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Bajo Ataque – El Peso de la Guerra 2

66. Bajo Ataque – El Peso de la Guerra 2

Adaptación al español. Ron Moore en la voz de Pablo Logacho, Tunch Ilkin en la voz de Martin Piedra

PABLO// El peso de cargar con todo, puede quebrarnos, alcanzar todo lo que nuestro corazón desea puede desilusionarnos, vencernos y desesperarnos, este es un conflicto que sólo se puede superar a través de los principios de la Palabra de Dios. En el programa de hoy, continuaremos compartiendo este principio, demostrado en la vida de Salomón.

Bienvenidos a una edición especial de “La Biblia Dice” estamos aquí con Tunch Ilkin, un buen amigo que jugó en fútbol para los Pittsburgh Steelers. Tunch bienvenido, siempre es un gusto tenerte en el programa, apreciamos mucho lo que haces.

MARTIN// Muchas gracias Ron, como siempre, es un verdadero placer estar aquí.

Eclesiastés capítulo 2 versículos 4 al 8 dice: “Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.” ¡Que tremendo!

PABLO// Así es, y nosotros tenemos que considerar todas aquellas cosas que pueden hacernos caer en esta trampa, así que, nuevamente vamos a las escrituras para qué nos hagan pisar la realidad. Salomón ha intentado todo, él tiene mujeres, tiene cantantes, todos los placeres que el corazón de un hombre puede anhelar, Eclesiastés 2:8,9 dice, “Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría.” Pero, al leer el siguiente verso podemos entender que, ni toda la sabiduría es suficiente, verso 10 dice, “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena.”

Bueno, hemos estado examinando la vida de Salomón, y hoy queremos hacer varias preguntas. Salomón dice, “conservé conmigo mi sabiduría” ¿Esto puede ser así? También dice, “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan” ¿Esto no parece muy sabio? Y por último Salomón dice, “ni aparté mi corazón de placer alguno” Entonces, Salomón aprendió que nada de esto puede traer realización y satisfacción a la vida.

MARTIN// Sabes, Ron, esto me ha hecho pensar en Hugh Hefner, el fundador de Playboy, y mira cuán grande debió ser el vacío de la vida de este hombre que estuvo con jovencitas de apenas 22 años cuando él estaba por los 70 años.

PABLO// Si, y cuando lo ves, te das cuenta de que ni siquiera es un hombre atractivo.

Bueno, ahora leamos el verso 11 de Eclesiastés capítulo 2, “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.” Invertimos tanto tiempo y trabajo en estas cosas ¿verdad?

MARTIN// Así es.

PABLO// todo era vanidad y aflicción de espíritu” Nada tiene sentido cuando corres tras del viento, nada tiene provecho debajo del sol. A veces pensamos – “si alguna vez consigo esto o aquello entonces seré feliz” pero trabajas con todas tus fuerzas, lo consigues y luego estás ahí con este sentimiento de vacío. Salomón tenía todo el dinero que alguien podría tener jamás, él dice, perseguí todo lo que quise y lo conseguí, no le negué a mi corazón ningún placer, pero nada de esto tuvo sentido. Mira esto, Salomón dice que incluso el trabajo no tenía sentido, y hay muchos hombres así. Ahora, quiero hablar unos minutos para decirte ¿Qué estás haciendo con tu vida?

MARTIN// Bueno, desde que estoy por aquí, no he trabajado mucho, pero así es, el trabajo es una parte muy importante de quienes somos.

PABLO// Hay muchas personas que dice: – “esto es lo que hago, es mi vida y sé lo que hago con mi vida” A decir verdad, esto puede ser muy peligroso, mira lo que dice el verso 17, “Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.”

MARTIN//Aborrecí, por tanto, la vida”

PABLO// porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa” Todo el trabajo, todo lo que haces por conseguir las cosas que deseas, todo resulta un fastidio, porque todo es vanidad, Salomón dice que, incluso “odiaba su vida”

MARTIN// Piensa en la transición que estamos viendo aquí, cuando comenzamos a conocer a Salomón, él decía: “vanidad de vanidades” él estaba persiguiendo el viento, pero ahora ha llegado al punto de decir: “Aborrecí, por tanto, la vida” Ahora él odia su propia vida. Dios le ha concedido todo lo que jamás nadie pudo tener, y Salomón se vuelve un cínico y dice: “porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa” Ahora, también odia su trabajo.

PABLO// No me sorprende ¿verdad? Cuando no vivimos de acuerdo con el manual de Dios, entonces siempre vamos a terminar con este vacío, vamos a terminar con amargura y con cinismo, entonces las cosas se desmoronan fácilmente.

MARTIN// En el verso 20 vemos que Salomón dice: “Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón”.

PABLO// Si, él pensó que había descubierto cual era la clave, pero.

MARTIN// ¿Cuál es el sentido de la vida?

PABLO// ¿Qué hago ahora? Este es un verso asombroso: “Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría, ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.” (Eclesiastés 2:21,22)

MARTIN// ¿Ves lo que está diciendo Salomón? ¿Por qué querría hacer esto? ¿Voy a darle todo lo que he conseguido a otro, que no hizo nada para tenerlo? Y luego, esta persona no lo aprecia ni lo valora, de ninguna manera.

