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Juventud

Es ahí donde se sentía como en casa, echa un vistazo a lo que Él estaba haciendo, mira el verso 46: “Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles”

La Biblia dice: «Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento» Mientras que cuando se es joven, la vida está entera, la energía está intacta para hacer tantas cosas hermosas para la gloria de Dios. Estas son algunas ideas que brotan de este pasaje bíblico

Es difícil entender que Jesús conocía a todos, Él tenía apenas 12 años de edad, pero estaba ahí, sentado entre los maestros, aprendiendo de ellos y preguntando.

Mira el verso 47: “Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas” Las preguntas de Jesús eran profundas y la respuesta que dio a sus padres es muy interesante, no podemos entender claramente lo que Él intenta decir, tiene apenas 12 años y dice: “tengo que estar en la casa de mi padre. Mas ellos no entendieron las palabras que les habló” Me encanta la cruda honestidad de las escrituras, si nosotros hubiéramos escrito esto diría: “María y José entendían perfectamente lo que Jesús decía” pero ellos no tienen ni idea. El gran teólogo F. F. Bruce dice: “aún no podemos entender lo que Jesús quiso decir aquí”

¿Sigues pensando que estar con el hijo de Dios es cómodo y seguro? Cuando José y María lo encontraron Él les dejó sin ningún argumento. Mira el verso 51: “Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón” El hijo de Dios es obediente a sus padres, estar con el Rey no es seguro, no es reconfortante, pero Él es un Rey que obedece a sus padres.

Ahora, las escrituras guardan silencio sobre el resto de la vida de Jesús, desde cuando Él tenía 12 años hasta los 30, cuando comenzó su ministerio, pero hay algunas cosas que sí sabemos: sabemos que creció en Nazaret, una pequeña y sencilla aldea, sabemos que su familia era muy pobre, en esos días, cuando ibas a realizar un sacrificio lo hacías con un cordero o con un ternero, pero María y José sacrificaron lo que hacía la gente pobre, un par de palomas, Jesús sabía lo que es la pobreza, también sabemos que Jesús aprendió el oficio de José, y sabemos, de este pasaje que estamos leyendo, que esta es la última vez que se menciona a José en las escrituras, lo más probable es que muriera en algún momento, así que Jesús sabía lo que es decir adiós a alguien, Él sabía lo que se siente estar al pie de una tumba, Jesús sabía lo que era poner su brazo alrededor de su madre cuando ella lloraba por el amor de su vida, y aunque Jesús no tiene su propia familia, como hijo mayor, habría sido responsable por el resto de su familia. De este modo Jesús sabía lo que significaba cuidar de una familia, trabajar y poner el pan sobre la mesa; aquellos que pasan por esto lo saben muy bien.

Mira el verso 52: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” Él creció intelectualmente y creció en estatura, esto significa que Él creció física y emocionalmente como cualquier muchacho normal crece, también sabemos que a pesar de que Él era Dios encarnado, nunca tomó ventaja de esto. Pablo nos dice en Filipenses: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse” (Filipenses 2:6) incluso cuando apenas tenía 12 años.

Permíteme hacer dos aplicaciones: la primera es hacia los padres, Padres, ustedes y yo sabemos que no podemos hacer que nuestros hijos confíen en Jesús, que esto viene por la obra de Dios en sus corazones, y no podemos hacerlos vivir para Cristo, pero podemos establecer las bases para que esto suceda en nuestros hogares: enseñándoles, instruyéndoles y asegurándonos de que entiendan los fundamentos de la vida cristiana, pero, nadie puede dar lo que no tiene. Si vas a enseñar a tus hijos lo que significa confiar en Cristo, vivir para Cristo y estar fundamentados en Cristo, entonces tienes que saber esto: no se puede enseñar lo que no se sabe, debemos mostrarles lo que les estamos enseñando, nuestros hijos pueden ver la diferencia entre nuestras palabras y nuestras acciones, así que tenemos que ser aquellos padres cuyas palabras coincidan con sus vidas, por cierto, la crianza de los hijos no es ni segura ni reconfortante.

A sólo unos kilómetros de Nazaret, donde Jesús creció, había una ciudad llamada Seforis, no se habla de ella en las escrituras pero se la menciona en la historia, estaban re construyéndola, tenía hermosas calles, un foro, un palacio, lujosas villas construidas de piedra caliza blanca y mármol de colores y tenía un teatro con capacidad para 4000 personas, un gran teatro, los actores griegos llegaban a ese lugar para entretener a las multitudes, es posible que José estuviera con Jesús durante algún tiempo en Seforis para realizar algunos trabajos, en esos teatros, y conoció algunos actores griegos, aspirantes que en griego se denominan hipócritas, Jesús debió haber pensado: “esta palabra va a servirme algún día”. Los niños se merecen algo mejor que padres hipócritas, tenemos que ser los que les enseñamos, los que les mostramos un modelo a seguir, los que inspiramos su vida para servir a Cristo.

