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El carácter de Dios Pt. 3

Muchas veces puedes pensar que la gloria de Dios se manifiesta de manera sobrenatural pero esta ya fue manifestada en la creación y todos los días puedes reconocerla y disfrutarla. En conexión con lo que has estado escuchando, déjame decirte que Dios está trabajando en el mundo entero cada segundo. Dios se está revelando a las personas que nos rodean a través de la creación. Esto lo encuentras escrito en la carta a los Romanos capítulo uno, versículo 20 donde dice: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”. Así que, hoy quiero pedirte que nos unamos al pensamiento de Dios y reconozcamos su gloria en la creación, por ejemplo, al visualizar un hermoso atardecer. Al ver eso, solo nos queda decir que nuestro Dios es majestuoso.

Entonces, no hables de la creación como si fueras un cristiano ateo, habla sobre la creación, como si revelara la gloria del Señor todo poderoso. Tú y yo podemos llevar a las personas, a hijos, amigos, vecinos a conocer el carácter de Dios revelado en la creación que nos rodea. Y luego, de manera similar, reconocer la presencia de Dios en facetas específicas de tu vida. Por consiguiente, la pregunta clave es: ¿qué está pasando en tu vida que adquiere un significado radicalmente nuevo cuando estás tejiendo el evangelio intencionalmente en tus conversaciones? Al responder no lo hagas como un ateo, sino como quien tiene a Dios presente en cada ámbito de su vida.

Entonces, ¿qué está pasando en tu vida? Bueno, estoy seguro que Dios está trabajando en tu vida de alguna manera. Si es así, quiere decir que lo estas involucrando en tus planes y Él te está guiando en el camino, en cada paso que das, y se manifiesta en cada situación que, por difícil que sea, te muestra su propósito.  Nada es casual para un cristiano ¿verdad? Con Dios nada es coincidencia. La Soberanía de Dios se manifiesta en cada faceta de nuestras vidas, así que dejen que este evangelio, es decir la verdad de Dios, como Creador y soberano inunde nuestras conversaciones diarias. Dejen a un lado los argumentos como el de que todavía no puedes compartir el evangelio porque aun necesitas tener un entrenamiento profundo. Aunque estudiar sobre la Palabra de Dios es útil, y lo puede iniciar cuando quieras, no es una excusa. El hecho, quizás, de que te sientas incapaz de compartir el evangelio, no es un impedimento. Porque, ¿cuántos abuelos recibieron capacitación sobre cómo hablar con sus nietos? Ninguno, ellos no han recibido ningún entrenamiento y aun así los abuelos hablan con sus nietos todo el tiempo.

No olvides que lo que sale de tu boca es lo que está en tu corazón y en tu mente, así que tú decides si sacas lo tuyo o lo que Dios pone en ti. Deja que la presencia de Dios transforme tus conversaciones. Lastimosamente, mencionamos a Dios solo en alguna reunión cristiana o en el culto del domingo, pero rara vez lo hacemos en otros ámbitos de nuestra vida, como en el trabajo. Mira, si no lo llevamos a todas partes y sólo le honramos de labios para fuera cuando estamos en la iglesia, entonces no estamos honrando su gloriosa presencia.

El segundo punto se refiere a la santidad de Dios y puedes preguntarte ¿cómo hablo de la santidad de Dios en una conversación diaria? Es verdad que no es un todo, no es una palabra que aparece mucho en el cubículo de la oficina que rodea al enfriador de agua, así que lo pensaré de esta manera. Habla acerca de Dios con reverencia, habla de Dios con un sentido claro, habla de Él sabiendo que estás hablando del creador del universo, el cual es perfectamente único, completamente separado, absolutamente puro, y al mismo tiempo, habla de ti con genuina humildad. Deja que tu conocimiento de la santidad de Dios cree una genuina sensación de humildad, en tu tono de voz y las cosas que dices. Que quede claro en tu discurso que tú eres pequeño y que Dios es grande.

