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“Compartiendo mi influencia 2”

El apóstol Juan ha estado enviando evangelistas para hacer el trabajo en todo el mundo y habla de dos hombres: Diótrefes y Gayo.

Cuando nuestro corazón haya cambiado desde adentro hacia afuera, entonces vamos a demostrarle al mundo, a los necesitados, a todos los que nos rodean, que vamos a mostrar nuestro amor por otras personas; vamos a dejar un legado.

Estamos en una serie de sermones llamados «Poseer mi influencia» y estamos viendo sobre la importancia de dejar un legado. En el programa anterior retomamos un versículo que es la bandera de nuestro estudio, Pablo dice: «Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador,» La hospitalidad es una característica de una persona piadosa.

Si lees el Antiguo Testamento, una y otra vez, cuando las personas viajaban, personas piadosas los invitaban a su casa, pero había otra razón por la cual la hospitalidad era tan importante, y es que, en el Nuevo Testamento, los evangelistas recorrían todo el mundo, Pablo era uno de ellos. De hecho, hay un libro completo de la Biblia, escrito con respecto a este aspecto de la hospitalidad: 3 Juan.

Ahí podemos ver a un hombre llamado Gayo y él es el hombre para el que está escrito este libro. «El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.» (3 Juan 1: 1). Y en los versos 5 y 6 Juan dice: « Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.» «Continúen su viaje» era una expresión utilizada por ellos y que significaba «prepararlos para su próxima tarea». Ellos tenían lugares estratégicos a los que iban para que los prepararan para su próxima tarea y les dieran: ropa, comida y dinero, todo lo que ello necesitaban para llegar allí.

Ahora, leamos el verso 7 « Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad.» (3 Juan 1: 7 y 8) ¿Lo ves? Existe un libro de la Biblia, dedicado específicamente para la hospitalidad.

Ahora la hospitalidad bíblica, es más que el simple hecho de invitar a alguien a tomar un café y un pastel, la hospitalidad bíblica es costoso e inconveniente, ¿no es así? Puede ser. Y es por eso que 1 Pedro dice «Ofreced hospitalidad unos a otros sin quejarse» (1 Pedro 4: 9). Pero, cuando demuestras hospitalidad, ¿realmente sabes a quién estás realmente ministrando? Hebreos capítulo 13: 2 dice « No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.»

Tal vez tú pienses, “bueno Ron eso sucedió en el Antiguo Testamento” pero hoy yo te digo, lo que Jesús dice: ¿quién sabe que algunas de estas personas que vistieron, saciaron su sed y dieron comida, no fueron ángeles que Dios envió? Bueno, la verdad es que no lo sabemos pero hoy quiero que seamos muy, muy prácticos. Hoy en día tenemos posadas, lugares de alojamiento que son asequibles y hay muchos lugares para comer en el camino; pero aún existe esta gran necesidad de hospitalidad bíblica. Alguien dijo esto: “la hospitalidad no se trata de invitar a las personas a nuestros hogares perfectos, se trata de invitar a las personas a nuestros corazones imperfectos” Recuerda que la hospitalidad se trata de una relación y un compromiso con una causa. Apasionado de ayudar a las personas a lo largo de sus viaje.

Mira, la hospitalidad bíblica es darnos a nosotros mismos; toma tiempo y energía, a veces es inconveniente, pero así es como Jesús nos dice que nos cuidemos unos a otros. Así que, permítanme ofrecerles algunas formas muy prácticas para que puedan participar en la hospitalidad. Siete aplicaciones prácticas. Hay muchos más, pero nos tomaremos un tiempo para esto.

El primero es esto, Pablo escribe en Tito para que las mujeres mayores y maduras vivan vidas piadosas, inviertiendo sus vidas en mujeres más jóvenes. Ahora, si tienes un matrimonio perfecto y crías hijos perfectos y eres una persona perfecta, no te involucres en este ministerio. Esto es para personas imperfectas, quiero decir, si eres perfecto, vas a desanimar a quienes intentes ayudar. Así que esto es para personas imperfectas que están dispuestas a decir, mira aquí hay algunas cosas que funcionaron, peor también aquí hay algunas cosas que hice que no funcionaron y es precisamente por eso, por lo que quiero estar involucrada en tu vida. Tú puedes encontrar una mujer más joven en tu vecindario, una mujer que necesita un descanso; que tiene tres niños corriendo alrededor de sus pies todo el tiempo, y eres tú quien puede ir a ella y decir: voy a ir a tu casa el jueves por la tarde y voy a ver a los niños y tu podrás tener tiempo de salir por un momento. No tienes que tener un ministerio para hacer eso.

