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Agua de vida para los adoradores

10. Agua de vida para los adoradores  (Haz click y descarga el texto)

Dios desea adoradores por convicción, que estén comprometidos a adorarlo todos los días a toda hora y en todo lugar, en espíritu y en verdad. ¿Todavía sigues bebiendo esa agua salada que sólo te provoca nauseas? ¿Aun te quedaste con sed? Esta es el agua que te ofrece este mundo, Jesús te dice ¡nadie puede satisfacerte como yo! ¡Yo soy el agua de vida!

Así como aquella samaritana que sació su alma con agua viva del mesías encontrando su propósito y vida eterna en el momento más inesperados, así también el mundo necesita encontrar íntimamente a su Salvador. Hoy el Pastor Ron Moore nos invita a considerar nuestra pasión por el Señor Jesús.

En el programa anterior observamos a Jesús en una cita con la mujer samaritana, Recordemos que tanto samaritanos como judíos no tenían una buena relación, sin embargo, Jesús sabía que en aquel lugar tenía un encuentro especial. Pues bien, vamos a Juan 4 verso 19 para conocer la respuesta de aquella mujer al encontrarse frente a frente con el mesías. Recordemos que aquella mujer había pedido al Señor le diera de beber de aquella fuente de agua que salta para vida eterna, pero Jesús aun debía hacer algo con ella, debía confrontarla con su pecado. “Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad”

En Juan 4:19 vemos la respuesta de la mujer “Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar”. Algunos creen que es un comentario salido de contexto, “¿Así que tú eres profeta?” ¡dime entonces ya que eres tan inteligente! ¿Dónde se debe adorar? Algunos dicen que sólo se trataba de algo para desviar la conversación hacia asuntos más espirituales.

Bien yo-yo-yo no sé, yo ni-ni ni siquiera estoy segura de que hay un Dios, si tú logras convencerme de que hay un Dios entonces podemos hablar de esa agua de vida, mira, soy tan inteligente e intelectual, hablemos sólo de la fe normal, bla bla bla, ya sabes, conocemos personas así. Creo que esto es lo que está haciendo esta mujer, eso es lo que le han enseñado toda su vida, que los Samaritanos adoran en Samaria y que los judíos lo hacen en Jerusalén, ¿Dónde puedo encontrar a Dios? ¡dímelo! ¡Tú eres un profeta¡ ¡Tú puedes hacerlo! Mira el versículo 21, un comentarista dice que esta es la enseñanza más clara sobre la adoración en el Nuevo Testamento.

“Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos”. (Juan 4:21 y 22) El Mesías viene de parte de los judíos, mira el 23 y 24, “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. No tienes que buscar a Dios en un edificio, no tienes que buscarlo en una Iglesia, no tienes que ir a un lugar con vitrales y un órgano caro para sentir la presencia de Dios, Él vive dentro de nosotros cuando confiamos en Cristo, donde quiera que estemos, todo el tiempo, en todo momento, lo podemos adorar a Él.

Cantar unas cuantas canciones no es adorar, el tema no es recargarse en un día para toda la semana, la adoración es una manifestación de mi amor y devoción por Dios y por lo que Él ha hecho por mí en cada área de mi vida, la última vez hablamos de estos creyentes congregacionales, que se visten para la Iglesia, cantan unas cuantas canciones y escuchan un mensaje, eso no es lo que hace un adorador. Dios desea adoradores por convicción, que estén comprometidos a adorarlo todos los días a toda hora y en todo lugar, en espíritu y en verdad, mira el verso 25, “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando ´Él venga nos declarará todas las cosas”. Por cierto, los Samaritanos sólo reconocen los cinco primeros libros de la Biblia.

Deuteronomio 18:15 al 18, habla sobre la profecía de la llegada del Mesías, el Mesías iba a ser como Moisés, un maestro y líder para liberarlos de su lio. “Sé que ha de venir el Mesías” dijo la mujer, “cuando venga Él nos lo explicara todo” Jesús la miró directamente a los ojos y le dijo; verso 26, “Yo soy, el que habla contigo”. Jesús miró a esa mujer quebrantada directamente a los ojos y le dijo; no necesitas esperar más, Yo soy el Mesías, soy lo que estabas esperando. Ahora, permíteme aplicar esto a nuestras vidas, en este pasaje vemos que cada creyente ha sido encomendado para hablar de Cristo.

