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Hacer uso de la fe para acercarse a Dios

Qué grato es estar nuevamente junto a usted por medio de esta emisora amiga. La Biblia Dice… le da la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Seguimos estudiando el libro de Hebreos, en la serie que lleva por título: La preeminencia de Jesucristo. Luego de mostrar que la fe es lo único que hace posible que un hombre pecador se acerque a Dios, el autor de Hebreos pasa a desafiar a sus lectores a hacer uso de la fe para acercarse a Dios. Sobre esto nos hablará David Logacho en el estudio bíblico de hoy.

En nuestro último estudio bíblico contemplamos las proezas que hombres de fe realizaron por fe. Todo esto tuvo un propósito específico. Mostrar a los judíos convencidos pero no convertidos el hecho que desde la antigüedad, la vida de fe ha sido lo que agrada a Dios. Hebreos 10:38 declaró que el justo vivirá por fe y confiando en esta promesa vivieron todos los hombres de Hebreos 11 y de esta manera alcanzaron buen testimonio delante de Dios. Después de citar a todos estos ejemplos de fe, el autor de Hebreos va a desafiar a sus lectores a vivir por fe, imitando a sus antepasados quienes fueron aprobados por Dios.

Veamos de qué manera lo hace. Le invito a abrir su Biblia en el libro de Hebreos capítulo 12. En nuestro estudio bíblico de hoy consideraremos los primeros cuatro versículos de este capítulo. Es un hecho conocido que esta porción bíblica se ha utilizado para animar a los creyentes en su vida cristiana, y aunque es perfectamente válido hacerlo, sin embargo, es necesario ubicarnos en el contexto del libro.

El autor de Hebreos estaba tratando de animar a sus lectores convencidos del evangelio, pero todavía con convertidos, a abandonar sus intentos de ganar su salvación por su propio esfuerzo dentro del judaísmo, y con esa finalidad les hizo ver que lo único que agrada a Dios es la vida de fe, algo difícil de ser aceptado por el judío promedio. Pero al mirar los ejemplos de los hombres de fe de Hebreos 11, era de esperar que estos judíos cambien de manera de pensar y estén dispuesto a recibir por fe al Señor Jesucristo como su Salvador.

Es con este antecedente que llegamos al capítulo 12 de Hebreos. En primer lugar les empuja a vivir por fe, en segundo lugar les habla del estorbo para una vida de fe, en tercer lugar les explica el estilo de vida de fe, en cuarto lugar les da un ejemplo de la vida de fe, en quinto lugar les habla del estímulo para una vida de fe, y en sexto y último lugar les habla de la exhortación a la vida de fe. Será en este orden que analizaremos este pasaje. Veamos en primer lugar el empuje a vivir por fe.

Hebreos 12:1 dice: “Por tanto, nosotros también, teniendo un derredor nuestro tan grande nube de testigos” Detengámonos aquí. El “por tanto” con el cual comienza el texto nos hace pensar en lo que se dijo anteriormente. ¿Qué fue lo que se dijo? Pues todo el capítulo 11, en el cual se nos da muchos ejemplos de hombres que por fe fueron aprobados por Dios. Es como si el autor de Hebreos estuviera diciendo: Miren a esos hombre e imiten su fe. A esto justamente se refiere el texto cuando dice: Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos. Los testigos son los héroes de la fe de Hebreos 11. Es a ellos a quienes tenemos que mirar e imitar su fe. Luego de ver el empuje a vivir por fe, veamos el estorbo a la vida de fe.

Hebreos 12:1 continúa diciendo: “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia” Hay algunas cosas que son obstáculo a la vida de fe. La primera cosa es el peso. Esta palabra puede referirse a muchas cosas, pero siendo que estamos hablando de judíos convencidos pero no convertidos es muy probable que el peso se refiera al judaísmo con su rica carga de ritos y tradiciones. El judío pensaba que sin sus ritos y tradiciones no es posible acercarse a Dios. Es por esta razón que en las religiones que mantienen un desborde de ritos y tradiciones, la gente incrédula se siente muy bien. Opina que esa es la verdadera religión. Igual cosa sucedía con los judíos del primer siglo. Estaban tan aferrados a sus ritos y tradiciones que les costaba mucho aceptar que esa no es la manera que Dios ha establecido para que el hombre se acerque a él. Lo que no sabían, o no querían admitir, es que el ritual judío era solamente la sombra de una realidad. La realidad es Jesucristo. Cuando vino la realidad todos los ritos se volvieron obsoletos o caducos y han permanecido así hasta ahora. La incorporación de los ritos y tradiciones en el cristianismo es una flagrante contradicción a la gloriosa verdad de que Cristo ya vino.

Así que, el rito judío era el peso que impedía a los judíos un acercamiento sincero a Dios. ¿Y qué en cuanto a usted amable oyente? ¿No será que usted también está tan atado a los ritos y tradiciones de cualquier religión, que eso le impide recibir por la fe a Jesucristo como su Salvador? El consejo del autor de Hebreos es: Despójese de todo peso. La segunda cosa que impide que la vida de fe es el pecado que nos asedia. En este caso también, esto puede referirse a muchas cosas. La palabra que se ha traducido como “asedia” significa rodear.

