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“Esperanza en Crecimiento 1”

Crisis internacional, corrupción nacional, gente viviendo en la incertidumbre y el miedo; ¿te suena conocido?

¿Dónde está el poder de Dios cuando la tierra tiembla, cuando el mar se agita y cuando las economías flaquean? para contestar a estas preguntas examinemos tiempos de crisis a través de la Biblia, aquí podrás encontrar esperanza en las verdades divinas, sus palabras nos dan esperanza en medio de un mundo confuso y desesperado.

Toma tu Biblia y busca en el Antiguo Testamento el libro de Habacuc. Hay algunas cosas muy importantes para considerar en este libro, quiero tomar un minuto para establecer el contexto del mensaje de hoy. Habacuc fue escrito en el año 638 a.C Un joven de 22 años llamado Amón era el rey de Judá, este rey no dejo un buen legado, de hecho, la Biblia dice que él hizo lo malo ante los ojos de Dios. A este rey lo asesinaron en su propio palacio, el pueblo de Judá salió y encontró a los asesinos, los condenaron y entonces pusieron en el trono a su hijo Josías de apenas 8 años.

El rey Josías fue un rey piadoso e hizo lo recto ante los ojos de Dios, de hecho, él trajo una tremenda reforma espiritual a la nación de Israel. Cuando tenía 39 años, Josías hizo la guerra contra el Rey de Egipto, un rey llamado Necao. Las tropas egipcias se enfrentaron contra las tropas de Josías, entonces Josías ordenó perseguirlos, subió en su carro de guerra y cabalgaba junto a su ejército motivándolos para la batalla, justo cuando estaba haciendo esto uno de los soldados egipcios disparó una flecha y Josías fue herido mortalmente. El historiador Flavio Josefo dice: “está herida puso fin a su afán de lucha” Así que ordena a su ejército regresar a Jerusalén y allí muere.

Su hijo llamado Joacaz se convierte en rey, pero sólo permanece en el trono por 3 meses, porque el rey de Egipto lo captura y lo lleva lejos. Necao ahora decide poner a otro hijo de Josías en el trono, su nombre es Joacim, pero este rey es sólo un títere de Egipto, su nombre era Necao Eliacim que significa “Dios ha establecido”

Necao quería demostrar a los israelitas que Jehová su Dios era quién le había dado la autoridad para poner a este nuevo rey, Joacim siendo un títere del gobierno egipcio reúne una gran cantidad de dinero para ellos, a través de los impuestos. 2 Reyes capítulo 23 verso 35 dice: “Y Joacim pagó a Faraón la plata y el oro; mas hizo avaluar la tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faraón, sacando la plata y el oro del pueblo de la tierra, de cada uno según la estimación de su hacienda, para darlo a Faraón Necao”

Ahora, una cosa más, los babilonios se estaban preparando para tomar el control del mundo. Los babilonios y su poderoso ejército se dirigían a aplastar a los asirios y luego a los egipcios, y así tomar cautivos a la nación de Israel. Habacuc está escribiendo este libro después de que los egipcios los habían conquistado y justo antes de que los babilonios lleguen, nos encontramos en un momento de la historia rodeado de crisis internacional, corrupción nacional, gente viviendo en la incertidumbre y el miedo; ¿te suena conocido? Incertidumbre y miedo, viviendo cada momento sin saber lo que va a suceder el día de mañana, todos sabemos cómo se siente eso, ¿verdad?

Hoy en día existen muchas personas que viven constantemente con temor e incertidumbre, Habacuc también lo hizo y no le gustaba este sentimiento. Así que, en su libro de profecía, que generalmente se lee más como un salmo, Habacuc plantea dos denuncias:

Habacuc presenta una queja delante de Dios y Dios le responde, y al final Habacuc hace una oración, veamos Habacuc, capítulo 1 versículo 2: ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?” ¿Por cuánto tiempo Señor debo clamar por ayuda? ¿por qué debo tolerar la injusticia? ¿por qué debo tolerar el mal? Esta expresión en el original significa “entumecido” ¿por qué no haces nada Dios? Mira los versos 3 y 4: “¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.” (Habacuc 1:3-4).

Habacuc pregunta, ¿por qué no haces algo? ¿por qué permites que esté rey que es un títere de Egipto nos imponga impuestos y nos llevé a la pobreza? ¿por qué te quedas ahí sentado sin hacer nada? ¿por qué toleras esto? ¿por qué permites que esto suceda? ¿por qué permites estas leyes y los ignoras? Mira lo que dice en el versículo 2: ¿Hasta cuándo, oh Jehová?” Esta es una expresión que aparece muchas veces en los salmos, es una expresión de agonía cuando la respuesta de Dios no llega.

¿Cuánto tiempo vas a esperar? ¿Dónde estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Cuándo vas a aparecer? ¿Acaso me escuchas? ¿Por qué no me escuchas? Algunos de ustedes han estado haciendo estas mismas preguntas ¿verdad? “Dios” ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo va a seguir esto? ¿Cuánto tiempo tengo que sufrir todo esto? Alguien me ha dicho que lo más difícil en el sufrimiento es el paso del tiempo, “¿Hasta cuándo, oh Jehová?”

