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¿Por qué es importante? Pt. 2

Entonces, ¿Crees que es posible pensar que eres cristiano y no serlo? La Biblia no menciona que hay dos caminos por los que podemos ir. Jesús dice en Mateo 7 del 13 al 14: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Lo que es realmente interesante aquí es que usan dos palabras diferentes para “estrecha” en el idioma original del Nuevo Testamento. La primera vez, está en el versículo 13: «Entrad por la puerta estrecha». Aquí la palabra literalmente significa gemir como si estuvieras bajo presión, al estar siendo empujado por todos lados. En consecuencia, no es nada fácil atravesar la puerta estrecha.

La segunda vez que se nombra la palabra se nos dice que «estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida». La palabra que se usa allí es la forma verbal o el sustantivo que se utiliza en todo el Nuevo Testamento para hablar de tribulación, la mayoría de las veces de persecución. Por lo tanto, lo que Jesús está diciendo, al hablar de la puerta estrecha y del camino angosto que lleva a la vida, es que el camino de Cristo es difícil de seguir. Tenemos la tendencia de seguir hacia lo que es fácil y popular, pero el evangelio nos recuerda que el camino de Cristo es difícil. Sin embargo, Jesús ya ha preparado el escenario para esto.

Toma tu Biblia y acompáñame al capítulo 5 de Mateo y pongamos atención al versículo 10. Recuerda que estas son las Bienaventuranzas, en este pasaje Jesús está señalando las bendiciones sobre las personas y quiero que escuches con atención quién es bendecido en el reino de Dios. Escucha, Mateo capítulo 5, versículo 10: «Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos». ¿A quién le pertenece el reino de los cielos? Pues a «aquellos que padecen persecución por causa de la justicia». Ahora leamos el versículo 11 dice: «Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos.» Esta es una manera extraña de comenzar un sermón, Jesús dijo serás perseguido y debes regocijarte en ello. «Porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros» (Mateo 5:12).

Sin duda, serás perseguido; experimentarás pruebas y no será fácil. Es por eso que sólo algunos encontrarán este camino. Esto va completamente en contra de lo que esperarías; el camino de Cristo es estrecho, difícil. Y no sólo esto, además, el camino de Cristo es odiado por muchos. Ahora, yo te pregunto: ¿qué se supone que quiero decir con “odiado por muchos”? Esta es la razón por la cual la puerta es estrecha y difícil de encontrar. Ven conmigo a Mateo capítulo 10 y escucha lo que Jesús dice allí en el versículo 17, esto dice: “Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo de Hombre. El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzeb, ¿cuánto más a los de su casa? Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse”. (Mateo 10:17-26). Lo continuaremos leyendo en el trascurso de este estudio.

Realmente en los versículos del 17 al 39 Jesús está hablando a sus discípulos de lo que implica este camino y estos versículos son los que probablemente no hemos subrayado en nuestras Biblias. Ahora, vamos a Mateo capítulo 11, versículo del 28 al 30 esto dice: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí,  que soy manso y humilde de corazón;  y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil,  y ligera mi carga.» Muchos de nosotros tenemos subrayado esto, incluso le ponemos estrellas alrededor. Ciertamente, esto está bien, pero puede hacerte una pregunta: ¿tienes Mateo capítulo 10, versículo 17 subrayado en tu Biblia? Escucha lo que Jesús dijo allí, vamos a volver a leerlo para tener claro esto: «Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán», subraya eso. (Mateo 10:18 y 19). «Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis». Lee hasta el versículo 21 y escuche lo que Jesús les está diciendo a sus discípulos: «El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.» (Mateo 10:22 y 23) “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre».

Ahora baja hasta el versículo 37, Jesús está hablando de las relaciones familiares y dice: «El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.»(Mateo 10: 37-39). ¿Quieres continuar? Jesús realmente está preguntando si estás dispuesto a obedecerle, ¿quieres hacer discípulos en todas las naciones? Perderás tu vida. ¿Quieres estar en el camino que conduce a la vida? Morirás. Mueres a ti mismo y tomas la cruz, aquel instrumento de tortura y ejecución y la deberás cargar. Además, todos los hombres te odiarán por mi culpa dice Él. ¡Qué imagen! Esta no es la forma en que imaginamos seguir a Jesús, pero es exactamente lo que Jesús imaginó.

