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“Jehová Rafa”

Este estudio de “Jehová-Rafa”, a través del Antiguo Testamento, es fascinante. Lo que quiero hacer hoy, es considerar “Jehova Rafa” de cinco maneras diferentes. Dios es nuestro “Rafa” Dios es nuestro “Sanador” y trae sanidad a nuestras vidas.

 ¿Alguna aflicción te tiene bajoneado? Quizás: física, emocional, o espiritualmente ¿Quizás esto requiere la mano poderosa de Dios? Bien, hoy veremos este inspirador mensaje basado en el nombre de Dios que nos renueva y levanta nuestra esperanza.

Un evento muy especial tuvo lugar hace 65 años, justo en el centro de “Times Square” en Manhattan. Un marinero abrazaba a una enfermera y le daba un apasionado beso. Este famoso beso tuvo lugar durante la celebración del final de la Segunda Guerra Mundial. El presidente Harry Truman habló por la radio a eso de la 19h00 y dijo que Japón se había rendido, los Estados Unidos habían estado involucrados en una dolorosa guerra durante cuatro largos años y al final, 300 a 400 hombres y mujeres habían entregado su vida por esto; así, el 14 de agosto de 1945 el ejército americano conseguía su victoria sobre Japón.

La guerra había terminado, y una nación agradecida podía comenzar su proceso de curación, su proceso de sanidad. La sanidad es poderosa ¿verdad? Todos tenemos necesidad de ella: en nuestras familias, en nuestras iglesias, en nuestros países, en nuestras vidas, en fin, en varios aspectos de nuestra vida. Cuando pasamos por momentos difíciles y quedamos heridos, la sanidad es lo que necesitamos.

Hemos estado considerando algunos nombres de Dios, y hoy veremos este nombre: “Jehová-Rafa” “Rafa” es traducido en el Antiguo Testamento de varias maneras, una de esas es “Renovador”.

En Ezequiel 47, Dios le muestra al profeta la visión de un rio que sale del templo y este rio le da vida a todo lo que toca. A veces, esta palabra también se traduce como “reparar”. En 1 de Reyes 18, el altar del Señor ha sido dañado y “Rafa” lo repara nuevamente. En otras ocasiones la palabra significa “purificar”, por ejemplo, en 2 de Reyes, algunos hombres vienen hasta el profeta Elías y le dicen que el agua está contaminada, así que él hace una mezcla en un recipiente y la vierte en la corriente del rio y el agua es purificada.

En su forma nominal “Rafa” significa “medico” pero, la mayoría de veces, cuando leamos “Rafa”, en el Antiguo Testamento, significa “ser curado” “recibir sanidad”

En Éxodo capítulo 15, “Rafa” es usado como un nombre para Dios. Busquemos este capítulo en nuestras Biblias y permíteme establecer el contexto de esto; Israel acaba de salir de Egipto, ahora están atrapados; detrás de ellos hay una gran nube de polvo de los poderosos carros de Faraón, delante de ellos un gran brazo de mar, eso quiere decir que los israelitas van a ser asesinados por el ejército o van a ahogarse en el mar. Entonces ellos claman a Dios, y Moisés se coloca de pie frente al mar, y entonces algo maravilloso sucede, las aguas se dividen en dos paredes gigantescas de agua y los israelitas pueden pasar en seco, pero eso no es todo, hay más, cuando el ejército de Faraón los persigue, las aguas caen sobre ellos y el ejército más poderoso del mundo termina ahogado en el mar. ¿Sorprendente verdad?

Pero ahora quiero que mires el verso 22 del capítulo 15, esto dice así: “E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. [Mara en hebreo significa «amargo».] Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? (Éxodo 15:22-24).

Apenas han pasado tres días, “Entonces el pueblo murmuró contra Moisés” decían cosas como: “¿Qué hemos de beber?” ellos, dieron paso a la murmuración. Hace tres días estaban alabando a Dios por su salvación y ahora están murmurando contra Moisés. Esto es lo que sucede a continuación, verso 25: “Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó”

Esto fue increíble, Dios siempre nos pone a prueba para ver si dependemos de Él o no. Es Él quien nos lleva a lugares donde tenemos que decidir si depender de Él o no, “y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” (Éxodo 15:26).

Bien, la mayoría de las veces “Rafa” describe sanidad física. Entonces, “Jehová-Rafa” describe sanidad física de parte de Dios. Podemos considerar muchos pasajes para ver esto, empecemos por Salmos capítulo 6 que dice: “Ten misericordia de mí, Jehová, porque estoy enfermo; sáname, Jehová, porque mis huesos se estremecen.” (Salmo 6:2) “Me he consumido a fuerza de gemir; de llanto inundo mi lecho todas las noches, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir” (Salmo 6:6) Algunos de ustedes están allí ¿verdad? Su cuerpo está cansado y están atravesando por momentos difíciles.

