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El riesgo del amor. Pt. 4

Bueno, te invito a que vayas conmigo al capítulo 4 de Rut. ¿No ha sido increíble recorrer el Libro de Rut? Hoy llegamos al clímax de esta historia, el final de todos los finales, la sorpresa de todas las sorpresas. Creo que Rut es como una de esas películas en la que llegan al final y algo sucede que hace que mires la imagen completa y digas: wow, nunca lo vi venir. No podría haberlo imaginado. Eso cambia todo. Hace que quieras regresar y verlo todo de nuevo porque ahora tienes una nueva información.

Bueno, vamos a las Escrituras. Rut capítulo 4. Ahora, si no has estado aquí durante toda la serie o tal vez si te has perdido algún programa, déjame recapitular la historia en pocas palabras. El telón se abre en Rut capítulo 1 con Noemí, su esposo Elimelec y sus dos hijos, ellos están viajando de Belén a Moab porque hay hambre en Belén. Cuando llegan a Moab, primero Elimelec muere de repente y luego sus dos hijos. Ella queda con dos nueras moabitas: Orfa y Rut. Después de un tiempo comienza a regresar a Belén porque allí hay noticias de comida y bendiciones. Orfa se queda en Moab, Rut se compromete a quedarse con Noemí y Noemí regresa a Belén amargada, una mujer con un dolor honesto que ha perdido todo lo que amaba y que regresa sin nada o al menos así piensa ella.

Al día siguiente, vemos a Rut saliendo a los campos y se encuentra en los campos de Booz, el caballero de la armadura brillante. Él la toma, la protege, la provee, la envía a su casa en los días venideros con gran cantidad de granos, básicamente para que les dure el resto del año. Los dos problemas principales en el libro es que estas dos mujeres son viudas, mujeres sin hijos en la antigua cultura israelita, lo que significa que necesitan comida,  provisiones y una familia. Era la maldición de todas las maldiciones no tener un heredero de tu familia y que tu linaje muera contigo. El nombre de tu familia moriría contigo y entonces la imagen es que necesitan comida y familia.

En Rut capítulo 2, la comida fue provista y Rut se encuentra día tras día trabajando en los campos de Booz. El único problema es que, después de semana tras semana en sus campos, él no está haciendo algo para llamar su atención, al menos eso podemos decir. Así que Noemí, la intrigante suegra, decide tomar las cosas en sus propias manos y se le ocurre un plan que es sencillamente sombrío en Rut, capítulo 3. Así que, la imagen es una especie de noche sombría en la era, ya que Rut básicamente le propone casarse a Booz y Booz se siente honrado por esto. Ellos están mirando las estrellas juntos desde la era y Booz da la noticia que en realidad hay otro tipo con derecho a casarse con ella antes que él. Y esta es una gran decepción.

Llegas al final del capítulo y el telón se cierra cuando Rut y Noemí están sentadas allí esperando ver qué hará Booz. Él ha prometido ese día averiguar si este otro hombre se casará con Rut. Si él quiere, entonces que así sea. Si no lo hace, entonces Booz lo hará. Hoy es el día en que todo saldrá a la luz. Dios ha respondido a la necesidad de comida, ¿cómo va a responder él a la necesidad de tener una familia? ¿Va a ser Booz o este otro tipo? Rut capítulo 4, versículo 1 dice: «Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.» Bueno, vamos a hacer una pausa aquí como ya lo hemos hecho, vamos a analizarlo versículo por versículo, frase por frase y asegurarnos de que sabemos lo que está sucediendo aquí.

Bien, a medio camino a través del versículo 1 ves al pariente redentor, tenlo presente. Probablemente ya vas recordando. En el capítulo 2, versículo 20. Este es el asunto, es un término que hemos escuchado antes, lo hemos mencionado aquí y allá, pero aquí es muy importante que entendamos lo que es un pariente redentor. Así que mantente en Rut capítulo 4 y regresa conmigo a Levítico capítulo 25. Tercer libro en la Biblia. Génesis, Éxodo, Levítico. Así que, retoma algunos pasajes de Levítico capítulo 25 versículo 24. Pariente redentor. Dos palabras en español. Una palabra en hebreo. Y la imagen realmente es doble. Pariente redentor significa el pariente adulto, el adulto más cercano. El pariente más cercano a alguien. Y así, para ser pariente de Noemí y Rut, este sería el pariente adulto más cercano a Elimelec y sus hijos.  Redentor significa que ese pariente tendría derecho si pudiera de comprar la propiedad, adquirir todas las propiedades que pertenecían a Elimelec, Mahlón o Quelion, hijos de Elimelec, y así podría redimir, comprar nuevamente, comprar para heredar básicamente la propiedad que le pertenecía a él.

Ahora bien, esta es una ley que Dios había establecido. Era una forma de hacer las cosas que Dios había ordenado entre su pueblo para responder en circunstancias desastrosas, circunstancias trágicas que las personas podrían enfrentar. Este es solo un ejemplo aquí en Levítico capítulo 25, versículo 24. Quiero que vean cómo Dios había provisto la redención de la tierra a través de parientes. Verso 24 dice: » Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis rescate a la tierra.» ¿Qué significa eso? Versículo 25: “Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. Y cuando el hombre no tuviere rescatador, y consiguiere lo suficiente para el rescate, entonces contará los años desde que vendió, y pagará lo que quedare al varón a quien vendió, y volverá a su posesión. Mas si no consiguiere lo suficiente para que se la devuelvan, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá a su posesión.» (Levítico 25: 26-28).