En una conversación, hace dos semanas con un grupo de padres, hablando de luchas con la disciplina cuando se trata de crianza de los hijos: ya sean niños pequeños, adolescentes o en cualquier etapa en que se encuentren; señalamos que siempre es muy pesado tratar con la disciplina de nuestros hijos. Y luego, empezamos a relacionarlo con lo que Dios hace con nosotros y pensamos: debe ser como para Dios, el Padre, con todos sus hijos, es decir, cada uno de nosotros, quienes continuamente nos alejamos de Él y que estamos apenado por nuestro deambular en el mundo, pero Dios siempre nos disciplina correctamente. ¡Eso es realmente grandioso! Y la verdad es que después de esta conversación, lo único que pensé fue: me gustaría poder disciplinar correctamente.

Bien, continuemos con esto de cómo poder compartir de Dios a través de nuestras conversaciones diarias, entonces, continuemos, señala los atributos de Dios distinguiéndolo con las personas de este mundo y luego llama la atención sobre las formas en que Dios reina por encima de los dioses de este mundo. Entonces, recordemos que todo tipo de dioses o ídolos están siendo adorados en este mundo: ídolos de oro, plata y piedra, y aquí, en nuestra cultura hay ídolos de dinero, materialismo, sexo, deportes, fama, apariencia, notoriedad, etc.

Bueno, vamos a ser intencionales sobre las oportunidades. Tenemos que llamar la atención sobre la supremacía de la gloria de Dios por sobre todas las mejores cosas de este mundo, pero la santidad de Dios y la conversación diaria futura hablan de la justicia de Dios. ¿Cómo hacemos eso? Bueno, piénsalo; existen oportunidades para confiar en Dios ante los demás, incluso cuando las cosas vayan mal, de modo que cuando algo sale mal en nuestras vidas o en el mundo que nos rodea, cuando ocurre, la injusticia aumenta la confianza en la justicia de Dios. Dios es justo y su justicia reinará. Aquí hay una confianza que el cristiano puede expresar verbalmente.

El tercer punto es el de la importancia, dentro de lo moderno, de la justicia social. Incluso la cultura cristiana de hoy habla de combatir la pobreza y luchar contra el tráfico sexual y aliviar el hambre en todo el mundo y está bien, pero déjame decirte algo, todos los problemas de injusticia que nosotros como pueblo de Dios necesitamos abordar, lo debemos hacer, pero no separado del evangelio. Entonces, mientras trabajas por la justicia en el mundo, habla sobre el juez del mundo. Esto es tan clave. No solo queremos dar agua limpia a las personas que mueren de hambre mientras se dirigen al infierno, sino queremos dar agua limpia a todo el mundo mientras le contamos a la gente sobre el Dios que es el defensor de los débiles y el salvador de nuestras almas para siempre. Ahora, por un momento piensa en ¿cómo hemos respondido cuando vemos niños necesitados en las calles?

Imagínate, que empezamos a ser parte del cambio sobre las necesidades sociales en nuestras ciudades o comunidades, y las personas nos agradezcan, no olviden que no hacemos esto por nuestra propia cuenta sino es que Dios mismo lo ha hecho y seguirá haciéndolo, porque Él se deleita en mostrar su fortaleza a aquellos que están necesitados o son débiles. Además, es una herramienta para compartir el amor de Dios manifestado claramente al enviar a su hijo para salvarnos de la muerte y darnos un nuevo propósito como trabajar por la justicia en el mundo. En otras palabras, hablamos del juez del mundo y mientras observamos el mal y el sufrimiento en el mundo, pensemos en la esperanza de la vida eterna.

A veces Dios permite la enfermedad para utilizar esto como plataforma para mostrar su Gloria. Dios no desea la enfermedad para nosotros y nosotros tampoco lo deseamos, pero, a veces Dios permite la enfermedad o los problemas en nuestra vida solo como una plataforma para que su Gloria sea demostrada.

Leemos en el versículo 4: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede trabajar” él está diciendo: “no siempre voy a estar aquí, debo hacer las obras del que me envió” y a continuación repite estas palabras: “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo” (Juan 9:5).

