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Administración de Daniel

Gracias por la oportunidad de compartir este tiempo con Usted, amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Daniel. En nuestro último estudio bíblico, vimos como se cumplió la sentencia de Dios contra Belsasar, el último rey del imperio babilónico. Bajo el mando de Darío el Medo, los ejércitos medo-persas entraron subrepticiamente a Babilonia, tomaron el palacio real sin encontrar ninguna resistencia porque todos estaban ebrios, y mataron a Belsasar. El imperio babilónico representado por la cabeza de oro de la estatua que Nabucodonosor vio en su sueño, dejó de existir, para dar paso a otro imperio mundial, menos esplendoroso, representado por el pecho y los brazos de plata de la estatua que Nabucodonosor vio en su sueño, el imperio Medo-Persa. Veamos lo que sucedió después.

Todo lo que Dios había anunciado a los reyes de Babilonia por medio de Daniel se cumplió al pie de la letra, como no podría ser de otra manera. El imperio babilónico dejó de existir y surgió un nuevo imperio, el imperio Medo-Persa. Esta es la circunstancia con la cual comienza el capítulo 6 del libro de Daniel. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Daniel 6:1-5. En este pasaje bíblico primeramente tenemos al rey Darío organizando su reino. La Biblia dice: Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino.
Dan 6:2 Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado.
Dan 6:3 Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino.
Darío de Media tenía sesenta y dos años cuando tomó el reino. Esto aconteció en el año 539 AC. Darío era un rey muy sagaz, no sólo porque se las ingenió para tomar por asalto a la ciudad de Babilonia a pesar de todos los dispositivos de protección que tenía, sino también por la forma como organizó el reino. En cuanto a la identidad de Darío, su identificación permanece incierta. El autor Charles Ryrie dice lo siguiente al respecto, en las notas al pié de página de la Biblia anotada por él: Podría haber sido Gubaru, un gobernador bajo Ciro el rey de Persia, o quizás otro nombre para el mismo Ciro, o podría haber sido Cambises, el hijo de Ciro, quien sirvió como gobernador de Babilonia. Sobre el mismo asunto, John MacArthur dice lo siguiente en sus notas al pie de página de la Biblia anotada por él: Es posible que Darío no sea un nombre, sino un título honorífico para Ciro, quien al lado de su ejército entró a Babilonia el 29 de Octubre del 539 AC. Se emplea en varias inscripciones para hacer referencia a por lo menos cinco reyes persas. La historia no menciona a un individuo específico que se haya llamado Darío de Media. En Daniel 6:28 existe una frase que pudo traducirse de la siguiente manera “el Darío de Media quien es también Ciro de Persia. Una posibilidad menos probable es que Darío sea otro nombre de Gubaru, el rey designado por Ciro para gobernar la parte de su imperio que incluía Babilonia. Este Gubaru o Gobiras no debe confundirse con Ugbaru el general, quien murió poco después de conquistar Babilonia. En lo personal, me parece que Darío de Media no es otro sino Ciro el Persa. Volviendo al texto en Daniel 6, notamos que Darío decidió gobernar por medio de establecer ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Un sátrapa era un administrador de provincia. Sobre estos ciento veinte sátrapas, Darío estableció a tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes los ciento veinte sátrapas tenían que rendir cuentas, de modo que el rey no fuese perjudicado. Es obvio que Darío estaba buscando hombres de confianza de modo que nadie saque provecho personal de las finanzas del reino. En Darío observamos en acción ese buen principio de delegación de responsabilidades para lograr una mejor administración. Mucho daños se hace a las naciones, organizaciones, ministerios cristianos e iglesias locales, cuando una sola persona es responsable de todo. Ya es hora de dejar a un lado los temores, los celos y las sospechas y abrir paso a la delegación de responsabilidades para lograr una buena administración. Pero algo digno de notar es el hecho que Daniel, quien debe haber sido ya muy anciano, formaba parte de ese grupo de tres gobernadores a quien tenían