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Un caso de injusticia social

Damos gracias a Dios por la oportunidad de estar junto a Usted por medio de esta emisora amiga. La Biblia Dice… les invita a un nuevo estudio bíblico en el Libro de Nehemías. Después de la pausa musical, David Logacho estará con nosotros para guiarnos en el estudio bíblico de hoy.

En el mundo en el cual vivimos, constantemente enfrentamos situaciones en las cuales la justicia es puesta a un lado para dejar lugar a toda clase de abusos y actos injustos. De tanto en tanto se levantan voces de protesta en contra de estas situaciones injustas, pero lo lamentable es que la mayoría de las veces, nadie hace nada para corregir la situación. En el pueblo de Israel, en la época de Nehemías se dio un caso de injusticia social. Los nobles y los oficiales extorsionaron a los pobres del pueblo, primeramente cobrándoles elevados intereses por los préstamos, luego tomando en prenda sus propiedades y finalmente, reduciéndolos a esclavitud, cuando los pobres no tenían nada más que dejar en prenda sino sus vidas. ¿No le parece increíble esta situación? ¿No nota algún parecido con cientos de miles de casos exactamente iguales que suceden a nuestro alrededor hoy en día? ¿No le parece chocante que los que están en autoridad, quienes se supone velan por el bienestar de la comunidad sean los primeros en extorsionar a los desamparados? Bien se ha dicho que la injusticia es tan antigua como la misma humanidad y que el hombre es el lobo del hombre. ¿Qué hacer ante esta situación? Para muchos, la respuesta está en una rebelión arma. Piensan que una rebelión de masas es la única alternativa para resolver una situación así. De esta forma de pensar han surgido todos los movimientos subversivos que existen en el mundo. Pero amiga, amigo, recordemos que la violencia solamente engendra violencia. Siembra vientos y cosecharás tormentas es el popular dicho. La solución no está en un cambio exterior, sino en un cambio interior. Cuando el opresor se dé cuenta de su error y voluntariamente de marcha atrás en su empeño de abusar de otros, se dará el primer paso al cambio. Quizá suene idealista lo que acabo de decir, pero en realidad es algo práctico. Nehemías lo puso a funcionar y los resultados fueron extraordinarios, se consiguió una reforma social sin el derramamiento de una sola gota de sangre. Veamos como lo logró.
Le invito a abrir su Biblia en el Libro de Nehemías, capitulo 5 versículos 6 al 13. Recordemos que Nehemías acaba de enterarse de una lacra social que se había instalado cómodamente entre los judíos en Jerusalén. Los ricos y poderosos estaban prácticamente matando de hambre a los pobres y débiles de la sociedad. ¿Qué hará Nehemías? ¿Incitará al pueblo a un levantamiento armado? De ninguna manera. Lo que hizo fue lo siguiente: Primero, mostró su desacuerdo. Nehemías 5:6 dice: «Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras» La ira es natural en el ser humano. El apóstol Pablo dijo en Efesios 4:26-27: «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo» La ira que se produce cuando la persona de Dios es atacada o cuando los principios de Dios son violentados o cuando el pueblo de Dios es ofendido, es perfectamente válida, no es un pecado. Pero si la ira se manifiesta en una reacción violenta, entonces sí es pecado. Nehemías vio como el pueblo de Dios estaba siendo tratado, como los principios de Dios se los hizo pedazos y se enojó. Realmente estuvo molesto, porque el texto dice que se enojó en gran manera. De la ira al pecado hay solo un paso. Por eso Pablo advierte que no debemos dar lugar al diablo. Una persona airada, aun por una causa justa, está ante un potencial peligro si esa ira degenera en violencia o en cualquier otra forma de acción descontrolada. Nehemías sabía esto y después de manifestar que estuvo realmente muy airado, en lugar de explotar en el acto, lo meditó en su corazón. La primera parte de Nehemías 5.7 dice: «Entonces lo medité» Para muchos esto significa que Nehemías enfrió la cabeza antes de actuar. Y en verdad que fue así. El significado de meditar en esta frase es muy interesante. Significa literalmente consultar con uno mismo. ¡Oh cuanto necesitamos consultar con nosotros mismos cuando estamos airados! Muchas de las peleas familiares o disputas en las iglesias desaparecerían si todos los implicados pudiéramos hacer lo que hizo Nehemías, enfriar la