El Señor Jesús dice a sus discípulos que le era necesario hacer las obras de su Padre quien le envió. Esto era su prioridad, porque en cuestión de un poco más de tiempo ya no podría hacer esas obras, porque estaba pronto a morir crucificado, iba a resucitar e iba a ascender al cielo para estar a la diestra de su Padre. A esto se refirió el Señor cuando dijo: Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Así como el hombre hace su trabajo mientras tiene luz de día, el Señor Jesús tenía que hacer la obra que le mandó su Padre, mientras estaba presente físicamente en este mundo. Cuando llega la noche, el hombre ya no puede hacer su trabajo, de la misma manera, cuando el Señor Jesús se vaya de este mundo físicamente ya no podrá hacer la obra que el Padre le mandó a hacer en este mundo.

Entonces el Evangelio nos recuerda estas verdades. La historia se está moviendo hacia un objetivo: la justicia de Dios que no debe ser evaluada a corto plazo. La Biblia nos presenta un Dios bueno que permite que el bien triunfe sobre el mal y la injusticia algún día será eliminada de manera autoritaria y decisiva. Así que no dudes en comunicar esa grandiosa gracia de Dios en todo momento; constantemente señala las evidencias de su gracia dentro y alrededor de ti, evidencias que abundan tanto en cristianos como en no cristianos. Un claro ejemplo de ello son nuestras oraciones antes de las comidas, porque ahí reconocemos que la comida que tenemos delante es evidencia de la gracia de Dios, así que mira a tu alrededor y señala las evidencias de la gracia del Señor. Él es la única fuente de todo lo bueno en ti y lo que está a tu alrededor.

Gilbert Keith Chesterton, escritor y periodista británico, dijo que el momento más solitario para un ateo es cuando está lleno de gratitud y no tiene a quien agradecer. Por eso te invito a que expreses gratitud a Dios. Cuando alguien te felicite, háblale de la bondad de Dios. Con esto, quiero contarte la historia del predicador que terminó de dar un sermón. Él estaba de pie en la parte posterior y una mujer miembro de la iglesia se acercó a él y le dijo que fue un buen predicador, entonces él la miró y le dijo que todo lo que ella escucho fue por Dios, este pastor le dijo que él nunca podría haberlo hecho solo. ¿Lo ves? Toda ocasión es una oportunidad para presentar la bondad de Dios, no importa lo que hagas.

Entonces, cuando te va bien en el trabajo, reconoce verbalmente la bondad de Dios. Cuando las cosas te vayan bien en casa, o en cualquier faceta de tu vida, señala la bondad de Dios, reconócelo continuamente. Habla acerca de tu necesidad de la gracia de Dios y de cada respiración, de cada decisión que tomes, es a causa de la dependencia de la gracia del Señor.

Si te pones a pensar en hacer las cosas por tu propia cuenta, espero que llegues a la conclusión de que es imposible, que realmente necesitas de la gracia de Dios. Y con esto en mente, expresa tu gratitud por la gracia que viene del Padre. De esta manera, hay un doble agradecimiento por la salvación recibida y por la que tendrán las personas que aún no reciben a Cristo. Déjame hacerte una pregunta dirigida a las personas que te rodean: ¿crees que saben lo agradecido que estas por la gracia salvadora de Dios? Como lo has escuchado, la gracia es un hilo del evangelio que permite tejer una conversación diaria con aquellas personas que no han recibido al Señor Jesús en su corazón.

Así que, antes de terminar quiero invitarte a que no termines tu día sin mirar la puesta de sol, mira la gloria de Dios manifestada en esos grandes detalles. Recuerda, estamos escuchando la evidencia de que Dios está obrando en el trabajo, en tu familia y mientras hablamos sobre temas del evangelio, busquemos oportunidades para unir a las personas entorno a los hilos de la palabra de Dios que nos muestra el carácter de nuestro Señor. Que Dios te bendiga.

El carácter de Dios Pt. 1

Obras mayores. Pt.3