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La persona de Simeón

Cordiales saludos amable oyente. Sea bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Vamos llegando ya casi al final de la serie Personajes Alrededor del Pesebre. Luego de ver, pasar en las alas de nuestra imaginación a ilustres personalidades; llegamos a un hombre poco conocido, pero que nos deja un mensaje impactante.
Su nombre es Simeón. La tradición judía, sostiene que fue un renombrado rabino judío, hijo de otro ilustre rabino llamado Hillel y padre de Gamaliel, el rabino que guió a Saulo de Tarso, quien llegó a ser al Apóstol Pablo. Se dice que llegó a la presidencia del Sanedrín el año 13 DC, pero que fue derrocado por su abierto apoyo a la idea de un Mesías proveniente de Nazaret.
Si esta tradición se ajustara a la realidad, algo que no se puede comprobar, entonces Simeón se jugó por sus convicciones. La descripción de él en la Biblia, parece apoyar esta suposición; pero dejemos que sea la Biblia quien pinte para nosotros un perfil de la persona de Simeón.

Consideremos en primer lugar la PERSONALIDAD de Simeón. Lucas 2:25 dice: «Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón y este hombre justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él». Esta es una hermosa descripción de Simeón, ¿no le parece? El hecho de que sea justo, nos habla de su posición ante Dios. Simeón debe haber sido un hombre de fe para aceptar las promesas de Dios y por eso fue declarado justo, así como su antepasado, Abraham cuando creyó a Dios y esto le fue contado por justicia. Además Simeón, era piadoso.
Esta era su posición ante los hombres. Piadoso en este versículo significa ser diligente, en cuanto a la conciencia de la presencia y de las demandas de Dios. Esto fue el resultado de ser justo delante de Dios. El justo va a vivir piadosamente. Si usted es hijo de Dios, ante Dios usted es justo y por ese hecho debe estar viviendo piadosamente, consciente de la presencia y demandas de Dios. Además, el texto dice que Simeón esperaba la consolación de Israel. Aquí aparece un hermoso título para Jesús, Él es la “consolación de Israel». Así como Jesús es la consolación para Israel, lo es también para nosotros, sólo en Cristo podemos encontrar un verdadero consuelo. Por último Simeón estaba sometido al Espíritu Santo.

El texto dice que el Espíritu Santo estaba sobre él. El Espíritu Santo era su autoridad y se sometió gustosamente a su guía. En segundo lugar, consideremos la promesa hecha a Simeón. Lucas 2:26 dice: «Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor». Siendo que Simeón estaba sometido al Espíritu Santo, del Espíritu Santo recibió la revelación que no moriría antes de ver al Ungido del Señor.
Sí, amigo oyente, Dios revela sus secretos a aquellos que están sometidos a él. En este contexto aparece también otro título para Jesús, él es el Ungido. La palabra “Ungido” en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento proviene de la palabra que se usa para Cristo. El Ungido del Señor es Jesús, el Cristo. Él es aquel sobre quien Dios derramó todas sus bendiciones para cumplir con eficacia el designio de Su voluntad.
En tercer lugar, notamos la PERSUACION de Simeón Lucas 2:27 dice: “Y movido por el Espíritu, vino al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley” Se necesitaba de guía divina para que coincida, que cuando esté Simeón en el templo, también estén en ese mismo lugar el niño Jesús con su madre María y José, el esposo de María. Simeón fue persuadido por el Espíritu para ir y encontrarse con Jesús el momento preciso. Aquí tenemos un buen cuadro de lo que es la Salvación. Somos salvos cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, pero para que esto acontezca tenemos que ser guiados o «movidos» por el Espíritu Santo. Así como todos nacemos de padre y madre, el nuevo nacimiento o el nacimiento espiritual se da cuando el Espíritu Santo y la Palabra de Dios obran en una persona impartiéndole vida espiritual.