Ahora hablemos con los adolescentes, queremos que sepan que los escuchamos y nos preocupamos por ustedes, también queremos desafiarlos, este es el momento de comenzar a construir los hábitos que te acompañarán por el resto de tu vida, este es el momento de sentar las bases de lo que significa servir a Cristo. Disfruta de tu juventud, no la desperdicies, no pienses que servirás a Cristo después de la secundaria, después de salir de la universidad, después de tener hijos y de comprar una casa o después de retirarte y que hayan pasado los mejores años de tu vida, este es el momento de aprender de la palabra de Dios cada día, y de hacer de esto un hábito en tu vida, sirve a Jesús, no tomes la ruta segura y cómoda, debes ir a donde Él te llame.

Hay otra cosa que debemos aprender de este pasaje, cuando Jesús regresó a Nazaret, dice la escritura, que Él estaba sometido a sus padres, no todo el mundo puede tener una misión y una ardiente pasión en su corazón y estar sometido a sus padres, este es el primer mandamiento con promesa, Efesios capítulo 6 versos del 2 al 3 dice: “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” No lo pospongas, sirve a Jesús ahora mismo.

Antes de su encarnación Él no conocía la obediencia a nadie, pero cuando se convirtió en un hombre no perdió nada de su divinidad, así que como hombre tuvo que someterse voluntariamente a ser obediente al Padre.

Filipenses capítulo 2 dice: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse” Él no se aprovechó de su divinidad, mira los versos 7 y 8: “sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” Obediente al plan de Dios, el cual era la cruz.

Jesús fue tentado por Satanás durante toda su vida, aunque solamente tenemos dos imágenes de ello, una es en el desierto y otra en el Getsemaní y es muy interesante que nadie estaba allí para ver esto, entonces, ¿Cómo Lucas y Mateo escribieron sobre Él, y cómo es que los demás discípulos también sabían sobre estas tentaciones? Bueno, Jesús se los dijo, Él quería saber cómo atravesar las tentaciones, lo hizo en el desierto, y quería experimentar la tentación y el sufrimiento para saber cómo ayudarles a sus discípulos, pero no lo hizo sólo para ser un buen ejemplo, mira el libro de Hebreos capítulo 4 versículos 14 y 15: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”

Jesús nunca pecó, sintió todo el poder de la tentación, nada parecido a lo que nosotros soportamos, su tentación fue máxima, pero Él no pecó. Soportó toda la fuerza de la tentación y se mantuvo firme, nunca se rindió. Ahora, ¿Por qué haría eso? Hebreos dice que Él fue solidario con nosotros, “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades” Él, que es capaz de sentir lo que nosotros sentimos, Él conoce nuestro dolor y sufrimiento.

Regresemos al libro de Hebreos capítulo 2 versículo 18, dice: “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” Jesús sabe cómo vencer la tentación, no solamente conoce la historia, Él viene en nuestra ayuda, simpatiza con nuestras debilidades, porque Él ha estado allí, fue tentado en todo, como nosotros, pero sin pecado. Jesús es capaz de ayudar a aquellos que están siendo tentados, ahora, alguien puede pensar: “mi tentación es diferente” pero mira 1 de Corintios 10 verso 13: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” Así que no hay tentación tan fuerte que Él no conozca, no hay tentación que pueda derrotarnos, Él no va a permitir eso, pero cuando seas tentado, “no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” y además, “dará también juntamente con la tentación la salida”

Las tentaciones son fuertes, pero Jesús es nuestro sumo sacerdote, es Él quien escucha nuestras oraciones cuando las hacemos en su nombre. Hebreos 4 verso 16 dice: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” Confiadamente, esta palabra significa: “hablar libremente”. Nos acercamos al Trono de su gracia con confianza para poder recibir misericordia y hallar gracia para ayudarnos en nuestras necesidades, Jesús nos está esperando para darnos toda la fuerza que necesitamos para vencer la tentación, sólo debemos aferrarnos a la verdad de la palabra de Dios.

Esperamos que puedas acompañarnos en el siguiente programa y conocer juntos que el verdadero problema con las tentaciones es que realmente son muy atractivas. Pablo dice en 1 de Corintios “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 de Corintios 10:12). Bendiciones.

 

“El Pesebre”

El Hombre