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Bodas del Cordero

Saludos cordiales amigo oyente. Es motivo de gran gozo para nosotros el contar con su sintonía. Venimos estudiando los eventos futuros, según están profetizados en la Biblia. Hemos estudiado ya acerca del arrebatamiento de la iglesia y del tribunal de Cristo, lo cual nos ha abierto las puertas para entrar a lo que la Biblia llama las Bodas del Cordero. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho continuará presentando este fascinante tema.

En el estudio bíblico último mencionamos que las Bodas entre el pueblo judío en el primer siglo constaban de tres partes:

Primero, el desposorio o contrato matrimonial celebrado generalmente entre los padres de los contrayentes cuando éstos eran todavía niños o adolescentes. Este contrato matrimonial obligaba a los contrayentes a casarse cuando se cumplan las condiciones establecidos en el contrato. Los contrayentes se hallaban desposados. El era el esposo, ella la esposa, pero no vivían juntos, y a veces ni siquiera se veían.

Segundó, la presentación, cuando el esposo acompañado de su familia cercana iba a la casa de la esposa para tomarla. La esposa se ataviaba de lo mejor, alistaba su dote y salía a recibir al esposo. La pareja acompañada de sus familiares, cercanos se dirigían entonces a la casa que el esposo había preparado y en la cual habían de vivir hasta que la muerte les separe. Allí en la casa, se celebraba una ceremonia en la intimidad de los familiares cercanos, en la cual los padres presentaban a sus respectivos hijos como los flamantes esposos. La esposa entregaba la dote al esposo y el esposo entregaba presentes a la esposa.

Tercero, el banquete o la cena de Bodas. Un tiempo de regocijo que duraba hasta siete días, en el cual abundaba la comida y la bebida para todos los invitados.

Ahora bien, en la Biblia encontramos que la Iglesia de Cristo, formada por todos los que hemos confiado en Cristo como nuestro Salvador desde Pentecostés hasta el arrebatamiento, ha sido desposada con Cristo. Pablo afirma esto en 2ª Corintios 11:2 “Porque os celo con celo de Oíos pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”

Es por este motivo que a la iglesia se lo mira en el Nuevo Testamento como la esposa de Cristo. Después de tratar el importante asunto de la responsabilidad de un marido hacia su esposa, note lo que dijo Pablo en Efesios 5:31-32: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia”

Así como marido y mujer son una sola carné, la iglesia y Cristo también son una sola carne. Tenemos entonces que la iglesia ha sido desposada con Cristo, y está aguardando el segundo paso de la Boda, lo cual es la presentación. No será por demás señalar que mientras se aguarda el momento de la presentación, la iglesia está ocupada en prepararse para el gran encuentro.

La preparación tiene que ver con un estilo de vida acorde con la enseñanza que el esposo, el Señor Jesucristo ha dejado en su palabra. En la medida que cada creyente viva conforme a estos mandatos, estará añadiendo su dote, por así decirlo, para el esposo, el Señor Jesucristo. Muy bien. Lo que aguarda la desposada con gran expectación es la presentación, cuando el novio venga a llevarla a la morada que él mismo ha preparado para ambos, donde los dos vivirán para siempre.

Así también la iglesia, como novia esta aguardando con expectación la presentación, cuando el novio, el Señor Jesucristo venga a buscarla para llevarla a la morada que él ha preparado para los dos, en la cual habitaran por la eternidad. La presentación se iniciara cuando el Señor venga a las nubes y en los umbrales de morada celestial de la novia pronuncie su llamado a su amada.

Su amada escuchará ese glorioso llamado y como atraída por un poderoso imán será arrebatada por el novio a las nubes. 1ª Tesalonicenses 4:16-17 dice: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”

Qué momento tan glorioso. La novia finalmente ha marchado a la casa que él novio ha estado preparando desde hace unos dos mil años y en la cual morará por siempre.

Notemos algunas características de la presentación.

Número uno, es un evento inminente. Puede ocurrir en cualquier instante, por eso su novia tiene que estar siempre lista para partir a su encuentro con su novio. 1ª Tesalonicenses 5:6 dice: “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”

No durmamos, velemos, seamos sobrios. ¿Por qué? Pues porque cualquier instante puede venir el novio a buscar a su novia. Qué triste será que cuando él venga no estemos preparados para recibirle porque nos hemos dormido en los negocios de esta vida, o no estemos velando porque nos hemos preocupado más por nosotros mismos que por nuestro encuentro con él, o que no estemos sobrios porque nos hemos dejado influenciar por el pecado en nuestras vidas. Por la gracia de Dios todos los creyentes iremos al encuentro con el Señor, pero muchos serán sorprendidos por su venida, porque estaban concentrados en cualquier cosa, menos en el inefable acontecimiento de nuestro encuentro con él.

Número dos, será un evento instantáneo. 1ª Corintios 15:51-52 dice: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y. cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”

Así acontecerá, en un abrir y cerrar de ojos, instantáneamente,, los creyentes muertos resucitarán, los que vivan serán transformados y todos juntos serán atraídos por el novio desde las nubes.

Número tres, será un evento de sumo gozo. Imagine ver cara a cara a quien hoy por hoy amamos sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veamos, nos alegramos con gozo inefable y glorioso. Si solo pensar en él hace latir más aprisa nuestro corazón, cómo será ese momento cuando él nos venga a buscar.

Tratando de poner esto en palabras, Apocalipsis 19:7 dice: “Gocémonos, y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” Que acontecimiento grandioso.

Número cuatro, será un evento saturado de santidad. El pecado estará totalmente excluido. Apocalipsis 18:8 dice: “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”

Note que la novia, la iglesia se ha vestido de lino fino, lino limpio que de lo limpio es resplandeciente, lo cual es símbolo de las acciones justas de los creyentes. Pero no se confunda. La santidad necesaria para estar en las Bodas del Cordero no fue resultado de las acciones justas de los creyentes, sino de la obra que hizo Cristo en la cruz del Calvario. El libro de Efesios capítulo 5, versículos 25-28 dice que Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

La santidad de la iglesia es obra de Cristo no de la iglesia. En la antigüedad se vestían con una túnica de lino y sobre ello una toga. La túnica de lino vendría a ser la santidad que Cristo dio a la iglesia por medio de su sacrificio, la toga vendría a ser las acciones justas de los creyentes o lo que el creyente ha hecho para Cristo mientras aguarda en este mundo su venida. Qué interesante que mientras el Señor tarda en venir, la iglesia está fabricando, por decirlo así, su toga con la cual será revestida en las Bodas del Cordero.

¿Cómo está construyendo su toga amigo oyente? Si Ud. está viviendo en este mundo para agradar al Señor Ud. está fabricando una toga de lino fino, limpio y resplandeciente, pero si Ud. está viviendo en este mundo para agradar al mundo o para agradarse a Ud. mismo, Ud. ha abandonado el privilegio de fabricar su toga y cuando venga el Señor por Ud. se presentará ante él en cierta forma desprotegido.

Así qué amigo oyente, los creyentes estamos aguardando el instante glorioso de la presentación, cuando la desposada sea llamada por el novio desde las nubes. Qué este pensamiento le motive a vivir alerta. No durmamos, velemos, seamos sobrios, dijo el apóstol Pablo.

Las Bodas del Cordero

La Tribulación