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La urgencia de la eternidad Pt. 1

¡Bienvenidos! Que bendición poder estar junto a ti un día más para aprender sobre la palabra de Dios. Bien, si tienes una Biblia a la mano, te invito a abrirla conmigo en el segundo capítulo de Tesalonicenses, este es un pequeño libro del Nuevo Testamento.

A lo largo de esta serie hemos visto algunos hilos importantes, en cuento a llevar la Palabra de Dios en nuestro diario vivir y hoy vamos a ir a través de algunos pasajes del Nuevo Testamento para ver cómo estos hilos del Evangelio se entretejen en la trama de la conversación. Es por ello que la Biblia es la mejor ilustración cuando se trata de entretejer los hilos del Evangelio.

Mira, cuando empieces a trabajar por su obra, es decir, a incluir al Evangelio en tus conversaciones diarias, las personas por las que estabas orando llegarán a conocer a Cristo, y nuestra esperanza y oración, es que muchos vengan a Él a través de poner en práctica lo que hemos aprendido, así que, permítanme alentarlos a hacerlo.

Ahora, para aquellos de ustedes que me escuchan, sean o no seguidores de Cristo, trataré de ser lo más claro posible. Anhelo que conozcas el Evangelio y las buenas nuevas de lo que Dios ha hecho por ti, es por eso que estamos hablando de cómo ser activos en el intercambio del Evangelio en nuestras vidas, y hay cinco verdades propias que hemos visto a lo largo de esta serie, verdades como: el carácter de Dios, es decir, el hecho de que Dios es santo, justo y su gracia ha sido creadora de todas las cosas, la pecaminosidad del hombre y el hecho de que cada uno ha sido creado por Dios, pero a su vez, todos hemos sido corrompidos por el pecado, la suficiencia de Cristo, solo Jesús es único en toda la historia. Él vivió la vida que no pudimos vivir. Él murió la muerte que merecíamos morir. Él ha conquistado al enemigo y la única forma de llegar a Dios es a través de la fe en Jesús, es decir, tanto hoy como toda la eternidad se basa en nuestra respuesta a Jesús.

Entonces, en torno a esto, estamos pensando cómo tejer esas diferencias en las conversaciones diarias. Y hay una pregunta en la que vamos a sumergirnos el día de hoy. Y la pregunta es, ¿por qué es esto importante?, algunos de ustedes pueden no ser seguidores de Cristo. Y muy seguramente te estarás preguntando, ¿Por qué es importante para mí conocer el Evangelio? Mientras que aquellos que si son seguidores de Cristo se preguntarán, ¿por qué es importante que compartamos el Evangelio?, ¿por qué los seguidores de Cristo deben arriesgarse a la vergüenza, la incomodidad, el miedo, por compartir el Evangelio?

Bien, en base a eso, he leído varios de los correos electrónicos que han enviado, contando historias sobre cómo han estado compartiendo el evangelio; unos han dicho cuán bien les ha ido, pero otros han compartido lo mal que la han pasado. Uno de ellos se llamaba: “el fracaso épico”. Y este hermano pasó a describir cómo trató de compartir el Evangelio y no lo logró. Leer eso me recordó la importancia de que ustedes, mis amigos oyentes, conozcan sobre este proceso de compartir el Evangelio. Quiero decir, todos nosotros, que intencional y continuamente compartimos el evangelio inevitablemente tendremos momentos en el que pensemos que no hemos logrado nada y que no servimos para eso, así que es muy probable que en el camino decidan no volver a compartir y guardarse el evangelio para ustedes.

Mira, es probable que te enfrentes a desafíos y resistencias. Pablo fue un claro ejemplo de ello, él fue: apedreado, encarcelado, golpeado, expulsado de las ciudades, y gracias a Dios, nada pudo impedirle compartir el Evangelio. Así que no dejes que nada, te impida compartir el Evangelio a ti, particularmente cuando te das cuenta de que la urgencia de la eternidad está en juego, que es lo que estamos viendo hoy.

Así que, mi oración para este día, es que esta verdad bíblica que estamos a punto de ver sea revelada por Dios a nuestra vida. Que por primera vez hoy, puedan ver humildemente la realidad y la luz del carácter de Dios, para que así, puedan abrazar la verdad del Cielo y el infierno y sientan el peso de estas verdades.

Aquí está el hilo del evangelio del que estamos hablando hoy; nuestro destino eterno depende de nuestra respuesta a Jesús. Y esa es una gran declaración, pero quiero mostrarlo en las Escrituras y quiero decir a cada persona que me escucha, lo más claramente que pueda, que su destino eterno depende de su respuesta a Jesús, y estoy hablando del lugar donde pasarás la eternidad, una eternidad para siempre, millones y millones y billones y billones de años. Tu destino eterno depende de tu respuesta a Jesús, y si eso es verdad, entonces no hay nada más importante que esto para ti, y no sólo para ti sino para que otras personas que te rodean se den cuenta de que cada uno de nosotros, cada persona en el mundo, cada persona con la que trabajas, con la que vives, con la que estudia, su destino eterno depende de la respuesta que decida darle a Jesús. No hay nada más importante que esto.

El Evangelio claramente establece dos imágenes cuando se trata de destinos eternos. Por un lado, tienes el infierno; una realidad terrible para aquellos que se alejan de Jesús. Ahora, he estado estudiando mucho sobre esto, pero quiero dar con la verdad esencial sobre el cielo y el infierno según la Biblia. Así que, te invito a tomar tu Biblia y la abras en segunda de Tesalonicenses, capítulo uno, verso ocho, lee esto conmigo: “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,” Por cierto, el versículo ocho está en medio de una oración del versículo anterior, lo cual puede ser confuso, pero es muy claro sobre algunas de las verdades de las que estamos a punto de hablar. Así que, hoy te invito a memorizar este versículo y compártelo con los demás.

