in

Yo soy la luz del mundo

Este hombre fue sanado, su curación ha cambiado su semblante, él es una persona nueva, él dijo, no puedo responder a sus preguntas, pero esto es lo que sé, yo era ciego, pero ahora puedo ver.

A veces, cuando menos te lo esperas, brilla la luz en tu vida y ves con absoluta claridad lo que nunca habías visto, puedes contemplar lo que está por delante en tu camino y al Salvador que es el que te guía. Hoy el Pastor Ron Moore nos presenta esta luz a través de los ojos de un ciego. Lo primero que él vio fue deslumbrante.

Toma tu Biblia y busca el capítulo 9 del libro de Juan, vamos a continuar con nuestro estudio sobre la vida de Jesús. Hoy vamos a considerar un pasaje que nos muestra a Jesús curando a un hombre que era ciego de nacimiento. Permíteme establecer el contexto. Si tu fueras un judío del Nuevo Testamento deberías participar de tres fiestas y llegar hasta Jerusalén para celebrarlas.

La primera es la Pascua, en esta se celebraba el poder de Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto.
La segunda es la de Pentecostés, en esta fiesta se celebra la cosecha venidera, la constante provisión de Dios y lo que Él provee para que nosotros podamos cumplir con sus propósitos.
La tercera es la Fiesta de los Tabernáculo, en la fiesta de los Tabernáculos había dos eventos para celebrar: en primer lugar, la cosecha y la provisión que había llegado gracias a Dios, en segundo lugar, se recordaba al pueblo de Dios en el desierto y como Dios los acompañaba a través de una columna de nube y una columna de fuego. De modo que, cuando la nube se detenía ellos hacían refugios temporales o “tabernáculos”. Algo más que se hacía durante esta fiesta es que se mantenían grandes lámparas encendidas, los vestidos gastados de los sacerdotes se convertían en antorchas para mantener iluminado el templo, esto les recordaba aquella columna de fuego que los acompaño durante todo el camino en el desierto y también les recordaba la luz que Dios proveía siempre para su pueblo, pues en el desierto ellos tenían la columna de nube y de fuego para guiarlos.

¿Recuerdas la última vez que Jesús entro en Jerusalén? Fue justo a mitad de la fiesta cuando fue al templo y comenzó a enseñar. En el capítulo 7 vemos que esto causo un gran revuelo en los líderes religiosos, quienes discutían entre si sobre lo que Jesús hacía y enseñaba. Luego, en el capítulo 8, nuevamente los líderes religiosos están yendo y viniendo con preguntas y discusiones. Entonces llegamos al verso 12, donde dice, “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” iigual que los hijos de Israel cuando caminaron en el desierto con Dios por delante.

Piensa en esta imagen; Jesús está en el Templo, las lámparas están encendidas, estas lámparas son el recordatorio de la columna de fuego que guiaba al pueblo de Dios en el desierto, y entonces, justamente allí Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”

“El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” exactamente como lo hizo Dios a través del desierto, y esto es lo que Jesús dice; “Yo soy la luz de Dios que los puede guiar hacia la vida eterna” Paro los judíos esto implicaba que Jesús estaba haciéndose igual a Dios. Con Jesús nunca caminaras en oscuridad él siempre será la luz de tu vida. Como siempre, las palabras de Jesús iban a traerle consecuencias por parte de los líderes religiosos, y aunque parece extraño. es justamente eso lo que Jesús estaba tratando de hacer.

Ahora vamos al capítulo 9, justo donde está la historia en la que deseamos concentrarnos hoy. Aquí Jesús deja en claro que él “es” la luz del mundo. Quiero que consideremos esta historia y que veamos algunas aplicaciones al final. Leamos el verso 1, “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento” Esta historia tiene lugar en Jerusalén, probablemente ahí mismo en el Templo. Los cojos y los ciegos estaban estratégicamente reunidos en el templo porque ellos pensaban que los verdaderos adoradores serían las personas más generosas.

Entonces, aquí estaba este hombre que había nacido ciego, algo debió haber llamado la atención de Jesús para que él se concentre en este hombre, no sabemos que pudo ser, pero lo que sabemos es que Jesús paso por delante de este ciego y el texto dice que el Señor Jesús vio al ciego de nacimiento, de la misma manera, el Señor Jesús también ve a cada pecador, según 1 Pedro 3:9 la voluntad de Dios es que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero no solo Jesús lo vio, sus discípulos también lo ven y entonces ellos comenzaron a especular sobre su condición. Los discípulos empiezan a hablar sobre esto y se preguntan si ¿esto fue un accidente o fue una enfermedad? Mira el versículo 2, “Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?”

