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La oposición o las pruebas son necesarias para fortalecer nuestra fe

Qué grato es saber que Usted nos está escuchando a través de esta emisora amiga. La Biblia Dice le da la bienvenida a un nuevo estudio bíblico en el Libro de Nehemías. Luego de la pausa musical, David Logacho estará junto a nosotros para guiarnos en este estudio bíblico.

En nuestro último estudio bíblico vimos como Nehemías continuó con la obra de restaurar los muros caídos de Jerusalén aún a pesar de la tenaz oposición de sus enemigos. Los muros de Jerusalén, para entonces, habían llegado a la mitad de su altura. Mientras más progresaba la obra, más crecía la oposición. Pero hasta este momento, la oposición en lugar de desanimar al pueblo, más bien como que les dio más ánimo para trabajar. Nehemías puso la oposición en las manos del dueño de la obra. Nehemías descansó en el Señor para que él dé el pago a los enemigos de la obra conforme a sus hechos. Cuando enfrente severa oposición de cualquier tipo, no pierda su tiempo y su santidad defendiéndose. Deje todo en la mano del Señor. Él sabrá lo que va a hacer y cuando lo va a hacer. La oposición o las pruebas son necesarias para fortalecer nuestra fe. Las pruebas obran de maneras bastante extrañas, pero siempre son de beneficio para el que es probado. Algunos años atrás salió al mar una flota pesquera desde un pequeño puerto en la Costa Este de Newfoundland. A la tarde del mismo día se desató una feroz tormenta en el océano. Pronto llegó la noche, y ninguna de las embarcaciones hizo su arribo a la seguridad del puerto. Durante casi toda la noche se arremolinaron en la playa esposas, madres, hijos y novias, todos ansiosos tratando de divisar en el horizonte brumoso algún indicio del arribo de sus seres queridos. De pronto se dejó oír los gritos desesperados de una mujer. La pequeña vivienda donde ella habitaba con su esposo ardía en llamas. Por cuanto ninguno de los varones estaba presente, el fuego consumió la vivienda sin ninguna dificultad. Cuando finalmente amaneció, el gozo de la gente fue enorme al ver acercarse al puerto cada una de las embarcaciones que habían salido el día anterior en vísperas de la tormenta. Había solamente un rostro en el cual la tristeza estaba ahogando el gozo de ver a su esposo sano y salvo. Era la mujer cuya casa fue aniquilada por el fuego. Cuando se fundió en un abrazo con su esposo una vez que éste desembarcó, sollozando le dijo: Oh querido, estamos en la ruina. Nuestra casa y todo lo que teníamos fue devorado por el fuego. Pero el esposo exclamó. Agradece a Dios por el fuego, fue la luz que provenía de nuestra casa en llamas que guió a toda la flota al puerto. Así es mi querida amiga, mi amigo. Las pruebas o los problemas siempre ayudan a bien. A veces no entendemos o no logramos ver como pueden ayudarnos, pero créamelo, son útiles y siempre son de beneficio para el que es probado. Es en este contexto de pruebas que tiene lugar nuestro estudio bíblico de hoy. Es probable que en este mismo instante esté enfrentando una prueba muy difícil, De seguro que la experiencia de Nehemías servirá para prender algunas luces, en el negro cuadro de la prueba.
Si tiene su Biblia cerca, le ruego que la abra en el capítulo 4 del libro de Nehemías. Con la ayuda del Señor analizaremos los versículos 7 a 9 de este capitulo. Las pruebas vienen siempre con distintos nombres. Puede llamarse enfermedad, despido de un trabajo, accidente de tránsito, oposición, etc. En nuestro caso de hoy, la llamaremos AMENAZA. Nehemías 4:7 dice: «Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho» Notemos en primer lugar la CAUSA de la amenaza. Nuestro texto dice que fue porque los muros de Jerusalén eran reparados. Así actúa el enemigo. Lo que verdaderamente busca es que la obra de Dios se detenga. Esta es la cuarta ocasión que entra en acción el enemigo para detener la obra. Las tres últimas ocasiones, el enemigo fracasó en su intento, pero ahora está echando mano de otro medio, con la esperanza de lograr su objetivo. El avance de la obra del Señor verdaderamente fastidia al enemigo. No es extraño entonces que los problemas surjan cuando la obra está en el pico de su actividad. ¿Ha, notado por ejemplo que en su iglesia, si nadie hace nada, como que