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¿Qué creemos? Pt. 1

Hola amigo oyente, si tienes una biblia permíteme invitarte a abrirla conmigo en el capítulo tres de Romanos y mientras encuentras el texto, déjame animarte a tomar algunas notas, de lo que hablaremos el día de hoy.

En primer lugar, me gustaría abordar brevemente algunos de los rumores que he escuchado en las últimas semanas y digo “brevemente” porque vamos a sumergirnos a profundidad en la Palabra de Dios en los próximos programas para esclarecerlos. Pero basta con decir que creo que algunos de estos rumores deben ser eliminados, por ejemplo, rumores como: David está predicando una salvación basada en obras, David niega la seguridad de la salvación y los rumores de que el pastor sólo quiere confundir a todos sobre lo que significa ser salvo. Entonces, tomemos uno por uno cada malentendido. Primero, una salvación basada en obras. El programa pasado causó algunos problemas, y creo que surgió al citar Mateo 7 del 21 al 27.

Ahí Jesús, dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Jesús está hablando aquí acerca de la obediencia a su voluntad, a su Palabra. Ahora, hace un par de programas, cuando miramos eso, dije que es necesario prestar mucha atención a este punto porque es justamente aquí dónde podemos torcer el evangelio en algo que no es. No es sólo aferrarse a lo que Jesús está diciendo aquí. No creo de ninguna manera que estos versículos se refieran a un trabajo necesario para alcanzar la salvación.

Vamos a ver en los próximos mensajes cuál es el rol de las obras en la salvación, pero basta con decir, en este punto, que las Escrituras no muestran a las obras como la base de nuestra salvación. Al mismo tiempo, las Escrituras no expresan absolutamente nada de realizar una oración y luego seguir con un estilo de vida idéntico.

Segundo, esto nos conduce hacia la idea de la seguridad de la salvación. La gente se ha preguntado, entonces, ¿no crees que una vez salvo lo serás para siempre?, y te pido que recuerdes esta frase, que por cierto no se menciona en las Escrituras, pero llegaremos a ello. No estoy diciendo que no puedes estar seguro de tu salvación, sin embargo, un día Dios podría decirte, o podría decirme a mí, nunca os conocí apartaos de mí, hacedores de maldad.

Pudiste escucharme y cuestionarte si eres salvo en realidad, ¿cómo podemos saberlo? Si estamos hablando del engaño espiritual, entonces, en este punto, quiero detenerte y decirte algo fuerte y claro. Es más que posible ser el pastor de una iglesia y no conocer a Cristo.

Acaso, ¿mi posición en la iglesia justifica mi posición delante de Dios? Absolutamente, no. Por eso, al ver la vida de algunos de mis héroes espirituales en el pasado, como, George Whitfield, John Wesley, hombres que han sido poderosamente usados ​​por Dios. Puedes leer sus biografías y enterarte que Whitfield ayunaba hasta 40 días, oraba en privado siete veces al día, todos los días participaba en la cena del Señor. Él y John Wesley estudiaron el Nuevo Testamento en griego todos los días y luego Whitefield afirmó que estaba haciendo todas estas cosas y que nunca había llegado a conocer a Cristo. Él todavía no sabía nada del nuevo nacimiento. Sin lugar a dudas, estos hombres estaban más comprometidos que cualquiera de nosotros, sin embargo, no conocían a Cristo, entonces, la realidad es que cualquiera de nosotros algún día frente a Jesús podría escuchar las palabras de Mateo 7: “nunca os conocí, apartaos de mí; hacedores de maldad.” En el mensaje anterior tan pronto como leí estos versículos, la mayoría de ustedes podría haber pensado, bueno, Jesús está hablando con alguien más, pero tan pronto como me incluí en ello, nos dimos cuenta de que todos estábamos en el mismo barco, es decir, cada uno de nosotros es propenso al engaño espiritual. Todos nosotros.

Jesús está hablando en Mateo siete a los incrédulos.  Y es posible que alguien piense que es un seguidor de Cristo cuando en realidad no lo es. No estamos hablando de seguridad de la salvación, estamos hablando puntualmente de la salvación. Todos somos propensos al engaño espiritual. Por esta razón quiero instarte a que te examines a ti mismo. ¡Esto es bíblico!

Segunda a Corintios 13, versículo cinco dice: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe;  probaos a vosotros mismos.  ¿O no os conocéis a vosotros mismos,  que Jesucristo está en vosotros,  a menos que estéis reprobados?”. ¡Examínate a ti mismo! Ponte a prueba para ver si estás en la fe. La Escritura nos dice que hagamos esto. Eso nos lleva al tercer rumor de que estoy tratando de confundir a todos. Queridos oyentes, permítanme informarles sobre algo que ya estamos confundidos. Hemos confundido tanto la tradición con las Escrituras que hemos perdido de vista en muchos sentidos lo que las Escrituras dicen respecto a la salvación y eso es algo muy peligroso. Mi objetivo, (y prometo no confundirlos esta vez), en esta serie de mensajes es esclarecer bíblicamente el evangelio de Jesucristo.

Mira la imagen del Evangelio a la luz del hecho de que Jesús en Mateo 7 les dijo a las personas religiosas, “muchos de ustedes, algún día se pararán frente a mí y se sorprenderán al descubrir que nunca me conocieron, ¡nunca os conocí!”. Mi objetivo es lograr un cuestionamiento, incluyéndome a mí, para hacernos esta misma pregunta ¿conocemos en verdad a Cristo?

