in

Interesante caso de Simón, el mago

Gracias por estar nuevamente con nosotros, es un privilegio contar con su sintonía, hoy continuaremos con el interesante tema que está desarrollando nuestro hermano David Logacho, “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo”, tenga su Biblia a mano y acompáñenos a conocer que es lo que dios nos quiere decir acerca de esto.

I. Introducción. Saludos y bienvenida. Estudio del libro de Hechos, en la serie titulada: La obra de Jesucristo después de su ascensión, realizada por el Espíritu Santo. En nuestro último estudio bíblico vimos que a raíz de una gran persecución en Jerusalén, en contra de los creyentes, todos ellos fueron dispersados, con excepción de los apóstoles. Sin embargo, esto que parecería una tragedia, se convirtió en una oportunidad para predicar el evangelio en regiones distantes. Los creyentes anunciaron el evangelio en Judea y Samaria. La cosecha espiritual fue maravillosa. Esto fue especialmente notorio en Samaria. Tanto es así, que Lucas registra que había gran gozo en aquella ciudad. Satanás debe haber estado confiado que la gran persecución aplastaría a los creyentes, pero como afirma el dicho, le salió el tiro por la culata, porque justamente por la persecución, los creyentes tuvieron que salir de Jerusalén y por donde iban, iban predicando el evangelio. Muchos recibieron a Cristo como Salvador y esto fue motivo para que haya gozo desbordante. En el capítulo 8 de Hechos se nos habla de cuatro personajes. Saulo, el perseguidor, Felipe el Evangelista, Simón el mago y un etíope. De los dos primeros ya hemos hablado. Hoy nos corresponde tratar el interesante caso de Simón, el mago. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Hechos 8 a partir del versículo 9.