Pues bien, aquí David está orando por sanidad, escucha su clamor en el Salmo 30: “Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste. Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiera a la sepultura.” (Salmo 30:2-3), “Jehová-Rafa” describe sanidad física de parte de Dios.

Dios puede traer sanidad conforme a su voluntad. A veces nos sana a través de los médicos, a veces nos sana a través de un tratamiento, a veces nos sana a través de la medicina, pero nunca debemos olvidarnos que es Dios quien nos sana. Así que cuando estés pasando por un mal momento, por una enfermedad y dices: “tomé este medicamento y me ayudo” Recuerda que es Dios quien sana, si tienes una dolencia y dices: “esta dieta me hizo bien” Recuerda que es Dios quien trae sanidad.

Santiago capítulo 5 nos explica esto diciendo: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados.” (Santiago 5:13-15)

Si alguna persona está enferma en la iglesia, va a donde los ancianos, y ellos pueden ungirla con aceite, el aceite no es una fórmula mágica en sí misma, simplemente es un símbolo del poder sanador de Dios. Ahora, quiero dejar en claro esto, a veces la voluntad de Dios es sanarnos, pero no en nuestro tiempo, y esto es algo difícil de entender; a veces lo hace y a veces no lo hace.

No podemos entender la mente de Dios, Pablo, el Apóstol, oró tres veces por un “aguijón” en su salud y Dios no lo sanó. No es que Pablo no tenía fe, es sólo que Dios no tenía en su voluntad sanarlo. Ciertamente Pablo oraba con sincero fervor, no tenía ninguna falta de fe, mira lo que dice: “respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate de mí gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Dios sana y necesitamos saber que lo hace conforme a su voluntad. Algunos dicen que la oración: “conforme a su voluntad” es “solo un decir” Bien, no creo que sea así, recuerda la oración del propio Señor Jesús: «Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» (Lucas 22:42)

Hace 33 años, un 5 de agosto enterramos a mi padre, su cáncer apareció en marzo, y mi padre perdió la batalla contra el cáncer, así es cómo decimos cuando alguien muere con este mal ¿verdad?, decimos algo como: “tal o cual persona perdió su batalla contra el cáncer” Pero cuando conocemos a un “Jehová-Rafa” nunca es una batalla perdida.

Mira, mi padre conoció a Jesucristo como su Salvador personal, y cuando enfermo, todos fuimos a visitarlo, aún recuerdo cuando estábamos reunidos alrededor de su cama en el hospital acompañándolo y leímos Juan capítulo 5 verso 24: “sino que ha pasado de muerte a vida.” Esto no es perder una batalla. A veces medimos la victoria en el hecho de que una persona sea sanada y de que siga viviendo en esta tierra, pero Dios mide su victoria en el hecho de que esa persona esté en su presencia.

Cuando consideramos la vida desde una perspectiva eterna, bíblicamente hablando, sabemos que, aunque mi padre esté ausente en cuerpo, él está en el Señor, y definitivamente Dios sigue siendo “Jehová-Rafa” Dios es quien trae la sanidad definitiva.

En segundo lugar, “Jehová-Rafa” describe también la sanidad en las naciones, quiero analizar esto rápidamente. Creo que realmente necesitamos escuchar esto. En 2 Crónicas 7 Dios dice: “Si yo cierro los cielos para que no haya lluvia, y si mando a la langosta que consuma la tierra, o si envío pestilencia a mi pueblo; si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.” (2Crónicas 7: 13-14) A veces hacemos esta oración por nuestra nación, pero en el contexto esta oración era para el pueblo de Israel, el pueblo de Dios. Ahora, ¿cuál es el pueblo de Dios?

Pues el pueblo de Dios es la iglesia, por lo tanto, si mi pueblo, si la Iglesia, si los creyentes, si mi pueblo que me llama por mi nombre, si ellos mismos son humildes, si oran, si buscan mi rostro, si ellos se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo sanaré su tierra dice el Señor. Dios puede sanar nuestra nación, y si las iglesias son saludables, las naciones serán saludables, de lo contrario no será así. Si aplicamos esta oración a nuestras naciones sin considerar a nuestras iglesias, entonces estamos perdiendo lo más valioso de esta oración. Me apasiona este tema porque creo que hoy en día hay muchos creyentes con “fervor nacionalista” que están involucrados activamente en la política y esta es una oportunidad valiosa para testificar de Jesucristo.

Aquí tenemos algo más, “Jehová-Rafa” significa sanidad de la infidelidad. Esperamos que puedas acompañarnos en nuestro próximo programa y conocer más sobre este Dios, el único capaz de sanar nuestra infidelidad.

“El Principio 15”

“El Principio 16”