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“El Principio 15”

Creer en Jesús es la única manera que tenemos de conseguir una relación con el Dios vivo, el mismo Dios que envió el diluvio para destruir la tierra, pero podemos estar a salvo en el arca. La historia del diluvio es fascinante.

¿Cuál es el punto principal del diluvio? El diluvio fue una oportunidad de salvación. Dios escogió a una familia para salvarla por su gracia, Dios mismo cerró la puerta del arca. Dios garantiza tu seguridad en medio del juicio, Dios guarda a su pueblo. Esta historia es un ejemplo de cómo Cristo puede rescatar del juicio venidero a aquellos que le confían su vida, porque la venida de Jesús es otro juicio que tiene que suceder. La cosa es, tú tienes la seguridad de salvación que solamente da la confianza en Cristo.

¿Recuerdas la descripción del caos que vimos en Génesis capítulo 1 verso 2? Decía así: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” La palabra utilizada aquí para, “aguas” también puede aplicarse para “aguas turbias” En la tierra reinaba el caos, (ya hablamos de esto programas anteriores). Pues bien, Dios tomó el control y comenzó a poner orden en medio del caos, el creó la tierra hermosa, pero ahora, nuevamente la tierra volverá al caos.

La inundación no sólo fue causada por la lluvia, la destrucción no vino solamente por la lluvia, mira los versículos 11 y 12: “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.”

Muchas veces pensamos que la inundación fue sólo a causa de la lluvia, pero eso fue sólo una parte de la inundación. La tierra se conmocionó totalmente, debido a “fuentes del grande abismo” que brotaron desde las profundidades. No sabemos exactamente cómo eran, pero algunos científicos dicen que, efectivamente existen placas de agua debajo de la tierra y también encima de la tierra. De modo que estás grandes placas de agua, irrumpieron hacia afuera y desde arriba, y provocaron el diluvio. Sólo piensa en esto: la tierra estaba completamente conmocionada, las montañas se derrumbaron, el agua está brotando desde el interior de la tierra. Nunca se había visto nada parecido y Dios ha prometido que no lo veremos a ver nunca más.

A continuación, en el capítulo 8, después de este diluvio, Dios va a imponer un nuevo orden, las aguas permanecen sobre la tierra durante 150 días: “Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas” (Génesis 8:1)

A propósito, cuando en las escrituras leemos que Dios “se acordó” esto no significa que Él se haya olvidado de algo, esta palabra significa “acción” cuando vemos en las escrituras que Dios recordó algo, es la esencia de Dios recordando que algo o un compromiso anterior había quedado “en pausa” y ahora, vuelve nuevamente a reactivarlo. No vamos a profundizar en los detalles de todo esto, pero lo revisaremos rápidamente. Después de que las aguas se detuvieron, el agua permaneció en la Tierra durante 152 días. Leemos en el capítulo 8 verso 5: “Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.” El agua disminuye más o menos 6 y medio metros, 40 días después.

Siete días más tarde, Noé envío una paloma y la paloma volvió con una rama de olivo, esto es importante, porque las aceitunas no crecen a gran altitud. Ahora, Noé sabía que el agua estaba en un nivel inferior y que la tierra estaba parcialmente seca. Siete días más tarde, envío nuevamente una paloma y la paloma ya no regresó. 70 días después, las aguas se habían retirado completamente. Noé y su familia ya habían estado en el barco un año y 17 días, hasta que descendieron a tierra seca. Tan pronto como Noé tocó el suelo, Noe “edificó un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.” Y es por eso que había siete pares de animales limpios, porque los animales puros después del diluvio iban a ser utilizados para alimentos y ofrendas.

Un holocausto es un sacrificio completo, es decir que todo es ofrecido al Señor, “Y percibió Jehová olor grato” nuevamente Moisés está poniendo las cosas en términos humanos, es como si Dios pudiera oler el holocausto y fuera agradable para Él. “y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.” (Génesis 8:21)

El diluvio no cambio el pecado original del hombre, el “corazón del hombre es malo desde su juventud” Ahora el verso 22, “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” Dios permanece fiel de principio a fin. Ahora, en el capítulo 9, Dios le va a dar a Noe algunas instrucciones sobre sacrificios y alimentación. Tú puedes leer estas instrucciones en tu Biblia.