Ahora la imagen aquí es que la tierra lo era todo en ese tiempo y había una provisión para que la tierra permaneciera dentro de la familia o al menos dentro del linaje que era el grupo de familias. Entonces, si la tierra se perdía por hambre o pobreza o tal vez incluso por la muerte, había una manera de establecer un lugar donde un pariente podía venir y redimir esa tierra, y así podía mantener esa tierra en la familia. Esa es la imagen en lo que se refiere a la tierra. Ahora avancemos rápido a Deuteronomio, dos libros a la derecha. Deuteronomio capítulo 25. Mira el capítulo 25 de Deuteronomio. Quiero que veas la imagen en la ley que conduce a este punto cuando se trata de matrimonio y cómo Dios ha preparado una forma para que se provea a una viuda, particularmente con el fin de producir un heredero.

Deuteronomio capítulo 25, versículo 5 ahora, mientras escuchas, compartiré solo un poco de historia aquí. Estas leyes no son exactamente como se implementan en todos los lugares que vemos en el Antiguo Testamento e incluso aquí en el Libro de Rut, pero este es el trasfondo. Capta el corazón de lo que Dios ha establecido con respecto a la tierra y con respecto a la familia. Escucha Deuteronomio capítulo 25, versículo 5: «Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de este no sea borrado de Israel.» (Deuteronomio 25: 5 y 6).

Así que Dios va a proveer para asegurarse de que este nombre continúe a través de Dios proveyendo un pariente redentor para proveer en esta circunstancia. Verso 7: «Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su cuñada a la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere suscitar nombre en Israel a su hermano; no quiere emparentar conmigo. Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él; y si él se levantare y dijere: “No quiero tomarla”, se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón que no quiere edificar la casa de su hermano. Y se le dará este nombre en Israel: La casa del descalzado.» (Deuteronomio 25: 7-10)

¿Qué hay sobre eso? Esta es una imagen de vergüenza por negarse a proporcionar para mantener la tierra en su familia, así como para mantener el nombre.

Así que, cuando venimos aquí al capítulo 4 de Rut y tenemos esta imagen de un pariente redentor, lo que Booz ha dicho es que: “hay un pariente adulto más cercano a mí que tiene derecho a comprar esta tierra y tiene derecho a ser aceptado en la familia”. Y entonces, lo que tenemos es que Booz va a la puerta de la ciudad donde todo el mundo pasaría, mientras que estamos a punto de ver qué tipo de asuntos se llevarían a cabo. Entonces hay multitudes de personas y aquí es donde el español realmente no nos ayuda mucho, no nos ayudan a vislumbrar esto; pero es la misma imagen que tenemos en Rut capítulo 2. Es esta imagen una especie de coincidencia cuando el pariente redentor que él había mencionado acaba de llegar. Así sucede que este tipo comienza a caminar y Booz dijo: “Eh, fulano, ven acá y siéntate«. Y la imagen de «Eh, fulano» es una expresión hebrea y quiero que notes algo muy interesante aquí; él no menciona el nombre del tipo. Ahora, Booz sabe el nombre del tipo. Él es su pariente cercano. El narrador probablemente conoce el nombre del tipo, pero en cambio, tenemos un idioma hebreo que sería como decir el Sr. Y el punto es arrojar algo de luz bastante insignificante para darnos una impresión negativa sobre este tipo. El anonimato, no tener un nombre como estamos hablando implica juicio. Así que aquí ni siquiera aparece en la historia.

Es como cuando alguien viene hacia ti y no recuerdas cuál es su nombre. Tal vez los conoces de un tiempo atrás y están acercándose y acercándose y estás pensando necesito recordar el nombre de este tipo, necesito recordar a este tipo y no puedes recordarlo. Y finalmente se acerca y le dices ¡hola! ¿cómo te va, amigo?

Bueno, esta es la imagen, hola amigo, ¿por qué no vienes aquí y tomas asiento junto a mí.  Entonces él fue y se sentó. Verso 2: «Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.» Ahora lo que estos ancianos van a hacer es que van a ser básicamente testigos del acuerdo, de la conversación que está a punto de tener lugar. Ahora lo que tienes es que 10 ancianos están más o menos rodeándolos a ambos, pero es probable que tengas un grupo creciente de personas porque algo está sucediendo aquí y mientras la gente camina, ven que algo está a punto de suceder. Así que, para el final de esta escena, tienes toda una multitud de personas que están mirando y escuchando lo que está sucediendo. Entonces Booz comienza a hablar y es tan astuto. Escucha el versículo 3: «Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.» (Rut 4: 3 y 4).

Esa es una oferta que este tipo no puede rechazar. Booz solo lo puso en bandeja de oro. Ahora, hay mucho para debatir acerca de qué está pasando exactamente aquí y puede ser un poco engañoso cuando se habla de que Noemí vende el pedazo de tierra porque técnicamente había tierra que Noemí y Elimelec habían tenido antes de dejar Belén, que probablemente había vendido y que técnicamente pertenecía a la familia de Elimelec, a Noemí, a Mahlón y Quelion; pero Elimelec, Mahlón y Quelion los hombres de la familia que tendrían derechos de propiedad ya no están allí y entonces sí le pertenece a Noemí, pero la realidad es que necesita a alguien, un pariente redentor, para comprar esa tierra, llevarla, cuidar y proveer para ella y para la tierra.

Y entonces, la imagen que tenemos al finalizar este programa, es que Noemí está buscando al pariente redentor que cuide de ella, su tierra y su nuera. Esperamos que puedas acompañarnos en el siguiente programa y conocer el destino de Booz y Rut en esta apasionante historia de amor. Que Dios te bendiga.

El riesgo del amor. Pt. 3

La historia de la redención Pt.1