Así que, 2 de Tesalonicenses uno, versos ocho y nueve, dice que aquellos que no conocen a Dios y aquellos que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús sufrirán el castigo de la destrucción eterna lejos de la presencia del Señor, la gloria de su poder. Así que no dudes en incluir a Dios en tus conversaciones por el destino eterno de quien amas.

En toda la Biblia vemos la destrucción eterna, el castigo alejado de la presencia del Señor. Así que, para aquellos que piensan que esas son cosas únicamente del Antiguo Testamento y que dice: “Jesús nunca enseñaría algo tan odioso como esto”, la realidad es que esto es lo que Jesús enseñó, Él habló mucho de un infierno. Mateo capítulo 10, verso 18 dice: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Ahora, acompáñame al libro de Marcos capítulo 9, el verso 43, esto dice: “Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.  Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:43-47)

Todo este lenguaje está directamente tomado de las enseñanzas de nuestro Señor, y si Jesús, el Señor del amor y autor de la gracia habló sobre el infierno con más frecuencia y en una forma de sangre más vívida que cualquier otra persona, debe ser una verdad crucial.

Esta es una verdad que fluye directamente de todo lo que hemos visto en el evangelio hasta este punto. Entonces, en medio de todas estas imágenes de fuego, oscuridad y destrucción que vemos en la Biblia, ya sea simbólico o literal, es necesario reflexionar sobre ellas para actuar en pos de eso. Así que, piensen conmigo sobre el Infierno y la Luz de las verdades del Evangelio que ya hemos explorado; hemos visto que Dios es santo. Nos hemos dado cuenta de que nos hemos rebelado contra Dios y como resultado, estamos separados de Dios, así que cuando ves el infierno, en lugar de limitar tu pensamiento a ver un fuego y personas clamando por la misericordia de Dios cuando ya es demasiado tarde, mira cómo a la luz de las Iglesias del Evangelio, miles de personas cambian su eternidad de tormento, por una eternidad en la presencia de Dios.

Ya hemos visto el pecado como una rebelión contra Dios, hemos hablado acerca de cómo todos hemos cambiado a Dios por nosotros mismos. Hemos hablado acerca de cómo el camino que pensamos que llevaría a la libertad en realidad nos llevó a la esclavitud, la esclavitud a nosotros mismos y la esclavitud del pecado.

Usamos la ilustración de un alcohólico o un drogadicto, imaginamos que el alcohólico o el drogadicto se entregan por completo al alcohol o a las drogas. Este es el estado del alma entregada al pecado y al yo. Romanos 1:24 dice: “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos”. Es por eso que Lewis llamó el infierno, el mayor monumento a la libertad humana. Él describió cómo los condenados son en cierto sentido rebeldes exitosos hasta el final. Lewis dijo que el fantasma puede no desear salir del infierno y la moda vaga donde un hombre envidioso desea ser feliz, y, por lo tanto, se esclavizan a sí mismos. Entonces esa es una elección que solo nosotros podemos hacer incluso en su soberanía. En otras palabras, Dios jamás forzará a los hombres a rendirse a sí mismos para poder ser salvados, porque eso negaría el punto mismo de la auto-rendición.

Entonces, hoy yo te pregunto: ¿qué le estás pidiendo a Dios que haga, que elimine tus pecados pasados ​​y cueste lo que cueste te de un nuevo comienzo, suavizando cada dificultad y ofreciéndote ayudas milagrosas? Pues déjame decirte que Él ya ha hecho esto en el calvario para perdonarte, pero eres tú quien elige no ser perdonado. Hemos hablado acerca de cómo en nuestro pecado estamos separados de Dios y, por lo tanto, la Biblia nos da una imagen del infierno como la culminación de esa separación.

La Biblia habla de cómo, incluso en el mundo caído y pecaminoso, hay mucha gracia común que Dios nos muestra a todos. Jesús enseña que el sol sale sobre el mal y el bien. Dios envía lluvia sobre los justos y los injustos, así que incluso en este mundo pecaminoso, un mundo separado de Él, debido al pecado, todavía recibe evidencia de la bondad de Dios en todo el lugar, derramando bondad de diferentes maneras, pero cuando morimos en pecado, cuando alguien muere separado de Dios, entonces se quita toda bendición de bondad. Eso es lo que está diciendo el segundo capítulo de Tesalonicenses, cuando dice: “los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,” Es decir, ellos estarán separados para siempre de la fuente de toda bondad, nunca disfrutarían de la luz del semblante de Dios, ni se deleitarían con el brillo de su presencia.

Esto nos lleva a la última realidad sobre el infierno. El infierno es un lugar de duración eterna. El pecado contra un Dios infinitamente santo es digno de infinita justicia eterna. Condenación, y este es el testimonio de toda la escritura; lo vemos en 2 Tesalonicenses 1:9 Lo escuchamos de Jesús, en Marco 9:43 hasta el verso 48, un lugar donde el gusano no muere en el fuego nunca se apaga. Lo vemos en Mateo 25: 41 donde dice: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna. Entonces, ¿creemos que el cielo es eterno? Pues bien, es justamente de esto de lo que continuaremos hablando en el siguiente capítulo. Espero que puedas acompañarnos. Que Dios te bendiga.

La necesidad de la fe Pt. 3

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