Tan pronto como la mujer escucho “yo soy lo que estabas esperando” va corriendo a la ciudad y empieza a contarle a todo el mundo sobre este Jesús, mira el verso 28, “Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?”

Imagínate lo que estarían pensando las personas de la ciudad, ¡Dios mío! ¿Será que nos conoce? ¿Podría ser este el Mesías? Entonces la gente salió a ver a Jesús, mira el verso 30, “Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él”. Entonces sus discípulos regresaron con la comida y Jesús les dijo, no necesito comida ahora, verso 34, “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros: ¿Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega”.

Este era un proverbio de aquellos días, cuando sembraban los cultivos, cuatro meses después ya estaban listos para ser cosechados, Jesús les está diciendo que miren a su alrededor, no tienen que esperar cuatro meses, espiritualmente hablando la cosecha esta lista. Miren a su alrededor, estas personas de la ciudad están listas para oír el mensaje de salvación, Jesús les dijo que él era el Mesías, mira el verso 42 “y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo”. Porque ella regreso a la ciudad y les habló de Él. Esta mujer inmoral compartió el mensaje de Jesucristo, estaba tan emocionada de su reunión con Aquel que le ofreció agua viva que no podía mantenerlo en secreto.

Jesús nos dice que debemos mirar alrededor, que la cosecha esta lista, tienes a todas las personas listas para escuchar este mensaje, algunos pueden ser como Nicodemo, otros pueden ser como esta mujer, pero cada uno de ellos necesitan de esta agua de vida. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste de Jesús con alguien? ¿Crees que es casualidad que Juan haya puesto el capítulo 3 antes que el 4? Primero Nicodemo y después la Samaritana, ¿Sabes que quiere decir esto? Que no importa si alguien vive en un palacio o vive en un basurero, sin el Mesías su eternidad será en el infierno, ¿Lo entiendes? No es suficiente hacer un poco de misiones, eso no funciona, ¿Cuándo perdiste tu pasión por Dios? Esto es algo que debemos pedirle a Dios en oración, ¡dame la pasión para compartir el mensaje de Jesús!

La cosecha esta lista, toda persona necesita de Jesús, tú puedes identificarte hoy con Nicodemo, eres el mejor en tu profesión, los negocios van bien, tienes la casa de tus sueños y el auto que siempre quisiste, tienes un bote y luego vendrá otro auto más, todo esto es bueno, pero, también tienes un vacío en tu corazón. Tal vez te sientes más identificado con la mujer Samaritana, has tenido una vida muy difícil, no estás orgulloso de las decisiones que has tomado, puedes estar en una situación de inmoralidad, y ahora necesitas a Jesús.

Prestigio aparente o inmoralidad comprobada, no importa, sólo Jesús puede ofrecer agua de vida y te la ofrece hoy como un regalo, totalmente gratuito, te desafío a que al terminar este estudio busques a alguien que también está necesitando desesperadamente esta agua de vida, Jesús puede cambiar tu vida, Él puede cambiar la vida de toda persona, te animamos para que lo aceptes hoy.

Podemos ocultarnos de la gente, pero no podemos ocultar nuestro corazón de Jesús, Él lo sabe todo, Él lo ve todo, y si vienes y reconoces tu pecado delante de Él Jesús te dirá que puedes recibir agua fresca, agua de vida para ti y para quienes te conozcan.

Por favor quédate con nosotros, el Pastor Ron Moore regresará en unos instantes con una mirada a nuestro próximo tiempo juntos.

En la era del escepticismo esta más de moda dudar, como si dudando nos libráramos de los peligros de creer en algo falso, y esto es aún más peligroso que fracasar al creer en algo verdadero.  Esperamos que puedas acompañarnos en nuestra próxima emisión, donde conoceremos más sobre nuestro hermano mayor Jesús

Una cita muy importante

Pedro y su pesca