in

Confrontación a un hombre que quería entrar al reino de los cielos

Es motivo de mucho gozo para mí saludarle amiga, amigo oyente. Soy David Logacho, dándole la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el evangelio según Lucas. En esta oportunidad el Señor Jesús va a confrontar a un hombre que aparentemente quería entrar al reino de Dios pero su corazón estaba esclavizado a la riqueza.

La riqueza puede ser un siervo dócil o un amo severo. Todo depende de cómo se la use. En la historia que tenemos para nuestro estudio de hoy, veremos a la riqueza como un amo severo que impidió a una persona a entrar en el reino de Dios. Con esto en mente, abramos nuestras Biblias en Lucas 18: 18-30. El evento relatado por Lucas ocurrió mientras el Señor Jesús estaba en camino hacia Jerusalén en donde fue crucificado. Lo primero que encontramos es la pregunta del rico. Lucas 18: 18 dice: Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Se trata de un hombre principal. Era una persona importante. Al igual que ahora, conforme a las normas del mundo, la persona vale lo que la persona tiene. El hombre de la historia tenía mucho y por eso era considerado como principal en la sociedad. Este hombre se aproximó al Señor Jesús para hacerle una pregunta. Antes de formular la pregunta, dijo al Señor Jesús: Maestro bueno. Maestro era el título que se usaba para los rabinos de la época. Denota profundo respeto. Pero el hombre añadió un calificativo que normalmente no se aplicaba a personas. Es el calificativo “bueno” Este adjetivo se aplicaba únicamente a Dios. Por eso tenemos textos como Salmo 8 donde dice: Gustad, y ved que es bueno Jehová;(A)
Dichoso el hombre que confía en él.
Más adelante notaremos que el Señor Jesús puso particular atención sobre este hecho. Pero ahora consideremos la pregunta de este hombre rico. La pregunta fue ¿Qué haré para heredar la vida eterna? No hay razón para dudar en cuanto a la sinceridad de la pregunta. Parece que el hombre rico en realidad estaba interesado en gozar de vida eterna. El problema es el mismo que muchos también tienen hoy en día, cuando piensan que la vida eterna es algo que una persona puede ganar o merecer. Por eso el hombre rico preguntó al Señor Jesús: ¿Qué haré para heredar o para ganar la vida eterna? La idea subyacente es: Debe haber algo que necesito hacer para ganar la vida eterna. Veamos por tanto cuál fue la respuesta del Señor Jesús. Se encuentra en Lucas 18:19-20. La Biblia dice: Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.
Luk 18:20  Los mandamientos sabes: No adulterarás;(B) no matarás;(C) no hurtarás;(D) no dirás falso testimonio;(E) honra a tu padre y a tu madre.(F)
El Señor Jesús comenzó su respuesta comentando sobre el uso del adjetivo “bueno” por parte del hombre rico cuando le hizo la pregunta. ¿Por qué me llamas bueno? No se debe entender en el sentido que el Señor Jesús estaba negando que es bueno, y por ende negando que es Dios. Todo lo contrario. Estaba afirmando que es bueno y por tanto que es Dios. Esto se explica por lo que dijo a continuación: Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Por ser bueno, el Señor Jesús es Dios. Por lo que sucedió después, es obvio que el hombre rico no estaba consciente de lo que implica reconocer que el Señor Jesús es Dios. Puesto en términos sencillos, si se reconoce en realidad que el Señor Jesús es Dios, no es posible negar algo que Él dice, como lo hizo el hombre rico. Dejando esto en claro, el Señor Jesús pasó a responder la pregunta del hombre rico. Para ello, el Señor Jesús usó una parte de la ley que Dios dio a Israel por medio de Moisés. No se confunda. No es que una persona puede ganar la vida eterna mediante el cumplimiento de una parte de la ley o de toda la ley. Después de todo, la ley jamás fue dada para que alguien se salve por medio de cumplir con lo que ella dice. La ley es como un espejo en el cual una persona detecta algo que no está bien en su cara. La ley nos dice lo que está mal en nuestra vida, pero no tiene poder para arreglarlo, así como un espejo no tiene poder para limpiar la cara de una persona que se ve en él. A propósito, el Señor Jesús citó cinco de los seis mandamientos que tienen que ver con las obligaciones de una persona hacia los demás. No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; y honra a tu padre y a tu madre. El Señor Jesús sabía que este hombre rico no tenía problemas con estas cosas. Esto se confirma por lo que el hombre rico respondió. Lucas 21 dice: El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
El hombre rico no estaba mintiendo en esto. En verdad no había caído en ninguna de estas cinco cosas. Sin embargo, el Señor Jesús tenía algo más para decir al hombre rico. Note lo que dice Lucas 18:22 dice: Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