que dar cuenta los ciento veinte gobernadores, y quienes daban cuenta a Darío. Eran el vínculo entre Darío y los gobernadores de las provincias. El texto es claro para explicar la razón por la cual Darío escogió a Daniel para este elevado cargo en el reino. Dice el texto que Daniel era superior en todo sentido a los ciento veinte sátrapas o gobernadores y también superior a los otros dos gobernadores que compartían con Daniel la supervisión de los ciento veinte sátrapas. La superioridad de Daniel se debía a que había en él un espíritu superior. Esto significa que Daniel estaba lleno del Espíritu Santo. Note como la presencia del Espíritu Santo en la vida de una persona, faculta a esa persona no solamente para hacer bien las cosas espirituales, sino también cosas como administrar los asuntos de un reino. Si las personas que están en autoridad en las naciones, las organizaciones, los ministerios cristianos, las iglesias locales, procurasen vivir llenos del Espíritu Santo, este mundo sería diferente. Por supuesto que para que esto acontezca, tendrían primero que recibir a Cristo como Salvador. Volviendo al libro de Daniel, el rey Darío vio en Daniel algo tan diferente a lo que había visto, que estaba seriamente pensando en ponerlo sobre todo el reino. ¿Qué de diferente ve la gente en Usted que es creyente, amable oyente? Si la gente no ve nada de diferente en Usted, es muy probable que en su vida no esté ese espíritu superior que estaba en Daniel. Pero cuando alguien llega tan alto como había llegado Daniel, es muy propenso a ser objeto de celos, envidia, rivalidad. Es algo muy propio de la naturaleza humana caída. Eso justamente aconteció con Daniel. Observe lo que dice Daniel 6:4 Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.
Los celos y la envidia contra Daniel anidaron en el corazón de los dos principales gobernadores y los ciento veinte sátrapas. La consigna generalizada era deshacerse de Daniel de cualquier manera. La primera estrategia era buscar alguna falta en la gestión administrativa de Daniel para poder acusarlo ante el rey. De modo que Daniel estaba en la mira de todos los gobernadores y sátrapas. Como afirma el dicho, los gobernadores y sátrapas estaban buscándole las costuras a Daniel. No se puede saber cuánto tiempo pasó Daniel bajo la meticulosa investigación de los gobernadores y los sátrapas, pero llegó un momento cuando era obvio para todos los enemigos de Daniel que estaban perdiendo su tiempo porque no podían hallar ocasión alguna o falta alguna. Dice el texto que Daniel era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. ¡Qué testimonio más maravilloso! Daniel era fiel. Esto no sólo significa que era fiel a Dios, sino que era fiel en los asuntos que el rey le había encomendado. La fidelidad es la cualidad más deseable de todo administrador, no importa si se trata de una nación o de una organización o de un ministerio cristiano, o de una iglesia local. Note lo que dice 1 Corintios 4:1-2 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
1Co 4:2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.
Daniel fue un gobernador fiel. Todos nosotros, somos administradores en muchos sentidos. Administradores de la vida, administradores del tiempo, administradores de bienes materiales, administradores de dones espirituales. ¿Estamos siendo administradores fieles? Al mirar nuestra gestión como administradores, ¿podrá la gente decir: Ese es un hombre o una mujer fiel y ningún vicio ni falta se ha hallado en él o en ella? Cuando los gobernadores y sátrapas no encontraron ninguna falta en la gestión administrativa de Daniel, se vieron forzados a cambiar de estrategia. Eso es lo que encontramos en Daniel 6:5 donde dice: Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios.
Los gobernadores y sátrapas vieron que era inútil hallar contra Daniel ocasión alguna para acusarle, así que determinaron buscar algo contra él, pero que esté relacionado con la ley de Jehová. Es decir, crearían alguna situación que Daniel no pueda cumplir por sus convicciones espirituales y que sirva para acusarlo delante del rey. El plan que idearon será el tema de nuestro próximo estudio bíblico. Espero su compañía. Que el Señor le bendiga.

Sublevación

Fidelidad de Daniel