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“Luchemos juntos 2”

Aquí está el trato en conflictos. En conflictos tienes tres cosas: Tienes eventos, problemas y secretos ocultos. Entonces, cuando hay conflictos, ¿cuál es el verdadero problema?

¿Qué causa el conflicto en un matrimonio? Bueno, a veces los desencadenantes están a la vista y algunas veces, necesitas una luz de búsqueda y una guía para encontrarlos. Hoy Ron Moore ofrece esa luz y los signos que debes buscar en tu matrimonio.

Mira, en conflictos tienes tres cosas: Tienes eventos, los eventos son los acontecimientos cotidianos, cosas que no podemos ni queremos evitar, cosas que pasan en nuestra vida diariamente. Luego hay problemas, el problema es el tema más amplio. Entonces comienzas con los sucesos cotidianos, viene los problemas como el tema más amplio, y luego llega el problema real: los problemas ocultos, los sentimientos más profundos. Entonces hay un evento, un tema más amplio, y hay sentimientos más profundos que causan que el conflicto se intensifique y la gente se retire en todo.

Así que pensemos en los problemas ocultos. ¿Cuáles serían algunos problemas ocultos? Pues entre estos problemas están: los dolores del pasado, la inseguridad, etc. Entonces, cuando hay conflictos, ¿cuál es el verdadero problema? No es que no hayas bajado el inodoro, ese es el evento, pero el verdadero problema es aquello que está oculto en tu corazón. Los problemas ocultos son realmente el problema. Entonces, un evento sería una cuenta de cheques sobregirada, el problema sería el dinero en el matrimonio, pero el problema oculto sería quién está realmente a cargo, quién tiene el poder sobre eso. Es decir, el problema aquí está íntimamente ligado con el control.

Un ejemplo más, y este tiene que ver con la protección. Por ejemplo si llegó tarde a casa. No estarás enojado porque llegó tarde, el verdadero problema es que no te importe o que te preocupes demasiado. Uno más, el reconocimiento: no reconoces lo que traigo a la mesa, no reconoces mi opinión sobre esta relación. Compromiso. ¿Estás realmente comprometido con esto? ¿Vas a estar aquí el próximo año o el año posterior o el año posterior? Integridad. ¿Estás diciendo la verdad? ¿Estás viviendo la verdad? Aceptación. ¿Realmente me aceptas por lo que soy? No por quien quieres que sea, sino por lo que soy. Poder, control, cuidado, reconocimiento, compromiso, integridad, aceptación: todos esos son detonantes para que los conflictos exploten.

En programas anteriores hablamos sobre las tres cosas que crean un matrimonio: comunicación, dinero y sexo. Ahora, quiero que pienses en los problemas ocultos que van con todo eso. Piensa en el tema de la comunicación, la comunicación es poder, con ella puedes controlar la información, puedes demostrar tu amor y tu cuidado o puedes demostrar tu desinterés. Con el sexo es lo mismo. Muchas veces, el sexo se usa como un juego de poder, un juego de control o una falta de cuidado. Y con el dinero es lo mismo; quién está a cargo del dinero tiene el mayor poder en la relación.

Así que puedes ver que los problemas ocultos son críticos en las tres cosas que crean un matrimonio. Ahora bien, si estos están presentes en tu matrimonio, debería haber algunas señales de que existen, ¿verdad? Entonces aquí hay algunas cosas que podrías mirar para ver si existen.

El primero se llama cirulo vicioso, el mismo problema que se discute una y otra y otra y otra vez. Ahora bien, si hay un círculo vicioso y estás discutiendo algo una y otra vez, eso sólo significa que hay algo por resolver. Entonces, cuando esto sucede, tú sabe que existe un conflicto y que el conflicto tiene estos eventos y problemas ocultos. En segundo lugar, disparadores triviales; los pequeños problemas son desproporcionados. Sólo llegaste tarde a la cena, has estado a tiempo para cenar durante 10 días seguidos, pero justo este día el tráfico era malo, asi que llegaste un poco tarde a la cena y entonces ¡kaboom!, explosión. Evasión: Negarse a tratar con los problemas, entonces, si el problema está ahí y no estás lidiando con eso, eso es una señal de un problema oculto.

Entonces, si esas cosas están sucediendo, hay algunos signos de problemas ocultos con los que no se estás tratando en la relación, veamos algunos de ellos: expectativas: una causa crítica del conflicto son las expectativas. Déjame leer esto: las expectativas se derivan de la familia de origen, relación previa e influencias culturales. Tenemos una tendencia a transferir el pasado a las expectativas actuales. No es realista esperar que nuestro cónyuge cumpla con todas nuestras expectativas. Y tristemente, las expectativas muchas veces pueden ser poco realistas. Entonces, puedes haber iniciado una relación o puedes vivir en una relación con expectativas poco realistas, y si tienes una expectativa poco realista para tu esposo o esposa, es muy probable que no suceda, pero aun así esperas que sí. Piensa en el gran problema de esto; si tienes una expectativa que no es realista y nunca se va a cumplir, entonces, estás cavando un gran agujero para ti.

