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Los juicios de las trompetas que todavía no han sido considerados

Saludos cordiales amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando los eventos futuros y dentro de este gran tema, la tribulación. Hemos visto que durante la tribulación, Dios disciplinará y castigará al mundo incrédulo mediante tres juicios. Los juicios de los sellos, los juicios de las trompetas y los juicios de las copas. Estos tres juicios son como tres actos de una obra teatral. A medida que avanzan los actos, se va incrementando la severidad de los juicios. Hemos hablado ya de los juicios de los sellos y en el estudio bíblico último estudiamos los primeros cuatro juicios de las trompetas. En esta ocasión David Logacho compartirá con nosotros los juicios de las trompetas que todavía no han sido considerados.

Retomando el tema de los juicios de las trompetas, note que los primeros cuatro de estos juicios afectaron la ecología del planeta.

El primero afectó los árboles y la hierba verde, el segundó afectó los océanos, el tercero afectó los ríos y las fuentes de agua dulce y el cuarto afectó el firmamento entero, cuando por la contaminación atmosférica se disminuyó en un tercio la luz del sol de la luna y las estrellas.

Pero esto será solo el presagio de lo horrendo que está por venir. Ya no será afectada la ecología del planeta sino directamente los habitantes del planeta.

Por esto es que la Biblia pronuncia un fuerte y profundo lamento antes de describir los horrores de los tres últimos juicios de las trompetas. Apocalipsis 8:13 dice: “Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!”

Ay significa dolor, calamidad, aflicción. Un ay precede a cada sonido de las restantes trompetas. No hay lugar a duda en cuanto a que lo que esta por venir será espantoso.

Veamos pues de qué se trata. El primer ay y el juicio de la quinta trompeta. Apocalipsis 9:1-12 dice: “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas eran como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto”

La estrella que cayó del cielo a la tierra es una personas lo sabemos porque le es dada la llave del pozo del abismo. Probablemente es el mismo Satanás de quien la Biblia dice que es Lucero, hijo de la mañana. El pozo del abismo es abierto y de allí salen criaturas capaces de atormentar únicamente a los hombres incrédulos del planeta.

Estas temibles criaturas, descritas como langostas estarán controladas por demonios que a lo mejor por su alta agresividad por ahora y hasta aquel momento han sido mantenidos en cautiverio en el pozo del abismo. Su líder será casi tan poderoso como el mismo Satanás. Su nombre, Abadón en hebreo y Apolión en griego que significa destructor nos permite pensar así. Las langostas descritas no se parecen en nada a las que todos conocemos. Serán controladas por demonios extremadamente malignos. Su tamaño será gigantesco. Tendrán un aguijón como de escorpión en sus colas con el cual atacarán a la gente y producirán dolores espantosos que duraran cinco meses. Los dolores serán tan intensos que los hombres buscarán la muerte, pero no la encontrarán.

Según relatos de personas picadas por escorpiones en la actualidad, los dolores son tan intensos que literalmente ponen a la victima al borde de la locura. Lo curioso es que estos escorpiones no matarán a nadie, sino que producirán tormento y esto solamente a los incrédulos. La semejanza a los caballos sugiere fortaleza. Las coronas de oro sobre sus cabezas sugiere victoria en su empresa de atormentar a los incrédulos. Sus caras como humanos sugiere inteligencia para realizar su tarea. El cabello como de mujer sugiere que tendrán el poder de seducir a sus victimas. Sus dientes como de leones sugiere crueldad en alto grado. Las alas sugiere ligereza en sus movimientos, nadie podrá escapar de ellas. Por cinco meses la humanidad sufrirá este flagelo.

Sigamos adelante y consideremos el segundo ay que precede al sonido de la sexta trompeta anunciando el sexto juicio. Apocalipsis 6:13-19 dice: “El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenia la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número. Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de su boca sallan fuego humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus. colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban”

Dios ha tenido atados a estos cuatro ángeles hasta ahora, pero durante la tribulación serán desatados para liderar una empresa macabra. La muerte de la tercera parte de la gente que viva en aquel tiempo en este planeta. El método de exterminio será por medio de una guerra sangrienta. Juan, el apóstol vio en visión a 200 millones de jinetes montados sobre sus caballos. Lo impresionante es que cada caballo es en realidad un arma mortal.

Dice el texto que de la boca de los caballos salían tres substancias mortíferas. Juan las describe como fuego, humo y azufre, y además sus colas eran semejantes a serpientes, con cabezas para dañar. Muchos piensan, y es muy posible, que lo que Juan está viendo son armas atómicas controladas por un numeroso ejército que entra en batalla. Todo parece ciencia ficción, pero es la realidad.

Lo triste es que a pesar de todo este daño, la gente incrédula no querrá volverse a Dios sino que perseverará en su pecado Apocalipsis 9:20-21 dice: “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos”

El corazón duro del hombre será insensible a la voz de Dios hablando por medio del sufrimiento. Los hombres seguirán en su pecado, en su adoración a todo tipo de imágenes y esculturas, en sus homicidios, en su ocultismo, en su inmoralidad y en sus hurtos.

Inmediatamente después vendrá el tercer ay que anuncia el sonido de la séptima, trompeta. Apocalipsis 11:15 dice: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”

Esta trompeta suena anunciando el tiempo cuando Dios entregue este mundo a su Hijo el Señor Jesucristo, pero esta entrega no será sin antes eliminar a todo pecador de sobre la faz de la tierra. Cristo no puede recibir un reino con pecadores incluidos. De modo que para eliminar a todo pecador que todavía quede, vendrán los juicios de las copas que será nuestro próximo tema de estudio.

Si Ud. no tiene a Cristo como su Salvador, Ud. está, en peligro de sufrir los juicios dé Dios en la tribulación. No arriesgue su vida. Hoy que todavía hay tiempo reconozca su necesidad de salvación en Cristo y recíbalo como Salvador.

El segundo acto de la tragedia llamada tribulación

Los juicios de las copas