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“Plenamente hombre, plenamente Dios”

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida

 La salvación de un genuino creyente no depende de lo que haga o deje de hacer sino de la obra perfecta y completa del Señor Jesús en la cruz del Calvario. Lo que haga o deje de hacer tendrá sus consecuencias en la vida de ese verdadero creyente, pero no al punto de hacerle perder su salvación.

El verso 60 dice: “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” Aquí la palabra discípulos no se refiere a los 12, sino a todos los que le seguían. Muchos de sus discípulos dijeron: “esta enseñanza es muy difícil” No podemos entender de qué estás hablando, ¿Quién la puede oír? “Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:61-63) Jesús les dice, aquí estoy hablando de cosas espirituales. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre” (Juan 6:63-65) Ahora mira el verso 66: “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él”

Hay muchas personas buenas que inician su caminar espiritual y a veces caen en una crisis. Ellos están involucrados en los estudios bíblicos, pero, a veces, las cosas de la vida les hacen regresar justo a dónde empezaron. Estos discípulos no se quedaron con Jesús, regresaron. Así que quiero volver a recordar las preguntas: ¿Qué haces con Jesús y por qué? ¿Por qué estás siguiendo a Jesús? ¿Por qué confías en Jesús? esta gente confiaba en Él solamente por la comida gratuita.

El Verso 67 dice: “Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?” tú también quisieras salir corriendo ¿verdad? Mira lo que dijo Pedro: “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” no es por el pan, no se trata de que hayas solucionado las cosas en mi vida, aunque puedes hacerlo. Yo creo en ti porque tú eres el Santo de Dios, ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, ¿Lo crees tú también?

Jesús no es sólo una parte de tu vida que recuerdas los domingos. Él dice: “yo soy el pan de vida, soy tu alimento espiritual” Cuando tú comprendes que Él es el Santo de Dios, que es fundamental en todo, entonces todo lo demás funciona, pero si sólo te acercas a Él para obtener el pan, entonces tendrás días como aquellas personas que escucharon a Jesús y pensaron que lo que Él decía era muy difícil de comprender. “No entiendo lo que estás diciendo, pero gracias por el pan, iré a buscar en otro lugar”, pero nunca vas a estar satisfecho en ningún otro lugar, porque sólo Él tiene palabras de vida eterna.

Ahora, la verdad es que no queremos estar separados de Dios, no fuimos creados para estar lejos de Él, Génesis 1 y 2 dice que fuimos creados para vivir en comunión con Dios. Un escritor dijo que tenemos un vacío en nuestro corazón que sólo Dios puede llenar, es como un agujero en nuestro corazón que sólo Dios puede colmar, otro escritor dijo que es como un hambre por dentro, estamos hambrientos de Dios, otro escritor dijo que es una inquietud, estamos inquietos sin Dios, y lo que tratamos de hacer es un montón de cosas para cerrar esta brecha ¿no es así? Ahora, sé que muchos de ustedes proceden de profundas tradiciones religiosas y no quiero ofender a nadie, pero sabemos lo que dice la Biblia, cualquiera que sea su tradición, nada de eso puede hacerte suficientemente bueno para Dios.

¿No te ha pasado alguna vez que estás tan cansado que sólo necesitas un tiempo con la gente que te conoce y con aquellos con los que tienes confianza? Hay un grupo de personas que son especiales para ti, puedes llegar y relajarte, sabes que conversar con ellos es divertido, vas a tener muchas risas y puedes disfrutar de ellos y cuando te vas quedas energizado, así que, Jesús es completamente Dios y completamente hombre y necesita las mismas cosas, Él se cansó, le daba hambre y tenía una familia a la que apreciaba mucho. Marta, María y Lázaro eran sus amigos especiales, a Jesús le gustaba reunirse con ellos, pero ahora una tragedia golpea a la familia; Lázaro ha enfermado.

Las hermanas han enviado a un mensajero para decirle a Jesús que Lázaro está enfermo, muy enfermo, Lázaro está enfermo de muerte. Jesús está en un pueblo a unos 30 kilómetros de distancia y ellas envían a un mensajero con la noticia. Las hermanas de Lázaro esperan que Jesús deje inmediatamente lo que está haciendo y vaya hasta su casa, ¿No harías esto tú por un amigo? pero mira cómo responde Jesús, versículo 4, Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” Cuando veamos lo que va a suceder estaremos sorprendidos, Dios va a ser glorificado, Jesús dice que Él va a ser glorificado, así que ahora mira el versículo 5, esto es lo que hace Jesús, “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba” (Juan 11:5 y 6)

Sorprendente ¿verdad? un buen amigo está enfermo, necesita de su ayuda, ellas necesitan estar con Jesús, necesitan de su aliento, necesitan a Jesús para curar a su hermano, y ¿Qué es lo que Él acaba de decir? “Voy a quedarme aquí durante dos días más” ¿Qué crees que sus discípulos pensaban de Jesús? Sabían que Marta y María eran buenas amigas de Jesús, sabían que tenían una relación especial con Él, ¿Cómo se sentirían ellas? Bueno, por lo menos sus discípulos estaban muy aliviados, debo ser honesto, ellos estaban aliviados porque Betania estaba a sólo unos kilómetros de Jerusalén, en la zona de Judea, y la última vez que estuvieron ahí, Jesús casi fue apedreado hasta la muerte, Él dijo: “Yo Soy Dios” y los judíos tomaron esto como una blasfemia, ellos recogieron piedras para lanzárselas a Jesús entonces Él escapó y se alejó con sus discípulos; ellos pensaban: “no deberíamos volver a ese lugar porque es muy peligroso. Jesús, si volvemos a ese lugar te puedes morir, estamos muy contentos de que hayas decidido no ir para allá” Pero dos días más tarde Jesús dijo: “volvamos a Judea”

