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Una parte de lo que aconteció durante la celebración

Reciba muchos saludos amable oyente. Es un gozo para mí darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Soy David Logacho para acompañarle en el estudio de lo que nos toca para hoy en el evangelio según Lucas. Lo último que estudiamos en este evangelio fue la preparación para la celebración de la fiesta de la Pascua. En el estudio bíblico de hoy, veremos una parte de lo que aconteció durante la celebración.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Lucas capítulo 22, a partir del versículo 14. Son varios los eventos que ocurrieron en aquella celebración. En primer lugar encontramos la bienvenida a la celebración. Lucas 22:14-16 dice: Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.
Luk 22:15  Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
Luk 22:16  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
Había llegado el momento para la celebración de la Pascua. Debe haber sido el día catorce del mes de Nisán. El cordero pascual debe haber sido inmolado entre las dos tardes y su carne se debe haber asado al fuego. Todo estaba listo para la cena pascual. Al entrar al aposento alto donde se iba a llevar a cabo la celebración,  Juan en su evangelio relata que el Señor Jesús se despojó de su manto, tomó un lebrillo y una toalla y lavó los pies de sus discípulos. Lucas registra que cuando era la hora, el anfitrión, el Señor Jesús se sentó a la mesa, rodeado de sus apóstoles. En aquel tiempo, la gente no acostumbraba comer sobre una mesa sentándose en sillas. La comida se colocaba en el piso sobre un mantel y los que comían se recostaban de lado sobre una especie de almohadones alrededor, con el frente hacia la comida sobre el mantel. Por eso dice Juan en su evangelio que él estaba recostado al lado de Jesús. Fue en este momento cuando el Señor Jesús tomó la palabra para expresar lo que había en lo profundo de su corazón. Dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! El Señor Jesús había comido la pascua cada año desde niño hasta ese momento, pero ninguna pascua era tan especial como la que se aprestaba a comer con sus discípulos. ¿Por qué? Pues él mismo lo dijo: Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. ¿Qué significa? Pues que era la última vez que celebraba la pascua, por cuanto dentro de poco, iba a morir, ser sepultado, resucitar y ser ascendido a la gloria de su Padre. La siguiente vez que celebre la pascua será cuando venga por segunda vez a este mundo para establecer su glorioso reino. Además, su muerte inminente, iba a ser el cumplimiento de lo que la pascua simboliza. Todo esto hacía que aquella pascua para el Señor Jesús sea como ninguna otra. En este punto es inevitable tratar una aparente contradicción que ha quitado el sueño a muchos estudiosos de la Biblia. Sucede que en el relato paralelo en el evangelio según Juan, se afirma que el día que el Señor Jesús fue condenado a morir crucificado, era el día de la preparación de la pascua, lo cual significa que el Señor Jesús y sus discípulos no deben haber comido la pascua como claramente afirma Lucas en el pasaje bíblico que estamos estudiando. El texto al que hago referencia se encuentra en Juan 18:28 donde dice: Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.
¿Cómo explicar esta aparente contradicción? La mejor explicación que he encontrado es la que provee Robert Thomas en su libro titulado Harmony of the Gospels. Dice él que en aquel tiempo, los judíos contabilizaban los días en una de dos posibles formas, desde el atardecer hasta el siguiente atardecer, o desde el amanecer hasta el siguiente amanecer. La primera forma de contabilizar los días era típica de los judíos y la segunda forma de contabilizar los días era típica de los romanos. En Mateo, Marcos y Lucas se usa la forma judía de contabilizar los días, pero Juan utiliza la forma romana de contabilizar los días. Si este es el caso, entonces no existe contradicción alguna. Existía una superposición de días que permitían a judíos y romanos celebrar la pascua en la misma fecha pero en diferente día. Los sacerdotes del templo permitían a los judíos traer sus corderos para ser inmolados en cualquiera de los dos días. Aparentemente, los líderes judíos, es decir principales sacerdotes y escribas, utilizaron la forma romana de contabilizar los días y a esto hace referencia Juan 18:28, mientras que Jesús y sus discípulos utilizaron la forma judía de contabilizar los días. Hasta aquí la explicación. En otras palabras, el Señor Jesús comió la pascua y también entregó su espíritu sobre la cruz, exactamente en el día y a la hora que se inmolaba el cordero pascual cumpliendo con lo que tipificaba la pascua. Dicho esto, vayamos a la segunda parte del pasaje bíblico que estamos estudiando. Se trata de lo que se conoce como la institución de la cena del Señor. Lucas 22:17-20 dice: Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
Luk 22:18  porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
Luk 22:19  Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
Luk 22:20  De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto(B) en mi sangre,(C) que por vosotros se derrama.
