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“Impartiendo mi influencia 2”

Pablo dice: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” Haz lo mejor que puedas para presentarte a Dios, eso es lo realmente importante en la vida.

NELSON// Tito capítulo 1 versículo 1 dice: “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad” Este es un gran contenido, ¿verdad? Mira, si tú tienes una Biblia tienes el mejor contenido del mundo, tienes un contenido inspirado por Dios mismo, tienes la Palabra de Dios mismo.

Tenemos que adquirir la Palabra de Dios. 2 Timoteo capítulo 2 versículo 15 dice: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado”, No trates de impresionar a nadie más, haz lo mejor que puedas para presentarte a Dios “como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad»

Pablo dice que tienes que hacer tu mejor esfuerzo para ser un obrero que maneja correctamente la palabra de verdad, para que no nos avergoncemos hablando por nuestra propia cuenta, para que podamos explicar claramente por qué creemos en lo que creemos.

Ahora, como padres tenemos que ser quienes le enseñen eso a nuestros hijos, 2 Timoteo capítulo 3 versículos 14 y 15 dice: «Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús» ¿No te gustaría que alguien dijera eso sobre tus hijos?

Mira, para poder obedecer lo que Dios nos dice no basta con un simple conocimiento, tienes que creer lo suficiente en Él como para hacerlo. En 2 Timoteo, capítulo 3 vemos personas a las que siempre les gustaba aprender, pero que nunca podían reconocer la verdad. ¿Conoces a gente así? Ellos suelen tener una cabeza llena de conocimiento, pero nunca practican lo que saben. Tito capítulo 1 versículo 16 dice: «Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra»

Ellos dicen saber todo lo que se necesita saber, saben toda la teología en el mundo, pero su vida no está funcionando del todo bien. Mira, tú debes asegurarte de que si estás adquiriendo la Palabra de Dios y creyendo en ella, debes también aplicarla en tu vida. Tito capítulo 1 versículo 9 dice que obispo debe ser: “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.” Y Tito capítulo 2 versículos 9 y 10 dice: «Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.»

Mira, el mundo siempre está mirándonos, ellos quieren saber que realmente hacemos lo que decimos, entonces Pablo le dice a Timoteo: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.» (1 Timoteo 4:16). No sólo te mantendrás en el camino correcto, sino que mantendrás a todas las personas que influyes en el camino correcto.

Ahora, ¿recuerdas que hablamos del ABC de la enseñanza? Adquirir la Palabra, creer en la Palabra y comunicar esa Palabra. Mira, cuando tú predicas el Evangelio con tu vida y explicas por qué haces lo que haces, entonces la gente te verá y concluirá que realmente algo bueno debe tener ese Cristo que dices seguir, sólo entonces te conviertes en un testimonio de vida y sólo entonces cumplirás con lo que Él te pidió, hacer discípulos, no por lo que dices sino por lo que haces. Tienes que hacer el qué y explicar el porqué de tu actuación. Debes poder comunicar la Palabra de Dios.

Ahora, hay siete cosas que me gustaría comentarte:

Número uno, “nunca retroceder de la verdad”. Pablo le dice a Timoteo en 2 Timoteo capítulo 4 versículos del 1 al 5 «Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.»

Pero predica la Palabra, no retrocedas en tu obra. Lamentablemente vivimos en una época donde las personas tienen miedo de hablar con la verdad, la gente piensa que debe ser políticamente correcta, aun por encima de la verdad. Las personas de hoy en día aparentan una supuesta inclusión, dicen no querer juzgar a los demás y aceptan estas nuevas tendencias modernas. Bueno, no puedo decir nada sobre ese estilo de vida porque no quiero juzgarlos. En realidad, lo único que quiero hacer es comunicarles algo sobre lo que he aprendido acerca de este este libro llamado Biblia, sé que no puedo obligarte a hacer nada, pero si puedo decirte lo que Su Palabra dice y Su Palabra dice que nunca retrocedamos en la verdad.

