in

“La luz del conocimiento 2”

Quiero que veas la compasión, la bondad y el cuidado de Jesús. Recuerda que muchos vinieron a Jesús para ser sanados, pero es Jesús mismo quien va hacia este hombre y lo sana, Él le permite ver la verdadera luz.

¿No te gustaría que ese sea el tema de tu vida? Que puedas decir: vivo mi vida de tal manera que por la gracia de Dios se muestra su luz a través de mi vida, para que mis hijos puedan verla y decidan vivir de tal manera que sean luz en medio de su mundo, ¿no te gustaría decir que, a pesar de todo, la luz de Cristo sigue brillando en ti?

Nuestro desafío durante todos los días de nuestras vidas, es asegurarnos de que estamos viviendo como la luz. Somos la luz, Jesús dijo que tú eres la luz, así que vive como la luz. Hemos empezado una nueva serie titulada “Que haya luz” y estamos viendo a Jesús no sólo proclamó que Él es la luz sino también lo demostró. Así que toma tu Biblia y vamos al Evangelio de Juan, hoy continuaremos viendo lo que Jesús quiere decir cuando dice que Él es la luz.

Bien, Jesús pasó por el templo y le devolvió la vista a un hombre ciego de nacimiento, entonces, al ver el cambio en este hombre empezaron a investigar lo que había sucedido. Entonces le preguntaron ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Y ese es el primer signo que vemos del antiguo ciego, él entiende quién es Jesús.

Después de esto, los líderes religiosos llamaron a los padres de este hombre y tuvieron tres preguntas para los padres: ¿Es este su hijo? ¿Nació ciego? ¿Y cómo él puede ver? Entonces en Juan 9 versos del 20 al 21 vemos lo que sus padres respondieron, ellos dicen: “Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.”

Esta es la razón por la que los padres dijeron eso. «Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.» (Juan 9:22 y 23) Lo peor que le podía pasar a un judío distinto de la muerte era ser excomulgado, expulsado de la sinagoga. Entonces sus padres dijeron: «No vamos a meternos con eso». Los padres hacen un puntapié para que los líderes pongan al ciego en una segunda ronda de preguntas. Mira el versículo 24 «Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?» (Juan 9:24 y 27).

Ahora no olvides que este es un mendigo hablando con los doctores de la ley. Amó a este chico, él tiene el don del sarcasmo. Y lo único que aprendemos aquí es que los fariseos no aprecian el sarcasmo. Versículo 28 « Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.«(Juan 9:28 y 29).

Mira lo que este joven responde: “Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.”

Recuerda que lo peor que puede pasar en ese entonces es que sean echados fuera de la sinagoga. Lo que sus padres tanto temían, este hombre lo experimentó. Este tipo era un mendigo en la mañana, él no le pidió a Jesús que fuera a él. Jesús lo buscó y lo sanó y pasó de ser ciego, a ser interrogado, y después a ser expulsado de la comunidad de Israel. Él ni siquiera es un creyente todavía, él sólo sabe una cosa: «¡Estaba ciego, pero ahora ve!»

Cuando Jesús descubre que lo expulsaron de la sinagoga, va y encuentra al hombre. Verso 35 «Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?». Marca esa frase» Hijo de Dios». Ese es el término favorito de Jesús para Sí mismo. Significa «Mesías». Viene del Libro de Daniel. Jesús lo usa 81 veces en los Evangelios. Hijo de Dios. Y el hombre dijo “Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.» Él es quien abrió los ojos para que pudieras verlo.

Jesús siempre hace eso, estamos muertos en nuestras ofensas y pecados y es Él quien abre nuestros ojos para que podamos verlo. Y luego el hombre dijo «Creo, Señor; y le adoró.» (Juan 9:38). Así que aquí está nuestro desafío para aquellos de nosotros que hemos sido ciegos, pero ahora vemos, ¿cómo vamos a hacer nuestra vida diferente? Permíteme resumir esto con una aplicación práctica de este antiguo ciego.

