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La razón que tuvo el apóstol Pablo para no ir a Roma

Es grato saludarle amiga, amigo oyente. El Ministerio Internacional La Biblia Dice… se complace en darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Este estudio bíblico forma parte de la serie que lleva por título: Romanos, la salvación por gracia por medio de la fe en Cristo Jesús. En instantes más estará con nosotros David Logacho para hablarnos acerca de la razón que tuvo el apóstol Pablo para no ir a Roma, como era su deseo. Esto nos servirá para estar al tanto de la pasión que consumía al apóstol Pablo e imitar su ejemplo.

Qué bendición es para mí, estar nuevamente junto a usted, amable oyente. Estamos mirando ya a la distancia el final de la maravillosa epístola de Pablo a los Romanos. Pablo ha terminado de comunicar verdades grandiosas acerca de la salvación y ha mostrado como estas verdades afectan la forma de pensar y de actuar de los que creen en ellas. Sabiendo que está próximo a terminar su carta, Pablo le añade el toque personal al hablar del motivo que le había impedido ir a Roma, al menos hasta el momento que escribió la carta a los Romanos. Romanos 15:22 dice: “Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros” Observe que no fue una sola vez que Pablo deseó ir a Roma, fueron muchas, pero como nos suele suceder también a nosotros, no siempre se cumple lo que deseamos. Esto podría haber hecho desanimar a muchos, pero no a Pablo. Lo que pasa es que Pablo confiaba tanto en la providencia y soberanía de Dios, que no le quitaba el sueño ver que no se cumplía su deseo. Pablo sabía que debe haber buenas razones para que Dios no haya concedido su deseo de viajar a Roma. Si usted confía en Dios, no debe angustiarse porque no se cumpla algo que desea profundamente. Dios sabe por qué no permite que se cumpla ese deseo y lo que Dios hace siempre será lo mejor para todos. Pablo habla de que se ha visto impedido de ir a Roma. Esto nos habla de alguna razón externa poderosa que impidió que Pablo cumpla con su deseo. Para analizar cuál era esta razón es necesario ir al inicio del pasaje bíblico que tenemos para nuestro estudio de hoy. Se encuentra en Romanos 15:14 a 21. Pablo comienza por alabar a los creyentes de Roma. Es su manera de manifestar simpatía hacia ellos. Los pastores tenemos que aprender a ser afables con la grey. No ganamos nada siendo rudos con la congregación. En los peores conflictos contribuye mucho a la búsqueda de soluciones el trato amable, la palabra suave. Por algo la palabra del Señor dice que la blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor. Observe el trato afable de Pablo a los Romanos. Romanos 15:14 dice: “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.” El verbo amonestar es la traducción de un verbo griego que literalmente significa “poner algo en la mente”, tiene que ver con instruir con palabras, tanto para alentar como para reprender. Para llevar a cabo la amonestación se precisa entonces de dos ingredientes indispensables. Los creyentes de Roma tenían estos dos ingredientes, Pablo lo ha asegurado. Estos dos ingredientes son bondad y conocimiento. La bondad se refiere a la cualidad de carácter que ama la justicia y aborrece el mal. El conocimiento se refiere a una cabal comprensión de lo que las Escrituras dicen acerca de determinado asunto. Así que, amable oyente, amonestar no es sinónimo de insultar, reclamar, gritar, zapatear y todo lo demás que solemos hacer cuando nos enteramos que alguien ha hecho algo mal. Amonestar es el arte de meter en la mente de alguien la información necesaria para que haga o deje de hacer algo. Esto se lo debe hacer con cantidades de bondad y conocimiento. Otro asunto interesante es que los creyentes debemos tener la sana costumbre de amonestarnos los unos a los otros. Amonestar no es sólo responsabilidad de los pastores o ancianos, sino de todos los que hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador. Alguien podría argumentar en el sentido que si los creyentes de Roma estaban llenos de bondad y de conocimiento como para amonestarse mutuamente, ¿entonces por qué es que Pablo les escribió la carta a los Romanos? Pablo da su explicación y en ella aparece la razón que le impidió ir a Roma con más anticipación. Romanos 14:15-21 dice: “Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. Tengo, pues, de que gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán.” A pesar de su confianza en la madurez espiritual de los creyentes de Roma, Pablo no dudó en hacerles recordar sus privilegios y responsabilidades. El atrevimiento con el que les escribió se originó en la gracia que recibió de Dios, esto se refiere a su apostolado. Dios estableció a Pablo como ministro de Jesucristo a los gentiles. La palabra ministro comunica la idea de alguien que hace las funciones como de un sacerdote en el templo. Pablo consideraba su obra de ministrar el evangelio de Dios como una función sacerdotal por la cual ofrecía a Dios una ofrenda agradable, la cual consistía de gentiles salvados por la maravillosa obra de Dios mediante el Espíritu Santo. Qué maravilloso pensamiento que tenemos aquí. Cada alma que se gana para Cristo mediante la predicación del Evangelio, no sólo significa que alguien es puesto en el lugar de bendición y seguridad eterna, sino que también es una ofrenda que produce total satisfacción a Dios. Si había algo en lo cual Pablo podía gloriarse, no era en sus logros personales, sino en lo que Dios hacía por medio de él, a través de Cristo Jesús. Esta es la característica distintiva de todos los hombres y mujeres de Dios que han hecho grandes cosas para Dios. En nosotros mismos no somos nada, amable oyente. Este pensamiento debe ser como el agua para apagar el fuego del orgullo o la jactancia en el siervo de Dios. Interesante el enfoque de Pablo sobre el ministerio de otros. En esencia está diciendo que él no se atrevería a hablar de lo que Cristo está haciendo por medio de otros siervos, sino única y exclusivamente de lo que Cristo ha hecho por medio de él en relación con la obediencia de los gentiles. Esto es una referencia a la experiencia de salvación de los gentiles, cuando hicieron lo que dice el evangelio para ser salvos. Dios hizo su parte al confirmar el mensaje de Pablo con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios. El resultado fue que por medio del ministerio de Pablo, se saturó con el evangelio de Cristo una basta región desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico. Ilírico se refiere a la costa este del mar Adriático, lo que hoy en día se conoce como Yugoslavia. En todo esto, la meta de Pablo era predicar el evangelio en lugares donde nunca se lo había hecho con anterioridad. Sus oyentes eran principalmente gentiles quienes nunca habían oído acerca de Cristo. De esta manera, Pablo no estaba edificando sobre fundamento ajeno. Esta conducta era un cumplimiento de una profecía en Isaías 52:15 según la cual los gentiles a quienes nunca les fue anunciado Cristo, lo verán, y los gentiles quienes nunca habían oído de Cristo, lo entenderán. Lo que Pablo estaba haciendo ocupaba todo el tiempo que tenía, de modo que simplemente no tuvo tiempo para ir a Roma. Esta es la razón que tuvo para no haber visitado Roma todavía. Que Dios nos motive a imitar a Pablo en su pasión por llevar el evangelio de Cristo a todo el mundo.

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