Número dos, “nunca retroceder ante la confrontación del error”. Me sorprendió la cantidad de veces que Pablo le dijo a Timoteo y a Tito que había un error en la iglesia. Enfrentarlo, eso es lo que debes hacer. No dejes que eso continúe, la gente está siendo lastimada por eso. Muchas personas se están alejando de la fe y eres tú quien tiene que enfrentar ese error. De hecho, es por eso por lo que Pablo dejó a Timoteo en Éfeso, porque allí había maestros falsos. Ahora, ¿cómo sabes si una persona enseña cosas falsas? Pues para es eso es necesario que conozcas la verdad, que te capacites en la verdad de Dios. Pero tienes que enfrentar el error, no desistas de eso. Timoteo, dice Pablo, guarda lo que se ha confiado a tu cuidado.

Número tres, “no entres en argumentos tontos”. 2 Timoteo capítulo 2:14 dice: “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes.” Y el verso 23 dice: “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.” No entres a argumentos necios, Tito capítulo 3 versos del 9 al 11 dice: Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio. A muchos nos encanta discutir, ¿verdad? Creemos que somos inteligentes y teológicos, que podemos tomar una palabra, analizarla y discutir sobre ella mientras el mundo se va al infierno. Nos encanta creer que sabemos mucho sobre la Palabra de Dios, pero lo importante no es cuanto sepamos de la Palabra de Dios, lo realmente importante es cómo Su Palabra cambió nuestra vida.

Número cuatro, “enseñar estratégicamente”. 2 Timoteo 2: 2 dice: «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.» Así que, enséñales a las personas para que ellos enseñen a otros. Ahora, para los padres eso es crucial. Mira, nuestros hijos crecen demasiado rápido, ellos se casarán y tendrán hijos, cuán estratégico es que nuestros hijos conozcan la Palabra de Dios.

Número cinco, «enseñar con integridad”. Tito capítulo 2 versículos 7 y 8 dice: “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.»

Número seis, “enseñar con autoridad”. Tito 2:15 dice: “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie»

Y por último, número siete, “enseñar con respeto” 2 Timoteo 2:24 al 26 dice: «Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”  Pablo dice que hay que ser capaces de enseñar y no resentirse con aquellos que no siempre entienden Su Palabra o que no creen en ella la primera vez. Deben instruir suavemente a aquellos que se oponen a Él, y sé que a veces no somos muy buenos en eso, pero Dios dice que debemos instruirnos amablemente y con respeto.

Entonces, ¿sabes quién es la persona más difícil de enseñar? La persona con la que más he luchado en mi enseñanza he sido yo mismo. ¿Y sabes dónde tengo más problemas? Pues es justo cuando enfrento una tentación y quiero darme por vencido. Y sí, muchas veces yo conozco la verdad, yo sé lo que la Palabra de Dios dice acerca de determinada situación, pero frente a mi conocimiento se enfrentan mis deseos. Es entonces cuando poder enseñar realmente se convierte algo muy difícil. Y siempre que pienso eso recuerdo al único capaz de ser un ejemplo en ello, en Él único que ha mantenido esa cualidad dentro de su carácter, Jesús.

Jesús es el maestro por excelencia. Y lo podemos ver a lo largo de la historia, pero hoy quiero mencionar uno de los muchos ejemplos que Él nos ha dado, en Mateo capítulo 4, vemos que Jesús es tentado y está hambriento, Él no había comido durante 40 días y Satanás se acerca y le dice: ¿Ves esa piedra allí mismo? “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.» Y Jesús respondió y dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» Y luego Satanás dice: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, m y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” Y entonces Satanás dice: “Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”

¿Ves el patrón? ¿Ves cómo Jesús respondió a Satanás? Pues con las Escrituras porque Jesús las había adquirido, Él las creyó y Él pudo comunicarlas.

Espero que puedas acompañarnos en nuestro próximo programa, y conocer juntos más sobre la dulzura de la Palabra de Dios.

 

“Impartiendo mi influencia”

“Moldeando mi influencia”