Primero, en este hombre vemos “obediencia inmediata”. Es Jesús quien lo busca, este hombre está ocupándose de sus asuntos, está haciendo lo que había estado haciendo todos los días de su vida, suplicar en la puerta del templo. Entonces Jesús va y lo encuentra, Él pone barro en sus ojos y le dice: «Vete a lavar». Entonces el hombre va y se lava. Lo ves: “obediencia inmediata”

En segundo lugar, vemos un “cambio inmediato” El hombre regresó a casa para mostrar su nuevo yo y la gente ni siquiera sabía quién era. Dietrich Bonhoeffer, un gran pastor alemán que fue a la horca por su actitud hacia Jesucristo, escribió esto, «No es usted quien debe ser la luz. Mira, tú eres la luz porque Cristo te ha llamado, eres una luz que es vista por los hombres. Ahora, escucha esto, Jesús no dice que tienes la luz, La luz no es un instrumento que Él ha puesto en nuestras manos, Él nos dice que somos luz siempre que nos mantengamos fieles a su vocación. Y bueno, ya que eres esa luz, ya no puedes permanecer escondido, aunque lo desees. Los seguidores de Jesús deben ser lo que realmente son, de lo contrario no son seguidores de Jesús.”

Obediencia inmediata, cambio inmediato y persecución inmediata. La curación de este hombre no tenía ni un día cuando se enfrentó a dos inquisiciones y fue excomulgado de la comunidad de Israel. Mire el versículo 39 «Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece» (Juan 9:39 y 41).

El infierno se poblará con mucha gente buena que rechazó a Jesucristo. Entonces, obediencia inmediata, cambio inmediato, persecución inmediata y adoración inmediata. Me encanta esto, leamos el versículo 38: «Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró» y su adoración fue costosa, adorar a Jesús hizo que lo expulsaran de la sinagoga.

Nicholas Ridley era una de las mejores mentes de Inglaterra. Después de una formación educativa de primer nivel, se instaló en una carrera académica en Cambridge. Más tarde fue nombrado capellán del arzobispo de Canterbury. Pero en 1540 algo sucedió en el corazón de Ridley y se dio cuenta de que no podía continuar siguiendo la fe que normalmente había seguido y se unió a la Reforma Protestante en Inglaterra. Y Mary Tudor, que mató a 280 cristianos en su breve reinado de cinco años, encarceló a Ridley, allí conoció a Hugh Latimer un predicador principal en la Reforma Protestante, ellos fueron condenados a muerte.

Ridley y Latimer llegaron al campo de ejecución más o menos al mismo tiempo, apenas unos minutos después del otro, para ser quemados en la hoguera. Ellos se abrazaron y Ridley dijo: «Tenga buen corazón, hermano, porque Dios mitigará la furia de las llamas o nos fortalecerá para soportarla». Ambos se arrodillaron y oraron, sin embargo, sus verdugos les dieron la oportunidad de retractarse pero ellos no lo hicieron. Ridley dijo: «Mientras el aliento esté en mi cuerpo, nunca negaré a mi Señor Cristo ni a su verdad. La voluntad de Dios se hará en mí.» Entonces envolvieron una cadena de hierro alrededor de Ridley y Latimer y fueron quemados en la hoguera juntos. Cuando la leña se encendió bajo los pies de Ridley, Latimer dijo: -Siéntase bien, señor Ridley, este día encenderemos una vela por la gracia de Dios en Inglaterra, y confío que nunca se apagará».

Este concepto de nacer de nuevo se ve a lo largo de la Escritura; en el Antiguo Testamento Ezequiel lo dice de esta manera: «quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne». Pablo en Romanos dice «De la muerte a la vida». En 2 Corintios dice: «nueva criatura» «En Colosenses dice: «habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo» En Tito dice: “por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,» 1 Pedro dice: «llamados de las tinieblas a la luz admirable de Dios» Todas esas cosas describen lo que significa nacer de nuevo.

 

“La luz del conocimiento”

“La luz de la verdad”