ¿Realmente eso será lo mejor? ¿Es el momento adecuado de hacerlo? ¿Qué pensarán las personas si hago eso? ¿Cómo se verá lo que voy a hacer?

Son muchas preguntas, pero hoy quiero decirte algo: si Jesús lo ha dicho, entonces un seguidor de Cristo lo hace, punto.

Si tú deseas ser sabio, tanto como yo lo deseo, déjame decirte que la verdadera sabiduría se encuentra en la obediencia a Jesús y no en el mundo. Mira, la indecisión nos obstaculiza, nos impide tomar decisiones radicales con respecto a la obra de Cristo.

Ahora, hay algo que me asusta mucho con respecto a esto, y es que a la luz de Lucas 9:57 al 62 estos muchachos que no siguieron a Jesús fueron rechazados por Él. Entonces yo me pregunto, ¿qué haría si fuera uno de esos tres tipos?

Estos días me he detenido a observar lo que hemos hecho con lo que significa seguir a Cristo y me pregunto, si Jesús estuviera aquí ¿de verdad nos llamaría sus discípulos?

La vida cristiana no es una discusión teológica. Es una vida práctica, paso a paso.

Muchas veces nos preguntamos: ¿cómo vamos a cambiar nuestro mundo?, ¿cómo vamos a cambiar nuestra comunidad?, ¿cómo vamos a cambiar a nuestras familias? Pues déjame decirte que el cambio comienza con tu vida y la mía. A menudo pensamos en grandes hombres en la historia de la iglesia: Lutero y Calvino y todas las cosas que lideraron. Pero ¿sabes algo? Dios no solo trabajó en grandes movimientos. Todos los grandes movimientos son producto del trabajo de una persona a la vez. Un ejemplo de ello está en la época medieval y todo lo que sucedía en la Iglesia de Roma. Mucho antes de Lutero, un hombre llamado John Huss dirigió un gran avivamiento en Praga. El avivamiento fue tan exitoso que la gente fue perseguida y fue empujada a la clandestinidad. Huss perdió su vida quemado en la hoguera.

Durante los siguientes 300 años, la iglesia hizo su camino en toda Europa, fundamentando su verdad en sus futuras generaciones. Luego, aparece en escena un tipo llamado Conde Nikolaus Ludwig Von Zinzendorf. ¿Has oído hablar de él? El formó un movimiento llamado los Moravos. La Reforma comenzó no solo por causa de Lutero, fue gracias a los moravos y a todas las iglesias subterráneas, y oraciones que habían estado sucediendo para que cuando Lutero apareciera, todos estuvieran listos.

Hoy en día, Estados Unidos envía misioneros a todo el mundo, pero en el siglo XIX no salían misioneros sino hasta que un grupo de estudiantes universitarios se tomaron en serio su fe. Un día cuando un grupo de estudiantes, después de orar diariamente, llegó una gran tormenta y entonces ellos corrieron a refugiarse bajo este pajar y allí sintieron que Dios les decía específicamente que debían ir a Asia. Este evento también es conocido como el “avivamiento del pajar”.

Adoniram Judson fue la primera persona de América en ir al extranjero, él fue el primer misionero, él no estaba esperando grandes movimientos, él sabía que Dios le dio una única vida, e hizo algo con eso. Él cavó una base profunda. Él se preparó porque no sabía para qué Dios lo iba a usar. Pero si no hubieran cavado tan profundo, Dios no habría podido usarlo de manera tremenda y Él quiere usarnos a nosotros también.

Ahora, ¿creemos lo que dice este libro sobre los perdidos? Sobre aquellos que no conocen a Jesús, las personas que no confían en Jesús para la salvación, ¿realmente tendrán que vivir lo que dice este libro acerca de ellos? ¿Creemos en 2 Tesalonicenses 1:7?

Bueno, solamente para aclararlo, te voy a pedir que vayamos a 2 Tesalonicenses 1:7-9 y leamos juntos lo que sucederá, 2 de Tesalonicenses dice: «cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego,  para dar retribución a los que no conocieron a Dios,  ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición,  excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder«. Apocalipsis capítulo 20, versículo 15 dice: «Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego«. Anteriormente, el mismo capítulo habla acerca de cómo serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Entonces volvemos a la pregunta: ¿realmente creemos eso? ¿Creemos que llegará un día en que aquellos que no confían en Jesús serán castigados con destrucción eterna e interminable, puerta cerrada de la majestad de Dios para siempre, en lugar de un lago de fuego donde el humo de su tormento arde por los siglos de los siglos? ¿Creemos eso?

Si creemos eso, entonces eso debe hacer que tomemos medidas radicales en la forma en que vivimos nuestras vidas, y de la forma en que hemos llevado nuestras iglesias.  Si realmente creemos lo que la Biblia dice, entonces eso quiere decir que habría un cambio radical en la forma en que hablamos de Cristo, y cuanto hablamos de Él.

Con 6.700 millones de personas en el mundo de hoy, las estadísticas dicen que alrededor de un tercio son cristianas y son personas que dicen ser cristianas, cultural y socialmente. Pero esta imagen no describe a los verdaderos seguidores de Cristo. Ahora, supongamos por un segundo que sí, que estas cifras son reales. Asumamos que incluso si 1/3 de las personas en el mundo de hoy que dicen ser cristianos, efectivamente son seguidores de Cristo, y han cambiado su vida diciendo: “sí, abandonaré todo” tal como lo dice Lucas 9, incluso si eso fuera así, eso todavía deja a más de 4.500 millones de personas, en un camino que conduce al infierno eterno. Si eso es cierto, no podemos gastar nuestros recursos en nosotros mismos y complacernos en las cosas que nos rodean. No, si creemos que lo que dice la Biblia es verdad. Porque si realmente lo creemos entonces estaríamos dispuestos a abandonar todo para hacer que el Evangelio se conozca entre los perdidos. Así que, hoy quiero hacer una pequeña oración:

Dios, oramos para que tu gracia nos permita considerar tus palabras con honestidad, humildad y claridad y que todo lo que hagamos sea para tu Gloria. Amén.

Los invito para que nos acompañen en nuestra próxima emisión y reflexionemos juntos sobre las verdades eternas de la Palabra de Dios. Que Dios te bendiga.

 

Lo que el Evangelio exige parte 1

Lo que el Evangelio exige parte 3