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“La luz de la verdad 2”

Este concepto de nacer de nuevo se ve a lo largo de la Escritura; en el Antiguo Testamento Ezequiel lo dice de esta manera: «quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne». Pablo en 2 Corintios dice: «nueva criatura» 1 Pedro dice: «llamados de las tinieblas a la luz admirable de Dios» Todas esas cosas describen lo que significa nacer de nuevo.

No me importa lo que hayas hecho, no me importa qué tan sincero fuiste, si no hay evidencia de que has confiado en Jesucristo, entonces no puedes tener la seguridad de que eres realmente un hijo de Dios. Porque cuando confías en Cristo, cuando realmente crees en Él, hay un cambio desde adentro y al menos tiene que haber un destello de luz, al menos tiene que haber algo que brille en la oscuridad. La luz brilla. La luz te hace diferente, amorosamente diferente.

Hoy vamos a considerar el diálogo que tuvo Jesús con un hombre: brillante, entrenado y cabal, Nicodemo, “un principal entre los judíos» y Jesús le dice a Nicodemo “que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» Pero al ver Jesús que él no lo entendía, decide decirle que Él es el Mesías. Mire Juan 3 versículo 13: «Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.» Ahora, seguramente Nicodemo conocía este texto: “El Hijo del Hombre” pues este era el título favorito de Jesús para Sí mismo, pero Daniel también lo usó y siendo un experto en el Antiguo Testamento, Nicodemo hubiera sabido que el Hijo del Hombre es igual al Mesías y Jesús está diciendo: » Nicodemo, Yo soy eso, pero si no entiendes las cosas terrenales, vas a tener dificultades para entender que yo soy el Mesías» Y luego, mira el versículo 14 «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» (Juan 3:14 y 15). ¿Recuerdas esa historia en el Antiguo Testamento? Jesús, una vez más, está llevando a Nicodemo a lo que él conoce.

En el Antiguo Testamento, Números 21 para ser exactos: los hijos de Israel están fuera de Egipto, están al otro lado del mar pero como siempre, están quejándose. Y dijeron: «¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel» ¿Recuerdas esta historia? Después de un tiempo, la gente se está muriendo y dice: «Está bien, estábamos equivocados», se arrepienten y dicen: «Moisés, haz algo». Y entonces Dios le dice a Moisés: «Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.» Y eso es lo que hace Moisés. Él pone esta serpiente de bronce en un poste y las personas que por fe miran a esa serpiente, son sanadas.

Y luego Jesús dice: «Nicodemo, tú conoces esa historia». El Hijo del Hombre debe ser levantado para que todos los que creen en Él puedan tener vida eterna. Es sorprendente cómo Dios usó las imágenes del pasado en el Antiguo Testamento para preparar a las personas para la venida de su Hijo. Mira el versículo 16, lee esto conmigo, sé que muchos de ustedes se lo saben. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» Dios ama tanto al mundo que dio al mundo perdido y pecador un gran regalo, su único Hijo. Y dio a su Hijo para ser aborrecido, para ser rechazado, para ser golpeado y crucificado; y dio a su Hijo para ser considerado culpable por nosotros. 2 Corintios 5: 21 dice: «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.» Esa es la aplicación teológica.

Aquí está la aplicación práctica «para que todo aquel que cree en Él o se pierda [no se destruirá, no se arruinará, no pasará la eternidad en el infierno] sino que pase la eternidad en el cielo con Dios” La palabra “creer” es crítica y es fundamental que entendamos lo que esto significa: no significa que sólo creo en Jesús como una figura histórica, no significa que creas en Jesús como un gran maestro, no significa que creas en Jesús como un gran líder religioso, ni siquiera significa que creas en Jesús como un bebé en el pesebre, muchos creen en la Navidad, pero eso no es lo que significa.

Es como JC Ryle, un gran comentarista, escribe: “Aquella persona que ha nacido de nuevo, que ha sido regenerada, habitualmente no comete pecado. En su vida pasada no había una lucha entre Él y el pecado; ambos eran amigos. Pero un verdadero cristiano odia el pecado, huye de él, lucha en su contra, lo considera su mayor calamidad, resiente la carga de su presencia, sufre cuando cae bajo su influencia, y anhela liberarse completamente de él.» Cuando crees en Jesucristo, un cambio va a suceder en tu vida, tú nacerás de nuevo; nacido de arriba, limpiado y lavado. Tu vida cambiará y entonces podrás decir: “lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado”. Y si miras hacia atrás, justo en ese momento en que confiaste en Cristo y no puedes ver ninguna diferencia en tu vida, no te alejes hasta que tengas la seguridad de que eres un verdadero creyente. Mira el versículo 17 «Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él»

Jesús dice que la primera vez que Él vino, no vine a condenar al mundo, Él vino para salvar el mundo. Ahora la próxima vez que venga vendrá a juicio. Verso 18 «El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” Jesús no es un camino a Dios, Él es el único camino a Dios, a menos que confíes en Jesucristo, no tendrás ninguna relación con Dios el Padre.

