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El misterio que fue revelado a Pablo

Qué gozo saludarle amable oyente. Es un privilegio para mí contar con su sintonía. Bienvenida o bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Efesios en la serie que lleva por título: Las Maravillas de la Gracia. En nuestro estudio bíblico anterior aprendimos que Dios en su gracia unió a judíos creyentes y gentiles creyentes en un solo cuerpo. Este cuerpo que es la iglesia de Cristo, jamás fue conocido, ni siquiera imaginado, en la época del Antiguo Testamento. Se trataba de un secreto celosamente guardado en la mente de Dios hasta que en su momento fue revelado. Esto es lo que bíblicamente se llama un misterio. Veamos pues algunos detalles del misterio que fue revelado a Pablo.

Qué bendición es abrir la palabra de Dios. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Efesios capítulo 3 versículos 1 a 6. Antes de entrar de lleno a estudiar este pasaje bíblico, debemos indicar que Efesios 3:1-13 es un paréntesis en la carta que escribió Pablo. Luego de exponer las gloriosas verdades concernientes a la unidad de la iglesia en Cristo, el Apóstol Pablo se dispuso a orar, por eso empezó el versículo diciendo: Por esta causa; pero inmediatamente salió del asunto de su oración y entró a explicar el misterio de la formación de la iglesia. No es sino a partir del versículo 14 en el capítulo 3 donde el Apóstol retoma su idea de orar. Con este antecedente, veamos entonces, en primer lugar, el portavoz del misterio. Efesios 3:1 dice: Por esta causa yo Pablo,  prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles;
Vemos por tanto que el portavoz del misterio es el Apóstol Pablo. Pablo se define a sí mismo como prisionero de Cristo Jesús. Pensemos un poco en esta declaración. Cuando Pablo escribió esta carta, estaba en calidad de prisionero en Roma, acusado de sedición en la provincia romana de Judea en aquella época. Por supuesto que esta acusación era infundada, pero mientras se demostraba la inocencia de Pablo, se lo mantenía en prisión. Siendo prácticos entonces, Pablo era un prisionero del imperio Romano. Pero en texto vemos que Pablo no se consideraba a sí mismo como un prisionero de Roma, sino como un prisionero de Cristo Jesús. Él sabía que sobre el imperio romano estaba como soberano el Señor Jesucristo y la manera de ver las cosas le indicaba que si estaba preso era porque el Señor Jesucristo así lo quería y esta manera de ver las cosas hacía más llevadera la dura experiencia que debe haber soportado Pablo en prisión. Más aún, para Pablo el ser prisionero de Cristo Jesús tenía sus beneficiarios. Los beneficiarios eran los gentiles. Por vosotros los gentiles dice el texto. En el versículo 13 dirá que sus prisiones eran la gloria de los gentiles. Solamente Dios puede cambiar una tragedia en gloria. En Efesios 3:2 Pablo dice lo siguiente: si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros;
Según esto, además de ser un prisionero, Pablo, el portavoz del misterio se consideraba un administrador de la gracia de Dios. El versículo 2 se asume una condición, es un hecho. Los Efesios habían oído que a Pablo le fue dada por Dios, la administración, o el manejo de su gracia para los gentiles. De esta manera hemos examinado al portavoz del misterio, quien es el Apóstol Pablo, prisionero de Cristo Jesús y administración de la gracia de Dios. En segundo lugar, veamos el proceso para conocer el misterio. Efesios 3:3 dice: que por revelación me fue declarado el misterio,  como antes lo he escrito brevemente,
Notamos acá que la manera de conocer un misterio es mediante la revelación. La revelación es la obra sobrenatural del Espíritu Santo de Dios, por la cual, los pensamientos en la mente de Dios son transferidos a la mente de un hombre para que él lo dé a conocer a otros hombres. Pablo, el portavoz del misterio, recibió la revelación, y según su propio testimonio, con anterioridad escribió sobre esto brevemente, pero en esta oportunidad proveerá mayores detalles. En tercer lugar, consideremos la prueba del misterio. Efesios 3:4 dice: leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,
