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Luchemos juntos

No vas a superar el matrimonio sin tener conflictos, pero será la forma en que manejas ese conflicto la que determine los problemas en tu matrimonio.

 ¿Cómo fomentan la paz y la comprensión en su matrimonio? Bueno, a veces vas a tener que luchar por eso. En este tiempo, Ron Moore te enseñará cómo hacerlo de manera justa.

Eclesiastés 3 versos del 1 al 2 dice: » Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; » Reglas para el hablante y el oyente. Hola amigo oyente, hoy quiero que juntos revisemos las reglas del hablante y el oyente. Debes aprender a compartir tu tiempo no sólo para hablar sino también para oír. Ahora, durante este tiempo de comunicación, no se supone que debas solucionar todos los problemas de la otra persona, pero por lo menos estas a su lado y la escuchas.

Hasta este punto, hemos hablado sobre la unidad. Hablamos sobre lo que Dios tenía en mente con respecto a la relación matrimonial. Hablamos sobre una relación de una carne. Hablamos de la unidad como dos personas que se unen juntas y que van por el mismo camino, al mismo tiempo y por las mismas razones. Y lo principal en lo que queríamos enfocarnos en la unidad es que, el matrimonio se trata de Dios, y cuando hacemos el matrimonio juntos: honramos a Dios y entramos en comunicación. Ahora quiero que hablemos sobre el conflicto. El conflicto es inevitable en el matrimonio. No vas a superar el matrimonio sin tener conflictos, pero es la forma en que manejas el conflicto la que determina o no, un problema en tu matrimonio.

Permítanme comenzar con una frase: «El conflicto es simplemente el subproducto inevitable del matrimonio y debe tratarse de manera efectiva para que no contaminar la sangre de vida de una relación feliz y la sangre de la vida es: amor, intimidad, amistad y cariño emocional»

Ahora, cuando leas sobre conflicto en la literatura cristiana, simplemente dice que el conflicto es un subproducto inevitable de dos pecadores que viven juntos. Así que, piensa en quién eres: eres un pecador y te casas con un pecador. Entonces, ahora tienen dos pecadores egoístas en una relación juntos, así que, definitivamente el conflicto va a suceder. Vamos a ver qué dicen las Escrituras sobre el conflicto: cómo debemos manejarlo y cómo debemos pensar al respecto. Así que, aquí vamos.: Santiago capítulo 4 versos del 1 al 3 dice: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?  ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

Haré unas pocas observaciones del capítulo 4 de Santiago. Primero: se necesitan dos para hacer conflicto y eso es lo que obtuviste en un matrimonio; ahora son dos. Ahora puedes ser una persona conflictiva por tu cuenta, pero si vas hacer un conflicto de ida y vuelta, les tomará a los dos hacer eso. Y eso significa que uno de ustedes puede detener el proceso de conflicto en cualquier momento.

En segundo lugar, Santiago dice que nuestra naturaleza pecaminosa es la fuente del conflicto y, dado que todos tenemos una naturaleza pecaminosa, tenemos esa fuente dentro de nosotros dispuesta a comenzar el proceso del conflicto. Cualquiera que sea el conflicto, hay una responsabilidad personal. Nunca es siempre el 100% de la culpa de la otra persona. Nunca. Donde hay conflicto hay responsabilidad. Esa persona puede haberlo iniciado, pero la forma en que respondiste, la forma en que no lo escuchaste o la forma en que lo manejaste, te pone en una posición de responsabilidad para que cuando haya conflicto, haya una responsabilidad personal.

Tercero, creo que, una observación de Santiago 4 es esta: la oración sincera debe ser el primer paso en el conflicto. Bien, ahora vamos a Mateo capítulo 7 versos del 1 al 5, esto dice: «No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita!  Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.»

