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“Vivir en dependencia diaria”

Mira, cuando vas a Dios y oras, estás hablando con Él y compartes tu corazón no de una manera mecánica, memorizada y formulada, sino de una manera genuina, sin máscaras ni dudas, confiando plenamente en Dios.

 La dependencia es una palabra negativa en nuestra cultura. Confiamos en nuestra autosuficiencia para construir una sociedad próspera y exitosa. Pero en la economía de Dios esa actitud falla y nos deja más pobres de lo que deberíamos ser. Hoy, Ron Moore nos dirige de vuelta a la paz y la prosperidad obtenidas al confiar en la provisión de Dios.

Toma tu Biblia y vamos a Mateo 6 verso 9, ese es el ejemplo por excelencia que Jesús nos da acerca de la oración. Así que leámoslo, Mateo 6 verso 9 dice: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” Ahora leamos el verso 11:El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” Y es justamente de eso de lo que quiero que hablemos hoy.

Piensa en estas palabras: «Danos hoy nuestro pan de cada día». La traducción de la Biblia Viviente dice: » Danos hoy el alimento que necesitamos«. Bien, quiero darte tres palabras que nos ayuden a entender esta frase:

La primera palabra es: “necesidad” Aquí hay una petición, dice Jesús que, cuando vas a Dios, oras, hablas con Él y compartes tu corazón, no de una manera mecánica, memorizada y formulada, sino cuando estás compartiendo tu corazón con Él, pídele que te dé las necesidades del día. No lo que necesitas para mañana, no lo que necesitas para esta semana o para este mes. Le estás pidiendo por las necesidades de hoy: «Danos hoy nuestro pan de cada día.» Ahí Jesús usa una parte de algo para representar un todo, entonces, cuando Él dice “pan”, no sólo pide por un pedazo de pan. Él está usando “pan” para representar todas las necesidades del día. «Danos hoy nuestro pan de cada día», en otras palabras, danos hoy todo lo que necesitamos para existir físicamente hoy.

Ahora, seamos honestos, esa es una oración en la que realmente no oramos tan fervientemente, ¿verdad? Incluso en esta recesión económica, esta es una parte de la oración que la mayoría de nosotros no conecta con su oración. La mayoría de nosotros no estamos demasiado preocupados por las necesidades físicas del día porque tenemos una gran cuenta en el banco y tenemos todo cubierto. Somos tan bendecidos que las necesidades ni siquiera están en nuestra mesa de oración. Y si lo hacemos, realizamos oraciones como: «Te pido para ser miembro del club de campo, para que la bolsa siga creciendo y que la casa de mis sueños no se deprecie. Te pido que todas las aplicaciones de mi iPhone funcionen correctamente, que mi bañera de hidromasaje sea hermética, que mi partido de tenis no sea tan duro y que mi sushi esté lo suficientemente fresco. Te pido por mi teléfono celular; que las llamadas no se caigan, por mi trabajo para que las ventas no se detengan, por mi carrera, para que mi cine en casa siempre funcione. Pido para que mi armario siempre crezca, que mi tienda favorita no se cierre. Amen”

Es un poco gracioso, ¿verdad? Pero la verdad es que es más cierto que divertido. Pensamos que los lujos son necesidades. Y cuando no necesitamos a Dios, entonces realmente no necesitamos orar. Nuestra posición económica nos ha alejado de necesitar verdaderamente a Dios, nos ha alejado de ir a Dios por el pan de cada día.

Me encanta la oración de un hombre llamado Agar en Proverbios capítulo 30 versículos 8 y 9. Esto es lo que él dice: «Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Mantenme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que, siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.” ¿No es esa una gran oración? No me des demasiado, porque si lo haces, puedo olvidarme de ti, pero dame mi pan de cada día porque no quiero ser tentado a salir a robar para mantener a mi familia. Dame lo que necesito. Si tuvieras la valentía de hacer esa oración, sería increíble lo que Dios podría hacer con tu vida.

La segunda palabra es: “dependencia”. Cuando venimos humildemente ante Dios, estamos pidiendo las necesidades básicas de la vida y cuando hacemos eso, se nos recuerda que somos totalmente dependientes de Él.