Nuevamente Habacuc suena más como un salmista que como un profeta, y esto no es una equivocación. Lo que aprendemos de Habacuc es que cuando tenemos estas preguntas, cuando tenemos tantas dudas, cuando tenemos temor e incertidumbre, ese es el tiempo preciso para acercarnos a Dios. De hecho, en el Antiguo Testamento, los escritores de los salmos, incluido David, nos dicen que cada vez que los profetas, los salmistas, los adoradores, cada vez que alguien tiene preguntas difíciles, cada vez que alguien tiene un problema, cada vez que necesitamos de Dios y éste no responde, es momento de acercarnos a Dios y postrados en adoración, diciendo: Dios no entiendo esto, pero sé que tú estás al control, no sé hasta cuándo Señor, pero sé que tú puedes hacer algo. Esto debe ser parte de nuestra adoración, acercarnos a Dios, Él es todopoderoso, Él puede responder a todas nuestras preguntas, en su momento.

Hay una gran diferencia entre la desesperación y la necesidad de Dios, ¿cierto? La desesperación te dice que no hay salida, te dice que estás acabado, la desesperación te puede hacer perder la fe, puede hacer que pienses: “no quiero más de esto” “me voy” La desesperación dice: “Dios no tengo a donde ir” pero, la necesidad de Dios dice: “Padre, necesito de ti” la necesidad de Dios es el corazón mismo de la adoración, Cuando estás en ese punto en donde lo único que tienes es a Dios es muy difícil ¿verdad? pero no es lo mismo que la  desesperación, porque entonces te das cuenta de que todo lo que necesitas es a Dios, la vida con todas sus cosas tiene muchos días difíciles, pero todo se simplifica cuando entendemos nuestra necesidad de Dios.

Pues bien, Dios siempre responde a su tiempo, ni más tarde ni más temprano. El versículo 5 dice: Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.”

Tu problema, dice Dios, es que estás mirando las cosas desde una perspectiva demasiado corta. No puedes ver más allá de tu pequeño universo, no puedes ver más allá de tu barrio, de tu comunidad, incluso de tu pequeño país. “Mirad entre las naciones y te asombraras de lo que voy a hacer” Yo soy un Dios que actúa en un plano mundial, Habacuc, vas a quedarte absolutamente sorprendido cuando veas lo que voy a hacer.

Habacuc sólo está viendo el pecado que lo rodea, la injusticia que le rodea, todas estas cosas las conoce Dios y ahora viene su disciplina.

Dios se va a encargar de todo, mira el obrar de la justicia de Dios, versículo 6: Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.” Esto es lo que dejará completamente sorprendido a Habacuc, esto es lo que envía Dios y Habacuc se pregunta: ¿puedes hacer eso? ¿puedes enviar a gente impía para hacer justicia? ¿puedes controlar el poder de los babilonios? en las escrituras también son llamados caldeos, ellos vivían en el sur de Mesopotamia, mira su poder en el verso 7, “Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad. Sus caballos serán más ligeros que leopardos y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar. Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena” (Habacuc 1:7-9) Ahora mira su confianza, verso 10 al 11, Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará. Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios.”

¿Lo ves Habacuc? mira lo que estoy haciendo para traer justicia, esta es la respuesta a tu oración. Entonces Habacuc dice: “Dios, no estoy seguro de que puedas hacerlo” “no creo que debas hacerlo” Ahora, es muy importante para nosotros que entendamos la respuesta de Habacuc, el responde con algunas preguntas más, pero en medio de este cuestionamiento también reconoce los atributos de Dios.

Mira, es fundamental que aprendamos esto de parte de Habacuc, pues seguramente lo vamos a necesitar en nuestra vida espiritual. Muchas veces hacemos nuestras peticiones a Dios sin reconocer delante de Él qué es un Dios Todopoderoso y son verdades que sabemos y debemos considerarlas cuando hacemos nuestras peticiones a Dios, así lo hace Habacuc, él regresa a las verdades fundamentales, son cosas sencillas, pero sumamente importantes. Mira el versículo 12: “¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.” (Habacuc 1:12)

Yo sé quién eres, eso es lo que yo entiendo y esto es sumamente importante, cuando tienes un problema, siempre que tengas una pregunta, siempre que tengas dudas, no te olvides de la verdad, aférrate a la verdad, aún puedes tener dudas, aún puedes hacer preguntas, pero no te olvides de adorar a Dios a través de la verdad que conoces. Mira el versículo 13, ahora la pregunta toma un ritmo interesante, verso 13: “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él”

Habacuc hace algo más, mira el verso 1 del capítulo 2, “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.”

Ahora, avanzamos 600 años en el tiempo y llegamos a los días de Jesús y nos encontramos con que los judíos, ellos están en una situación muy similar a la que estuvieron hace 600 años en los días de Habacuc, ahora no están bajo la opresión de los babilonios, ahora están bajo la opresión del Imperio Romano.

El reino de Dios llegó a Jerusalén aquel Domingo de Ramos con Jesús a lomo de burro. Los creyentes debemos estar entusiasmados de poder compartir el mensaje de Cristo, de la misma manera como nos emocionan la legislación política los candidatos y las campañas. Esperamos que puedas acompañarnos en nuestro próximo programa y conocer juntos más sobre nuestro verdadero salvador, en medio de un mundo lleno de crisis. Que Dios te bendiga.

 

“¿Dónde está Dios?”  

“Esperanza en Crecimiento 2”