Esta era una creencia teológica muy popular en esos días, si tú estabas enfermo quería decir que tu habías pecado, ahora, si tu naciste ciego ¿cómo podrías haber pecado en el vientre? Entonces quienes deben haber pecado tienen que haber sido tus padres. Los discípulos estaban aplicando esta teología popular, “¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” mira el verso 3, “Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” ¿escuchas lo que Jesús está diciendo? A veces Dios permite la enfermedad para utilizar esto como plataforma para mostrar su Gloria, Dios no desea la enfermedad para nosotros y nosotros tampoco lo deseamos, pero, a veces Dios permite la enfermedad o los problemas en nuestra vida solo como una plataforma para que su Gloria sea demostrada.
Leemos en el versículo 4, “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar” él está diciendo; “no siempre voy a estar aquí, debo hacer las obras del que me envió” y a continuación repite estas palabras, “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo” (Juan 9:5).

El Señor Jesús dice a sus discípulos que le era necesario hacer las obras de su Padre quien le envió. Esto era su prioridad, porque en cuestión de un poco más de tiempo ya no podría hacer esas obras de su Padre quien le envió, porque estaba pronto a morir crucificado, iba a resucitar e iba a ascender al cielo para estar a la diestra de su Padre. A esto se refirió el Señor cuando dijo: Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Así como el hombre hace su trabajo mientras tiene luz de día, el Señor Jesús tenía que hacer la obra que le mandó su Padre, mientras estaba presente físicamente en este mundo. Cuando llega la noche el hombre ya no puede hacer su trabajo, de la misma manera, cuando el Señor Jesús se vaya de este mundo físicamente, ya no podrá hacer la obra que el Padre le mandó a hacer en este mundo.

Ahora no te pierdas esto, Jesús hace esta afirmación; “Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo” mira el siguiente verso, “Dicho esto”, (Juan 9:6), ahora Jesús va a demostrarlo, Jesús va a demostrar que él puede separar la luz de la oscuridad. Mira el resto del verso 6, “Escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo” (Juan 9:6 y 7).

Jesús sano a la gente de muchas maneras, a veces Jesús simplemente tocaba los ojos de los ciegos con sus manos, y ahora está escupiendo en la tierra, haciendo lodo y colocando ese lodo en los ojos de este hombre. Podemos leer a muchos comentaristas derramando cantidades de tinta para explicar porque hizo esto. No sabemos porque lo hizo, pero esto es lo que sabemos, cuando Jesús puso el lodo en los ojos de este ciego le dijo que fuera e hiciera algo. cuando él sanaba a los ciegos ellos eran los que habían venido hasta Jesús y le decían “confiamos en ti, sabemos que tú eres Jesús, creemos en ti” pero este hombre no lo hizo así, él estaba ahí sentado y Jesús solo quería que mostrara un poco de fe, “si realmente crees quien soy debes hacer algo” hablaremos de esto más adelante. Así que el hombre lo hizo, mira el final del versículo 7, “Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo”
¿Puedes imaginarte la emoción de este hombre? Este hombre había nacido ciego, nunca había visto nada, nunca había tenido siquiera un pequeño punto de luz en sus ojos, y ahora él puede ver. Entonces él corre directamente a su casa para contar la buena noticia, él quería decirle a toda su familia, a sus amigos y a todos los que lo conocían. Cuando tenemos buenas noticias esto es lo que hacemos ¿verdad? Mira el verso 8, “Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy” (Juan 9:8 y 9) le vimos salir en la mañana como un mendigo, pero él insistía Yo soy, ¿no es sorprendente?
Esto es un gran ejemplo de cómo se debe dar un testimonio. Simplemente es cuestión de decir exactamente lo que pasó, sin explicación alguna. El que era ciego nunca vio al Señor Jesús hasta ese momento. Lo único que conocía de él era su nombre: Jesús. Igual es con el pecador. No ve al Señor Jesús, pero si cree en él y lo recibe como Salvador, es salvo, y un día futuro lo va a ver como sucedió con el hombre que era ciego y luego pudo ver al Señor Jesús.

Este hombre ahora es diferente, él había estado ciego toda su vida, pero ahora abrió sus ojos y esto había cambiado completamente su rostro, obviamente los vecinos le hicieron esta pregunta ¿qué es lo que te paso? ¿cómo ahora puedes ver? Entonces lo llevaron a los líderes religiosos, esto es lo que hacían cuando alguien era sanado. La gente quería que los líderes religiosos vean el milagro que Dios había hecho. Sin embargo, los líderes religiosos no estaban tan impresionados.

Algo semejante sucede en la vida del hombre. En su pecado, está en tinieblas. La voluntad de Dios es que el hombre se salve. Para eso, Dios ha levantado a su Hijo, el Señor Jesús, la luz del mundo, para que todo aquel que en él cree, lo siga, en el sentido de recibirlo como Salvador. Como resultado, el hombre no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida, o la vida eterna.

Ellos volvieron a escuchar este nombre “Jesús” y esto les tenía enfermos y cansados, querían librarse de él, y ¿cuándo se hizo este milagro? Justamente en un día de reposo, así que ahora tienen muchas cosas en contra de Jesús.
Esperamos que puedas acompañarnos en esta apasionante serie sobre la vida de Jesús Bendiciones

Levantate, toma tu lecho y anda

Un verdadero seguidor de Cristo