No olvide amable oyente que el Señor Jesús y sus discípulos estaban celebrando la pascua. La celebración comenzaba con una oración de acción de gracias, luego de lo cual se tomaba la primera de cuatro copas que contenían lo que el Señor Jesús llamó el fruto de la vid. Una vez cumplido con esto, se comía las yerbas amargas y se cantaba el hallel egipcio, los salmos 113-114, acto seguido se tomaba la segunda copa del fruto de la vid y se comenzaba a comer el cordero con panes sin levadura. Luego se tomaba la tercera copa del fruto de la vid y se cantaba los salmos 115 a 118 e inmediatamente después se pasaba de mano en mano la cuarta copa del fruto de la vid. Es muy posible que el Señor Jesús haya instituido la Cena del Señor entre la tercera y la cuarta copa del fruto de la vid, a lo cual se refiere Lucas en su evangelio. Antes de pasar la copa con el fruto de la vid, el Señor Jesús dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Inmediatamente después viene la institución de la Cena del Señor. El Señor Jesús tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo. Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado, haced esto en memoria de mí. El Señor Jesús usa el pan como símbolo de su cuerpo, cuerpo que dentro de poco iba a ser entregado para recibir el castigo que todo pecador merece y les ordena que en memoria o en recordación de este hecho, sus discípulos también partan el pan y coman todos de él. Una vez que hubo cenado, el Señor Jesús tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. Nuevamente aquí, el Señor Jesús utiliza la copa con su contenido como símbolo del nuevo pacto en su sangre. Es un pacto sellado con la sangre que dentro de poco iba a derramar el Señor Jesús en la cruz. Los discípulos tenían que tomar de la copa en memoria o en recordación de la sangre que el Señor Jesús derramó por ellos en la cruz. El apóstol Pablo hace referencia a todo esto cuando en 1 Corintios 11:23-26. La Biblia dice: Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
1Co 11:24  y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
1Co 11:25  Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto(D) en mi sangre;(E) haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
1Co 11:26  Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
En este pasaje bíblico se nota que la Cena del Señor, además de ser un memorial como dijo el Señor Jesús, también es un anuncio a todo el mundo, hasta que el Señor Jesús venga, en cuanto a que el Señor Jesús murió por o en lugar del pecador. Todos aquellos que hemos recibido al Señor Jesús como Salvador y hemos sido bautizados en agua conforme a lo que enseña el Nuevo Testamento, tenemos el deber, o más bien el privilegio, de unirnos a otros creyentes para cumplir con este mandato del Señor Jesús. La Cena del Señor no es opcional para los creyentes. Es un mandato. Muchos se confunden pensando que el Nuevo Testamento enseña que si un creyente ha cometido pecado no debe participar en la Cena del Señor, para evitar ser castigado, pero esto no es lo que el Nuevo Testamento enseña. El Nuevo Testamento enseña que si un creyente ha cometido pecado, debe reconocerlo, debe confesarlo y debe apartarse del pecado y entonces debe participar en la Cena del Señor. Si un creyente no participa en la Cena del Señor porque ha cometido pecado, está añadiendo pecado al pecado, porque participar en la Cena del Señor es un mandato, no una opción para el creyente.

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