Recuerda la primera palabra es «necesidad» y acto continúo: “dependencia”; dos principios básicos que todo creyente tiene que haber establecido en su vida. Si no interioriza estos principios, no crecerá en su vida espiritual. No me importa la cantidad de Biblias que conoces, no me importa cuánto hayas estudiado y entiendas el tabernáculo del Antiguo Testamento y todas las aplicaciones espirituales de eso. No me importan cuántos grupos de amigos tienes, o cuántos versículos hayas memorizado, si no interiorizas estos dos principios, no crecerás espiritualmente.

Dios es el dueño de todo, así que todo lo que tengo es un regalo de Él. Salmo 50: 9-12 dice: “No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.” Me encanta el pequeño sarcasmo que Dios tiene aquí; «Si tuviera hambre, no te lo diría, porque el mundo y todo lo que hay en Él es mío» Dios es dueño de todo y de eso se sigue que todo lo que tenemos es un regalo de Él. Santiago 1:17 dice: » Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.»

Conozco a muchos cristianos vivir con lo que yo llamaría una teología y dependencia catastrófica; pensamos: “Dios, podemos manejar las cosas pequeñas. Yo sé manejar mi vida, yo se tomar mis decisiones, todo lo tengo bajo control.  Y luego, en un momento determinado tocamos fondo; nuestra economía colapsa, perdemos nuestro trabajo, la enfermedad nos rodea, nuestra pareja sentimental nos abandona, nuestras amistades nos traicionan, y luego ¿sabes lo que decimos?: “ah, creo que podría necesitar a Dios durante este tiempo. Después de todo creo que Él es el único que puede ayudarme” ¿Irónico verdad?

¿Por qué tanta gente se vuelve religiosa en tiempos difíciles? ¿Por qué muchas personas recurren a Dios solamente cuando se sienten perdidos? Realmente no necesitamos a Dios. Decimos que sí, pero nuestras vidas son un claro ejemplo de lo contrario, no dependemos de Él y si no necesitas a Dios, realmente no tendrás necesidad de orar.

La tercera palabra es “continuo” «Danos hoy nuestro pan de cada día» ¿ves lo cotidiano? Vamos a Éxodo capítulo 16. Ahí vemos a la nación de Israel ser liberada de la esclavitud. Dios ha traído las plagas al faraón, quien finalmente dejó ir a la gente. Y ellos salen y Dios parte el Mar Rojo y la gente ahora está del otro lado del mar y ¿recuerdas lo que empiezan a hacer? Quejándose por todo y haciendo la vida miserable para Moisés. En el versículo 12 del capítulo 16 «Jehová dijo a Moisés: «Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?  Porque no sabían qué era.  Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer   por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.” Así que nadie guardó nada de eso hasta la mañana, ¿verdad? Mira el siguiente verso «Mas ellos no obedecieron a Moisés«. Me hace sentir mejor cuando leo cosas como esa. «Sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés.»  Y luego el versículo 21 «Y lo recogían cada mañana, cada uno según» ¿qué? «según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía» Me encanta esa historia porque es la ilustración perfecta de esta parte de la oración.

Si yo hubiera sido Dios y tuviera que tratar con estas personas llorosas, quejumbrosas y desagradecidas, me hubiera cansado de ellos. Pero Dios no, Él dijo que quiere verte todos los días, incluso cuando te olvidas de Él. Dios dice: “voy a llenarlo de gusanos para que no puedas comerlo; porque quiero que regreses, quiero que dependas de mí todos los días” Quiero que entiendas que yo soy el único dueño de todo y que puedas decir: “Te agradezco por brindarme esto nuevamente hoy”

Martin Lloyd Jones escribe esto: «El Dios que hizo el cielo y la tierra y ordena a las estrellas en sus cursos le gusta escuchar nuestras alabanzas y le gusta escuchar nuestras peticiones. Aunque Él sabe todo lo que necesitamos, le da mucho placer si podemos expresarlo así cuando nos ve venir a Él para pedir nuestro pan de cada día. Porque, aunque no podamos entenderlo, Dios nos quiere y, como nuestro Padre, le agrada que hablemos con Él. Él es como un padre terrenal en ese sentido. El padre terrenal es gravemente herido por el niño que se contenta con disfrutar el regalo que el padre le ha dado, pero que nunca busca su compañía nuevamente hasta que haya agotado sus provisiones y necesite algo más».

“Someterse a la Voluntad Soberana de Dios 2”

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