Esto debe haber caído como un balde de agua fría al hombre rico. El Señor Jesús está poniendo su dedo sobre la llaga. El gran problema del hombre rico era que su dios era su riqueza. La riqueza se había transformado en un severo amo en la vida de este hombre. Aquí cabe una aclaración. El Señor Jesús no está insinuando que la vida eterna se gana por medio de vender todo lo que se tiene y repartir el dinero entre los pobres. La salvación no es por filantropía sino por gracia por medio de la fe. Cuando el Señor Jesús dijo al hombre rico: Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, estaba simplemente poniendo a prueba al hombre rico. El Señor Jesús quería que el hombre rico reconozca que no estaba dispuesto de ninguna manera a librarse de la falsa seguridad que provee la riqueza. El hombre rico no estaba en absoluto interesado en hacer tesoro en el cielo, de modo que su corazón no podía estar en el cielo, porque donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón. En esas condiciones, el hombre rico no estaba en capacidad de seguir al Señor Jesús. ¿Cuál fue la respuesta del hombre rico? Pues no respondió nada. No tenía palabras para expresar lo que sentía. Note lo que hizo. Lucas 18:23 dice: Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
Este es el único caso en el Nuevo Testamento en el cual una persona que ha tenido un encuentro personal con el Señor Jesús se pone triste por ello. Todo fue por el amor a la riqueza. Cuando este hombre rico salió de este mundo, toda su riqueza quedó en este mundo y su espíritu y alma están hoy en tormento en fuego. La riqueza le sirvió sólo hasta el momento de morir. A partir de este momento el hombre rico comenzó a recibir su castigo eterno. Así es la riqueza cuando se confía en ella. Con razón que la palabra de Dios dice que raíz de todos los males es el amor al dinero. Al ver la reacción del hombre rico, el Señor Jesús se refirió al problema que enfrentan los ricos en relación con la salvación. Lucas 18:24-25 dice: Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Luk 18:25  Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
El Señor Jesús no está diciendo que los ricos no pueden ir al cielo. Lo que está diciendo es que es difícil para los ricos entrar al cielo, porque justamente tienen que abandonar su confianza en la riqueza y depender única y exclusivamente de la fe en la persona y obra de Cristo. El Señor Jesús usó un dicho de su tiempo para ilustrar esta verdad. Cuando algo revestía alguna dificultad, se decía que era más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que vencer esa dificultad. Este dicho se aplica perfectamente al asunto de la salvación de los ricos. Es difícil. Al oír esto de boca del Señor Jesús, los que le oyeron se preocuparon y le hicieron una pregunta. Se encuentra en Lucas 18:26. La Biblia dice: Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
Lo que los judíos pensaban en aquel tiempo era que la riqueza era señal de que alguien estaba bien con Dios y que por tanto debían ser herederos de la vida eterna. Si el Señor Jesús acabó de demostrar que ese hombre rico no tenía vida eterna, entonces ¿qué persona rica podrá ser salva? Note cual fue la respuesta del Señor Jesús a esta pregunta. Lucas 18:27 dice: El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
Si, es difícil que un hombre rico sea salvo, pero nada es imposible para Dios. A través de su Espíritu, Dios puede quebrantar el corazón de la persona más acaudalada del mundo para que deje de confiar en su riqueza y confíe enteramente en la persona y obra de Cristo en la cruz. El pasaje bíblico termina con un comentario de Pedro. Note lo que dice Lucas 18:28-30. Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.
Luk 18:29  Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
Luk 18:30  que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
El hombre rico no estaba dispuesto a dejar de confiar en su riqueza, pero Pedro y los otros discípulos no sólo estaban dispuestos, sino que dejaron sus posesiones para seguir al Señor Jesús. ¿Habrá alguna recompensa? La respuesta del Señor Jesús fue: Por supuesto, serán recompensados con mucho más mientras estén con vida en este mundo y cuando salgan de este mundo, gozarán de vida eterna. Esto no significa que la salvación es por renunciar a la riqueza. La salvación es por gracia por medio de la fe en Cristo. Tampoco significa que si damos algo a Dios, Dios nos va a devolver lo que hemos dado pero multiplicado por cien. Lo que significa es que si vivimos poniendo a Dios en el primer lugar de nuestra vida, no a la riqueza, gozaremos de bendiciones tanto en esta vida como en la vida futura.

La reprensión del Señor Jesús a los que confiaban en sí mismos como justos

El Señor Jesús anunciando una vez más su muerte y resurrección