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La suerte cayó sobre Matías

Que privilegio es para todos los que hacemos La Biblia Dice… Contar con su compañía en esta oportunidad. Si esta es la primera vez que nos sintoniza le contamos que estamos desarrollando un interesante estudio que se titula: “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo”. Quédese con nosotros y conozca que es lo que dios quiere que aprenda en esta oportunidad con respecto a este tema.

I. Introducción: Bienvenida. Anuncio del tema: La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo. En nuestro último estudio bíblico, los once apóstoles que perseveraban unánimes en oración y ruego, juntamente con otros discípulos, hombres y mujeres, ciento veinte en total, en el aposento alto en Jerusalén implorando por la dirección de Dios, echaron suertes sobre los dos discípulos que cumplían con los requisitos para reemplazar a Judas Iscariote. La suerte cayó sobre Matías, y a partir de ese momento, Matías fue contado con los doce apóstoles. Esto crea el marco para lo que vamos a estudiar el día de hoy. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Hechos capítulo 2.

II. La primera parte de este capítulo está dedicado a lo que se conoce como el nacimiento de la iglesia de Cristo. Lo que primero notamos es el trasfondo del nacimiento de la iglesia de Cristo. Hechos 2:1 dice: Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
Como buen historiador, Lucas comienza el relato del nacimiento de la iglesia de Cristo, ubicándolo en su entorno histórico dentro del judaísmo. Dice que lo que está por relatar ocurrió el día de Pentecostés. Esta era la cuarta de las fiestas anuales de los judíos, después de la Pascua, en la cual se sacrificaba el cordero pascual el 14 de Nisán, que simboliza la muerte del Señor Jesús, luego venía la Fiesta de los panes sin levadura, que duraba una semana comenzando el 15 de Nisán y después venía la fiesta de los primeros frutos o de las primicias, que simboliza la resurrección del Señor Jesús, la cual se celebraba el 16 de Nisán. A partir de la fiesta de los primeros frutos se contaba siete semanas para la celebración de la fiesta de Pentecostés, o de la cosecha. Esta fiesta simboliza el derramamiento del Espíritu Santo. Levítico 23:15-16 dice: Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.
Es decir que esta fiesta, Pentecostés, ocurría cincuenta días después de la fiesta de las primicias o de los primeros frutos. La palabra Pentecostés tiene justamente sus raíces en la palabra cincuenta. Los discípulos deben haber estado meditando en todo lo que las fiestas judías prefiguraban. Lucas dice que estaban todos unánimes juntos. Cuando hay unidad y armonía en los grupos y especialmente cuando hay un ferviente deseo de hacer la voluntad de Dios, suceden cosas por demás maravillosas. Esto es justamente lo que aconteció en el aposento alto.

III. Tenemos en segundo lugar las señales portentosas que ocurrieron cuando nació la iglesia de Cristo. Hechos 2:2-3 dice: Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
La venida del Espíritu Santo estuvo precedida de dos señales sobrenaturales. Estas señales ocurrieron de repente. Esto significa sin previo aviso. La primera señal: Vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Lo que se oyó fue un estruendo. Lucas usa un símil para ayudarnos a entender. Un símil es una figura retórica que consiste en comparar expresamente una cosa con otra para dar idea viva y eficaz de una de ellas. En el símil se emplea para la comparación la palabra “como” u otra similar, lo cual lo diferencia de la metáfora. Lo real fue el estruendo, la comparación fue el viento recio que soplaba. El viento es uno de los varios símbolos del Espíritu Santo en la Biblia, al igual que el aceite, el fuego y el agua. Habla de poder, de un accionar que va más allá de lo que la mente humana puede comprender. El enorme estruendo llenó la casa donde estaban sentados. La segunda señal: Se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Nuevamente aquí, nos encontramos con un símil, esta figura retórica que consiste en comparar expresamente una cosa con otra para dar idea viva y eficaz de una de ellas. Lo real fueron las lenguas repartidas que se asentaron sobre cada uno de ellos, la comparación fue el fuego. Estas lenguas repartidas, eran un símbolo de que Dios había enviado al Espíritu Santo sobre cada uno de los discípulos en el aposento alto. La gran pregunta sería: ¿Por qué hizo falta estas señales sobrenaturales, es decir el estruendo y las lenguas repartidas asentándose sobre cada uno de ellos? La razón es simplemente porque era la primera vez que Dios estaba enviando el Espíritu Santo sobre los creyentes de esa manera. Era la forma de Dios de poner su rúbrica sobre lo que estaba pasando.

IV. En tercer lugar, tenemos el nacimiento de la iglesia de Cristo. Hechos 2:4 dice: Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
La señal de las lenguas repartidas asentándose sobre cada uno de los discípulos en el aposento alto era la indicación de que el Espíritu Santo estaba morando en cada uno de ellos. Es el Espíritu Santo, quien entre muchas otras cosas, bautiza al creyente, y como resultado de eso, el creyente llega a ser introducido o a formar parte del cuerpo de Cristo que es la iglesia de Cristo. Es decir, que en el día de Pentecostés, nació la iglesia de Cristo, formada por 120 creyentes, sobre quienes vino el Espíritu Santo. Pero además, el texto leído dice que todos los discípulos que estaban en el aposento alto, fueron llenos del Espíritu Santo. Esto significa que el Espíritu Santo estaba controlando la vida de cada uno de los creyentes. Finalmente, los discípulos comenzaron a hablar en otras lenguas, o en otros idiomas, según el Espíritu les daba que hablasen. Sobre esto hablaremos más en nuestro próximo estudio bíblico.

V. CONCLUSIÓN: El nacimiento de la iglesia de Cristo estuvo rodeado de eventos sobrenaturales. Esto muestra lo grandiosa que es a los ojos de Dios.

La necesidad reconocida y la necesidad resuelta

Jerusalén en aquel día de Pentecostés