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“El Principio 6”

Él es “Yahvé” nuestro Dios cercano, nuestro Dios personal, Él cuida de nosotros y vemos su entrega a lo largo de todas las escrituras.

Cuando Dios sopla su aliento en el hombre, su creación se convierte en un ser viviente, en un alma viviente, la palabra hebrea para alma es “nefesh” en el pensamiento de los hebreos no existe separación entre el alma y el cuerpo, así que esta palabra está hablando del cuerpo y el alma juntos.

Aquí está el hombre convertido en un “alma viviente” esta palabra “alma viviente” nos recuerda y nos ayuda a comprender lo que significa para nosotros estar hechos a la imagen de Dios, vimos esto en el Génesis capítulo 1 versículo 27, ¿lo recuerdas? ¿Qué significa para nosotros estar hechos a la imagen de Dios? Bien, Aquí hay 4 cosas que debemos considerar: la primera, Dios actúa y se mueve, de la misma manera el hombre actúa y se mueve. Hechos capítulo 17 versículo 28 dice: “Porque en él vivimos, y nos movemos” Tenemos vida en nuestro cuerpo gracias a Él.

En segundo lugar, está la comprensión espiritual, Job 32:8 dice: “Ciertamente espíritu hay en el hombre, Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” El aliento del Todopoderoso es el que nos da el entendimiento, de modo que nosotros tenemos la capacidad para tener una relación con Dios, tenemos la capacidad para comprenderlo espiritualmente.

En tercer lugar, tenemos una conciencia, Proverbios capítulo 20 versículo 7 dice: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, La cual escudriña lo más profundo del corazón” Tenemos la capacidad de entender el bien y el mal, estamos hechos a la imagen de Dios: tenemos la capacidad de movernos, la comprensión espiritual y la consciencia. Una cosa más, esto se llama “atributos de comunicación” Es a través de los atributos que Dios nos ha dado, que podemos comunicarnos y Él puede comunicarse con nosotros. Piensa en esto: Dios es omnipotente ¿verdad? Él es el Todopoderoso. Nosotros no somos todopoderosos, pero de alguna manera, tenemos un sentido de poder, el hombre tiene la capacidad de hacer muchas cosas.

Dios es omnisciente, Él sabe todo lo que hay que saber acerca de todo lo que se puede conocer. Entonces yo pregunto: ¿El hombre puede hacer esto? Y la respuesta es no, definitivamente no, pero podemos tener conocimiento y aprender muchas cosas. Dios es eterno, nunca ha existido un momento en el que Dios no esté presente, el hombre no es eterno, tenemos un principio y también un momentáneo fin, ya que Dios nos ha creado para la eternidad. Dios es el creador, Él hizo los cielos y la tierra, nosotros somos hechos a su imagen y semejanza, no en el mismo sentido, pero nosotros, como seres humanos, tenemos la capacidad de dar vida. Cuando nos juntamos, un hombre y una mujer, Dios nos ha dado la capacidad para crear vida, Dios nos ha dado: afecto, emociones, amor; estamos hechos a la imagen de Dios, esto es lo que hace que nuestra vida sea preciosa, es por eso que nosotros creemos en la vida desde la concepción hasta la muerte.

Esta es la obra maravillosa de Dios, Él nos dio forma, nos creó, Él infundio en nosotros aliento de vida. Más adelante veremos que es Dios quien nos formó en el vientre de nuestra madre. Él está obrando todo el tiempo, la vida es hermosa para Él, y debe ser preciosa para nosotros también.

Ahora Dios toma al hombre y le proporciona un hermoso lugar para vivir, se llama “el Jardín del Edén” mira el verso 8: “Y el Señor Dios plantó un huerto hacia el oriente, en Edén, y puso allí al hombre que había formado” La palabra “Edén” significa “placer” o “lugar de abundantes aguas” al este de este hermoso Edén, Dios plantó un jardín.

Ahora, esto es muy interesante. La Septuaginta, la traducción griega del hebreo, al traducir la palabra jardín, lo hizo con la palabra griega “para-do-ver-rus” De ahí es que nosotros tenemos la palabra “paraíso” y así, los escritores del Nuevo Testamento mantuvieron esta palabra “paraíso” y esta palabra se convirtió en otro nombre para describir el cielo. Apocalipsis capítulo 2, verso 7 dice: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso [jardín] de Dios”

Este Paraíso es descrito en Génesis 2 versos 10 al 14, no tenemos ahora tiempo para leer todo eso, pero la escritura lo describe como una tierra fértil: tiene minerales, oro y ónix, es sin duda una tierra hermosa, y tiene un rio que la atraviesa para hacerla aun más fértil, y cuando sale del Edén, se divide en cuatro ríos, conocemos el nombre de dos de ellos y dos de ellos sabemos dónde están hoy: son el Tigris y el Éufrates y están en Iraq, por lo que muchos creen que es en la zona de Armenia que estuvo el Jardín del Edén. Estos ríos fluyen hasta el Golfo Pérsico. Esto es algo interesante, algunos libros que hablan sobre la tierra de la Mesopotamia, palabra que significa “entre dos ríos” mencionan que esta zona toma un poco de Siria y un poco de Turquía.

