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El riesgo del amor. Pt. 2

Hola amigo, que placer estar junto a ti una vez más. Hemos estado estudiando el libro de Rut en una nueva serie a la que hemos titulado “Historia de Amor”. En el programa anterior vimos a Rut tomar una decisión muy arriesgada y obedecer a Noemí quien le había dicho: “Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era;  mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber. Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer” y en medio de la conversación entre Booz y Rut, ahí en medio de la noche, nos enteramos que hay otro tipo en la escena. Booz le dice a Rut que hay otro hombre más cercano a ella que tiene el derecho antes que él de redimirla, de cuidarla, de protegerla. Así que esto es lo que dice Booz: «Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate».

Esta es la imagen del personaje de Booz aquí. Él sabe que esta es la forma en que se establecieron las cosas entre el pueblo de Dios, esta es la ley y él va a respetar eso. «Mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová». (Rut 3:13). Él dice que, si este pariente no está dispuesto, él lo hará. Quédate aquí, no necesitas salir sola en medio de la noche por tu cuenta. Quédate aquí hasta la mañana”.

Y puedes imaginar que ninguno de estos muchachos durmió muy bien esa noche. Mientras miran hacia las estrellas teniendo en cuenta la conversación que acaba de tener lugar y lo que está a punto de desarrollarse ese día. Por un lado, tienes a Booz pensando: “iré a la ciudad y declararé mi deseo de estar casado con esta mujer moabita ¿Qué pensará la gente? ¿Cómo va a ser esto? Y me pregunto cómo va a responder este pariente. Ella podría estar perdida desde ese momento.”

Mientras que Rut está sentada dándose cuenta de que en las próximas 24 horas descubrirá quién será su marido. A ella le encantaría que fuera Booz, pero podría ser este otro tipo. Y así dice el versículo 14: «Y después que durmió a sus pies hasta la mañana, se levantó antes que los hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque él dijo: No se sepa que vino mujer a la era». En otras palabras, mantengamos todo este trato entre tú y yo. Solo un pequeño secreto. También dijo: «Quítate el manto que traes sobre ti, y tenlo. Y teniéndolo ella, él midió seis medidas de cebada, y se las puso encima; y ella se fue a la ciudad». No sabemos exactamente cómo hizo para irse pues, la Biblia solo dice las medidas, pero sabemos que es mucha cebada. La mayoría piensa que esto es demasiada cebada, tal vez alrededor de 75 libras y sabemos que es pesado porque tuvo que levantarlo literalmente sobre ella. Aquí es donde nos recuerdan que Rut es una chica fuerte.

Y así, el versículo 16 regresa a Noemí, ella ha vuelto a su casa después de preparar este plan, envió a Rut fuera y ella se ha quedado sentada esperando. No hay mensajes de texto durante ese día. Obteniendo pequeñas actualizaciones aquí y allá. Rut no se registró en Twitter. Entonces como resultado a esa falta de información, Noemí ha estado caminando de un lado a otro en su casa preguntándose qué está pasando, orando, abriendo, de vez en cuando, la ventana o la puerta para mirar y ver si Rut regresa temprano, si las cosas han funcionado o no y finalmente, Rut regresa. «Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué hay, hija mía?» Algo como: ¿qué hay, hija mía?, ¿vas a ser la esposa de este hombre o no?

Y esta es la pregunta, que Booz hizo en el versículo 9: ¿quién eres? Aquí, en el versículo 16, se traduce por: «¿Qué hay, hija mía?» ¿quién eres, hija mía? Y esta es la pregunta del libro, ¿Rut es esta una moabita o no? porque se parece mucho a una israelita. Entonces, ¿Rut se va a casar y ser parte del linaje?, ¿ella va a casarse con la familia de Booz?, ¿qué hay, hija mía? “Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido”.