Pablo está apelando al conocimiento que se puede extraer de la lectura de sus escritos, para probar que a él le fue revelado el misterio. Qué animo da saber que por la lectura de la palabra de Dios podemos asimilar el conocimiento de los misterios de Dios. En cuarto lugar, veamos la problemática del misterio. Efesios 3:5 dice: misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres,  como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
Este texto confirma lo que dije anteriormente. Que el misterio del que estoy hablando no se dio a conocer a los hijos de los hombres, pero no para siempre, sino solamente hasta el momento que fue revelado. ¿Cuándo fue revelado? Pues, cuando Pablo estaba escribiendo este libro de Efesios. ¿A quienes fue revelado? A los apóstoles y profetas neotestamentarios, quienes eran hombres separados y consagrados a su oficio, a estos se refiere la palabra “santos” ¿Quién hizo posible la revelación del misterio? El Espíritu Santo. Fue el Espíritu Santo, quien conoce lo más profundo de Dios, quien puso en la mente de los apóstoles y profetas el misterio, para que sea dado a conocer a todos los hombres. Aquí surge una interrogante. ¿Está Dios revelando otros misterios hoy en día? La respuesta es: No. Una vez que se completaron los 66 libros que componen la Biblia, la revelación de Dios cesó. La misma Biblia prohíbe añadir o quitar algo de la Biblia, lo cual implica que todo lo que Dios quiso revelar al hombre está en la Biblia. Finalmente, vamos a considerar el pronunciamiento del misterio. Hemos hablado bastante del misterio, pero hasta ahora no hemos dicho cuál es este misterio. Pues a eso vamos. Efesios 3:6 dice: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,
En esencia, el misterio revelado por Dios a Pablo tiene que ver con el hecho que los creyentes gentiles son coherederos de todas las cosas con los creyentes judíos. Mas específicamente, tanto el creyente gentil como el creyente judío pertenecen a un mismo cuerpo que es la iglesia y comparten, al igual que los judíos, las promesas mesiánicas. El medio para alcanzar esto es la predicación del evangelio. Hemos visto entonces que no hay nada misterioso en la palabra misterio. Simplemente es dar a conocer por revelación, algo que estaba escondido en la mente de Dios. El misterio del que hemos hablado tiene que ver con la formación de la iglesia, en la cual los creyentes gentiles somos coherederos con los creyentes judíos, además somos miembros de un mismo cuerpo y copartícipes de las promesas en Cristo. ¿Ha entrado en este selecto grupo de personas? Si no, lo único que necesita hacer para ser parte de la iglesia de Cristo es recibir a Cristo como su Salvador personal. ¿No le gustaría tomar esta decisión este mismo momento? Si su respuesta es positiva, tiene que reconocer que es un pecador. La Biblia dice en Romanos 3:10-12 que no hay justo ni aún uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Además tiene que reconocer que Dios ha determinado castigo para el pecador. Romanos 1:18 dice: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Dios es severo castigando el pecado. Si usted sale de este mundo sin haber arreglado su problema de pecado con Dios, le espera una eternidad de castigo en el infierno, en el lugar preparado para Satanás y sus demonios. Pero las buenas noticias son que Dios ama al pecador y por ese amor envió a su Hijo unigénito al mundo para que tome el lugar del pecador y reciba el castigo que el pecador merece por su pecado, de modo que el pecador que cree en él no se pierda mas tenga vida eterna. Juan 3:16 dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Dios ha hecho todo para que el pecador pueda lograr perdón eterno de pecado. ¿No le gustaría disfrutar de este maravilloso regalo? Entonces este mismo instante hable con Dios y dígale que desea recibir a Cristo como su Salvador. Si lo hace de corazón será salvo. Que Dios le guíe a tomar esta decisión.

Los tres cuadros que ilustran la unidad de los creyentes judíos y gentiles en la iglesia

Pablo como ministro del misterio