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El Evangelio Exige un abandono Radical Parte 7

El precio de seguir a Jesús toca dos ambientes muy importantes para todo discípulo: su familia y su propia vida. En lo que tiene que ver con su familia, el seguir a Jesús como él se merece no siempre será bien recibido por la familia del discípulo. A esto se refirió Jesús cuando afirmó que los discípulos no deben pensar que Jesús ha venido para traer paz a la tierra, sino que ha venido para traer espada.

Quédate con nosotros en este tu programa “La Biblia Dice Presenta” y conoce qué es lo que Dios quiere que aprendas en esta oportunidad con respecto a este tema.

Antes de empezar nuestro estudio del día de hoy, permíteme hacer una ilustración que emplee hace mucho tiempo. Recuerdo cuando me estaba preparando para ir a Sudán hace unos años. Sudán es un lugar donde cientos de miles de nuestros hermanos y hermanas han estado absortos en una guerra civil durante más de 20 años. Sudan se hizo popular en las noticias en los últimos años debido a la gran persecución por la que atravesó. Recuerdo que, mientras me preparaba para ir alla, recibí un correo en cual se me informaba que este país todavía estaba en tiempos de guerra, y junto a este texto, la portada de un periódico que contenía dos artículos uno al lado del otro. No sé si el editor lo hizo intencionalmente o si simplemente sucedió. El título de la izquierda decía: La «Primera Iglesia Bautista Celebra el Nuevo Edificio de 23 millones de dólares». Y era un artículo de dos o tres páginas que hablaba sobre todas las comodidades que este edificio tenía como lugar de culto. A la derecha, el titular del segundo artículo decía: «La ayuda bautista ayuda a los refugiados sudaneses». En este breve artículo, una columna hablaba de cómo 350,000 sudaneses en ese momento estaban muriendo de desnutrición y no podrían llegar a fin de año porque no tenían comida.

A la izquierda de la portada decía: “primera iglesia bautista celebra la construcción de un nuevo edificio de 23 millones de dólares” y a la derecha decía: “los bautistas han enviado $ 5,000 a los refugiados en Sudán” ¡$ 5,000! Eso no es suficiente para llevar un avión a Sudán y mucho menos la ayuda que ellos requieren.

Damas y caballeros, esta no es una acusación a esa iglesia. No es una acusación a los edificios de la iglesia, es una acusación de ti y de mí. Hemos pensado que la bendición de Dios significaba que debíamos adquirir más y más y ese pensamiento se transfirió a la forma en que hacemos la iglesia donde es más grande y mejor quien tiene el mejor templo. Pero déjame decirte algo, nosotros no somos un pueblo al que se le ha ordenado adquirir más lugares y tener más cosas, nosotros somos un pueblo llamado a llevar la gloria de Cristo a las naciones. Dios no nos ha bendecido para que tengamos nuestros corazones y mentes alrededor del dinero. Dios no nos ha bendecido para que podamos vivir con un nivel de vida más elevado que el resto del mundo. Él nos bendijo para que podamos tener sacrificios radicales con nuestras vidas para el resto del mundo.

Esto es lo que significa ser bendecido por Dios: tomar todo lo que Él nos da para gastarlo por el bien de la iglesia, necesitados hermanos y hermanas de todo el mundo que decidan hacer sacrificios radicales por amor a los perdidos y pobres, por amor a los 4.500 millones de personas perdidas que van a un infierno eterno y por amor a los 30,000 niños que todos los días mueren de inanición o enfermedad prevenible al rededor del mundo.

La obediencia del Nuevo Testamento a Dios lleva al abandono de las posesiones en la tierra. Pero la obediencia a Dios conduce a acumular posesiones en el cielo. Si vivimos para acumular posesiones en el cielo, entonces no estamos viviendo para tener cosas aquí porque estamos cumpliendo cada palabra dicha por Jesús. Lo que estamos diciendo en esta serie es algo bíblico. Dios nos da posesiones para construir un paraíso en el cielo. Un paraíso donde disfrutaremos su gloria por la eternidad.