Ahora Dios hace un pacto con Noé, este es el primer pacto que vemos en Génesis, Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.” (Génesis 9:12,13) Dios le dice a Noé que nunca más va a destruir la tierra por medio de un diluvio, sabemos cuál es esa señal ¿verdad? Es el arcoíris, la palabra en hebreo literalmente significa “el arco de un arquero” es como si Dios hubiera estado en guerra contra la tierra y ahora, baja las armas y pone su arco como señal de paz. Este arcoíris es un recordatorio de la misericordia de Dios, Él ha hecho las paces con el hombre, la inundación fue un acto radical de Dios, estamos de acuerdo con eso ¿verdad? Fue un acto extremo, debido al pecado del hombre. No olvidemos esto: porque la paga del pecado es la muerte, “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6:7

En las escrituras sólo tenemos otro caso registrado tan extremo como el diluvio, sólo hay otro suceso que describe la ira de Dios, el juicio de Dios sobre el hombre pecador, y ese evento es la crucifixión de Jesús. Dios nos amó tanto que envió a su hijo para morir en una cruz, Jesús pudo sentir la ira de Dios cuando estaba en la cruz pagando por nuestros pecados. 1 de Pedro 2:24 dice: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” Y la ira de Dios se derramó hasta el punto en donde Jesús dijo “Dios mío, ¿porque me has abandonado?” (Salmo 22:1)

Algunos comentaristas dicen que Jesús está clamando “no sé por cuánto tiempo podré resistir esto” el único evento extremo de la ira de Dios que se compara al de la inundación registrado en las escrituras, es el de la crucifixión de Cristo. Y él tomo nuestros pecados para salvarnos del juicio venidero, porque las escrituras dicen esto, “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,” (Hebreos 9:27)

Todos estaremos delante de Dios, por nuestra propia cuenta o en la confianza de Cristo. Creer en Jesús es la única manera que tenemos de conseguir una relación con el Dios vivo, el mismo Dios que envió el diluvio para destruir la tierra, pero podemos estar a salvo en el arca, podemos tener seguridad en Cristo, y entonces Dios nos mira y dice; “Mi hijo no fue como Noé, solamente Justo, mi hijo es sin pecado, ahora tomare su justicia y te la voy a atribuir a ti” Ahora eres justo, ahora eres una “caña de rio” tú tienes la justicia de Cristo no la tuya propia, Dios nos declara justos, estamos seguros en Jesús.

Bueno, ya hemos visto las consecuencias de este pecado cuando estuvimos analizando el diluvio, la corrupción y la violencia que existía en la tierra antes del diluvio, pero este pecado del orgullo sigue contaminando a la humanidad. Alguien escribió: “El orgullo es la única enfermedad conocida por el hombre qué enferma a todos excepto al que la tiene” Esto es verdad, pero aquí está el problema, todos lo tenemos, cada corazón está infectado por esta insidiosa enfermedad que aparece en flagrante arrogancia.

Orgullo, podemos verlo a kilómetros de distancia, o puede ser invisible aun cuando este delante de nosotros. El orgullo puede mostrarse a veces también disfrazado de falsa humildad, puede ser una grieta  de la buena actitud, el orgullo tiene este enfoque enfermizo qué pretende hacer “lo mejor para mí” en cualquier momento e independientemente de cómo afecta eso a otras personas y, muy lejos de lo que dice Dios en su palabra, el orgullo se trata básicamente de complacer mis anhelos, en complacerme a mí en todo y con todo, se trata de hacer lo que yo quiero, cuando yo quiero y como yo quiero, independientemente de cómo afecta eso a los demás.

“El orgullo conduce a la desobediencia” siempre lo hace ¿verdad? El orgullo es una enfermedad que siempre intenta cuidar “nuestros propios intereses” y nos hace decir: “Esto es lo que quiero hacer, esto es lo que yo quiero ser, quiero ser feliz no me importa lo que diga Dios, estoy cansado de sacrificarme por los demás voy a dedicarme un tiempo a concentrarme en mí”. El orgullo siempre hace eso, quiere construir un “gran yo” Quiero tener relaciones sexuales antes del matrimonio, quiero hacerlo y después voy a servir a Dios, pero antes debo complacerme yo primero:

  • Sí, quiero vivir con alguien antes del matrimonio, no me importa lo que Dios diga voy a hacerlo.
  • Sí, me quiero casar con un no creyente no me interesa lo que me digan, voy a casarme con quien yo quiera y además este chico o chica es muy linda, jamás he conocido a alguien así, mira, puede ser muy lindo o bonita, pero si no es un creyente Dios dice que no debes hacerlo,
  • Sí, quiero tener un amorío yo lo voy a hacer, si debo divorciarme tal vez lo haga, la pornografía es lo que a mí me gusta, qué importa lo que diga Dios al respecto yo voy a hacer lo que yo quiera hacer, voy a utilizar mi dinero de la manera en que yo quiera hacerlo, no me importa lo que dice Dios. ¿Quién no ha dicho o pensado algo de esto alguna vez?

Entonces la pregunta es: ¿Tu estas seguro en Jesús? ¿Has confiado en él como la única manera de conseguir una relación con Dios?

Leamos el Salmo 10 versículos del 4 al 6: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio.”

Esperamos que puedas acompañarnos en nuestro próximo programa. Que Dios te bendiga.

“El Principio 14”

“Jehová Rafa”