En cuarto lugar, tenemos la PROCLAMA de Simeón Lucas 2:27-32 dice: Y movido por el Espíritu,  vino al templo.  Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo,  para hacer por él conforme al rito de la ley,
Luk 2:28  él le tomó en sus brazos,  y bendijo a Dios,  diciendo:
Luk 2:29  Ahora,  Señor,  despides a tu siervo en paz, 
 Conforme a tu palabra;
Luk 2:30  Porque han visto mis ojos tu salvación,
Luk 2:31  La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
Luk 2:32  Luz para revelación a los gentiles, 
 Y gloria de tu pueblo Israel.
Simeón puso lo más cerca de su corazón al niño Jesús, quizá para que él sienta el palpitar de su corazón y proclamó «Ahora despides a tu siervo en paz». Simeón estaba hablando de su muerte y lo compara como una partida.
El alma parte del cuerpo y sólo cuando el alma ha encontrado perdón de pecados con Jesucristo, esa partida es en paz. De otra manera, esa partida significa comenzar a recibir castigo en fuego por la eternidad. Sí, amigo oyente, el privilegio de partir de este mundo en paz es exclusivo de los que conocemos a Jesucristo como nuestro Salvador. Los creyentes sabemos que tan pronto como salgamos de nuestro cuerpo estaremos inmediatamente con el Señor. Luego Simeón hace referencia a que lo que estaban viendo sus ojos era el cumplimiento de lo que Dios le había prometido con anterioridad por medio de los profetas. Simeón podía contemplar con sus ojos la salvación. Simeón no estaba viendo una religión o un rito o cualquier otra cosa, Simeón estaba viendo a una persona, porque sólo en la persona de Cristo puede haber salvación, porque Él es Salvación. Amiga, amigo oyente, si usted está pensando que hay otra manera de salvación aparte de Cristo, está equivocado. Lo que Simeón vio es a la persona de Jesucristo, y dijo: «él es la salvación». Esa salvación fue en presencia de todos los pueblos. Esto implica que Jesucristo es la salvación para los gentiles, los que no somos judíos, como también para los judíos, el pueblo de Israel. Es interesante notar que Jesús es la luz para revelación a los gentiles, los gentiles estábamos en oscuridad, hasta que vino Cristo. Él es la luz que nos guió al Padre.
Finalmente, en quinto lugar, consideremos la PROFECÍA de Simeón, aparece en Lucas 2:33 a 35. Dice así: Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.
Luk 2:34  Y los bendijo Simeón,  y dijo a su madre María:  He aquí,  éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel,  y para señal que será contradicha
Luk 2:35  (y una espada traspasará tu misma alma),  para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Dentro de la profecía que Simeón hizo a María, la madre de Jesús, vemos el propósito de la persona de Cristo.
Él será para caída de algunos, para los que le rechacen y se condenarán, pero también Él será para levantamiento de muchos, los que a través de Él alcancen la salvación. Luego Simeón dice que Jesús será una señal que será contradicha. Esto se refiere a la oposición que iba a sufrir la persona de Jesús desde el mismo momento de su nacimiento. Esta oposición será como una espada que traspase el alma de su madre. Recordemos que María estuvo presente en momentos decisivos cuando Jesucristo fue rechazado. Cuando Jesús estaba en la Cruz, su madre estaba mirándolo y no es sorprendente que este cuadro de indescriptible dolor estaba atravesando su alma como una afilada espada atraviesa un cuerpo. Pero esto iba a ser para revelar los pensamientos de muchos corazones. Donde quiera que es predicado Cristo, los corazones se abren para aceptarlo como Salvador o se cierran para ser entregados a la perdición.
Hermosa la experiencia de Simeón, pero más hermoso sería que usted reciba la Salvación que Dios le ofrece a través de Jesucristo. Deje que Él sea lo que le permita levantarse de su estado de muerte espiritual para entrar en un estado de relación plena con el Señor.

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