Ahora, mira el versículo 19 Jesús dice: «Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.» Jesús dice que ese es el trato. La gente no viene a mí porque ama su pecado más de lo que ama la luz. Aman el orgullo de su independencia. No quieren inclinarse ante otro dios. Ellos son su propio dios, ellos aman la aprobación de los hombres ¿Qué dirán mis amigos? Y, por cierto, no puedes salir con los mismos amigos de siempre si confías en Cristo, porque no puedo hacer las cosas que hacías antes porque la luz expone la oscuridad. Pero si no quieres renunciar a eso hay un gran problema, mira, ellos pueden ser muy buenos, ser muy trabajadores, ser socialmente conscientes, ellos pueden buenos ciudadanos, es posible que tengan cónyuge e hijos y una bonita casa, los hábitos de su vida pueden ser buenos, pero sus hábitos ocultos no son piadosos, ¿entonces qué son? Impíos. Y ellos no quieren salir a la luz porque la luz expone su pecado, la luz les dice que necesitan un Salvador, la luz les dice que no pueden salvarse y eso no les gusta porque el orgullo les dice que ellos pueden hacer lo que quieran.

Ahora, el peor pecado de todos es el pecado de la incredulidad. Ese es el pecado imperdonable porque no te permite creer ni aceptar el perdón de Dios. Y tú, ¿has confiado en Cristo? Mira, la luz ha venido al mundo, Dios ha revelado suficiente del camino de la salvación a todos, así que no tienen excusa. Dios ha revelado suficiente de Sí mismo para que lo conozcan y si ellos rechazan lo que saben, cuando estén delante de Él no tendrán excusa. Pero mira el versículo 21. Esto es lo que sucede para el creyente «Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios» y, por cierto, vivir según la verdad es vivir con un corazón sincero delante de Dios.

Verán, la gente dirá que no le gusta la luz porque si se acerca a ellos, eso expone quiénes son realmente, entonces ellos son un grupo crítico para los cristianos; puede que en algún momento se sientan atraídos por esa luz porque verán que algo está sucediendo en tu vida, entonces es ahí cuando debes guardar tu corazón para que no se enorgullezca y debes decir: Dios me ha cambiado desde adentro, he nacido de nuevo.

Bueno continuemos, en el capítulo 7 los fariseos están haciendo un juicio sobre Jesús y él dice: «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.» Pero luego, pasa a Juan capítulo 19. Jesús ha sido juzgado, ha sido declarado culpable por la corte, ha sido acusado de blasfemia. Él fue puesto en una cruz y Aquel que no conoció pecado se convirtió en pecado por nosotros y ahora está muerto. Y mira el versículo 38: «Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.» Detengámonos allí. Algunos de ustedes se pueden identificar con José de Arimatea, ¿verdad? Tal vez eres un discípulo de Jesús pero en secreto porque no quieres que nadie más lo sepa por temor a que no te aprecien, aprueben o acepten.

Ahora José era un discípulo de Jesús en secreto, pero en el versículo 39 vemos algo especial, justo cuando José fue a derribar el cuerpo de Jesús «También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.«(Juan 19: 39-42)

Ahora piensa en esto, José de Arimatea era un discípulo en secreto porque no quería que nadie más lo supiera, pero ya no más, ahora él va a Pilato y le dice: «Déjame llevar el cuerpo de Jesús». Y, por otro lado, Nicodemo ha estado en el anonimato hasta ahora, pero ya no más, ahora él está llevando el cuerpo de Jesús y poniéndolo en una tumba. Su vida cambió por completo, ahora él era diferente.

José y Nicodemo decidieron confiar en Jesucristo como la única manera de tener una relación con Dios. Y tú ¿Has confiado en Cristo?

Después de que Jesús nació en Belén, durante el tiempo del rey Herodes, los magos del este vinieron a Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Vimos su estrella en el este y hemos venido a adorarlo «. Estos hombres habían recorrido una gran distancia y ahora la estrella está allí. No pueden contener su emoción de ver a Jesús. Entonces ¿Por qué entonces contenemos tanto nuestras emociones?

“La luz de la verdad”

“La luz de la majestad”