Ahora esto es lo que es realmente interesante. Lo que Rut hace en este punto es que comparte con Noemí algo que Booz le había contado cuando Booz le estaba dando la cebada, pero el narrador espera hasta este punto, cuando Noemí está en la escena, para que escuchemos lo que Booz dijo, ¿por qué?

Bien, escucha lo que allí sucedió: “Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las manos vacías.» (Rut 3:17). Ahora, ¿por qué sería eso significativo?, ¿hemos visto esa palabra “vacía” antes en el Libro de Rut? Inmediatamente, llevemos nuestras mentes a Rut capítulo 1, versículo 21 cuando Noemí regresó de Moab con Rut a su lado y ¿qué dijo ella? «Me fui por completo, pero el Señor me trajo de vuelta»  pero «Vacía«.

Así que aquí está la imagen del narrador en el diseño soberano de Dios: este libro nos da una imagen de Rut que regresa de estar con Booz, quien le envió, no sólo con grano sino con la promesa de redimir, para asegurarse de que su familia sea redimida y el mensaje que se da aquí es: “tú no estás vacía”. No estás vacío, este es un recordatorio de lo que vimos en el primer capítulo. Cuando nos sentimos vacíos, solos, cuando parece que Dios está lejos de nosotros, tal vez esté preparando el escenario para la mayor maravilla que hayamos visto de su fidelidad hacia nosotros. Cuando parece que nada está funcionando como se suponía que debía ser, Dios está preparando una gran bendición; ése es el final de Noemí y Rut en el capítulo 1; Noemí parada allí, con Rut a su lado, diciendo a sus amigos que no tiene nada. Noemí no sabe que estar de pie junto a Rut, es una imagen de la plenitud de Dios en formas que nunca podría comprender.

Eso lleva a Noemi a responder el versículo 18: «Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy». En otras palabras, siéntate, hoy será el día y él se ocupará de las cosas. Y esta escena llega a un final dramático. Esta es la última vez que escucharemos de Rut o Noemí en este libro. Ellas no hablarán de nuevo en el Libro de Rut.

Lo que sucede aquí al final del capítulo 3 es el cierre de la cortina de dos mujeres que están sentadas en su casa esperando un heredero. Booz ha tomado el centro del escenario, pero la realidad es que las cosas no están en sus manos, ni en las manos de Rut o Noemi. Las cosas finalmente están en las manos de Yahweh, el Señor, y ellos están esperando ver lo que Él va a hacer. Esta es una buena historia, ¿verdad? La Palabra simplemente cobra vida.

Ahora, bajo la luz de Rut capítulo 3, ¿qué debemos ver cuando se trata del amor de Dios en nuestras propias vidas? Lo que quiero hacer es mostrarte una imagen del amor indescriptible de Dios y, seré sincero contigo, son verdades simples, pero gloriosamente impresionantes sobre el amor de Dios. Entonces, tenemos que ser cuidadosos cuando vengamos a Rut capítulo 3 para no equiparar a ningún personaje completamente con Dios. Lo que quiero decir con eso es que, cuando vemos a Booz, no necesitamos pensar: “bien, Booz es igual a Dios en la historia”. Si bien vamos a ver en Rut capítulo 4 una estrecha correlación entre el personaje de Booz y el personaje de Dios, debes saber que la imagen aquí, no identifica a Booz como igual a Dios y de la misma manera que Booz no es Dios, Rut no es Dios, Noemí no es Dios.

Bien, entonces, lo que estamos viendo es la imagen del carácter de Dios que se muestra en los personajes de esta historia, particularmente Rut capítulo 3 y todo esto gira en torno al amor y la bondad. Ahora, ¿recuerdan que, en el programa que vimos Rut capítulo 2 versículo 20, les pedí que encerrarán la palabra “benevolencia”? Vuelve conmigo a Rut 2 verso 20 y leamos lo que dice allí, la Biblia dice: “Y dijo Noemí a su nuera:  Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto.  Después le dijo Noemí:  Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos».