cabeza, meditar, consultar con uno mismo antes de abrir nuestra boca para hablar. Con la cabeza fría, Nehemías dio el siguiente paso: Motivó a la acción. Dentro de esto, identificó a los culpables y los reprendió en privado. Nehemías 5:7 continúa diciendo: «y reprendí a los nobles y ofíciales, y les dije ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos?” Qué habilidad que tenía Nehemías para confrontar a la gente con su pecado. No anduvo por las ramas, fue directo al grano señalando el pecado de los nobles y oficiales. Después de confrontar en privado a los que estaban haciendo mal, siguió adelante con la acción. Los reprendió en público. Nehemías 5:7 al final dice: «Y convoqué contra ellos una gran asamblea, y les dije: Nosotros según nuestras posibilidades rescatamos a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones; ¿y vosotros vendéis aun a vuestros hermanos, y serán vendidos a nosotros? Y callaron, pues no tuvieron que responder» En público, Nehemías muestra lo absurdo del comportamiento de los nobles y oficiales. Nehemías y algunos que vinieron con él gastaron su dinero para rescatar a algunos judíos que habían sido vendidos a las naciones, ¿será posible que los propios judíos vendan a sus propios hermanos para que Nehemías tenga que volver a comprarlos? Esto es cosa de locos, diría Nehemías. El argumento fue tan fuerte que los nobles y oficiales no pudieron articular palabra, su silencio fue en tácito reconocimiento de su pecado. Pero no quedó todo allí. Después de motivar a la acción, Nehemías modeló una solución. Inicialmente da su veredicto. Nehemías 5:9 dice: «Y dije: No es bueno lo que hacéis» Luego les hace ver cuan negativo es este comportamiento para su testimonio ante las naciones paganas. Nehemías 5:9 continúa diciendo: «¿No andaréis en el temor de nuestro Dios, para no ser oprobio de las naciones enemigas nuestras?» El canibalismo entre hermanos es una vergüenza para la obra de Dios. El enemigo de la obra de Dios se burla de Dios cuando ve que entre hermanos nos comemos unos a otros. Cuantas iglesias existen hoy en día donde las riñas internas, las luchas, la rivalidad son el motivo para que los incrédulos digan: Mírenlos, allí están los hermanitos, comiéndose entre ellos. Y de esta manera, la obra de Dios, la persona de Dios y la Palabra de Dios es difamada. Acto seguido, Nehemías hace lo más sensato, de una manera muy tierna y paternal les anima a corregir la situación. Nehemías 5:10-12 dice: «También yo y mis hermanos y mis criados les hemos prestado dinero y grano; quitémosles ahora este gravamen. Os ruego que les devolváis hoy sus tierras, sus viñas, sus olivares y sus casas, y la centésima parte del dinero, del grano, del vino y del aceite, que demandáis de ellos como interés. Y dijeron: Lo devolveremos, y nada les demandaremos; haremos así como tú dices.» Los nobles y oficiales ya estaban dolidos por su pecado, pero para que su arrepentimiento sea sincero, necesitaban devolver lo que no les pertenecía. Este es un hermoso ejemplo de verdadero arrepentimiento. Muchos de nosotros nos sentimos mal por el pecado, pero aparte de eso no hacemos nada. Esto es un arrepentimiento a medias, o lo que es lo mismo, una farsa. El verdadero arrepentimiento trata de restaurar el mal ocasionado. El ladrón tiene que además de arrepentirse, devolver lo robado. Recordemos a Saqueo en el Nuevo Testamento. Los nobles y oficiales devolvieron a los pobres sus posesiones. Qué reforma tan extraordinaria. Hubo un cambio interno que motivó un cambio externo. Después de modelar una solución. Nehemías manifiesta una promesa y su advertencia. Nehemías 5:12-13 dice: «Entonces convoqué a los sacerdotes, y les hice jurar que harían conforme a esto. Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: Amén y alabaron a Jehová. Y el pueblo hizo conforme a esto» Con los sacerdotes que representaban a Dios y el pueblo como testigos, los nobles y oficiales prometen cumplir con su palabra. Por si acaso, Nehemías pronuncia una advertencia muy gráfica. El texto termina con frases que comunican que la armonía volvió al hogar. El pueblo pronunció un Amén desde lo más profundo de su ser y alabaron a Jehová. Un problema grave se resolvió a raíz de un cambio interno. Cualquier problema, por más grave que sea se puede resolver cuando Cristo hace los cambios internos indispensables.

Un gran conflicto doméstico

Como tomó Nehemías su altísima dignidad