Esta es una muy buena pregunta, ya que dará lugar a uno de dos resultados. Nos cuestionamos de acuerdo a segunda a Corintios 13, verso 5, nos examinamos a nosotros mismos y nos probamos a nosotros mismos para ver si estamos en la fe. Dos escenarios aquí: Número uno, hemos encontrado, si estamos en Cristo. En cierto sentido, redescubrimos la alegría del Evangelio, cómo se ha arraigado en nuestras almas y cómo somos salvos y encontraremos un gran consuelo en Cristo y veremos cómo el evangelio realmente afecta radicalmente cada faceta de nuestras vidas.

En segundo lugar y tal vez más importante, puede que muchos de nosotros nos dimos cuenta que no. Quizás asumiste una salvación sin fundamento bíblico y te encontrarás corriendo hacia Cristo por primera vez para confiar verdaderamente en Él para salvación. Y si es así, esto es algo infinitamente bueno. El objetivo no es darte la versión de bolsillo del Evangelio sino analizar a profundidad el contenido objetivo del mismo, y ver cómo se apropia de nuestras vidas. Cómo ese Evangelio se vuelve real en nuestras vidas. Para empezar, quiero que te respondas, ¿qué es el Evangelio? Posiblemente tu respuesta sea “el evangelio significa las buenas nuevas o las buenas noticias”.  De acuerdo, según esa respuesta, ahora te pregunto: ¿cuáles son las buenas noticias? Tómate otro minuto para pensarlo. Si ya tienes una respuesta. Te invito a que oraremos juntos.

“Dios, te agradecemos por la cruz y oramos para que hoy nos ayudes a notar las implicaciones de la cruz. Te pedimos que descubras mediante el poder de tu Espíritu, cualquier engaño espiritual, ruego que abras nuestras mentes y ojos espirituales para ver el Evangelio por lo que verdaderamente es y por Dios, oramos para que tu nombre sea glorificado a través de nuestras vidas cuando seamos transformados por el Evangelio. Ayúdanos a darnos cuenta de lo que significa el Evangelio. Oramos en el nombre de Jesús, Amén”.

Una de las razones por las que quería hacer esta serie es porque estoy convencido de que hay hambre en lo que respecta al Evangelio y a la iglesia. Estoy convencido de que hay muchas personas que han estado en la iglesia durante años, pero cuando se hacen la pregunta, ¿qué significa el Evangelio? Algunas ideas vagas podrían venir a su mente, pero no pueden describir completamente lo que es el Evangelio, debido a la forma en la que a menudo se lo presenta en nuestra cultura contemporánea de iglesia.

¿Has escuchado la invitación del evangelio hoy en día, que sostiene que Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida? Permíteme decirte algo, ese no es el Evangelio bíblico completo, es algo bueno por supuesto, pero no es el evangelio. La mayoría de los mensajes del Evangelio en los sermones que se predican hoy, carecen de casi todos los puntos importantes expuesto en las Escrituras. Por lo tanto, lo que quiero hacer hoy es analizar a profundidad lo que la Palabra de Dios tiene para decirnos.

Toma tu Biblia y acompáñame a Romanos capítulo 3, versículos del 21 al 26. Martín Lutero llamó a este capítulo, el punto principal de toda la Biblia. Es uno de los textos más importantes de toda la Biblia, si no es el más importante, y quiero alentarte, a echar un vistazo a este texto como si fuera la primera vez que lo hicieras. Esta es una imagen del Evangelio, ahora veamos el contenido de estas palabras de manera objetiva. Escucha lo que Pablo escribe, Romanos capítulo 3, verso 21, él dice: “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”.

La realidad es que cada una de las palabras en estos versículos tienen suma importancia, mi meta no es reducir el evangelio a su contenido mínimo, pero volvamos a la pregunta ¿qué es el Evangelio? Por favor, quiero que mires esta oración conmigo. El Evangelio, la buena noticia es que, el Justo y misericordioso Dios del universo, miró a la gente pecaminosa y envió a su hijo Jesucristo, a Dios en carne para cargar su ira contra el pecado en la cruz y mostrar su poder mediante su resurrección para que todos los que depositen su fe en Él sean reconciliados con Dios para siempre.

Ahora, puedes pensar que esta oración está sumamente cargada, y la verdad es que pienso que sí. Incluso podría parecer un poco complicada. ¿Podríamos simplemente simplificar más esta imagen? Sí. El Evangelio es simple, y luego la confianza y la fe van creciendo, pero si dejamos de lado las doctrinas centrales de lo que significa ser verdaderamente salvo, podríamos perder el sentido del evangelio. No digo que esta sea la única explicación del Evangelio y que se encuentra en una sola oración, pero estoy convencido de que, si eliminas alguna de las frases, estarías restándole poder al evangelio.

Veamos la diferencia entre el Evangelio bíblico y el nuevo evangelio contemporáneo. Este evangelio actual te dice que Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida, mientras que el evangelio bíblico afirma que eres un enemigo de Dios y estás irremediablemente muerto sin Él, no tienes esperanza en absoluto. En consecuencia, el Evangelio verdadero no vende libros, no atrae multitudes, sin embargo, es un Evangelio bíblico. Ahora, aquí es donde quiero que hagamos una pausa por un segundo y juntemos estas dos verdades. El justo y misericordioso Dios del universo miraba a las personas irremediablemente pecaminosas. Tratas de juntar esas dos frases y no encajan, ¿verdad? la pregunta es a la luz de gente pecadora y rebelde, ¿cómo puede Dios ser justo y misericordioso? Así que, para responder a esto es necesario ver el evangelio en su totalidad, y es precisamente de eso, de lo que hablaremos en el siguiente programa. Que Dios te bendiga.

¿Por qué es importante? Pt. 4

¿Qué creemos? Pt. 2