Quiero asegurarme de que comprendamos este pasaje porque se trata de asuntos del corazón donde no puedes ver. Y así, por las acciones de una persona, lo que dicen o no dicen, lo que hacen o dejan de hacer, están juzgando las intenciones o los motivos de su corazón y de eso es de lo que Jesús está hablando aquí. Así que veamos algunas cosas de estas que que responden a la relación matrimonial: Primero, debemos reconocer nuestras propias fallas antes de señalar lo que otros han hecho mal. Entonces, cuando estamos en una situación de conflicto como marido y mujer, tenemos que admitir el hecho de que tenemos parte de culpa en este conflicto. Tenemos un problema en este conflicto y parte es culpa nuestra.

Aquí hay otro pasaje Mateo 5:23 y 24 «pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estaráen tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.» Así que aquí una observación sería la reconciliación antes de la adoración.

Creo que el trato aquí es que, si estás ofreciendo tu ofrenda en el altar, y estás involucrado en un acto de adoración y al hacerlo, recuerdas que tu hermano tiene algo en tu contra, entonces Jesús dice: «deja tu ofrenda allí frente al altar». Primero ve, reconcíliate con ellos y luego regresa.

Ahora, en cualquier momento de nuestra vida, habrá problemas con los que estamos lidiando. 1 Pedro 3: 7 dice: «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” Entonces una observación aquí sería que el conflicto obstaculiza nuestra vida de oraciones.

No puedes estar pasando por un gran conflicto con tu cónyuge, no hacer nada para salir de él y dejar que se desarrolle y cocine a fuego lento y esperes vivir esta súper vida espiritual. Esto no funciona así; mira, el cristianismo es un estilo de vida, es la forma en que vivimos nuestra vida. No puedes simplemente decir que confías en Jesús como tu Salvador y vivir un infierno en tu relación matrimonial. Si vas a vivir como cristiano, debes asegurarte de que eso penetre en todas las áreas de tu vida.

Pedro dice que debes cuidar tu vida de oración. Leamos, un par de pasajes más. 1 Corintios 10:31 dice: «Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.» Ahora, déjame decirte que ese pasaje también hace referencia a la relación matrimonial.  Entonces, nuestro deseo debe ser honrar a Dios incluso en conflicto, porque evidentemente vas a tener conflicto, pero eres tú quien debe decidir como sobrellevar ese conflicto.

Puedes hacerlo a la manera de Dios o puedes hacerlo a tu manera. Lo haces a tu manera va a empeorar. Hazlo a la manera de Dios, vas a ver una respuesta. Entonces, nuestro deseo debe ser: honrar a Dios incluso en conflicto. Romanos 12:18 dice: «Si es posible,  en cuanto dependa de vosotros,  estad en paz con todos los hombres” Me gusta este pasaje porque nos recuerda que a veces no habrá nada que podamos hacer para resolver el conflicto y si esto sucede en un matrimonio, entonces el siguiente paso sería la separación. Pero, si es posible, y en la medida que dependa de ti, has todo lo que puedas hacer. Entonces, si dos personas están haciendo eso, si el esposo y la esposa están haciendo todo lo posible para vivir en paz, ahora tienes la oportunidad de ver realmente una gran resolución de conflictos.

Manejar el conflicto depende de ti. Ahora déjame hacerte una pregunta, sabiendo que Dios dice en Su Palabra lo importante de vivir en paz el uno con el otro, ¿Por qué no lidiaríamos con eso? ¿Acaso es por orgullo? O acaso es por miedo de ser lastimado Las parejas no solucionan las cosas por miedo a que lo que escuchen no les guste. O tal vez es por las muchas ocupaciones, así que, ¿estás viviendo una vida ocupada? Mira, no importa cuántas cosas tengas que hacer, o cuantos miedos tengas, tienes que encargarte de resolver tus conflictos matrimoniales.

Aquí está el trato en conflictos. En conflictos tienes tres cosas: Tienes eventos, problemas y secretos ocultos. Entonces, cuando hay conflictos, ¿cuál es el verdadero problema? Es justamente de eso de lo que hablaremos en el próximo programa, que Dios te bendiga.

 

“Hablemos”

“Luchemos juntos 2”