Parece que el autor de Hebreos está hablando de un tipo muy especial de pecado, algo que nos rodea e impide que tengamos libertad. ¿Qué era lo que impedía a los judíos acercarse a Dios por fe? Su incredulidad, por supuesto. El pecado que asedia, o rodea es por tanto la incredulidad. El autor de Hebreos está diciendo: Despójese de la incredulidad. La incredulidad es el mayor obstáculo para la vida de fe. La incredulidad en este caso tiene que ver con el dar la espalda a la verdad revelada por Dios en su palabra.

Los judíos a quienes se está dirigiendo el autor de Hebreos no eran ignorantes de la verdad, la conocían intelectualmente pero su corazón se había endurecido y a causa de ello dieron la espalda a la verdad. Nuevamente aquí: ¿Cómo está su corazón? ¿No será que usted también ha escuchado desde hace tiempo atrás el evangelio de la salvación Cristo pero hasta ahora no se ha decidido a recibir a Cristo como su Salvador? El consejo del autor de Hebreos para usted es que abandone su incredulidad y en un acto de fe confíe en la palabra de Dios que afirma que para se salvo lo único que necesita es recibir a Cristo.

Hemos visto el empuje a un vida de fe y el estorbo a una vida de fe. Veamos ahora el estilo de la vida de fe. Hebreos 12:1 continúa diciendo: “y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” La vida de fe se compara aquí con una carrera de gran aliento, diríamos una maratón. Esta carrera tiene que ser corrida con paciencia. Ciertamente que habrá pruebas y dificultades, pero estando prevenidos podemos sortearlas sin que nos afecten negativamente.

Es interesante notar que la vida cristiana es una carrera. Para competir en una carrera es necesario primeramente entrar en la carrera. La manera de entrar en la carreta de la vida cristiana es recibiendo a Cristo como Salvador. Una vez en la pista de carrera podremos ejercitar la paciencia para competir con éxito. ¿Ha entrado ya en la carrera? Si no lo ha hecho, hoy puede hacerlo por medio de recibir a Cristo como su Salvador personal. Si ya es un creyente, ya está en la carrera. ¿Está corriendo con paciencia? ¿Está corriendo como para ganar el premio? O está corriendo sin ninguna motivación, o quizá por el pecado no confesado se está arrastrando sobre la pista en lugar de correr. Después de ver el empuje a la vida de fe, nos corresponde ver el ejemplo de la vida de fe.

Hebreos 12:2 dice: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” Todos nosotros necesitamos ejemplos para seguir. Los judíos del primer siglo tuvieron numerosos ejemplos de la vida de fe, pero ninguno de ellos se iguala al supremo ejemplo de fe, el Señor Jesús. Jesús es el autor y consumador de la fe. Este es un título muy apropiado para Jesús porque él es el iniciador de la fe y el que llevó la fe a su límite más extremo cuando en un acto de obediencia suprema fue a la cruz del Calvario para morir por usted y por mí. Jesús debe ser nuestro ejemplo a seguir.

Cuando miramos su ejemplo siempre nos quedaremos cortos y esto nos motivará a alcanzar niveles superiores de espiritualidad. Hemos visto el empuje a la vida de fe, el estorbo a la vida de fe, el estilo de la vida de fe y el ejemplo de la vida de fe. Veamos ahora el estímulo de la vida de fe. Hebreos 12:2 continúa diciendo “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” ¿Qué estimuló a Jesús a ir a la cruz? Podemos notar dos cosas. Primero, el gozo puesto delante de él. Jesús padeció lo imposible por el gozo que iba a recibir al ver a muchas personas salvas.

¿Ha pensado alguna vez, amable oyente, que cuando Jesús estaba colgado en la cruz, sufriendo los intensos dolores de la muerte, estaba pensando en usted? Así es, y eso le dio valor para soportar todo lo que soportó. La segunda cosa que le estimuló a padecer lo que sufrió fue su exaltación. Él sabía que luego de la humillación viene la exaltación y ciertamente ocurrió así. Por eso el texto dice que se sentó a la diestra del trono de Dios. Esto nos habla de una posición de honor y autoridad. Para la persona que acepta una vida de fe también hay estímulos y no es del cielo, porque eso lo tendremos todos. Los estímulos para el creyente que corre con paciencia la carrera son también el gozo en su vida cristiana y la esperanza de una recompensa en el cielo.

Así que, hemos visto el empuje a la vida de fe, el estorbo a la vida de fe, el estilo de la vida de fe, el ejemplo de la vida de fe y el estímulo de la vida de fe. Finalmente consideraremos la exhortación a la vida de fe. Hebreos 12:3-4 dice: “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” La exhortación tiene su fundamento en el ejemplo de Jesús.

El autor del libro está diciendo a sus lectores: Miren a Jesús, nadie jamás ha sufrido tanto como él luchando contra el pecado. No desmayen, despójense del peso del ritualismo y del pecado de incredulidad y vayan hacia delante a recibir por fe el sacrificio de Cristo. Ustedes todavía no han sufrido la muerte luchando por el pecado como lo hizo Jesús. No se detengan, den el paso de fe y reciban a Cristo como Salvador. A Dios le agrada la vida de fe. ¿Ha escogido usted este tipo de vida?

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