II. Lo primero que vamos a notar es la carta de presentación de Simón. Hechos 8:9-11 dice: Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
En el versículo inmediatamente anterior al pasaje bíblico leído, dice que había gran gozo en Samaria por la cantidad de personas que estaban recibiendo a Cristo como Salvador como resultado de la predicación de Felipe. Pero no todo era color de rosa. Siempre que Dios hace algo maravilloso, Satanás trata de meter la mano para echarlo a perder. Por eso el pasaje bíblico que estamos estudiando comienza con esa preposición “pero” Es para señalar un contraste. El nombre del personaje era Simón. Todos en Samaria habían oído hablar de él, porque era un hombre famoso. Su fama se debía a que ejercía la magia. Por eso se le conoce como Simón el mago. Al hablar de que Simón ejercía la magia, se debe entender que Simón era lo que hoy se conoce como un brujo. Practicaba una mezcla de ciencia y superstición, que incluía la astrología, la adivinación y el ocultismo. Por medio de estas artes mágicas, Simón había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por algún grande. Lo que pasa es que en todas las artes mágicas se manifiesta el poder de Satanás. Por eso es que los creyentes no debemos tener parte en nada que tenga que ver con la brujería, con adivinación, con astrología, con horóscopos, con suerte y cosas por el estilo. Cuando se manifiesta el poder satánico por medio de la magia, la gente queda maravillada, estupefacta. Si no me cree, solamente mire la cantidad de gente que se queda con la boca abierta viendo a los brujos modernos hacer sus artes mágicas. Así que, Simón era uno de estos magos. Su capacidad era tal que tenía embobados a pequeños y grandes en Samaria. En su ignorancia, la gente pensaba que el poder que tenía Simón para realizar sus artes mágicas provenía de Dios. Por eso es que, tal vez comentando entre ellos sobre Simón, decían: Este es el gran poder de Dios. Note como desde hace mucho tiempo, la gente tiene la tendencia a atribuir a Dios algo que no proviene de él sino de Satanás. No nos engañemos amable oyente, no todo lo que brilla es oro. No todo lo sobrenatural, lo milagroso, proviene de Dios. Satanás también es poderoso, aunque no todo poderoso. Por medio de Simón el mago, Satanás tenía engañada a toda una ciudad por mucho tiempo. En segundo lugar tenemos el comienzo de la caída de Simón. Hechos 8:12 dice: Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
Que maravilloso que es nuestro Dios. En su amor, en su gracia y en su misericordia, Dios trajo a Felipe para que sea una luz en medio de las tinieblas espirituales. Felipe anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo en Samaria. El evangelio del reino de Dios se refiere a las buenas noticias acerca del reino de Dios. El reino de Dios es la esfera en la cual se reconoce y se acepta el gobierno de Dios. Para que el hombre sea parte del reino de Dios es necesario que el hombre reciba al Señor Jesucristo como su personal Salvador. Por eso es que Felipe ponía tanto énfasis en la persona y la obra del Señor Jesucristo. Dios hizo su parte y el resultado fue extraordinario. Los samaritanos creyeron a Dios, tanto hombres como mujeres, y demostraron públicamente su fe por medio del bautismo. Deben haber sido muchos los samaritanos en general que recibieron el mensaje que predicaba Felipe, creyeron el contenido de ese mensaje, recibieron a Cristo como Salvador y fueron bautizados. Este hecho debe haber traído mucha preocupación a Simón el mago. De repente, muchos que creían en él ahora estaban creyendo en Cristo Jesús. Los seguidores de Simón el mago se estaban esfumando. Esto nos conduce directamente a nuestro tercer punto. La falsa conversión de Simón. Hechos 8:13 dice: También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.
Si no puedes contra el enemigo, únete a él. Tal vez esto fue lo que pensó Simón el mago. Claro, la mayoría de sus seguidores se hicieron cristianos y por qué no, él también se haría cristiano para ver si podía mantener su hegemonía. De modo que Simón fingió creer en Cristo, de labios para afuera lo aceptó como su Salvador y hasta se hizo bautizar. Esto le permitió estar siempre cerca de Felipe. Pero a Simón no le interesaba para nada lo que Felipe predicaba y enseñaba. Lo único que interesaba era las señales y grandes milagros que ocurrían. Por eso Simón estaba atónito. Esta palabra significa absorto, maravillado, asombrado. Poco interesaba a Simón que los samaritanos estaban pasando del estado de muerte espiritual al estado de vida espiritual. Lo que contaba para él era lo milagroso, lo sobrenatural. Esto me hace pensar en tanta gente hoy en día que se acerca a Dios no por un genuino deseo de arreglar sus cuentas con él sino solamente por la curiosidad de ver cosas sobrenaturales o supuestamente sobrenaturales. Esto explica la cantidad de personas que desfilan por iglesias que hacen énfasis en señales, prodigios y milagros. Son gente que hoy está y mañana no, porque lo único que les mueve es la curiosidad, la irresistible tentación de presenciar lo sobrenatural, y cuando se dan cuenta que no ha sido lo que ellos esperaban se retiran así como entraron. En cuarto lugar tenemos lo que motivó a Simón a mostrar su falsedad. Hechos 8:14-17 dice: Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.
Cuando llegó a Jerusalén la noticia de la maravillosa recepción de la palabra de Dios en Samaria, la iglesia en Jerusalén resolvió enviar a Pedro y a Juan, para que personalmente se cercioren de lo que estaba pasando. Pedro y Juan fueron a Samaria y deben haber evaluado la situación. No había duda que los samaritanos entendían bien el mensaje del evangelio y por la fe habían recibido al Señor Jesús como Salvador. Pero Pedro y Juan también notaron que a los creyentes samaritanos les faltaba algo importante. Los creyentes samaritanos no tenían el Espíritu Santo. Por eso, Pedro y Juan oraron por los creyentes samaritanos para que recibiesen el Espíritu Santo. Antes de la venida de Pedro y Juan, el Espíritu Santo no había descendido todavía sobre los creyentes samaritanos, sino solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Fue así como Pedro y Juan imponían las manos a los creyentes samaritanos y éstos recibían el Espíritu Santo. Esto es el simple relato de los hechos, pero existe una razón para todo lo que pasó. Lamentablemente no tenemos el tiempo para explicarlo en esta oportunidad, de manera que lo haremos en nuestro próximo estudio bíblico. Espero que nos acompañe. Tal vez este sea un buen momento para que Usted examine su relación con Dios. ¿Qué fue lo que le motivó para acercarse a Dios? ¿Fue por algún interés? A lo mejor para que Dios le resuelva algún problema. Si tiene dudas en cuanto a lo que le motivó a acercarse a Dios, este es el mejor momento para aclarar las cosas y decirle a Dios que la única motivación para haberse acercado a él es para recibir el perdón de pecados que él ofrece gratuitamente en Cristo. Dios envió a su Hijo, Jesucristo, para que muera en la cruz del calvario por Usted y por mí, y por todo pecador en general. Lo menos que podemos hacer es responder positivamente a esta grandiosa muestra de amor de Dios al pecador, por medio de recibir a Cristo Jesús como nuestro personal Salvador.

Paulo, Felipe y Simón el mago

Simón el mago, un seguidor del Señor de labios para afuera