Así que, aquí esta este lugar hermoso, ríos fluyen fuera del Edén y Dios pone al hombre en este precioso lugar para trabajarlo y mantenerlo, mira el verso 15: “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” Quiero tomar un minuto para mencionar algo importante en este verso.

Dios puso al hombre en este huerto para “cultivarlo y cuidarlo” hablemos un poco de estas palabras. Cuidar en hebreo es “Samar” es la misma palabra que Dios utiliza cuando está hablando de los mandamientos. Nosotros debemos guardar su palabra, obedecer su palabra, debemos “cuidar” esta tierra con el mismo celo con el que guardamos los mandamientos de Dios, obedecer su palabra.

La otra palabra es “cultivar” significa “trabajar en la tierra” la palabra en hebreo es “abad” también significa “servir”

Un profesor del Seminario Teológico, Allen Ross, escribió un importante libro de comentarios sobre el Génesis, él dijo que estas dos palabras juntas sugieren la idea de “Adoración y Servicio” al Señor. Sin duda, el trabajo también ha sido contaminado por el pecado, pero el trabajo no es una consecuencia del pecado. Dios nos dice aquí en Génesis 2, que el trabajo fue puesto por Dios para que sea un Ministerio Espiritual, un servicio para Dios, hagas lo que hagas estas ofreciéndole un servicio a Dios, es decir, de alguna manera todos estamos en el Ministerio.

Como creyentes Dios nos ha dado una vocación, un trabajo específico para servirle a Él, cuando entendamos esto no solo estaremos “sincronizados” con Dios, estaremos dispuestos para hacer lo que Él nos ha llamado para hacer, y ya no seguiremos malgastando nuestra vida en cualquier otra cosa, la vocación que Dios nos ha dado es un servicio y debe ser nuestro culto de adoración diaria.

Hagas lo que hagas, este debe ser tu servicio a Dios, si logramos entender esto, todo lo demás en nuestra vida cambiará de sentido, ya no iremos a la oficina para vender un producto, iremos a la oficina para a través de ese trabajo servir y glorificar a Dios, nuestra oficina puede convertirse en un lugar para testificar como ministros del evangelio que somos. Creo que esto podría ser una buena serie para el futuro.

Bueno, Dios puso al hombre en el Jardín del Edén, y en el medio de este jardín puso dos árboles, el árbol del conocimiento y el árbol de la vida, hablaremos de esto, más adelante, pues son muy importantes en la historia de la caída del hombre. En el capítulo 3, bien, el hombre está allí, y es justamente allí en donde Dios le da al hombre su primer mandamiento, quiero que vean esto, el primer mandato fue dado al hombre en el contexto de simpáticas disposiciones. Mira el verso 16: “Y el Señor Dios ordenó al hombre: “De todo árbol del huerto podrás comer” puedes comer todo lo que desees, puedes comer hasta saciarte y cuando tengas hambre nuevamente puedes volver a comer, todos los árboles son tuyos, los frutos son deliciosos, te he dado todo esto sólo para ti. Ahora, solo hay un árbol del cual no puedes comer, pues si comes de este árbol, entonces vas a morir.”

Cada mandamiento que Dios nos da está en el contexto de su provisión, Dios nunca hace nada arbitrariamente, Él no dice: “voy a darles este mandamiento porque no se me ocurre nada mejor” Dios le dice a Adán, “Aquí tienes todo, Yo Soy tu Dios, no tengas ningún otro dios delante de mi” “Yo soy el creador, te amo, me preocupo por ti, quiero darte lo mejor” “Te daré la eternidad” ¿Por qué buscaríamos a otro dios?

Dios nos ha dado algo maravilloso que es el matrimonio, dentro del matrimonio podemos tener amor y darles amor a nuestro cónyuge y a nuestros hijos, esto es lo maravilloso de la familia, ¿quién desearía perder todo eso? Pero, aun así, las personas desprecian su matrimonio, y cuando haces esto, entonces hay consecuencias.

Bien, ahora Dios pone al hombre en el Jardín del Edén y dice; verso 18, “No es bueno que el hombre esté solo” Esta es la primera vez que Dios dice que algo no es bueno, “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada” Recuerda que durante la creación Dios ha dicho que todo es bueno, y no sólo eso, sino que crear al hombre fue algo muy bueno, Dios es bueno, Dios es bueno, muy bueno, pero, ahora, espera un momento, ¡esto no es bueno! “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada”

Las escrituras nos están hablando ahora de la mujer, y hablaremos de ella en el siguiente programa, pero quisiera destacar dos palabras aquí, nuevamente son dos palabras muy significativas.

La palabra “ayuda” esta palabra no es de ninguna manera despectiva o indignante para la mujer, en las escrituras Dios usa esta palabra para referirse a Él mismo, significa “el que otorga lo que hace falta”

En la Septuaginta, esta palabra es traducida como “iatrós” “medico” también se entiende la expresión “gia tin parochí” “la que proporciona” Y a continuación está la palabra “adecuada” significa “correspondiente” o “según su opuesto”

La mujer fue creada para “proporcionar” al hombre según su necesidad, pues ella es su “correspondiente” ella fue creada para completar al hombre. Esperamos que puedas acompañarnos en nuestro próximo programa.

 

“El Principio 5”

“El Principio 7”