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Dios permite que pasen cosas inexplicables

Nuevamente llegamos hasta usted para compartir algo mas del interesante tema que estamos desarrollando “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo” en contados instantes David Logacho estará frente a este micrófono para seguir compartiendo con nosotros este estudio.

I. Introducción. Estudio de Hechos en la serie: La obra de Jesucristo, después de su ascensión, realizada mediante el Espíritu Santo. En nuestro último estudio bíblico, dejamos a Pedro, el apóstol, perplejo por la experiencia que tuvo en la azotea de la casa de un tal Simón curtidor en Jope. Estando en éxtasis vio el cielo abierto y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves. A todo esto Pedro oyó al Señor decir: Levántate, Pedro, mata y come. Como devoto judío, Pedro tenía serios reparos a comer alimentos que la ley de Moisés no consideraba limpios, como por ejemplo el cerdo, y en el lienzo debe haber habido también cerdos. Dando más valor a su convicción que a la voz del Señor, Pedro respondió: Señor no. La respuesta del Señor fue: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Todo este proceso se repitió por tres veces, hasta que el lienzo volvió a ser recogido al cielo. Pedro debe haber estado rascándose la cabeza sin entender el significado de lo que acaba de pasar. Muchas veces Dios permite que pasen cosas que al momento nos parecen tan extrañas, pero más tarde llegan a tener mucho sentido. Esto nos pone justo en lo que va a ser nuestro tema de estudio en esta ocasión. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Hechos 10 a partir del versículo 17.

II. Lo primero que vamos a notar es la llegada de los hombres que fueron enviados por Cornelio. Hechos 10:17-18 dice: Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.
Me impresiona grandemente la maravillosa precisión con que suceden los eventos. Solo alguien como Dios puede lograr eso. Lo que el hombre llama coincidencia, Dios lo llama providencia. Pedro cavilaba sobre el significado de su experiencia y justo en ese momento, los hombres que envió Cornelio estaban tocando la puerta de la casa donde se hospedaba. Seguramente alguno de la casa de Simón el curtidor abrió la puerta y los extraños preguntaron: ¿Vive acá un hombre llamado Simón, que tiene por sobrenombre Pedro? Justo en ese momento, el Espíritu Santo estaba comunicándose con Pedro. En segundo lugar tenemos el encuentro de Pedro con los hombres enviados por Cornelio. Hechos 10:19-22 dice: Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.
Dios no iba a dejar confundido a Pedro por mucho tiempo. Mientras los hombres enviados por Cornelio eran atendidos a la puerta de la casa de Simón, el Espíritu Santo le dijo: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Pedro entonces bajó de la azotea y se encontró con los hombres enviados por Cornelio. Se presentó a sí mismo a ellos diciendo: He aquí, yo soy el que Ustedes buscan. Luego les hizo una pregunta: ¿cuál es la causa por la que han venido? Los hombres entregaron su mensaje: Cornelio, el centurión romano, varón justo y temeroso de Dios y que tiene buen testimonio en la nación de los judíos, ha recibido instrucciones por medio de un ángel de Dios, para hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Era la primera vez que Pedro escuchaba el nombre de Cornelio. Las cualidades del carácter de Cornelio, según afirmaban sus mensajeros, deben haber impresionado gratamente a Pedro, pero había un pequeño problema: Cornelio no era judío. Era romano y encima de eso, un oficial del ejército, un centurión. Los judíos consideraban como algo impropio para ellos, el tener contacto con los gentiles, peor todavía entrar a la casa de un gentil. Pero como Pedro sabía que era Dios quien estaba detrás de todo lo que estaba pasando, tenía la predisposición de obedecer a Dios cualquiera sea el caso. En tercer lugar tenemos la partida de Pedro hacia Cesarea. Hechos 10:23 dice: Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.
Los mensajeros de Cornelio merecían un descanso. Se hospedaron en la casa de Simón el curtidor, donde también estaba Pedro. Al día siguiente, Pedro partió hacia Cesarea en compañía de los mensajeros de Cornelio. Interesante que Pedro se hizo acompañar de algunos creyentes judíos de la iglesia en Jope. El viaje duró como un día, porque llegaron a su destino al día siguiente. En cuarto lugar, tenemos el encuentro de Pedro con Cornelio. Hechos 10:24-27 dice: Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.
Pedro y sus acompañantes llegaron a Cesarea. Cornelio por su lado, había invitado a su casa a sus parientes y amigos más íntimos, para esperar a Pedro. Admiro la actitud de Cornelio. Aún antes de ser creyente, quería que lo que Dios le hable por medio de Pedro, lo oigan también sus parientes y amigos más íntimos. Esto es interés por la condición espiritual de los demás. Cuando Pedro se acercó a la casa, Cornelio debe haberse conmovido grandemente y sin detenerse a pensar en lo que hacía, salió aprisa y se postró a los pies de Pedro y le adoró como si fuera Dios. Los genuinos siervos de Dios jamás aceptan trato preferencial, peor ser tratados como si fueran Dios. Cuidado amado consiervo con tener un concepto tan elevado de Usted mismo que demanda privilegios extravagantes. No olvide que mientras más alto uno se eleva, más dura será la caída. Pedro por tanto, hizo levantar a Cornelio del suelo diciéndole: Levántate, yo no soy Dios, soy un hombre igual que tú. Algo repuesto de la emoción. Cornelio guió a Pedro a su casa donde le esperaba un buen número de personas ávidas de escucharle. En quinto lugar tenemos a Pedro presentándose a las personas en la casa de Cornelio. Hechos 10:28-29 dice: Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
Pedro acababa de entender el significado de la experiencia que en estado de éxtasis tuvo en la azotea de la casa de Simón el curtidor. Lo que Dios quería enseñarle es que no debe llamar común o inmundo a ningún hombre, no importa si es judío o gentil. En el pasado, Pedro, como judío, consideraba como algo abominable juntarse o acercarse a un extranjero o a uno que no era judío, a un gentil, pero ahora, Pedro consideraba un privilegio el estar dentro de la casa de un extranjero, de un gentil y compartir con sus parientes y amigos íntimos. Esto motivó a Pedro a aceptar gustoso el llamado que le hizo Cornelio por medio de sus mensajeros. Así que Pedro preguntó a Cornelio: ¿Para qué soy bueno? ¿Por qué causa me has hecho venir? Esto nos lleva a nuestro último punto en nuestro estudio de hoy. En sexto lugar tenemos la explicación que Cornelio dio a Pedro. Hechos 10:30-33 dice: Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.
Pues, explicando la razón para hacer venir a Pedro desde Jope, Cornelio relata con lujo de detalle la visión que tuvo cuatro días atrás. Esto ya fue motivo de estudio para nosotros, así que no lo vamos a volver a tratar. Cornelio estaba tan entusiasmado con la venida de Pedro, que le dijo: Tú has hecho bien en venir. Finalmente Cornelio comunica a Pedro que tiene una audiencia bien dispuesta para oír lo que Dios les quería comunicar por medio de Pedro. Qué bien que debe haberse estado sintiendo Pedro. Los que tenemos la oportunidad de hablar de Dios a grupos de personas, apreciamos en alto grado tener audiencias deseosas de recibir la palabra de Dios. En nuestro próximo estudio bíblico veremos como Pedro aprovecha al máximo esta coyuntura para la gloria de Dios. Espero que me acompañe.

La salvación de un pecador

Dios a un grupo ávido de personas en la ciudad de Cesarea