En el Antiguo Testamento Dios muestra su gloria entre las naciones a través de un templo, pero en la actualidad Dios nos invita a ser su templo. Acepta su invitación, lleva su gloria a las naciones.

Bien, que te parece si tomas tu Biblia y me acompañas a 1 Corintios capítulo 3. Mientras te diriges allí, quiero compartir contigo una cita de un tipo llamado Randy Alcorn. Él escribió un gran libro titulado “Dinero, posesiones y eternidad” que se sumerge en algunas de las cosas prácticas sobre cómo algunas de estas cosas se desarrollen en nuestras vidas. Quiero que escuches lo que dice sobre esta imagen de la eternidad. Él dice: «Algo sorprendente ha sucedido entre los cristianos occidentales. Muchos de nosotros habitualmente pensamos y actuamos como si no existiera la eternidad o como si lo que hacemos en esta vida presente no tuviera consecuencias eternas «. Continúa, «Sin lugar a dudas, el mayor contribuyente a nuestra incapacidad de ver dinero y posesiones en su verdadera luz es nuestra falla persistente para ver nuestras vidas actuales a través de la lente de la eternidad»

En otras palabras, la razón por la que tenemos nuestras mentes tan nebulosas, nuestros ojos son tan ciegos y vemos nuestras posesiones aquí tan erróneamente es porque hemos olvidado que hay un mundo por venir. Porque cuando estás viviendo para lo que va a haber dentro de 10 mil millones de años, eso definitivamente afecta dónde y cómo vives. Así que echemos un vistazo a la eternidad. Esta es la imagen en 1 Corintios 3. Este es un pasaje algo complicado en algunos aspectos. El contexto aquí es Pablo hablando de construir sobre los cimientos de Cristo en nuestras vidas y él habla de que ya no construimos un templo porque ahora nosotros somos el templo. Quiero que escuches lo que él dice en el versículo 11. Comenzaremos allí «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.» Así que él está hablando con la Iglesia acerca de que Jesús es el fundamento. Escucha lo que dice » Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.»

Déjame ayudarte a entender esto, lo que Pablo acaba de decir aquí tiene que ver con el día en que se juzgará a los creyentes y a los incrédulos. Él está hablando acerca de la segunda venida de Cristo, cuando los creyentes estarán frente a Cristo. Entonces la salvación no es un juego. Esta es la gente que construyó sus vidas sobre la base de Cristo. La pregunta es, ¿con qué están construidos? Y Pablo dice que hay algunos que han construido posesiones, tesoros en sus vidas que en ese día se demostrará cuan importantes fueron, todas tus acciones serán atravesadas por el fuego y recibirás tu recompensa. Esta es la misma imagen que vemos de recompensa en todo el Antiguo Testamento. Veamos algunos de ellos: Hebreos 11, 1 Corintios 9, 2 Corintios 4, 2 Timoteo 4 y podría nombrarte muchos más y cada uno de ellos habla acerca de que estamos viviendo por un premio, por una corona, por una recompensa mayor. Para presentarse en gloria a Cristo.

Lo que Pablo dice es que habrá algunos en ese día que sobre la base de Cristo hayan construido con heno, paja o madera y las llamas lleguen a quemar todo lo que se ha construido. Y no es que su salvación se perderá porque escaparán, sino que serán como un hombre saltando de un edificio de madera ardiente que se escapa a través de las llamas. Y todo hace surgir la pregunta, ¿qué estamos construyendo en nuestras vidas? ¿En qué estamos invirtiendo nuestras vidas? ¿Qué tesoros estamos construyendo? ¿sobrevivirán ese día en alabanza a Cristo o se quemarán? Déjame ayudarte a pensarlo y te diré algunas de las cosas que estoy seguro se quemarán: nuestras casas se quemarán, todo el dinero, nuestros autos, posesiones y toda la ropa bonita se quemará, todas las cosas que tenemos se quemarán: nuestro automóvil y nuestra cuenta de ahorros no sobrevivirán a este incendio, sin importar cuán sabiamente hayamos cuidado nuestros bienes físicos. Lo que sobrevivirá es el niño que no tenía comida en su mesa y tú lo alimentaste, el hermano que fue encarcelado por su fe y tú fuiste a visitarlo, el hombre o la mujer en un pueblo no alcanzado que nunca habría escuchado el nombre de Jesús de no ser por tu boca porque pasaste tu vida llevando el Evangelio a ellos. Eso sobrevivirá. Y estas son las cosas que presentaremos a Cristo para su gloria ese día. Lo cual, a decir verdad, me asusta.