Ahora, ¿Qué crees que dijeron los discípulos? Debió haber sido algo como: “¿De qué estás hablando? ¡La última vez que estuvimos allí trataron de apedrearte, no podemos volver a ese lugar, te puedes morir allí!”. Mira lo que dice Jesús en el versículo 9 del capítulo 11 de Juan, Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él” ¿Sabes lo que Jesús está diciendo? “Estoy en manos de Dios” Si tu caminas en la luz de Dios siempre vas a ser capaz de ver. Dios tiene un plan divino para mi vida y Dios tiene un plan divino para tu vida, nuestro tiempo siempre está en sus manos, muchas veces Jesús estuvo en peligro, la gente intentó capturarlo, pero Él siempre escapó.

Jesús siempre pudo escapar, recuerda que las escrituras muchas veces dicen que no había llegado su hora, pero en esta ocasión la hora había llegado, y Él se dirigía de regreso a Jerusalén por última vez. Mira el versículo 11,Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle” Entonces sus discípulos dijeron: “bien, si él está durmiendo eso es bueno para una persona enferma” “si él está descansando seguramente va a recuperarse” Ellos pensaban que Jesús estaba hablando del sueño natural, no de la muerte. Me gusta esto porque muchas veces los discípulos no pueden entender lo que dice Jesús y entonces Él debe ser muy franco con ellos, mira el versículo 14, “Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto” y mira el verso 15, “y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él” Mira lo que dice Tomás, verso 16: “Vamos también nosotros, para que muramos con él”

Cuando Jesús y los discípulos llegaron a Betania, Lázaro ya había estado en la tumba por cuatro días, en esta parte del mundo no hay ningún proceso de embalsamamiento como los que tenemos hoy en día, en especial para las personas pobres, ellos muchas veces eran enterrados el mismo día en el que morían. Posiblemente Lázaro había muerto el mismo día que el mensajero llegó hasta Jesús, eso ya le tomó un día, Jesús espero dos días más, ahí tenemos tres días y ahora le tomó un día entero para regresar, se trataba de un viaje de 30 km y alrededor de 10 horas de camino. Habían pasado cuatro días en los que Lázaro estaba en la tumba.

Ahora, mira lo que dice Marta, mira el capítulo 11 versículo 21, cuando Jesús llega Marta es la primera en recibirle, ella le dice en el verso 21, “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.  “Sí hubieras estado aquí” Cuando alguien muere siempre pensamos de esta manera ¿verdad? sí sólo hubiera ido al médico antes, si el médico hubiera identificado el cáncer antes, si no hubieran tomado ese vuelo, si no hubieran tomado esa ruta en su auto, si hubieran salido 10 minutos antes o 10 minutos más tarde, si sólo hubiera tenido la oportunidad de decir adiós, en fin, un sinnúmero de pensar en lo que hubiera sido….

Marta es muy directa, ahí está Jesús, ellas creen en Jesús, Marta le dice: “creemos que tú eres el hijo de Dios, hemos visto que curas a la gente y que haces muchos milagros ¡Sí sólo hubieras estado aquí!” Eres nuestro amigo, “Sí sólo hubieras estado aquí, Lázaro aun estuviera con vida” Mira el verso 23: “Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25, 26) Ahora Jesús está mirando directamente a los ojos a Martha y le dice; “¿Crees esto?” y ella hace esta tremenda confesión, “Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo” Yo creo en ti. (Juan 11:27)

Entonces Jesús le dijo a Marta que llamara a su hermana María; parece que Jesús quería hablar con María en privado, pero cuando Marta llamó a su hermana para decirle que Jesús quería hablar con ella, María se levantó tan rápidamente y salió de la habitación con tal brusquedad, que aquellos que estaban a su alrededor, pensaron que su dolor nuevamente superaba su tranquilidad y que regresaba a la tumba, a continuación lo que Jesús quería que fuera en privado fue de conocimiento público. Cuando María vio a Jesús cayó a sus pies, cada vez que vemos a María en las escrituras, ella está a los pies de Jesús, escuchándole enseñar, ella está a sus pies secando el perfume derramado en el suelo, y ahora ella lo ve y cae a sus pies, entonces María comenzó a llorar, ella estaba llorando profundamente, la palabra que utiliza el evangelio aquí es para identificar gemidos profundos, dolorosos, ruidosos y de profunda tristeza.

Has estado ahí ¿verdad? cuando el dolor es tan profundo que es difícil encontrar palabras, así que las palabras son solamente un respiro entre los sollozos, bueno, ahí también está Jesús, él estuvo junto a Martha y María y les permitió ver su gloria y poder. Él dijo: “Quitad la piedra” “Y el que había muerto salió ¡Sorprendente! ¿verdad?

Ese, es el mismo Jesús que 33 años atrás, nació en un pesebre y es el mismo Jesús que habita en tu corazón, Aquel que da vida a lo que había muerto. Esperamos que puedas acompañarnos en nuestro próximo programa y conocer juntos sobre su maravillosa bondad y amor para con nosotros. Dios te bendiga

 

El pan de vida

“La Misión”