Ahora ciertamente hay expectativas que deben suceder, pero podría ser una expectativa poco realista. Scott Stanley dice: «Las expectativas poco realistas son tan devastadoras en una relación matrimonial que es necesario matarlas y llorar su muerte para luego seguir adelante». Tienes que actuar como si fuera alguien que murió. Si tienes una expectativa, debes tratarla como una persona que perdiste porque no la vas a tener. Mira, el matrimonio puede ser una avenida maravillosa para las relaciones íntimas cuando ya no exigimos que nuestro matrimonio nos devuelva a la dicha del Edén.

Es una expectativa poco realista pensar que nuestro cónyuge va a estar por encima del pecado, que va a estar mucho más lejos que nosotros en el camino, y que va a ser una criatura celestial que vivirá aquí en la tierra. Simplemente no va a suceder. Esa es la declaración general. Ahora, toma todas las declaraciones que tu conyugue te ha hecho y aprende a lidiar con eso o de lo contrario vivirás muy frustrado por el resto de tu vida matrimonial. Y cuando eso sucede, la mayoría de la gente decide decir: «Ya no voy a hacer esto». Por eso, la mitad de todos los matrimonios terminan en divorcio.

Ahora, pensemos de esta manera, todas las parejas tienen problemas, así que no somos la única pareja en la tierra pasando por esto. Cuando vienes a la iglesia sin importar qué máscara se hayan puesto, las otras personas también tienen problemas como tú. Todas las parejas tienen problemas y lo mejor es manejar los problemas como un equipo, de hecho, esa es la única forma en que puedes manejar un problema. De lo contrario, la única forma en que puedes manejar un problema por ti mismo es hacer cosas poco saludables como rellenarlo, evitarlo, retirarlo y todo eso.

Ahora, recuerda esto: las soluciones apresuradas son soluciones pobres. Así que, tomate un tiempo para resolver sus problemas. Y ahora quiero darte unos pasos para hacerlo: Tienes un problema y vamos a tratar de resolverlo. Primero que nada, discute el problema. ¿Cuál es el problema? Defínelo, tienes que saber cuál es el problema antes de poder seguir adelante. Y he aquí por qué hablamos sobre la comunicación justo después de la unidad y antes de los conflictos. Queremos saber qué es lo que Dios dice sobre el matrimonio y luego queremos saber cómo comunicarnos. Ahora, cuando estás en una acalorada discusión, ¿cuál sería una buena técnica para usar? Pues te puedo asegurar que lo principal es orar, y emplear toda tu atención en escuchar y toda tu sinceridad en hablar; pídele a Dios que te ayude a resolver esto, pídele a Dios que calme tu corazón para que trates a tu cónyuge amablemente. Pídele que tus palabras sean de Él y no las de tu naturaleza pecaminosa. Trabaja para resolver el problema: discute, investiga, escucha y analiza.

Esta es una estadística increíble. La investigación en la Universidad de Denver descubrió que el 70% de los problemas que enfrentan las parejas no necesitan ser resueltos, sólo discutidos. Piensa en esto: cuando tienes lo que piensas que es un problema y te tomas el tiempo para discutirlo y decir: «¿Sabes por qué hiciste eso? Quiero entenderte y quiero que me entiendas». El setenta por ciento de los problemas quedarían resueltos, pero la mayoría de la gente no se detiene para hablar de un problema o comunicarse de manera efectiva. Entonces, trabaja para resolver el problema. Tú dices: «Está bien, tenemos este problema». ¿Qué queremos lograr? ¿Cuál es el problema y qué harías que el problema desaparezca? Te invito a que realices una lluvia de ideas con tú conyugue, y juntos se pregunten: ¿qué podemos hacer?

Recuerda esto: acuerdo, compromiso y luego seguimiento. Esos son los pasos para resolver un problema. ¿Qué queremos hacer? y ¿de qué manera podemos hacerlo?, comprometerse y no rendirse, eso implica que tengas un seguimiento del problema. Entonces, lo primero con el conflicto es programar un lugar, hora y fecha específicos para una reunión de pareja dentro de la próxima semana. Dale por lo menos 30 minutos. Enumera el tema específico o el problema para la discusión, ve a analizar el problema que deseas resolver. No te salgas del tema pues no será el único problema del que tengas que discutir y no será el último, pero debes mencionar un problema en específico.  Debes hablar sin discutir y poder decir: “cuando hiciste esto en esta situación, me sentí de esta manera”.

Ahora, si tienes un problema en el matrimonio y no crees que sea un problema, entonces realmente tienes algún problema en tu matrimonio. Y si el problema es solamente de tu conyugue, entonces, ¿adivina qué? Tu matrimonio también tiene un problema, recuerda que desde que aceptaron unir sus vidas, ya no son más dos sino, uno solo.

Ahora, ¿Cómo contribuyen cada uno al problema, sin culparse el uno al otro?  Pues, enumeren las cosas que cada uno hace y que no han ayudado a resolver el problema. Entonces vas a enumerar las cosas que haces sin olvidar que, aunque no hayas iniciado el problema, si es un matrimonio, siempre estarás involucrado en el problema.

 

Luchemos juntos

“Luchemos justos 3”