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“Viviendo mi influencia 2”

Cuando Pablo usa esta palabra “respetable”, está mirando algo más profundo que las cosas que la gente hace en el exterior.

La Escritura dice que el temor de Dios es el comienzo de la sabiduría. Es en el temor a Dios donde comenzamos a entender quién es Él y quiénes somos nosotros. Y es el temor de Dios lo que nos da valor. Proverbios 14:26 dice: «En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos”

Como padres, no es sólo que tengamos esa gran confianza en Dios, sino que la transmitimos a nuestros hijos. Entonces, pensemos en este Dios que servimos. ¿Quién es Él y cuáles son algunas de sus características? No los analizaré todas, pero déjenme decirles algunas de ellas.

Primero que nada, Dios es eterno. Él no tiene principio ni fin. El Salmo 90 dice: » Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.» (Salmos 90: 2). Nunca hubo un tiempo cuando Dios no era. Nunca habrá un momento en que Él no sea, Dios es eterno. La verdad es que no hay una forma para nosotros de poder entenderlo porque Él está más allá de nosotros, más allá de nuestro entendimiento. Él es eterno. ¿Y sabes lo que eso significa? Él nunca te dejará. Nunca porque Él siempre esté ahí.

Segundo, es independiente. Dios no depende de ninguna persona o nada. ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?» (Isaías 40:13 y 14). Aquí vemos tres preguntas retóricas y la única respuesta es: “nadie” porque Dios es independiente. Él no depende de los gobiernos para hacer el trabajo, Él no depende de los militares ni de las economías. Nada puede frustrar el plan de Dios. Él es independiente.

Tercero, Dios es inmutable. Él dice en Malaquías capítulo 3 dice: «Porque yo Jehová no cambio.» (Malaquías 3: 6) y su Hijo «Jesucristo es el mismo» Hebreos dice «ayer, hoy y para siempre» (Hebreos 13: 8).

Cuarto, Dios es omnipotente, Él es todopoderoso. Jeremías capítulo 32:17 dice: «!!Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti;» Piensa en esta característica de Dios, es suya pero cuando la aplicamos en nuestra vida, nos damos cuenta de que sea lo que sea que estemos pasando, lo que sea que estemos enfrentando, nada es demasiado difícil para este Dios todopoderoso al que servimos.

Quinto, Él es omnipresente; Dios no está limitado por el espacio o el tiempo. El Salmo 139 dice: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba. Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.» (Salmos 139: 7-10). No podemos escapar de su presencia. Ahora a veces eso es irritante, ¿no es así? Quiero decir, muchas veces desearíamos poder escaparnos de Él, pero la mayoría de las veces es la cosa más reconfortante del mundo porque no puedo ir a ningún lugar donde Dios no esté y, Él está allí para ayudarnos pues nada es demasiado difícil para Él.

Sexto, Dios es omnisciente Él lo sabe todo. Job 37 dice que su conocimiento es perfecto y que Dios es justo. Dios actúa de acuerdo con lo que es correcto y es Él mismo el estándar final para lo que es correcto. Deuteronomio 32: 4 dice: «Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” Él es justo, todo lo que Dios hace es correcto, todo lo que Dios hace es justo. A.W. Tozer, en su gran libro “Conocimiento de lo Sagrado” dice esto: «La religión cristiana tiene que ver con Dios y el hombre. Pero el punto focal es Dios, no el hombre. El único atributo del hombre de importancia es que fue creado a imagen divina, este hombre por si sólo no es nada» Y entonces, lo primero que tenemos que tener como base interna para vivir una vida respetable, es saber quién es Dios. Vivir una vida respetable requiere un entendimiento pleno de que Él es Dios, Él es eterno, Él lo sabe todo, Él es todo amoroso, Él está omnipresente, Él es todopoderoso. Nada es demasiado difícil para Él y todo lo que Él hace es correcto. Solamente cuando tengo esa base, entonces tengo un verdadero honor, admiración y respeto por Él. Y cuando puedo respetar a Dios, entonces puedo vivir una vida respetable.