Esta imagen puede hacer que algunos piensen: “bueno, está bien, pero aun sin hacer esto todavía estaré en el cielo, ¿verdad? Mientras este en el cielo, eso es lo más importante ¿por qué tengo que preocuparme por todo este asunto de dar y abandonar radicalmente? Sé que voy al cielo. Eso es lo más importante.” Tristemente, muchos de los que me escuchan piensa de esa manera y hoy quiero pedirte que le pidas a Dios te quite la venda de los ojos y te permita ver el dolor y sufrimiento de quienes no tienen nada.

Ahora, eso no quiere decir que desmerezca el hecho de que pasaras la eternidad junto a tu Creador, pero hay algo que no cuadra si dices ser cristiano  y es que, ¿cómo puedes decir eso cuando a la luz de Su Palabra, hemos visto que el deseo de acumular bienes materiales, es un deseo que te aleja de Dios?

Así que, hoy afirmaremos todo lo que hemos aprendido sobre la importancia de tomar decisiones radicales en nuestra vida, pero antes permíteme hacer una oración

Dios, ayúdanos a ser cautivados por estas realidades, ayúdanos a no ignorar o resistir tu Palabra. Somos un pueblo rico, aun cuando nuestra economía se ve en aprietos, aun así, tenemos un techo donde dormir y comida con la cual alimentarnos, aun cuando parece que tenemos riesgos económicos tenemos mucho más de lo que miles de personas tienen.  Por eso Padre, hoy te pedimos que sea tu mismo Espíritu quien nos permita abrir nuestros ojos y nuestro corazón a tu verdad para poder ponerlo por práctica cada día de nuestra vida. Amen

Bien, ¿recuerdas que al iniciar esta serie vimos que, aun cuando parece que tienes problemas económicos, si tiene ropa para vestir, comida para comer, una casa o apartamento para vivir y un medio de transporte razonablemente confiable, entonces te encuentras entre el 15% del resto de población mundial?, Eso hace que estas palabras de Jesús sean particularmente apropiadas para ti y para mí.

Ahora sé que a lo largo del camino muchas personas han estado preguntando, está bien, vemos estas verdades, pero ¿cómo se ven en nuestras vidas? ¿Cómo funciona esto prácticamente? Y entonces, lo que he hecho a lo largo de esta serie es dar algunas referencias sobre como deberíamos vivir, les he dado algunas aplicaciones prácticas que nosotros debemos aplicar. Pero quiero señalarles que, hay una diferencia, entre la verdad bíblica y los pensamientos del pastor. La verdad bíblica es divina, es decir, lo que dicen las Escrituras determina cómo vivimos, mientras que, los pensamientos del pastor, sea yo o cualquier otro pastor son humanos, por lo que puedes tomarlos o dejarlos. Y si te digo la verdad, imagino que la mayoría de ustedes no tomara en cuenta lo que hemos dicho en esta serie pues la aplicación práctica que hemos visto deberíamos hacer, no es particularmente popular en nuestra cultura actual y no es particularmente fácil de poner en práctica.

Personalmente he luchado bastante a través de estas verdades y seguiré luchando hasta el día que muera. Entonces, quiero poner algunas cosas prácticas ante ustedes. Y quiero invitarte a que, si tienes preguntas con respecto a todo esto, no dudes en escribirnos a nuestro correo electrónico [email protected] estaremos encantados de poder responder a tus dudas.

El Evangelio Exige un abandono Radical Parte 6

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