se vive una atmósfera de tranquilidad? Pero cuando los hermanos empiezan a hacer cosas para el Señor, cuando discipulan, evangelizan, visitan, etc. es allí cuando el enemigo empieza su ataque Si hay amenazas, y dificultades en su iglesia, no se alarme, si no hay pecado, la causa más probable es porque la obra está avanzando. El hidalgo Don Quijote, decía a su escudero Sancho Panza: No te preocupes si los perros ladran, eso significa que estamos caminando. Si el enemigo de la obra del Señor ladra, eso significa que la obra está caminando. La causa para las amenazas del enemigo, era entonces porque la obra de levantar muros estaba progresando. Después tenemos la CANTIDAD de los amenazadores. Eran Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod. Note que se han multiplicado. El primer ataque del enemigo fue hecho solamente por Sanbalat y Tobías. El Segundo por Sanbalat, Tobias y Gesem. El tercero por Sanbalat, Tobias, sus hermanos y el ejército de Samaria. Ahora el número de adherentes ha aumentado. Los enemigos de la obra del Señor siempre se van a unir. Es como si Satanás los juntara con el propósito de obstaculizar la obra de Dios. Inmediatamente después notamos la CONDUCTA de los amenazadores. Dice el texto que se encolerizaron mucho. Esto va más allá de un simple disgusto o un enojo. Encolerizarse significa que sus rostros se pusieron rojos como un tomate, casi podemos verles, al punto de explotar, con sus puños cerrados y sus caras que ardían. Todo por ver como estaba progresando la obra de Dios. Leamos ahora el versículo 8 de Nehemías 4 dice así: «y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño» Aquí tenemos la CONSPIRACIÓN de los amenazadores. Su ira degeneró en un plan secreto para caer por sorpresa sobre Jerusalén y detener la obra, por la fuerza. El enemigo, no escatima esfuerzos para lograr sus propósitos. Utilizará armas válidas o prohibidas con tal de hacer que la obra de Dios se detenga. Notemos que el plan incluyó a todos los enemigos de la obra de Dios, probablemente esto significa que entre ellos acordaron un día en particular y una hora en particular en la cual iban a venir todos a Jerusalén para hacer daño. Ante la conspiración de los amenazadores, podemos notar el CLAMOR ante la amenaza. Nehemías 4:9 dice: «Entonces oramos a nuestro Dios» Esto es fascinante. De alguna manera, que la Biblia no revela, Nehemías se enteró de la conspiración. Lo primero que hizo al saber del peligro en que estaba fue orar a Dios. Nehemías no fue presa del pánico y buscó donde refugiarse como muchos de nosotros hacemos cuando enfrentamos una situación difícil. Nehemías se acercó al Señor en oración y allí encontró la sabiduría, el consuelo y la guía que estaba necesitando. Que lección tan útil para nosotros hoy en día. En lugar de preocuparnos por las pruebas, debemos poner nuestras preocupaciones en la mano de Dios. 1ª Pedro 5:7 dice: «echando toda, vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros». La oración tiene la gran virtud de hacernos esperar para actuar, de disipar nuestras preocupaciones y de darnos la sabiduría para saber qué paso debemos dar. Después del clamor ante la amenaza tenemos, finalmente el CUIDADO ante la amenaza. Nehemías 4:9 continúa diciendo «y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche» En oración, Nehemías supo que debía proteger a Jerusalén. En respuesta, Nehemías organizó al pueblo de tal manera que algunos de ellos guardaran la ciudad de día y de noche. Algo digno de notar es que la obra no se paró. Sí, había guardias armados, pero la mayoría de los obreros estaban edificando el muro. Que sabio fue Nehemías. No hay duda que su sabiduría provenía de Dios. En ocasiones, no hizo nada ante las amenazas, excepto orar por supuesto, pero hubo otras ocasiones como esta, en la cual fue necesario actuar poniendo una guardia. A veces solamente orando se resuelve un problema, pero otras veces además de la oración es necesaria la acción. Solamente un corazón centrado en Dios puede saber cuando solamente orar y cuando orar y actuar. Que Dios nos ayude a tener la misma, actitud de Nehemías cuando en nuestra propia vida aparezca el personaje no invitado de la prueba.

Nehemías continuó con la obra de restaurar los muros caídos de Jerusalén

El desánimo y cual fue el remedio