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Preparándonos para la Guerra: Armas 2

54. Preparandonos para la Guerra. Armas 2 (Haz clic y descarga el texto)

PABLO// “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.” Efesios 6:12

Bueno, Tunch, en el programa anterior hablamos acerca de los hombres que quieren involucrarse en la batalla y sobre la preparación que debemos tener para enfrentarlas. Pero, todos tenemos debilidades ¿verdad?

MARTIN// Bueno, así es.

PABLO// Todos estamos propensos a cometer pecados, no sé de dónde viene esto, tal vez viene de nuestro interior, pero independientemente de dónde provenga, todos tenemos esas tentaciones que son como perros, sí, como perros, que nos persiguen a donde vayamos, y éstas tentaciones son diferentes para cada persona ¿verdad?

Tunch, hay una historia que me gusta mucho, una historia tuya sobre el equipo ofensivo de la Costa Occidental. ¿Podrías explicarnos un poco de esto y cómo fue que éste equipo llegó a convertirse en lo que ahora son?

MARTIN// Claro que sí. Bien, el equipo ofensivo de la Costa Occidental es un equipo de alta precisión. Su ofensiva es de carreras cortas y todo está basado en ritmos rápidos, sus entrenadores son muy exigentes, todo es de mucha velocidad, miradas rápidas, pases efectivos. Este equipo ofensivo conocía sus debilidades y aprovechaban la naturaleza agresiva de su defensa, ellos tenían mucha fuerza durante todo el partido.

A decir verdad, ellos han hecho del deporte una belleza.

PABLO// A ya veo, Walsh (su legendario entrenador) sabía que tenían una debilidad.

MARTIN// Así es. Fue precisamente él quien perfeccionó el ingenioso esquema ofensivo conocido como el ‘Ataque de la Costa del Oeste’

PABLO// Él sabía que no podía entrar a la batalla con su debilidad, por eso desarrolló este esquema ofensivo de la costa occidental, para compensar sus debilidades.

Yo creo que hay muchas tentaciones y situaciones espirituales en las que tenemos debilidades, y si no hacemos algo con ellas, vamos a ser derrotados en la batalla. Así que debemos actuar para compensar esas debilidades, debemos protegernos, guardarnos. Tenemos que hacer algo para apuntalar algunas áreas y alejarnos de aquellas cosas que nos atraen al pecado.

Como lo dijiste en el programa anterior, si eres alcohólico, no debes entrar a un bar, si tienes tentaciones con el tema de la lujuria, no debes hacer clic en ese sitio web, si tienes problemas con el tema del dinero y la avaricia, debes alejarte del materialismo y de todas esas cosas que compramos sin necesidad.

Todos tenemos muchas debilidades y creo que esta historia del equipo ofensivo es muy significativa en nuestras vidas, pues nos recuerda que tenemos que asegurarnos de hacer algo con nuestras debilidades y buscar la manera de fortalecernos.

MARTIN// Sabes, hay algo muy interesante que leí en el libro “El arte de la Guerra” de Sun tzu, él habla de conocer a tu enemigo y de conocerte a ti mismo, éstas dos cosas son muy importantes; quiero decir, si conozco a mi enemigo, pero no me conozco yo mismo, voy a tener un gran problema. Tenemos que entender por qué somos como somos y por qué hacemos lo que hacemos. Tenemos que estar seguros de saber quiénes somos, cuáles son nuestras debilidades, y cuáles son las cosas de las que debemos alejarnos.

PABLO// Que te parece si vamos a las escrituras, Dios dice: bueno, aquí está la batalla y será mejor que estés preparado, así que ponte la armadura. En Efesios, capítulo 6 versos 13 al 17, vemos como Pablo dice; “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” Esto lo dice todo, tú no vas a ganar una batalla por ti mismo, nunca podrás hacerlo a tus fuerzas.

MARTIN// Así es.

PABLO// Si piensas que puedes ganar la batalla en tus propias fuerzas será mejor que te vayas a tu casa ahora mismo. Debes recordar que solo puedes fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza.

La responsabilidad también es nuestra, no podemos simplemente decir voy a dejar que Dios haga todo, hay algunas cosas que nosotros también tenemos que hacer. Una de estas cosas, es ponernos toda la armadura de Dios, no solamente un poco de ella.

MARTIN// Efectivamente, no podemos decir; quiero poner la armadura menos esto, no; debemos ponernos toda la armadura.

PABLO// Leamos de nuevo, “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efesios 6:11). Me gusta mucho este énfasis, el cual, debo decirte es de los griegos. Bueno, ellos utilizaron esta palabra “estar firmes” que quiere decir, resistir, estar de pie y, además, denota urgencia.

MARTIN// Así es Ron.

PABLO// Así que, si voy a enfrentarme a la batalla, debo fortalecerme, debo asegurarme de que estoy preparado, que mi fortaleza viene de Dios, y debo ponerme toda la armadura. Sólo así, no importará lo que venga contra mí, pues seré capaz de enfrentar todo.