Ahora, quiero que encierren en el capítulo 3, versículo 10 la misma palabra cuando dice: “Y él dijo:  Bendita seas tú de Jehová, hija mía;  has hecho mejor tu postrera bondad que la primera,  no yendo en busca de los jóvenes,  sean pobres o ricos.”

Ahora vuelve al capítulo 1, versículo 8. Cuando Noemí hablaba sobre la bondad que Orfa y Rut, sus nueras moabitas, le habían mostrado, ella dijo en el versículo 8: “Y Noemí dijo a sus dos nueras:  Andad, volveos cada una a la casa de su madre;  Jehová haga con vosotras misericordia,  como la habéis hecho con los muertos y conmigo”.

¿Notaste eso? Benevolencia, bondad y misericordia: estas tres palabras provienen del hebreo “hesed”. No hay una palabra comparable en español, que traduzca hesed. Imagina esta palabra expresada aquí tres veces diferentes. Imagínate a la bondad, amor, lealtad, fidelidad, gracia, misericordia y compasión todo envuelto, en una palabra: “hesed”. Esa palabra se usa en el Antiguo Testamento para describir el amor de Dios hacia su pueblo del pacto. Este es un amor divino único. Esto no es una fabricación del hombre. Este es el amor que fluye de Dios hacia su pueblo. Esa es la mayoría de las veces lo que vemos en Rut. Luego vemos que esta palabra se usa para describir cómo la gente de Dios ama a los demás.

La imagen es que este tipo de amor fluye de Dios y luego se expresa a los demás, pero su origen siempre está en Dios. Hay una imagen del amor divino: la compasión, la lealtad, la fidelidad, la bondad, la misericordia, la gracia, todo envuelto en uno. Probablemente la mejor traducción usando todos los diferentes usos en el idioma español sería algo así como la bondad amorosa, pero incluso eso es solo una minima traducción de la palabra “hesed”.

Y la razón por la que lo enfatizo es porque lo que estamos viendo en Rut capítulo 3 es todo tipo de imágenes prácticas de “hesed” en todos estos personajes. Ahora, quiero que pienses conmigo las características de este tipo de amor, en este programa veremos la primera característica y continuaremos desarrollando las otras características a lo largo de esta serie.

Bien, primero, el amor es paciente. Es paciente desde el primer verso hasta el último versículo en Rut capítulo 3, vemos paciencia y amor. Ahora, obviamente, Rut es bastante directa y Noemí ha ideado todo un plan, pero si miramos este libro en su totalidad, vemos que, ha sido un trabajo fuerte, día tras día, semana tras semana. Rut ha entrado en la sociedad israelita y se ha levantado temprano en la mañana y ha trabajado duro en los campos todo el día, regresando con granos para su suegra y ella; e hizo lo mismo día tras día, tras día.

Y nada en todas esas semanas no ha sucedido nada. Esa es la imagen de la espera que conduce a Rut capítulo 3 ha hacer lo que hizo, y al final del capítulo 3 vemos a dos mujeres sentadas allí esperando, las cosas salen de sus manos, y vemos una imagen de amor que es paciente; es el mismo tipo de amor que vemos en Salmo 27:14 cuando dice: «Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová«.

Hay un amor expresado en la espera. El amor no siempre sabe lo que viene a la vuelta de la esquina. El amor no siempre sabe exactamente por qué sucede esto en particular, pero el amor confía, el amor es paciente y espera. Ese es el tipo de amor que Dios tiene por nosotros un amor que a la luz de 1 Corintios capítulo 13 “es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido,  no busca lo suyo,  no se irrita,  no guarda rencor; no se goza de la injusticia,  mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser”.

Bueno se nos acabó el tiempo, pero espero que nos acompañes en el siguiente programa para conocer juntos más sobre este amor. Que Dios te bendiga.

El riesgo del amor. Pt. 1

El riesgo del amor. Pt. 3