Aquí hay una segunda cosa, auto respeto de la Biblia. Ahora, quiero tener cuidado con esto, pensamos en el respeto propio como autoestima y, la verdad es que no quiero entrar en ninguna psicología pop, pero entiendo el hecho de que es necesario que haya algo de autoestima en nuestras vidas, pero hay algo más profundo que eso. Ahora, debo admitir que este es un área bíblica con la que he luchado toda mi vida. Tuve grandes padres y me amaron con un amor incondicional, aun con todo lo difícil que soy, pero la iglesia donde crecí estaba muy basada en el rendimiento, legalista y, debido a esa teología que me enseñaron, crecí creyendo que Dios me aceptaba por lo que hacía y que si no hacía lo que Él quería que hiciera, entonces Él no me aceptaba. Y así, en mis años de crecimiento, por la mañana podía estar bien con Dios, al mediodía actuar mal y perder mi posición con Dios, y así fue durante mucho tiempo. ¡Vaya que fue una forma difícil de vivir! Todo estaba basado en mi rendimiento. Era una vida muy legalista

En fin, debido a mi formación, decidí tomar esa mentalidad y jugar mucho atletismo en la escuela secundaria: jugué fútbol, baloncesto y béisbol y esa mentalidad de rendimiento se convirtió en parte de lo que era pues si me desempeñaba bien en el campo, me sentía bien conmigo mismo; pero si no lo hacía, mi autoestima caía en picada. Ahora, es importante para nosotros hacer cosas que disfrutamos y tenemos autoestima de eso, pero tiene que ser más profundo. Y aquí hay dos problemas prácticos con esta mentalidad impulsada por el rendimiento.

Número uno, me pone en una montaña rusa, es decir, si tuve un buen día, me siento bien, pero, si no tengo un buen día entonces no me siento nada bien.

Número dos, si estoy basando mi sentir en lo que hago, entonces uno de estos días simplemente dejaré de saber quién soy. Mira, tenemos que ser aquellos que saben que somos dignos, no por lo que hacemos sino por aquello que somos en Jesucristo. Si pudiéramos entender eso, nuestras vidas cambiarían.

Entonces, tomémonos un tiempo para recordar lo que somos en Cristo.

Número uno, somos redimidos. Jesucristo ha venido y hemos sido redimidos «sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,» (1 Pedro 1:18 y 19). Cuando confiamos solo en Jesucristo y estamos ante Dios entonces Él nos declara no culpables porque fue Jesús mismo quien tomó nuestros pecados y nos revistió, nada puede cambiar eso y nada tiene que ver con mi buen día o mi mal día.

Número dos, estoy seguro. Ahora, cuando escuché eso, fue la mejor noticia que escuchado en mí vida. Mira, yo crecí creyendo que podía perder mi salvación, pero cuando supe que Dios me tiene en Sus manos y nada puede arrebatarme de Él, fue maravilloso. Romanos dice: » Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Romanos 8:38 y 39) Esas son buenas noticias, ¿verdad?  Estoy seguro porque el amor de Dios para mí es incondicional. Eso significa que no puedo hacer nada para hacer que Él me ame más, no puedo hacer nada para hacer que Él me ame menos. Es un amor perfecto. No hay nada mejor que eso.

Número tres, estoy perdonado. «Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.» (Salmo 103: 11 y 12) Miqueas dice que Dios toma nuestros pecados y los arroja a las profundidades del mar. El escritor dice que ya no recuerda nuestro pecado. Ahora, para nosotros es muy difícil perdonarnos, ¿verdad? Y la verdad es que tenemos muchas dificultades para perdonar a los demás. Pero el Dios que todo lo sabe, elige tomar nuestros pecados y no recordarlos más.

Número cuatro. soy significativo no por quién soy. No soy nada en mí mismo, pero soy significativo por lo que soy en Jesucristo. Efesios capítulo 2 versículo 10 dice: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.«. Dios tiene grandes cosas para que hagas, tú eres importante, no por ser quien eres, sino porque quién es Dios en ti.

Entonces, si tenemos respeto por Dios, si tenemos verdadero temor de Él, entonces tendremos el auto respeto propio bíblico, sabiendo que estamos perdonando y significativos en Cristo, sólo entonces todo lo que sucede dentro de nosotros se reflejará en acciones respetables. Recuerda que la respetabilidad bíblica es una expresión externa de la estabilidad interna. Es Jesús quien dijo: «Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.» (Mateo 5:14 y 16).

Cuando tienes a Cristo por dentro, entonces eres respetable, recuerda, es ahí donde tienes que empezar; del interior al exterior.

 

“Viviendo mi influencia”

“Controlando mi influencia”