Aquí está lo segundo: donar ropa a una misión, hay muchos lugares de refugio donde necesitan ropa para: adultos, niños y bebés. Por lo tanto, debes ir a buscar en tu armario y mirar la ropa que no has usado durante seis meses o un año, y la verdad es que si no has usado algo durante seis meses o un año, es muy probable que no la necesites y puedes regalar esa ropa a alguien que realmente lo necesita. Recuerda, la hospitalidad es vestir a los necesitados.

Número tres, abre tu casa a una niña que ha elegido quedarse con su bebé. Debemos ser quienes muestren lo importante de la vida. Hospeda a aquella muchacha valiente que ha decidido hacerse cargo del niño que lleva en su vientre, muchas de estas chicas tienen miedo de contárselo a sus padres, pues saben que cuando se los digan, algunos de ellos no les permitirán quedarse en casa. Y algunos de ustedes tienen casas mucho más grandes de lo que alguna vez necesitarían, y tienes habitaciones que nunca se usan. Dios te ha bendecido con ese recurso, entonces ¿Qué estás haciendo con eso? ¿Será conveniente? No. ¿Te costará algo? Sí. ¿Cambiará algunas cosas de la familia? Sí. ¿Será un sacrificio? Sí. Es justamente eso lo que se llama hospitalidad. Y ahora pregúntate, ¿Estarías dispuesto a hacer eso? ¿Estarías dispuesto a involucrarte en un ministerio de prisión? Mira, hay mucha gente en circunstancias extremadamente difíciles, comparte el Evangelio con ellos, sé un ministro para ellos. Jesús dijo: «Estuve en prisión y tú viniste a visitarme».

Número cuatro, ministerios de adopción, eso también es parte de la hospitalidad. Un ministerio de adopción, un ministerio para niños con necesidades especiales. La hospitalidad no significa solamente abrir nuestros hogares para cenas de beneficencia y salidas con amigos, esas son cosas geniales, no las estoy minimizando, Sé que hacer eso toma tiempo. Pero la hospitalidad bíblica es mucho más que eso, es abrir nuestros corazones, es estar dispuesto a dejar que otras personas entren en nuestros corazones imperfectos.

Pablo dijo esto en 1 Timoteo capítulo 6: 17 dice: «A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”  No es una sugerencia, no es una opción. Sé que muchas veces hablar de esto es incómodo,  porque a nadie le gusta que le hables de dinero. «A los ricos de este siglo manda«. Si estás en los Estados Unidos de América y te está yendo bastante bien en comparación con el resto del mundo, las Escrituras son muy claras. Dios nos da todo para nuestro disfrute, entonces ¿Por qué a veces las personas en los barrios marginales parecen estar más felices que dónde aparentemente hay dinero? Pues la respuesta es simple, porque cuando el dinero ocupa el trono de nuestro corazón, todo esto se convierte en una carga.

“Vea tenemos grandes problemas del primer mundo, la puerta de nuestro garaje no se abre, ese es un programa realmente serio” ¿irónico verdad? Mira, si Dios nos dio todo esto, fue para nuestro disfrute pero, ¿por qué no lo estamos disfrutando? Pues porque cuando creemos que todo lo que tenemos nos pertenece le quita la gloria a Dios, pero cuando le damos todo a Él, porque entendemos que en realidad todo es de Él, entonces sólo ahí comenzaremos a disfrutarlo. Cuando somos generosos, entonces comenzamos a disfrutarlo. 1 Timoteo 6:18 y 19, dice: «Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.» ¿No te encanta eso? Pablo dice: el verdadero placer es tomar lo que tienes e invertirlo, porque cuando haces eso, estás invirtiendo en tu futuro.

Cuando haces eso, tú está poniendo «una base firme para la edad venidera». Y «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones… y entonces dirá,.. apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis”  pero, si hace el bien, atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. Yo amo esto «, la vida que es verdaderamente vida, la vida eterna» (1 Timoteo 6:19) ¿Ves? la vida generosa, la vida hospitalaria es la vida que es verdaderamente vida.

Nadie está exento de poder enseñar. Hay tres cosas que hace un maestro. Primero, un maestro tiene que adquirir el contenido. Luego debes creer el contenido y luego debes comunicar el contenido. Adquisición es el proceso de adquirir conocimiento del estudio, del aprendizaje. La creencia es el proceso de propiedad personal porque todos ustedes han escuchado a los maestros decir la verdad, pero ustedes dijeron que no estoy seguro de que ellos crean eso. Y la creencia también significa que tienes que demostrarlo con tu vida porque si crees algo, no se queda en tu mente; sale en tu vida Y luego tienes que comunicarlo. Tienes que explicarlo claramente. Así que adquirir el contenido, creer el contenido, comunicar el contenido. La pregunta es, ¿hay algo que valga la pena adquirir, creer y comunicar?

“Compartiendo mi influencia”

“Impartiendo mi influencia”