Lucas capítulo 9, versículos del 57 al 62. Recuerdan que en cierta ocasión tres hombres se acercaron a Jesús, todos ansiosos de seguirlo espalda con espalda. El primer hombre aseveró, te seguiré a donde quiera que vayas. Todos estaban muy ansiosos. No obstante, permíteme decirte lo que Jesús no dijo. Él no dijo: «Bueno, vamos, cuanto más, mejor». Jesús no dijo, esto aumentará el número de mis discípulos, ¡sí, por supuesto, sígueme! Al contrario, Jesús regresó su mirada, “y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” (Lucas 9:58). Jesús le estaba advirtiendo que sí quieren seguirlo, no tendrán un techo sobre tu cabeza. Asimismo, el segundo chico estaba ansioso por seguirlo, pero el único problema es que su padre acababa de morir. Él sólo quería enterrar a su padre. Sin embargo, Jesús le dijo, no tienes tiempo para ello, deja que los muertos entierren a sus propios muertos. Ven y sígueme. Finalmente, el tercer chico, sólo quería regresar y decir adiós a su familia y Jesús le respondió que no hay tiempo para eso tampoco. Es decir, si pones tu mirada en mí no retrocedes, ni siquiera para decir adiós a tu mamá o papá. Suena frío ¿no? Inclusive cruel. Puedes pensar “bueno amo a mi padre o madre o amo a mi hijo o hija, a mi esposo o esposa”; No entiendo esto, pero la realidad es que Mateo 13 dice que cuando encuentras a Jesús y el tesoro que es Jesús, es en ese punto que te das cuenta que no hay absolutamente nada en este mundo que no venderías, nada de lo cual no te librarías para poder tenerlo a Él porque Él es infinitamente digno.

Este es un camino difícil, muy difícil. No es para aquellos que quieren un pase barato al cielo mientras siguen viviendo de acuerdo con los deseos mundanos que hay en ellos. Ese camino conduce a la destrucción. Cuando hablan de eso en el Nuevo Testamento, se refiere a la destrucción definitiva, no sólo la muerte física, sino la eternidad de muerte sin esperanza alguna. Allí es a donde conduce ese camino fácil. Pero aquí tienes un camino angosto que sólo unos pocos pueden encontrar y que conduce a la vida.

Sabemos muy poco del camino angosto con Jesús, pero Él promete que es el camino que lleva a la vida. Algunos estarán pensando “¿no está siendo un poco extremo? Pensé que llegar a la fe en Cristo es tan simple como cuando un niño viene a la fe, una fe infantil; es sencillo. Lo estás complicando demasiado”. Definitivamente, ¡Sí! es simple como un niño. Es tan simple como un niño corriendo hacia su padre, saltando hacia sus brazos y siendo abrazado sólo por él y el niño exclamando ¡No quiero nada, sólo a ti! ¡Solamente tú! Eso es fe.

Ese es el camino que conduce a la vida, pero nos alejamos de ese camino, tenemos una carretera mucho más fácil, mucho más popular, que no requiere esfuerzo de nuestra parte. En ocasiones las personas dicen que, si comenzáramos realmente a vivir más como Cristo, entonces el mundo que nos rodea se sentiría atraído hacia nosotros. Sin embargo, eso no es lo que Jesús está diciendo aquí, si realmente comenzáramos a vivir como Cristo, el mundo nos odiaría; el mundo nos crucificaría es lo que Jesús afirmó. Entonces, ¿En qué camino estás? En este momento ¿estás en el camino ancho o estás en el camino angosto? ¿Estás siguiendo el camino de Cristo que es difícil y odiado por muchos? El peligro del engaño espiritual es que nos sentimos atraídos hacia lo que es fácil y popular.

La segunda advertencia de Jesús es, ¡Podemos profesar públicamente lo que no poseemos personalmente! Esta verdad se ve reflejada en los versículos del 15 al 23 de Mateo capítulo 7 la cual dice: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.  ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice:  Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día:  Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé:  Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Ahí Jesús se dirige a falsos profetas y falsos maestros de la fe, vamos a hablar de esto en el siguiente programa, así que espero que puedas acompañarnos y juntos aprender más sobre las verdades eternas de la palabra de Dios. Que Dios te bendiga.

 

 

La necesidad de la fe Pt. 1

¿Por qué es importante? Pt. 3