MARTIN// Sabes, siempre pienso en Reggie White, él era como un toro salvaje que atropellaba a todo el que se le ponía enfrente. Si tú no estabas bien parado, él te pasaba por encima, te levantaba de un sólo golpe ¿Por qué? bueno, porque no estabas parado firmemente, y esto es un buen ejemplo para entender la importancia de estar bien preparado. Porque la batalla viene, no sólo es por si acaso, no, la batalla viene y tienes que estar listo.

PABLO// Bien Tunch, tú no eres sólo jugador, has sido entrenador también, y has entrenado a deportistas en el colegio y a atletas profesionales, también has entrenado a equipos de niños. Y una de las primeras cosas que se aprende en el béisbol, en el fútbol o en el baloncesto, es una correcta postura atlética. Hay que mantenerse firmes a fin de estar preparados para cualquier cosa que venga y ser capaz de salir adelante. Por lo tanto, no es ninguna novedad que lo primero que tengamos que hacer en nuestra vida espiritual, es saber nuestras propias debilidades y aprender a fortalecernos, aprender a pararnos firmemente.

MARTIN// Hay que estar de pie, hay que estar preparados, porque la batalla viene, eso definitivamente es un hecho.

PABLO// Entonces, ante tal innegable situación, aquí está lo que nos tenemos que poner. Vamos a hablar de la armadura completa. En primer lugar, el cinturón de la verdad.

MARTIN// Hablábamos fuera de micrófonos sobre los tiempos romanos, ahí la ropa era muy suelta y el cinturón lo ajustaba todo. Este cinturón tenía dos lazos al final, estos lazos servían para apretar fuertemente toda la ropa, a tal punto de incomodarte. Era así como tenías que llevarlo, y para poder estar en el campo de batalla tienes que tener este cinturón realmente apretado.

Siempre que me pongo mis pantalones para jugar fútbol, pienso, ¿Qué sucedería si mis pantalones no estuvieran bien apretados?

PABLO// Pues imagino que darías al público un espectáculo no tan favorable.

En fin, volviendo a la época romana, este cinturón que ajustaba todo muy bien se llamaba Tahalí o tiracuello, es decir, ésta era la correa o cinturón de cuero que usaban los romanos para sus combates. Este cinturón cruzaba al pecho y era utilizado para sujetar y llevar armas blancas, normalmente la espada, cumpliendo una función muy importante. Así que, un soldado Romano no podría ser eficaz con la ropa suelta, porque podría caerse y tropezar con su propia ropa. Este cinturón de la verdad es muy importante, nos habla de la palabra de Dios, también habla de integridad, de la fidelidad, habla de un hombre que sabe realmente quién es, sus debilidades y sus fortalezas.

MARTIN// Así que, éste cinturón ajustaba todo tan fuertemente que tal vez era incluso incómodo usarlo, pero era así como tenías que llevarlo.

Si queremos realmente ser hombres de integridad, tenemos que estar siempre en guardia, siempre seguros. Me gusta mucho éste tema de la integridad y lo podemos revisar en el Salmo 15 verso 1 que dice, “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.” Esto no es algo que debemos hacer de vez en cuando, esta es una vida de disciplina.

PABLO// Sí, y es muy interesante hablar de este cinturón porque nos ofrece esta imagen de que no podemos estar relajados con éste tema, es decir, si queremos realmente ser hombres de integridad, tenemos que estar siempre en guardia, siempre seguros.

Pero, este cinturón también hace referencia a la verdad. Jesús dijo, en Juan 17:17 «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” Entonces, podemos ver que la palabra de Dios es la verdad. Cuando se cree y se pone en práctica su palabra de forma continua, «se convierte» en el cinturón de la verdad espiritual para el creyente en Cristo. Pero debemos entender que esto no es algo que hacemos de vez en cuando, esta es una vida de disciplina, esto no significa que no nos podemos divertir, hay muchas cosas que nos llenan de alegría, pero también tenemos que ponernos muy serios con esto.

MARTIN// Esta es una armadura espiritual, recuerda, la batalla es espiritual. Por eso, cada día debes recordar que es Dios quien nos da la fuerza, Dios es quien nos da el poder, no podemos hacerlo por nosotros mismos, debemos acudir a la palabra del Señor diariamente, sólo así podremos ajustar el cinturón.

PABLO// Aquí está, una vez más, un recordatorio de que Dios es quien nos da la fuerza, Dios es quien nos da el poder.

MARTIN// Esto es gracia.

PABLO// Exacto, esto es gracia, y no podemos hacer nada sin la gracia de Dios. Tenemos la responsabilidad de hacer lo que es correcto y no podemos hacerlo sin la preciosa gracia de Dios, Él nos da la fuerza y el poder para hacerlo, y Dios camina con nosotros para poder hacerlo.

Te agradecemos por habernos acompañado en ésta serie titulada “Involucrados en la Batalla” Esperamos poder contar contigo en nuestro próximo programa, donde podremos compartir más experiencias de vida, pero sobre todo, dónde podremos conocer la adecuada armadura, que sólo junto a Cristo podremos obtener para nuestras batallas en la vida. Bendiciones.

 

Preparándonos para la Guerra: Armas 1

Preparándonos para la Guerra: Armas 3