PABLO// Esto habla del progreso sin sentido, la riqueza sin sentido. Eclesiastés 5, versos del 10 al 12 dicen: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos? Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.” y sigue, “Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano.” (Eclesiastés 5:13,14)

Y luego Eclesiastés 5:15 y 16 dice: “Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano. Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?” Nada tiene sentido. Tunch, hablemos sobre esto, la riqueza sin sentido, tú jugaste en un tiempo cuando los jugadores no ganaban tanto como ahora.

MARTIN// Gané 25 mil dólares en mi primer año, yo creía que era Rockefeller, podía llegar a un restáurate y comer todo lo que estaba en el menú, pero la última vez que me fije, habían jugadores que estaban haciendo muchísimo más dinero.

PABLO// Me imagino que deben haber estado muy felices con tanto dinero, ¿verdad?

MARTIN// Si, y tenían que estar felices, ya que, tú sabes, el dinero cambia la manera de ver las cosas. Yo siempre estoy muy contento, pero no tiene nada que ver con la cantidad de dinero que hago, soy feliz porque hago lo que amo hacer, pero tienes razón, esta enorme riqueza siempre genera el deseo de más dinero. Cuando estás en los vestuarios escuchas a estos tipos hablando y dicen cosas como: “¡hey, acabo de hacer una inversión de 50.000 y gané 500.000 dólares!”. Bien, ¿Adivinen qué? Todos los demás quieren hacer lo mismo ¿verdad? Y ya sabes.

PABLO// ¿Dónde puedo hacer esto?

MARTIN// ¿Dónde firmo? Y así suceden estas historias terribles, debido a este tipo de cosas.

PABLO// En Eclesiastés capítulo 12, versos 13 y 14 Salomón dice: “El fin de todo el discurso oído es este:” Ya intentó todo, probó sustancias, tuvo mujeres, aprendió que el trabajo no tiene sentido alguno, aprendió que el dinero no puede satisfacerlo todo, ha intentado de todo, y ahora llega a esta conclusión: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” Salomón descubre que, lo único que podemos hacer es encontrar la paz en nuestra relación con Dios, a través de Jesús.

MARTIN// Tú sabes cómo es esto Ron, vamos por la vida complicándonos con todas estas cosas, y las complicamos aún más, pero aquí está Salomón, y al final de todo nos dice que se dio cuenta que la vida es algo realmente sencillo, sólo debemos temer a Dios y obedecer sus mandamientos. Eso es algo bueno para hombres como tú o como yo, porque eso es algo que podemos hacer: tener temor de Dios y obedecer sus mandamientos, porque al final, todo sale a la luz, al final podemos ver todo con claridad, y yo puedo vivir de esta manera, puedo entender que lo que Dios quiere para mí es prepararme para vencer al mundo, a las riquezas y a la locura por el dinero y por lo material.

PABLO// Eclesiastés no nos dice que debemos carecer de ambiciones, no nos dice que deberíamos vivir en un barrio peligroso o en una casa sucia, no dice que no podemos tener cosas buenas, no es esto lo que está diciendo: lo que nos dice Salomón es que no podemos involucrarnos en cosas que no tienen sentido. Cuando comienzas en el lugar equivocado, vas a terminar en el lugar equivocado, cuando comienzas con Dios, cuando temes a Dios y guardas sus mandamientos, y cuando éste es el deseo de tu corazón, entonces todas las cosas comienzan a caer en el lugar que les corresponde, cuando comienzas a caminar con Dios entonces entiendes que todo proviene de su gracia, seas un abogado o un doctor, o un médico o un profesor, tengas la profesión que sea, eres un creyente y Dios te ha provisto de este trabajo, debes ponerlo todo en esa perspectiva.

MARTIN// Así es, todo esto es un gran regalo y una bendición enorme y tengo que recordar que debo adorar al que me ha dado este regalo y ser agradecido por ello, pero no debo adorar al regalo.

En una ocasión, escuche una frase muy interesante decía así: “Señor, dame lo suficiente para no poner en riesgo lo que creo y hacer algo deshonesto, pero no demasiado para que no vaya a pensar que todo eso me lo merezco” Cuando yo leía esto, pensaba, – “ah sí, esto es lo que significa estar contento con lo que Dios nos da”

PABLO// Y tiene relación con lo que dice el proverbio de Asaf: “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Mantenme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que, siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.”

MARTIN// Me imagino que el que me lo dijo, lo sacó de ahí, de Asaf.

PABLO// Dile al tipo que tiene que devolver esa frase.

MARTIN// Se lo diré, no puedo creer que no le diera crédito a Asaf por esto.

PABLO// Timoteo dice: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden [esto quiere decir que están ahogados] a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”

Estar alegres con lo que tengamos” Es justamente de eso, de lo que hablaremos el próximo programa. Esperamos que puedas acompañarnos en nuestra próxima emisión y así conocer más sobre el peso de la guerra. Bendiciones.

Bajo Ataque – El Peso de la Guerra 1

Bajo Ataque – El Peso de la Guerra 3